¿CARIDAD?…NO SIN JUSTICIA


Celebro una vez más los premios merecidos a Cáritas que recientemente ha recibido en nuestra diócesis, mientras contemplo con una mezcla de admiración y de indignación los esfuerzos que se ven obligados a hacer los representantes de las organizaciones de asistencia social para ablandar las conciencias de los socios del Círculo Ecuestre de Barcelona.

Tengo la sensación que con estos actos, que difunden el trabajo de los que se esfuerzan por mitigar los estragos del empobrecimiento que parece no tener fin, contribuimos a que se olviden las causas y se laven las conciencias de los causantes de tanta miseria. Yo mismo tengo mala conciencia porque creo que si estamos en esta situación es porque hemos sido demasiado tolerantes con las injusticias que nos han llevado hasta aquí.

El estado da dinero a los bancos y tú aki haciendo cola!” Es el texto de la pintada que contemplan los parados ante la puerta del INEM. Para calmar su indignación por la televisión les explican teorías sobre la imprescindible estabilidad del sistema financiero.

Pero sabemos que los dirigentes de la banca han perdido la vergüenza hace mucho tiempo. Ellos se blindan sueldos y pensiones astronómicas (uno de ellos el que fue director de nuestra Caixa de Manresa), mientras han jugado cómo si el país y el mundo fueran un gran casino y las ganancias acumuladas están protegidos por un sistema fiscal injusto o muy administrado en los paraísos fiscales y siguen circulando por los santuarios de blanqueo de dinero como la City londinense.  Y en vez de exigirlos responsabilidades, contemplamos pasivamente como siguen cambiando de silla. Continua llegint “¿CARIDAD?…NO SIN JUSTICIA”

La cara oculta del misticismo lamaista


Occidente -y con occidente se quiere decir la hegemonía neoliberal tributaria de la Casa Blanca- acostumbra a mistificar los procesos históricos reales eliminando, justamente, su historia.

El apoyo de la mayoría de los gobiernos mundiales, junto a un despliegue mediático apologético en donde Hollywood ha jugado un rol protagónico, ha posicionado al Dalai Lama y su lucha “por la liberación del Tíbet” como la panacea de la justicia y la espiritualidad pacifista.

Ha bastado que famosos actores comerciales como Richard Gere y Sharon Stone dieran un espaldarazo al catorceavo Dalai para que la cosmética imagen del oriente “espiritual” se patentara como signo de la lucha mundial en contra de la opresión totalitaria.

Sin embargo, en este clima de fervoroso apoyo a la liberación del Tíbet pocas veces se tiene en cuenta la real historia de esta provincia china, marcada por la represión, la tortura y un feudalismo teocrático sumamente explotador.

Poco le importó al Comité Noruego del Premio Nobel las permanentes violaciones a los derechos humanos realizadas bajo el gobierno del Dalai Lama, violaciones que incluían las amputaciones de nariz y ojos, entre otras, al otorgarle el Premio de la Paz en 1989. Continua llegint “La cara oculta del misticismo lamaista”

IGNACIO MARTÍN-BARÓ


Ignacio Martín-Baró (n. Valladolid, 1942 – † El Salvador, 1989), fue un psicólogo y sacerdote jesuita español que dedicó la mayoría de sus trabajos a la investigación de la difícil realidad social y política de un pequeño país latinoamericano, El Salvador, donde impartió clases en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), de la cual fue responsable del departamento de Psicología y Educación y Vice-rector, fundó un prestigioso instituto de opinión pública, el IUDOP.

Luchó por los Derechos Humanos, la igualdad y la justicia social en El Salvador. Criticó el impacto negativo de la política estadounidense para su país. Fue muy influyente en un amplio rango de académicos, y activistas en los Estados Unidos. Fue seguidor de la Teología de la Liberación, padre de la Psicología social de la liberación y principal referente de la Psicología Social Latinoamericana, especialmente en Psicología comunitaria y Psicología política.

