Fuerte, muy fuerte


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
“Hay que ver que “voluntariedad” ponen todos estos “olvidadizos” contribuyentes cuando les pillan con las manos en la masa. Se convierten de la noche a la mañana en ciudadanos ejemplares”.
Es totalmente cierto eso de que la historia se suele repetir. Cuando aún tenemos fresca en la memoria la información que en su día nos dieron los medios de comunicación en la cual se decía que a la acaudalada familia Botín, le habían detectado una importante cantidad de dinero depositado en la banca suiza, esta familia se apresuró a “aclarar” el porqué de ello y argumentó que ese dinero se lo había llevado el abuelo Botín a Suiza nada más comenzar nuestra Guerra Civil, por miedo a que se lo “quitaran” los “rojos”. El caso es que se acabó esa desgraciada guerra y al abuelo Botín se le “olvidó regresar” ese dinero a España. El dinero, así lo afirman, se quedó allí durante muchos años hasta que un día el “fisco” español tuvo conocimiento de la existencia del mismo y “requirió” a dicha familia que debía poner en orden su situación fiscal de forma “voluntaria” o la Agencia Tributaria procedería a abrir el correspondiente expediente a fin de regularizar esa anómala e irregular situación. La familia Botín, muy diligente y “respetuosa” con las normas en materia fiscal, procedió de inmediato a declarar de forma “voluntaria” el dinero que el abuelo había dejado “olvidado” en Suiza. Con ello la familia Botín pudo eludir el delito fiscal y con ello evitó al “olvidadizo” abuelo el ser condenado, a título póstumo, a entre uno y cinco años de cárcel y ser sancionado con el monto de la defraudado y seis veces lo defraudado. Seguramente con la declaración “voluntaria” la familia Botín quiso demostrar que no había intención de delinquir sino que se trataba de un simple y “normal olvido”. ¿Cuántas veces solemos dejarnos la cartera en cualquier sitio? Pues eso le ocurrió al abuelo Botín.
Pero efectivamente, como antes he dicho, la historia se repite. Ahora ha sido la familia de Jordi Pujol la que se ha visto envuelta en un desagradable “incidente” y también el culpable parece ser que es el abuelo Pujol, el padre de Jordi. El caso es que como todos sabemos a la familia Pujol-Ferrusola le han “detectado” la propiedad de un dinero en bancos situados más allá de nuestras fronteras. Ha sido el propio Pujol el que por escrito ha intentado aclarar las cosas y ha querido justificar esta presunta irregularidad argumentando que la procedencia de este dinero viene dada como consecuencia de que su padre, el abuelo Pujol, dejó la herencia a favor de sus nietos, de los hijos de Jordi, depositada en bancos de Andorra. Por cierto la hermana de Jordi ha pedido a este que le aclare lo de la herencia porque ella no sabe nada de la misma. El caso es que al parecer se les olvidó declarar dicha herencia y traerse el dinero para España, en este caso, dado el “patriotismo” de Jordi Pujol, para Cataluña. Ahora tiene dos posibilidades: Una, esperar a que la Agencia Tributaria actúe, con lo que se podrían plantear fuertes sanciones económicas o duras sanciones penales para esta familia, o actuar de la misma forma que lo hizo la familia Botín, es decir declarar “voluntariamente” la existencia de ese dinero con lo cual se evita el delito fiscal y sus consecuencias y ahorrarse una buena “pasta” y la visita a la “trena”. Hay que ver que “voluntariedad” ponen todos estos “olvidadizos” contribuyentes cuando les pillan con las manos en la masa. Se convierten de la noche a la mañana en ciudadanos ejemplares. En todo caso se puede decir que “entre abuelos anda el juego”.
