Titanic II


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
Dicen, comentan, que esto de la corrupción es una enfermedad, en muchos casos contagiosa pero nunca mortal para los que la contraen, que esto lo ha traído la democracia, pero no está generalizada, aseguran, aunque de momento las autoridades fiscales, que no sanitarias, no la han podido controlar ni la justicia ha establecido un protocolo lo suficientemente rápido para atajar y erradicar esta pandemia que se ha instalado en nuestro país.
Voy a recordar los casos más recientes, la inmensa mayoría de ellos sin ser adecuadamente tratados, lo que está provocando continuos contagios y propiciando en que la enfermedad se vaya expandiendo. Aunque el orden puede ser un tanto anárquico citaré lo de Naseiro, lo de Filesa, lo de Roldán, lo de Mario Conde, lo de Mercasevilla y Mercalicante, lo de Gescartera, lo de Fórum Filatélico, el caso Palau, lo de Afinsa, lo de Urdangarín y su esposa, la trama de la Gürtel, lo de Bárcenas, el pago en dinero negro de la reforma de la sede del PP, la compra de acciones de un medio de comunicación por parte del PP con dinero negro, el oscurantismo que rodea al costo de la visita del Papa a Valencia, lo de los trajes de Camps, el caso Brugal, lo de los Eres de Andalucía, lo de la familia Pujol-Ferrusola, lo de la CAM, lo de Caja Madrid (ahora Bankia), lo de Bancaja, lo del Banco de Valencia, lo de las tarjetas “Black”, lo de las puertas giratorias, lo de las preferentes, entre otros muchos casos de estafa, fraude, robo y amiguismo que no creo necesario enumerar porque están frescos en la memoria de todos. En todos ellos se han visto involucrados políticos, empresarios, altos directivos del mundo de las finanzas y también sindicalistas. Mención especial merece la macrorredada llevada a cabo por la policía el pasado lunes con la detención de numerosos alcaldes, políticos y empresarios en distintos puntos de España. Muchos de estos casos han sido juzgados, sentenciados y condenados sus autores, no obstante a pesar de ello aún se les sigue concediendo la presunción de inocencia. Pero no, no me olvido de los cuarenta años de la dictadura, esos casos son más difíciles de cuantificar y de señalar con nombre y apellidos, porque en aquella negra etapa por la que atravesó España entera los medios de comunicación, todos, estaban controlados por el Movimiento fueron, seguro, muchísimos más, pero no obstante salieron a la luz dos de ellos porque motivaron un enorme escándalo: El caso Matesa, en 1969, que mantenía una deuda con el Banco de Crédito Industrial, de titularidad pública, de 10.000 millones de pesetas de la época, lo que provocó el cierre de dicha entidad bancaria. El escándalo, en el que estaban involucrados miembros del Gobierno y personalidades de mucho renombre y “prestigio”, se liquidó con la condena de un chivo expiatorio: el principal accionista de Matesa, Juan Vila Reyes, que dio con sus huesos en la cárcel, los demás salieron de rositas. El otro caso fue el de los aceites de Redondela, en 1972, el sumario del mismo se concretó en 5.000 folios y en él se llegó a dictaminar que habían desaparecido 4.036.052 kilos de litros de aceite de oliva públicos custodiados en los depósitos de REACE dirigida por Nicolás Franco Bahamonde, no, no es una coincidencia de apellidos, era hermano del dictador. El caso fue bastante rocambolesco, hasta el punto de que se dieron varias muertes entre ellas la del ingeniero que denunció la desaparición del aceite, oficialmente suicidado tras matar a su mujer y a su hija embarazada, o la del principal accionista, secretario particular de Nicolás Franco, que apareció muerto en las duchas de la cárcel de Vigo. El sumario desapareció siendo presidente de la Audiencia Provincial de Vigo don Mariano Rajoy Sobredo que según cuentan las crónicas era el padre de Rajoy. Dos “pequeñas” muestras de que esta “enfermedad” en España es tan antigua como las siete plagas que asolaron Egipto.
La verdad es que a este paso van camino de convertir a este país en una república bananera pero a lo “grande”, que en verdad es como se tienen que hacer las cosas ya que caso contrario no merece la pena. En las repúblicas bananeras “normales” suelen meter la mano los presidentes y sus más allegados, es decir no muchos, pero aquí visto lo visto, y lo que queda por ver, que seguro que es mucho, al final van a meter las manos hasta los que carecen de ellas. España está representada dentro de un gran puzle a través del cual se pretende mostrar una imagen de decencia y de honestidad, pero de tanto manotazo como le están dando sus piezas van a quedar esparcidas de tal modo que será muy difícil el poder recomponerlo. Todo lo que está sucediendo se puede comparar con lo que provocó el hundimiento del Titanic: el choque con la parte del iceberg que estaba sumergida bajo las aguas y del cual solo estaba visible su punta, desgarrando su casco. Es de esperar y de desear que España no se convierta en un Titanic II.