Su obra tiene en la actualidad una influencia notable entre investigadores, ideólogos y académicos de distintas posiciones alrededor del mundo. Martín-Baró publicó 11 libros y una larga lista de artículos culturales y científicos, en varias revistas norte y latinoamericanas.

Murió asesinado, por un comando del ejército salvadoreño el 16 de noviembre de 1989, junto a otros sacerdotes; Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Amando López, y Joaquín López y López. Además fue asesinada una mujer (Elba Ramos ) y su hija menor de edad (Celina) que trabajaban en la residencia donde habitaban los sacerdotes. Continua llegint “IGNACIO MARTÍN-BARÓ”

LOS JERARCAS


En un momento en que se necesitan referentes morales, en que hay necesidad de creer en algo sólido, en un tiempo huérfano de esperanza para muchos, mirar hacia la Iglesia no consuela.
En el poder eclesiástico se han hecho fuertes unos jerarcas que no saben llegar a la gente porque utilizan un lenguaje pulpitero y muy escaso en caridad. Son dignos herederos de su auténtico fundador, un tal Saulo de Tarso. Y también de la tradición de su organización, siempre unida a los poderosos.
Desde que Saulo, convertido luego en San Pablo, liquidara desde dentro, (primero lo intentó mediante la persecución y el asesinato), el primigenio movimiento liderado por Jesús el Cristo, gracias al apoyo del Imperio Romano del que Saulo era un esbirro, la Iglesia resultante ha ido en paralelo con el poder político. Y no le ha ida nada mal hasta la fecha.
Primero el Imperio Romano, que ayudó a extender por el mundo de la época la nueva religión creada, y gracias a otro imperio, el español, que la extendió después con el apoyo de la espada por el nuevo mundo descubierto por Colón, la religión cristiana alcanzó unas cotas considerables. Se hizo fuerte en paralelo al poder que le dio cobijo por mutua conveniencia.
Pero ahora, cercano el momento en que dicho poder no la necesita, sólo queda el lamento de unos jerarcas que no saben como mantener el tinglado. La queja, y también el lenguaje acusador, pulpitero, desagradable, poco conciliador, extraño, lejano, de condena y que lleva en su génesis la intención de provocar el sentimiento de culpa entre los fieles y los que no lo son.
Curiosamente, esta misma Iglesia cercenó y masacró un intento de movimiento liberador surgido desde sus entrañas. El pecado capital cometido por los líderes de esta causa fue ir a favor de los necesitados, de los más, y poner nerviosos a los poderosos. A este intento se le conoció por el nombre de TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN. Y tuvo la virtud de llevar la esperanza a millones de personas necesitadas de ella, pero se encontró con el inconveniente de que ponía en peligro los intereses de los poderosos que, a la vez, advirtieron a los jerarcas del catolicismo que correrían la misma suerte que ellos si no acababan con los “revoltosos”.
Y así, un movimiento que ganaba adeptos sin necesidad de “espada”, sin auxilio del poder político, fue perseguido y aniliquilado. La prueba de que este intento tiene más similitudes con el primigenio cristianismo que el defendido por los jerarcas católicos, es el asesinato frío y premeditado sufrido por alguno de sus líderes. Exactamente igual que le pasó a Jesús de Nazareth. Los jerarcas del catolicismo estás más próximos a Saulo, San Pablo gracias a su Iglesia, cuyo sacrificio es más que dudoso.
En un momento de cambio, de incertidumbre, de miedo para muchos, la actual Iglesia Católica no consuela. Y es lógico. No es esa su misión ni su utilidad. No están para eso, vaya. Lo suyo es un enrocamiento y ensimismamiento, un mirar hacia dentro acuciada por multitud de problemas internos. El más grande, seguramente, es comprender que está próximo el día en que no le es útil a los poderosos, lo cual exige un cambio, una renovación para ser lo que siempre ha sido desde su fundación: una organización al servicio del poder imperial.