Hem guanyat o no?


Publicat a edp.cat

Si un tiu que hagués viscut els darrers 10 anys dins d’un ou Kinder gegant n’hagués sortit el26N hauria tingut la sensació de que el PPc i C’s eren els vencedors de les darreres eleccions al Parlament de Catalunya, però mirant els resultats de les dues formacions la pregunta que es faria és, i per què estan tant contents aquests?. Les dues opcions que es presentaren amb un programa unionista a sota del braç, només han aconseguit ser la representació del 20,7% dels catalans, i el PPc a més ha passat de ser la tercera a la quarta força política i tot això amb el discurs de l’home del sac, la guerra bruta de “El Mundo” i tot plegat. Voleu dir que n’hi ha per tant, companys?.

La nit del 25N ha deixat un marc polític a Catalunya força complicat per a governar el dia a dia però no per assolir l’objectiu nacional que va moure a Mas a convocar-nos a les urnes. A on CiU esperava majoria li han entrat els d’ERC arrebassant-l’hi uns quants diputats i un grapat dels pixa piles d’UDC que en campanya no han deixat de donar pel sac, o s’han quedat a casa genoflexionats resant a la Verge Maria i els sants  o han votat PP directament, més el segon que el primer.

 És cert que el panorama que tothom podia intuïr  s’ha fet ben diferent i el disgust per a tots aquells que esperàvem una majoria forta del Mas és innegable. Però en què ha canviat en realitat de l’escenari polític del 24N amb ara?, doncs que l’empenta independentista s’ha fet més evident, si els resultats del 25N els traspasséssim a un hipotètic referèndum per la independència,  57% a favor del SI i un 34% en contra.

Escoltar la Cospedal la nit electoral amb un somriure d’orella a orella explicant que la devallada de CiU s’havia de buscar en la radicalització del seu missatge independentiste que va fer possible una fuga massiva de vots cap a ERC és no entendre ben res o poca cosa del que està passant a Catalunya, ben bé com el de l’ou Kinder.

Esperem que el Mas i Junqueras sàpiguen interpretar perfectament la majoria absoluta que els hem donat els catalans i per una vegada a la nostra història siem capaços de fer el que toca.

Il·lustració d’edp.cat

Adéu tercera via, adéu!


Publicat a edp.cat

3a_via_stop
Definitivament no hi ha res més semblant a un espanyolista de dretes que un d’esquerres. Faig aquesta afirmació en veure el que ha durat el miratge de la tercera vía impulsada pel PSC, en el moment en el que la seva líder, “La Karma”, l’ex president ara reconvertit en senador José Montilla o el que ha d’ajudar a portar tot aquest projecte endavant a Espanya, el cap visible delPSOEAlfredo Pérez Rubalcaba han decidit obrir la boca per parlar de l’Estat Federal o del dret d’autodeterminar-se. Poca broma, puntada al cul de la proposta federalista, del referèndum i la resta d’hòsties. Per ells, igual que pels del PP Espanya és una i fora conyes.

En la premsa nacional passa més o menys igual, socialistes de prestigi i la talla de Felipe González, Alfonso Guerra, Bono o Rodríguez Ibarra s’han apressat a dir que del dret a decidir per a Catalunya ni mica, ni obrir la porta a parlar-ne, invocant el concepte de traïció, comparant els referèndums amb armes de destrucció massiva de dictadors com el Franco i coses per l’estil. Què s’han begut l’enteniment tots plegats o en fer-se grans l’única neurona que tenen ja els fa la perla?. Amb qui compta el PSC per a dur endavant la seva proposta de reforma constitucional si els del seu propi partit no la volen?. A la merda el programa i ara què!.

Escoltant Navarro ahir a 8TV em va fer la impressió d’un home descol·locat, impotent, vençut abans de començar, per la batalla interna pel poder que hi ha a la cúpula del PSOE entre la “la Karma”, que ens plora per no haver de decidir la nacionalitat pel seu nen, suposo que l’escola, el que menja i com vesteix ja s’ho tria tota sola la criatura i el Rubalcaba, fòssil gesticuladorceratops, supervivent del prejuràsic polític d’una Espanya que no ha canviat gens els darrers 50 anys. Ha de gastar més temps intentant excusar-se pel missatge dels altres altres que explicant el seu, si a la fi n’hi ha quedat cap que ja ho dubto.

Algú vol apostar amb mi en quina posició quedarà el PSC el proper 25N?.

Il·lustració edp.cat

Catalunya, ¿revolución tranquila?