De cualquier modo está claro que esto de “ocultar” el dinero supone el que al final puedes “legalizarlo” costándote, eso sí, unos buenos euros. Es decir unos mueren para que se salven otros. Esto me recuerda aquella decisión del presidente Truman cuando decidió acabar la guerra entre los EEUU y Japón, ordenando lanzar aquellos dos artefactos de destrucción masiva –estos sí lo eran y no los de Irak- sobre Hiroshima y Nagasaki, no haciendo caso de sus asesores militares los cuales le insistían en que no era necesario llegar a ese extremo porque Japón no aguantaba dos semanas más y acabaría rindiéndose. Fueron masacradas casi 300.000 personas con solo dos bombas. El argumento que dio Truman para justificar esta salvajada fue la de que esto aceleraría el final de la guerra y con ello se salvaría la vida de muchos soldados norteamericanos. O sea que Truman, haciendo oídos sordos a sus asesores, llevó a cabo un asesinato masivo que costó muchas vidas para, según él, salvar muchas más. Lo mismo ocurre con la familia Botín y la familia Pujol, “sacrificaron” los primeros y sacrificarán los segundos, unos pocos dineros para salvar muchos más. Aunque se dice que las comparaciones siempre son odiosas lo cierto es que nos guste o no, en esta vida todo es comparable. Truman quiso demostrar el poderío militar estadounidense y las familias Botín y Pujol su poderío económico. Fuerte, muy fuerte.

¿Retorno al pasado?


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
Hace ya décadas, un grupo de dirigentes de diversos países europeos decidieron unir sus fuerzas y sus ilusiones para engendrar la “Gran Europa”, el resultado final, el parto, ha culminado con el nacimiento de la “Gran Alemania”.
No, no voy a relatar una película de ciencia ficción como por la pregunta que da título a esta reflexión se pudiera pensar, lo que pretendo a través de la misma es expresar mis temores a la posible vuelta de los fantasmas del pasado, a los malos tiempos de mi juventud y de la inmensa mayoría de los de mi generación.
Cuando uno a sus 74 años, como es mi caso, ve como en poco más de dos años se han perdido años y años de luchas y de sacrificios para conseguir un mundo mejor, más justo y donde la calidad de vida sea al menos medianamente aceptable, observas como empresarios de “altos vuelos” como el millonario presidente de Mercadona, Juan Roig, pronuncia frases tales como “tenemos que trabajar como chinos para seguir viviendo como españoles”. Cuando impresentables como el expresidente de la patronal CEOE, Díaz Ferrán, dice que “hay que trabajar más y cobrar menos”. Cuando el actual presidente de dicha patronal, Juan Rosell, asegura que “un millón a amas y amos de casa se han apuntado al paro en España para cobrar algún subsidio”, uno se pregunta que porqué esa fobia empresarial de los máximos representantes del empresariado hacia los trabajadores que no han hecho más que ayudarles a enriquecerse ¿qué mal le han hecho sus empleados? a lo mejor el mal ha consistido, o consiste, en que es cierto aquello que se dice de que “encima que les doy trabajo quieren cobrar”.
Mención aparte merecen las vampíricas recomendaciones que emanan de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el laboratorio de ideas del PP, presidida por el expresidente del Gobierno, José María Aznar, otro nuevo rico, en las mismas se dan ideas tales como la exigencia de abaratar el despido, más aún de lo que ya lo está a raíz de las reformas laborales de Rajoy y que bajen los salarios proponiendo que las empresas puedan contratar un sueldo menor al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), actualmente es de 645 euros, y que sea el Estado el que se haga cargo de la diferencia a través de ayudas que “podrían otorgarse vía cotizaciones empresariales o vía el propio salario”. De ahí a que FAES lance la “idea” de que el Estado tiene la obligación de que con dinero de los contribuyentes, le asegure los beneficios comerciales a los empresarios, a los de altos vuelos, claro, las pequeñas y medianas empresas y los autónomos, como siempre a “cascar”, para estos “ajo y agua”, solo hay un paso. Por cierto, “Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da ya no se quita”, en Alemania ha entrado en vigor la reforma de las jubilaciones que permite retirarse a los 63 años a quienes hayan cotizado el seguro obligatorio durante 45 años, o sea, la señora Merkel se ha bajado las “bra…”. Hay que recordar que en España, Zapatero, subió la edad de jubilación a los 67 años por “recomendación” de la jefa de los alemanes, pero mira por donde se ha hecho bueno el dicho de “haz lo que yo te diga pero no lo que yo haga”. Zapatero ya no está pero si está Rajoy y al hilo de esta “bajada” de la Merkel debería restituir la edad de jubilación en España a los 65 años. Esto me trae a la mente que hace ya décadas un grupo de dirigentes de diversos países europeos decidieron unir sus fuerzas y sus ilusiones para engendrar la “Gran Europa”, el resultado final, el parto, ha culminado con el nacimiento de la “Gran Alemania”. Vivir para ver.
