Adulterio y cachondeo


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

No sé hasta qué punto puede beneficiar al anterior monarca el aforamiento y de que consecuencias le puede servir de salvaguarda, pero lo que si queda claro es que “hay cariños que matan”.
No sé si usted, querido lector, conoce aquel viejo chiste en el que se contaba que un marido sorprendió a su esposa “encamada” con un extraño en su propio domicilio. Eran aquellos tiempos en que a la mujer, por hechos de estas características, se la podía juzgar y condenarla por adulterio. El hombre podía hacer lo mismo pero en lugar de ser condenado por un juez, se le nombraba el “machote del año”. El caso, según el viejo chiste, es que el marido denunció este hecho ante el juez motivo por el cual el magistrado emplazó a las partes para que las mismas pudieran manifestar sus diferentes versiones sobre lo sucedido. En primer lugar habló el marido el cual relató al juez lo que vio en su día en su misma alcoba reiterándose en su petición de que su esposa fuese condenada por adulterio y cachondeo. Oído esto, el juez respondió al marido que había entendido perfectamente lo del presunto adulterio pero que no alcanzaba a ver donde radicaba el hecho del posible cachondeo. Ante esto el esposo amplió su relato y le contó al juez que al presenciar la escena de su mujer en la cama con otro señor le pidió a esta explicaciones sobre lo que estaba sucediendo o lo cual la esposa le respondió: ¡Tú calla! ¡Siéntate ahí, mira y aprende! Rematando su relato preguntándole al juez si le parecía poco cachondeo la respuesta de la mujer.
Me he acordado de este chiste cuando he escuchado lo que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho al referirse al aforamiento exprés del Rey emérito, por cierto, y en mi opinión, un espectáculo bufo y bochornoso y que flaco favor le hace a don Juan Carlos y que solo sirve para que muchos españoles se estén preguntando que “peligros” legales acechan al anterior Rey. Cierto es que el Partido Popular con su voto favorable al aforamiento al exrey ha asegurado a este una situación de privilegio ante la Justicia, pero por otro lado le ha dejado muy mal ante la ciudadanía al echar por tierra aquella afirmación del abdicado monarca de que “la Justicia es igual para todos”. Rizando el rizo, el presidente Rajoy y su camarilla no han tenido empacho alguno en intentar confundir, una vez más, a la opinión pública argumentando en un principio, como justificación a la necesidad de ese aforamiento, que los senadores y diputados nacionales disfrutan de esta condición, para después “bajar” el listón, a costa de dejar a estos como unos “mindundis”, señalando que los diputados autonómicos también gozaban de esta gracia y que por tanto el antecesor de Felipe VI, con 39 años de “servicio”, tenía el mismo derecho. No iba a ser menos que un diputado autonómico. Evidentemente la gente no es tonta y ya va conociendo los vericuetos del entramado y rocambolesco estatus legal de los cargos públicos y tiene muy claro que un senador, un diputado nacional o autonómico al igual que cualquier otro servidor público aforado, pierde su condición de tal cuando deja el cargo por la causa que fuere y está claro que don Juan Carlos ya no es el Rey de España, ahora lo es su hijo Felipe VI, y por tanto debe ser tratado jurídicamente como cualquier español de a pie. No sé hasta qué punto puede beneficiar al anterior monarca el aforamiento y de que consecuencias negativas para él le puede servir de salvaguarda, pero lo que si queda claro es que “hay cariños que matan”. El Gobierno, le ha hecho un flaco favor a su imagen y a su prestigio.
En otro orden de cosas tampoco es muy digerible el argumento dado por Rajoy para justificar que la baja de impuestos a los empresarios va a crear más empleo. Los empresarios siempre han pedido, aparte de la baja de impuestos, sobre todo el de sociedades, la rebaja en las cotizaciones a la Seguridad Social, el abaratamiento del despido y la baja de salarios, justificando esta petición con el manido argumento de que esto crearía empleo. El despido barato y la rebaja salarial ya se la ha concedido Rajoy con sus reformas laborales y, a la vista está el resultado: Hay un millón más de parados. Evidentemente el bajar los impuestos a las empresas no ha influido nunca, ni influirá en el futuro, la experiencia así lo demuestra, en la creación de más puestos de trabajo.
Se preguntará usted que tiene todo esto que ver con el chiste. La respuesta es bien simple: Adulteran la verdad y se cachondean de todos los españoles, tomándoles por unos tontos que se lo tragan todo y todo ello con la malsana y sospechosa intención de beneficiar a unos pocos. Como siempre, claro.