Publicat a LVD

Revolución no implica violencia: la revolución nacional de Catalunya será pacífica o no será

Artículos | 15/09/2012 – 00:00h

Manuel Castells MANUEL CASTELLS

La palabra revolución, estrictamente hablando, se refiere a la transformación de las relaciones de poder en una sociedad, puesto que las instituciones que las expresan son matriz de la vida de la gente. Y el poder se expresa en el Estado. Por eso proclamar la independencia de Catalunya sería una revolución: el actual Estado español dejaría de existir y un nuevo Estado europeo vería la luz, tal y como hicieron recientemente los estados balcánicos o exsoviéticos o Eslovaquia y según aspiran Flandes y Escocia. Revolución no implica violencia. Existen ejemplos históricos de divorcios nacionales amigables, Suecia y Noruega sin ir más lejos. En realidad en el contexto español-catalán la violencia a gran escala es impensable y socavaría la legitimidad social del proceso de secesión. Que se lo pregunten a los vascos, que sólo tras el fin previsible de ETA se pueden plantear la plena soberanía. Por tanto, la revolución nacional en Catalunya será tranquila o no será. Es decir, aun con momentos dramáticos, debería poder circular por cauces institucionales autónomos del Estado central, apoyados eventualmente en procesos de desobediencia civil. Ese es el horizonte vislumbrado por más de un millón de catalanes manifestándose tras la pancarta menos ambigua de la historia anunciando un nuevo Estado independiente en Europa. Para darse cuenta de la profundidad de esta tranquila determinación había que estar en esa manifestación y recorrerla de cabo a rabo durante horas. Estoy seguro de que muchos ciudadanos españoles hubieran cambiado su percepción (tal vez no su convicción) de haber estado allí.

La fiesta multicolor y familiar, con tres generaciones de una familia abrazándose y riendo, las jovencitas pintadas de independencia, los cánticos, los acentos y fanfarrias de pueblos y comarcas, los castellers infantiles, los jocosos gracejos, el mar de estelades ondeando al viento, y esa firmeza alegre en que la rauxa dejaba paso a la calma convicción de que ya se había llegado. De que Catalunya sería independiente, de que no habría más pseudonegociaciones, decepciones, engaños, vueltas atrás. Nadie sabía cómo ni por qué, pero no se dudaba de la independencia, sobre todo entre esa juventud crecida en el espacio de autonomía educativa, lingüística y cultural que conquistaron sus mayores. “La independencia es la solución”, proclamaban sus pancartas al ardiente cielo de verano. Nadie se preguntaba por el pacto fiscal o por los mecanismos constitucionales o por la prima de riesgo. La mágica palabra resolvía todo, porque una vez en su casa, como dueños de su vivencia colectiva, ya la pondrían en orden. “Ilusos irresponsables”, dirían sus realistas críticos desesperados en la crisis de nunca acabar. Pero en sus ojos y en sus risas había esperanza, una esperanza que mueve y conmueve, una esperanza que falta en sociedades europeas atenazadas por el miedo y asqueadas por sus representantes. Porque las revoluciones son ante todo emocionales y en la naciente revolución catalana la emoción corre a raudales, convenientemente templada por el seny.

¿Por qué ahora? Las revoluciones suelen resultar de la concatenación de varios factores. Una crisis económica profunda que deja a mucha gente, y en particular a los jóvenes, sin medios de vida. La rapacidad de los amos del dinero. La desconfianza en las instituciones políticas y el rechazo a quienes las ocupan. El escepticismo sobre promesas nunca cumplidas. Y sobre todo la humillación personal y colectiva por parte de los mandamases. Algarabía será la palabra hiriente que quedará en el epitafio de un político que no quiso o no pudo ni escuchar ni entender. Desprecio de lo que uno es, con el añadido de que nada cambiará por mucho que griten, si es necesario con el artículo 8 de la Constitución en la mano. Todos esos ingredientes del brebaje inductor de revoluciones están presentes en la Catalunya de hoy. Y se expresaron con fuerza creciente en las últimas tres décadas y con mayor intensidad en los últimos tres años. El dato más citado, el porcentaje de catalanes encuestados que votarían sí en un eventual referéndum por la independencia de Catalunya era el 36% en marzo del 2001, el 42,9% en junio del 2011, el 44,6% en febrero del 2012, y supero la mayoría, con un 51,1% en julio del 2012. Claro está que cuesta mucho menos contestar a una encuesta que decidir su vida y la de sus hijos con un voto. Pero lo importante es la tendencia. Y ahí es donde la confluencia de crisis económica, crisis de legitimidad política y humillación de la propia identidad conducen al mayor sentimiento independentista de la historia contemporánea de Catalunya. Cierto es que con una mayoría exigua no es viable proclamar la independencia. Pero ya se encargarán los políticos españolistas, jaleados por la caverna mediática, de engrosar rápidamente la legión de los humillados y la intensidad de la rauxa. Y la experiencia histórica dice que cuando la amplia mayoría de un pueblo piensa contradictoriamente a la Constitución, es esta la que cambia, a menos que se imponga una dictadura, lo cual es socialmente inviable.