Sí, temo que vuelvan los fantasmas del pasado, me da miedo que vuelvan los tiempos en que los españoles trabajábamos 15 o 16 horas diarias a cambio de un mísero sueldo, eran los tiempos de mi juventud. En mi primer trabajo, a los catorce años, era el año 54, tuve ocasión de presenciar en la empresa en la que laboraba, escenas que solo olvidaré cuando haya muerto. Eran tiempos en los que lo que luego se llamó la percepción del Plus Familiar, los “puntos”, que la empresa pagaba al trabajador por su esposa y sus hijos, el Plus posteriormente pasó a cargo de la Seguridad Social. La cantidad destinada a los “puntos” venía dada por la aplicación de un porcentaje sobre la masa salarial mensual de la empresa y a partir de ahí se dividía por el total de puntos para sacar el valor de cada “punto” y a cada trabajador se le pagaba la parte que le correspondía. El dueño de la empresa en cuestión “retocaba” el montante de la masa salarial con lo cual la parte a percibir por cada trabajador se reducía notablemente. Cuando alguno de ellos protestaba el “empresario” o bien le sentaba durante tres o cuatro días en una silla, sin hacer nada, delante de sus compañeros o bien le ordenaba que moviera un montón de paquetes de un lado a otro y vuelta a empezar. Se trataba de hombres hechos y derechos, hombres duros que habían luchado en la Guerra Civil, padres de familia a los que de forma indigna se les humillaba y se les maltrataba por el mero hecho de pedir lo que les correspondía. No, esto no se me olvidará jamás, por eso todas esas manifestaciones de representantes empresariales y de organizaciones políticas como FAES me asustan y me hacen pensar si no nos encontramos ante un retorno al pasado.

Lo razonable según Rajoy


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
En cualquier caso justo es decir que Rajoy no practica el populismo, pero sí el oportunismo.
A Dios lo que es de Dios y a Rajoy lo que es de Rajoy. Una vez puesto cada uno en su sitio, justo es reconocer que Rajoy, tonto, lo que se dice tonto no es, no es una lumbrera pero no es tonto del todo. El hombre, con la “agilidad” mental que le caracteriza, lástima que esa “virtud” no la utilice para sacarnos a los españoles del hoyo donde estamos hundidos, se ha percatado de la fragmentación de la izquierda y por tanto los muchos que son a repartirse los votos del electorado progresista, más aún después de la aparición de Podemos, y ha afirmado que lo “razonable” es que el cargo de alcalde recaiga sobre el candidato que haya encabezado la lista más votada. Como siempre Rajoy anda muy lejos de complacer o de ceder ante los deseos del populacho que lo que quiere son listas abiertas y no votar a una lista cerrada plagada, en muchos casos, de individuos de dudosa catadura moral. Los españoles quieren poder votar directamente a aquellas componentes de las distintas listas que les son conocidos y les merecen confianza y no verse obligados a votar a chorizos corruptos muchos de ellos convictos y confesos. Después, que sean los concejales que compongan la totalidad de la Corporación en cada pueblo o ciudad, los que elijan presidente de la misma. A Rajoy se le han encendido las luces de posición y desde ella se ha dado cuenta de que precisamente por ese reparto de votos entre los muchos partidos de izquierdas existentes le puede reportar a la derecha, con cuatro votos y medio, un importante número de alcaldías. Esto