El estigma de la crisis


pascualmogica2EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

“Todos estos que han participado en esta orgía, todos ellos, todos sin excepción, deberían pasar por la cárcel, siempre, claro está, que haya algún juez que esté dispuesto a situar su cuello bajo la cuchilla de la guillotina por la que ya han pasado los jueces Garzón y Silva”.
Mi primer impulso fue el dar a este escrito el nombre de “El festín” pensando en el que se han dado algunos políticos, sindicalistas y altos cargos ejecutivos que han estado “administrando” los dineros depositados por los impositores en las cajas de ahorro a través de las distintas modalidades que ofrecen estas entidades. Pero me lo he pensado mejor y he creído más acorde con la realidad el que figura en la cabecera de esta reflexión por considerar que hay cientos de miles, más bien millones, de españoles que son merecedores de que les mostremos nuestra solidaridad, nuestro respeto y comprensión y sobre todo nuestro apoyo. Estos no son otros que aquellos que han quedado estigmatizados en sentido negativo para su imagen personal para el resto de sus vidas al ser los más dura y cruelmente castigados por la crisis. Estos afectados nunca podrán recuperar su buen nombre ni la confianza que siempre les dispensaron todos aquellos con los que tuvieron relaciones de tipo comercial o financiero, nunca podrán disponer al cien por cien de su salario, ni de su pensión, ni tener bienes materiales a su nombre, no podrán solicitar subvenciones o ayudas de cualquier Administración Pública para el conjunto de su unidad familiar, mucho menos para ellos, no podrán obtener créditos o préstamos de cualquier entidad financiera, tampoco podrán concertar hipotecas para adquirir una vivienda, están condenados de por vida a figurar en las listas de morosos con todo lo restrictivo que esto supone para poder rehacer su vida y la de los suyos, serán constantemente perseguidos, presionados y agobiados hasta la extenuación por la Agencia Tributaria, los bancos y demás entidades financieras, ni tan siquiera podrán recibir herencia alguna de sus padres o de otros familiares pues de inmediato sufrirán el embargo de la misma, serán asediados de forma constante e implacable por aquellos que cuando tenían un trabajo estable les ofrecían todo y más, mucho más, les seducían con la “bondad” y las “ventajas” de sus “productos financieros”, son precisamente estos seductores los principales culpables de la ruina económica que hoy azota al mundo y que por ello a estos estigmatizados por la crisis les ha llevado a perder sus puestos de trabajo a perder sus viviendas y a arruinar a los que son el verdadero motor de la economía de este país, es decir: A los autónomos y a los pequeños y medianos empresarios, todos estos han pasado a ser ciudadanos cuyo único derecho, cuya única proyección como tales se limita a figurar en los padrones municipales, con el solo derecho al voto y a pagar impuestos a pesar de su calamitosa situación y a estar inscritos en las listas de morosos lo cual supone para ellos un obstáculo insalvable para poder labrarse un nuevo futuro. Quedan atascados, enfangados en estas listas que para ellos suponen estar enterrados en vida. Nunca tenderán una segunda oportunidad como existe en otros países, por ejemplo en EE UU, para que puedan rehacer sus vidas. Cuando los delincuentes comunes tienen derecho a la reinserción a los afectados por la crisis se les niega ese derecho. La vigilancia, la presión que de forma constante se ejercerá sobre ellos, será, ya lo es, brutal hasta el punto de que si tienen la incierta suerte de encontrar trabajo y su salario ya de por sí insuficiente, sea domiciliado en una cuenta bancaria por ser norma en la empresa que le pueda dar trabajo, ese sueldo le será embargado de inmediato. Lo mismo sucederá con su pensión. Son los “nuevos delincuentes” cuyo único delito ha sido quedarse sin trabajo y sin un techo bajo el cual cobijarse y todo ello como consecuencia del mal hacer de los políticos y de los agentes financieros cuya incompetencia nos ha llevado a todos a perder lo poco bueno que teníamos y que será irrecuperable.
Al propio tiempo que estos estigmatizados por la crisis están sufriendo y pasando por un verdadero vía crucis, es precisamente en Bankia que nos ha costado a los españoles 22.000 millones de euros para evitar su caída, y en la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) donde muchos políticos, sindicalistas y altos cargos ejecutivos se han dado un gran festín, mientras cientos de miles de pequeños ahorradores se han visto estafados mediante la venta de unos “productos financieros” que, paradojas de la vida, están amparados por la ley: Las preferente y las participadas. Todos estos que han participado en esta orgía, todos ellos, todos sin excepción, deberían pasar por la cárcel, siempre, claro está, que haya algún juez que esté dispuesto a situar su cuello bajo la cuchilla de la guillotina por la que ya han pasado los jueces Garzón y Silva.