El “¿ahora qué?” parece claro, aunque sus ritmos y procesos son imprevisibles. Si el Gobierno y el PSOE siguen diciendo no al pacto fiscal, Mas, que está ejerciendo de líder tranquilo y firme de la llamada transición nacional, convocará elecciones que consagrarán la desaparición de un PSC que ya no tiene C y dejará al PP atrincherado en un reducto españolista con horizonte de extinción generacional. Un Parlament mayoritariamente soberanista convocaría un referéndum con garantías, aun al margen de la ley española. Y si la negociación con España fracasa, habría desobediencia civil e institucional, empezando por la tributación voluntaria a una agencia catalana. ¿Europa? Puede reflexionar la UE. Y tampoco les va tan mal a Suiza, Noruega o Islandia, enlazadas a la UE por múltiples acuerdos.

Lo impensable es posible. La independencia, partiendo de un sentimiento ampliamente mayoritario el día que exista, es posible, pese a los constitucionalistas tertulianos. A menos que haya una negociación inmediata, seria y constructiva que empiece por un pacto fiscal justo con Catalunya manteniendo la solidaridad con España.

Son quatre gats!


Publicat a edp.cat

4gatsAbans d’ahir havia de ser festa gran, El día de la Hispanidad. El 12O dia de la commemoració del genocidi perpetrat pels espanyols segles abans en el continent americà, el dia de la raça -i ens diuen Nazis a nosaltres-, havia de ser la constatació d’aquesta majoria silenciosa de catalans amb el ‘corazón partio’ amb els que tant el PP com Ciutadans s’han omplert la boca durant tants anys, els més de sis milions que segons ens explicaven per aquí i per allà, estaven a favor de la idea d’Espanya que ells defensen ja que no havien assistit a la mani del #11S2012. Els convocaren però no hi eren, senzillament no hi varen anar.

I ja veus d’aquests als prop de 3000 que es varen manifestar a la plaça de Catalunya de Barcelona n’hi van un cabàs. Ni obligant els assistents al acte a fer un castell de 10 de 100.000 amb folre i manilles haurien pogut encabir a la plaça els que varen donar com a xifra des de la futura ambaixada del regne d’Espanya, quin ridícul!. Un altra papu, el de la fractura social a la merda, els quedarà alguna cosa més per espantar al personal?.

L’errada de la convocatòria ha estat tant descomunal com ho ha estat també no controlar l’assistència en l’acte de grupúscles radicals i violents brandant banderes pre constitucionals les del pollastre i simbologia feixista, que vinguts principalment de Madrid, València i Saragossa, sota les notes del cara al sol, varen deixar ben clar a Europa el perquè ens en volem anar d’aquesta olla de grills anomenada Espanya.

La Camacho i el Rivera, -quin paparàs que vareu fer companys-, encara no s’han pronunciat, tenen alguna cosa a dir sobre els més de 2000 que hi van anar i els 98.000 hologrames que allí es congregaren? i dels 7.498.000 absents i el seu significat? i de les banderes pre constitucionals? i dels radicals d’extrema dreta? i de tot plegat?, la premsa internacional si que ho ha dit ja, “L’extrême droite espagnole se mobilise contre l’indenpendénce catalane ” (Le Monde 13/O) aquesta és la imatge que varen donar i ells dos hi eren.

Al rotund fracàs hi va ajudar el mal temps?, -gràcies Moreneta-, o el fet de convocar a la gent en contra d’una idea que fa trempar de veritat?, l’evidència és en la realitat que ens envolta i que l’altra dia varem veure, QUÈ SON 4 GATS!!.

I a més no saben ni comptar, i encara ens parlen d’espanyolitzar la nostra escola!!

Fins i tot Carlos Campos en un article a Libertad Digital (El error), ho reconeix.