es lo razonable según Rajoy y lo argumenta e intenta justificarlo recitando su ya vieja letanía de que no es ético el arrebatarle, mediante pactos poselectorales, la alcaldía a la lista más votada. Rajoy no tiene en cuenta, que sumados los votos de los partidos de izquierdas conforman una mayoría y que esta mayoría es ampliamente coincidente en el aspecto programático. Rajoy no dice que un alcalde en minoría está obligado a pactar con otras fuerzas, en ocasiones de signo ideológico totalmente opuesto, con lo que está expuesto al chantaje e incluso a ir contra su propio programa electoral y en el PP saben mucho de esto. Pongo como ejemplo a Extremadura. ¿Cómo van a aprobar los presupuestos que son la madre del cordero de cualquier Administración Pública? Pactando si es necesario con el mismo diablo. Se puede gobernar en minoría porque muchas decisiones las puede tomar la Junta de Gobierno, pero hay cuestiones, temas importantes, que son competencia del pleno municipal el aprobarlos y eso exige pactos y por tanto concesiones y por ello “bajadas de pantalones”. En esto último sí tiene razón Rajoy, ni es ético ni mucho menos elegante. ¿Se imagina usted, querido lector, a todo un alcalde en medio del salón de plenos con los calzones bajados? Horrible.
Sí, Rajoy cree haber descubierto un filón que le puede dar muchas alcaldías. La izquierda convertida en reinos de taifas y la derecha totalmente unida y compacta. Ya lo dijo Aznar cuando ganó las elecciones generales del 96: “Hemos ganado ahora que no queda nadie a nuestra derecha”. Por cierto, en el PP denuncian a diario que todos los incidentes callejeros que se producen son provocados por la extrema izquierda. Cada vez que escucho esta afirmación me pregunto lo siguiente: ¿Dónde está la extrema derecha? Porque en España la extrema derecha siempre ha estado omnipresente. A lo mejor esta pregunta ya hace tiempo que me la respondió Aznar cuando dijo eso de que “ahora que no queda nadie a nuestra derecha”. Se puede adivinar, sin tener que llegar al extremo de que se nos “socarren” las neuronas, donde se halla “refugiada” y “camuflada” la extrema derecha.
De toda esta “propuesta” de Rajoy lo que más me ha llamado la atención es que, al parecer, se ha olvidado de la coletilla, muletilla o posdata que añade en todas y cada una de las iniciativas que promueve: “Y esto va a crear muchos puestos de trabajo”. Creo que ha tenido un fallo garrafal al olvidarse de este “detalle”. Pero seguro que se habrá dado ya cuenta de ello y corregirá esta omisión. A lo mejor es que deja para la ministra de Desempleo, Fátima Báñez, el que dé cuenta del número de empleos que se van a crear si los alcaldes son los de la lista más votada. Ya sabemos cómo son muchos alcaldes del PP a la hora de “asignar” y “crear” puestos de trabajo. Creo que todo lo que he dicho anteriormente es más que obvio, es del dominio público y del pensamiento generalizado, pero Rajoy, una vez más, nos falta al respeto a los españoles tomándonos por tontos. En cualquier caso justo es decir que Rajoy no practica el populismo, pero sí el oportunismo.

Los campanilleros


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
“Queda claro que España es el verdadero “País de Nunca Jamás”, donde nunca jamás a los que generan graves daños y quebrantos económicos a los demás por su nefasta, torpe y en ocasiones interesada y particular gestión, les ocurre nada”.