Enmudeció el ruiseñor


pascualmogica2EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

“En cualquier caso es de esperar que a los indefensos ciudadanos no nos acusen de delito fiscal o de evasión de capitales por el mero hecho de disponer de unos modestos ahorros y trasladarlos desde nuestro domicilio al banco más próximo, que todo podría ser.”
Calladito está Luís Bárcenas, si alguien esperaba que el ruiseñor nos “extasiara” con su canto se ha equivocado de medio a medio, a algunos no nos ha extrañado su actual hermetismo pues sabíamos que una vez que se le pasara el “calentón” se pensaría muy mucho el poner en el “escaparate” a todos aquellos que le han ayudado a, según nos cuentan los medios de comunicación, poseer cuentas millonarias en paraísos fiscales. Somos muchos los que pensamos que él solito no ha podido “amasar” tanta “pasta”. Creo que en esta actitud de guardar el máximo silencio debe haber influido mucho su abogado que fue sacristán antes que fraile, me refiero a miembro de la judicatura antes que de la abogacía, y por tanto tiene muy claro lo conveniente que es el mantenerse en silencio para evitar mayores penas de cárcel. Si el ruiseñor hubiera cantado sin duda alguna hubiera puesto de manifiesto que lo suyo puede venir como consecuencia de la presunta actividad de una trama organizada para la obtención y evasión de capitales obtenidos de forma ilícita y como consecuencia de ello la comisión del delito de fraude fiscal. Puesto a imaginar me imagino a su abogado advirtiéndole de lo siguiente: Mira Luís, si te mantienes callado la cosa puede quedar bien para ti, las penas de cárcel pueden ser más leves si se trata de un delito individual y no del cometido por un grupo organizado, si se da esto último las penas de cárcel pueden ser de mayor calado, por tanto te conviene estar callado y en poco tiempo estarás en la calle. De nada te sirve el que “empapelen” a unos cuantos, si con ello vas a ver agravada la condena que te pueda caer. Seguro, seguro, que es esta y no otra, la causa que haya hecho enmudecer al ruiseñor.
El Gobierno relajó las sanciones por el delito fiscal en una modificación del Código Penal que se aprobó el Día de los Inocentes del año 2012. Se elevaba la pena máxima a seis años y alarga la prescripción del delito a 10 para los casos más graves. Los acusados por delito fiscal contarán con un plazo de dos meses a partir de que sean citados como imputados (no desde que los descubran) para pagar la deuda tributaria y una pequeña sanción, y con ello conseguirán rebajar su pena de cárcel entre uno y dos grados. En la práctica eso significa que siempre les condenarán a menos de un año, con lo que no pisarán la prisión si no tienen antecedentes. No me consta que Bárcenas los tenga, por lo que se podría decir que tendrían que “indemnizarle” ya que habría estado más de un año en prisión. Otro aspecto muy relevante del delito fiscal también fue modificado: la llamada “excusa absolutoria”. Esta figura tradicional consistía en que si alguien pagaba lo defraudado antes de que le citaran de la Agencia Tributaria o de los tribunales, quedaba eximido de responsabilidad penal. Esto es a lo que se acogió Emilio Botin.
En cuanto a la evasión de capitales, es un poco difícil que esto pueda ser considerado con un delito ya que no existe en España el “delito de evasión de capitales”. En España rige desde hace tiempo, como en la mayoría de los países avanzados y especialmente de la UE, la libre circulación de capitales. Dicho de otro modo “cualquier persona en España puede transferir sus fondos financieros, sus recursos, a cualquier país del mundo y no necesita autorización alguna para ello”. No hay ninguna infracción penal ni administrativa en ello. Cosa distinta es que debamos comunicar, a partir de determinadas cantidades, dichos movimientos. O sea, que ancha es Castilla. El delito de evasión de capitales es un delito de los llamados monetarios, no de los fiscales y es propio de países con economías cerradas. Hablamos de Estados que no permiten la libre circulación de capitales y pretenden controlar, por ejemplo, su tipo de cambio, y para ello se nutren de este armamento legal. Lo que uno aprende navegando por Internet. En cualquier caso es de esperar que a los indefensos ciudadanos no nos acusen de delito fiscal o de evasión de capitales por el mero hecho de disponer de unos modestos ahorros y trasladarlos desde nuestro domicilio al banco más próximo, que todo podría ser, a perro flaco todo son pulgas.
No, yo estoy seguro de que el ruiseñor, por la cuenta que le tiene, no va a “deleitarnos” con su canto.