A raíz de la “puesta” en escena de una nueva presunta estafa protagonizada por el presidente del consejo de administración de Gowex, Jenaro García, se han visto imágenes de este ya famoso personaje tocando la campana un 12 de marzo de 2010 con motivo del comienzo de la cotización en la Bolsa española de dicha empresa tecnológica que opera e instala redes wifi, no sé si lo seguirá haciendo. Esto me ha recordado aquel 20 de julio de 2011 cuando tuvimos ocasión de ver al entonces presidente de Bankia, Rodrigo Rato, moviendo el badajo de la campana anunciando el principio de la cotización en Bolsa de la ya archifamosa entidad bancaria. Ambos “acontecimientos” me han traído a la memoria aquella copla magistralmente cantada por la inigualable y ya desaparecida interprete de la copla andaluza conocida como “La Niña de la Puebla”. La copla se titulaba “Los Campanilleros” y en una de sus estrofas decía lo siguiente: “En los campos de mi Andalucía los campanilleros por la madruga, me despiertan con sus campanillas y con sus guitarras me hacen llorar”. También estos dos “campanilleros”, Rodrigo Rato el que fue ministro de Economía con Aznar y Jenaro García, cuya trayectoria al frente de su empresa fue considerada como “el ejemplo a seguir”, “la joya tecnológica española” y de un “ascenso meteórico” “méritos” reconocidos por el Gobierno de Rajoy y premiada por ello en dos ocasiones con foto incluida en la que se ve a Jenaro García junto a Rajoy , han hecho llorar a miles y miles de españoles pero no a golpe de guitarra sino de “vaciado de bolsillos”. Es de justicia reconocer también el “mérito” de Miguel Blesa de la Parra, el que nadie lo pilla y nadie lo agarra, que también contribuyó a que la gente llorara de “sentimiento” ante el “cante” interpretado por estos tres artistas. De momento parece ser que a los tres, paradojas de la vida, les ha “salvado” la campana, Rodrigo Rato salió de Bankia por piernas y fue a parar a Telefónica y recientemente ha “fichado” por Servihabitat una inmobiliaria fundada por La Caixa, como miembro de su consejo de administración. En el caso de Rato, el trato que se le está dando es más que exquisito. El juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, ha rechazado embargar los bienes por valor de 24.945 millones de Rato y de su equipo, porque es preciso “conocer el verdadero alcance” de los hechos y definir el grado de responsabilidad de cada uno de los imputados. Esto choca con la rapidez con que se conoce “el verdadero alcance” del “delito” cometido por todos aquellos que se han quedado sin trabajo y sin ingresos y que son desahuciados de inmediato de su vivienda con “acompañamiento” policial incluido y además, si así lo reclama la parte acreedora, se procede al embargo del posible subsidio que pueda percibir el damnificado en el caso, claro está, de que esa ayuda superara el límite establecido para proceder al embargo de un sueldo, ayuda o pensión, cosa totalmente impensable por lo irrisorio de su cuantía. A Jenaro García le ha sido impuesta por el juez una fianza que él mismo ha considerado como razonable y a Miguel Blesa de la Parra, al que nadie lo pilla y nadie le agarra, le están quitando de encima a algún que otro juez que se ha empeñado en meterlo en la cárcel. Ni Rato ni Blesa van a sufrir “castigo” alguno por la debacle de Bankia que al margen de lo que les va a costar a sus accionistas, a sus impositores y a los poseedores de las preferentes, o sea, poseedores de nada, y a los españoles, a todos, que van a tener que pagar los miles de millones que ha prestado al Banco Central Europeo para reflotar a una entidad bancaria víctima de la mala, pésima, desastrosa gestión de unos incompetentes que encima están considerados como “cerebros privilegiados”. Lo de Bankia lo va a pagar el encargado de mantener en funcionamiento la caldera de la calefacción.
Esta es la moderna versión de “Los Campanilleros”. Queda claro que España es el verdadero “País de Nunca Jamás”, donde nunca jamás a los que generan graves daños y quebrantos económicos a los demás por su nefasta, torpe y en ocasiones interesada y particular gestión, les ocurre nada.