Fuerte, muy fuerte


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
“Hay que ver que “voluntariedad” ponen todos estos “olvidadizos” contribuyentes cuando les pillan con las manos en la masa. Se convierten de la noche a la mañana en ciudadanos ejemplares”.
Es totalmente cierto eso de que la historia se suele repetir. Cuando aún tenemos fresca en la memoria la información que en su día nos dieron los medios de comunicación en la cual se decía que a la acaudalada familia Botín, le habían detectado una importante cantidad de dinero depositado en la banca suiza, esta familia se apresuró a “aclarar” el porqué de ello y argumentó que ese dinero se lo había llevado el abuelo Botín a Suiza nada más comenzar nuestra Guerra Civil, por miedo a que se lo “quitaran” los “rojos”. El caso es que se acabó esa desgraciada guerra y al abuelo Botín se le “olvidó regresar” ese dinero a España. El dinero, así lo afirman, se quedó allí durante muchos años hasta que un día el “fisco” español tuvo conocimiento de la existencia del mismo y “requirió” a dicha familia que debía poner en orden su situación fiscal de forma “voluntaria” o la Agencia Tributaria procedería a abrir el correspondiente expediente a fin de regularizar esa anómala e irregular situación. La familia Botín, muy diligente y “respetuosa” con las normas en materia fiscal, procedió de inmediato a declarar de forma “voluntaria” el dinero que el abuelo había dejado “olvidado” en Suiza. Con ello la familia Botín pudo eludir el delito fiscal y con ello evitó al “olvidadizo” abuelo el ser condenado, a título póstumo, a entre uno y cinco años de cárcel y ser sancionado con el monto de la defraudado y seis veces lo defraudado. Seguramente con la declaración “voluntaria” la familia Botín quiso demostrar que no había intención de delinquir sino que se trataba de un simple y “normal olvido”. ¿Cuántas veces solemos dejarnos la cartera en cualquier sitio? Pues eso le ocurrió al abuelo Botín.
Pero efectivamente, como antes he dicho, la historia se repite. Ahora ha sido la familia de Jordi Pujol la que se ha visto envuelta en un desagradable “incidente” y también el culpable parece ser que es el abuelo Pujol, el padre de Jordi. El caso es que como todos sabemos a la familia Pujol-Ferrusola le han “detectado” la propiedad de un dinero en bancos situados más allá de nuestras fronteras. Ha sido el propio Pujol el que por escrito ha intentado aclarar las cosas y ha querido justificar esta presunta irregularidad argumentando que la procedencia de este dinero viene dada como consecuencia de que su padre, el abuelo Pujol, dejó la herencia a favor de sus nietos, de los hijos de Jordi, depositada en bancos de Andorra. Por cierto la hermana de Jordi ha pedido a este que le aclare lo de la herencia porque ella no sabe nada de la misma. El caso es que al parecer se les olvidó declarar dicha herencia y traerse el dinero para España, en este caso, dado el “patriotismo” de Jordi Pujol, para Cataluña. Ahora tiene dos posibilidades: Una, esperar a que la Agencia Tributaria actúe, con lo que se podrían plantear fuertes sanciones económicas o duras sanciones penales para esta familia, o actuar de la misma forma que lo hizo la familia Botín, es decir declarar “voluntariamente” la existencia de ese dinero con lo cual se evita el delito fiscal y sus consecuencias y ahorrarse una buena “pasta” y la visita a la “trena”. Hay que ver que “voluntariedad” ponen todos estos “olvidadizos” contribuyentes cuando les pillan con las manos en la masa. Se convierten de la noche a la mañana en ciudadanos ejemplares. En todo caso se puede decir que “entre abuelos anda el juego”.
De cualquier modo está claro que esto de “ocultar” el dinero supone el que al final puedes “legalizarlo” costándote, eso sí, unos buenos euros. Es decir unos mueren para que se salven otros. Esto me recuerda aquella decisión del presidente Truman cuando decidió acabar la guerra entre los EEUU y Japón, ordenando lanzar aquellos dos artefactos de destrucción masiva –estos sí lo eran y no los de Irak- sobre Hiroshima y Nagasaki, no haciendo caso de sus asesores militares los cuales le insistían en que no era necesario llegar a ese extremo porque Japón no aguantaba dos semanas más y acabaría rindiéndose. Fueron masacradas casi 300.000 personas con solo dos bombas. El argumento que dio Truman para justificar esta salvajada fue la de que esto aceleraría el final de la guerra y con ello se salvaría la vida de muchos soldados norteamericanos. O sea que Truman, haciendo oídos sordos a sus asesores, llevó a cabo un asesinato masivo que costó muchas vidas para, según él, salvar muchas más. Lo mismo ocurre con la familia Botín y la familia Pujol, “sacrificaron” los primeros y sacrificarán los segundos, unos pocos dineros para salvar muchos más. Aunque se dice que las comparaciones siempre son odiosas lo cierto es que nos guste o no, en esta vida todo es comparable. Truman quiso demostrar el poderío militar estadounidense y las familias Botín y Pujol su poderío económico. Fuerte, muy fuerte.