Más dura será la subida


EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

Parodiando el contenido de aquel luctuoso parte que puso fin a la trágica Guerra Civil Española, se puede decir aquello de: “Jodido y apaleado el pueblo español, el Gobierno ha aprobado nuevos impuestos. Esto aún no ha terminado”.
La reforma fiscal llevada a cabo por Rajoy nos anuncia que entre 2015 y 2016, 2015 es año electoral, generales, autonómicas y municipales, el IRPF bajará una media del 12,5% y un 23% para quienes ganen menos de 24.000 euros. La cosa vista así es bastante esperanzadora para la clase trabajadora, la clase media ya no existe, Rajoy se la ha cargado, pero mucho más lo es para los que poseen grandes fortunas y para las rentas altas que van a ser los grandes “agraciados” por esta medida, esto último no es que lo diga yo como una crítica gratuita, no, esto lo han asegurado los técnicos de Hacienda que de esto saben mucho.
En cualquier caso está claro que aquí hay gato encerrado y por tanto el grado de credibilidad que esto pueda tener en cuanto a la duración de esta rebaja es bastante bajo porque ¿quién cree a un Mariano Rajoy, que prometió que bajaría los impuestos si llegaba a la presidencia del Gobierno e hizo todo lo contrario subiendo, nada más y nada menos, que 51 impuestos diferentes? ¿Quién puede creer a un Mariano Rajoy, que ha puesto en vigor un impuesto “sobre la suerte”? Este impuesto no es de reciente creación, ha estado durante mucho tiempo durmiendo el sueño de los justos hasta que ese ministro recaudador conocido como Cristóbal Montoro decidió que había que ponerlo a “trabajar” y a partir del uno de enero de 2013 todos aquellos españoles tocados por la suerte al haber sido afortunados por obtener un premio superior a 2.500 euros en todos los juegos de azar que promueve el Estado, la lotería, las apuestas (las quinielas, el Euromillón, la Lotería Primitiva, el Bonoloto, la ONCE o la Cruz Roja (sorteo del oro). Estos premios no tributaban por el importe ganado, sino que tan solo debía pasar por caja y pagar impuestos por los beneficios que le reportaba este dinero a lo largo del tiempo, pero a partir de ese 1 de enero de 2013 la cosa cambió de forma total. Los españoles asistíamos ese día al nacimiento del “Impuesto sobre la Suerte” y a partir de ese momento “histórico” los españoles y en concreto aquellos a los que por una vez en su vida les había sonreído la suerte, se ven obligados a “repartirse” con Hacienda el premio obtenido llevándose el erario público una quinta parte, el 20%, del total del premio salvo la parte exenta de este impuesto que se ha fijado en 2.500 euros. Se podría decir que este Gobierno puesto a recortar ha recortado hasta la suerte de los españoles, no sé si la expresión más exacta es la de que les ha robado, hurtado es un término más suave, hasta la suerte a los españoles. Otro nuevo tributo, el “Tributo sobre el despido”, ha sido el aprobado por el Gobierno. Las indemnizaciones por despido superiores a 2.000 euros tributarán a Hacienda. Parodiando el contenido de aquel luctuoso parte que puso fin a la trágica Guerra Civil Española, se puede decir aquello de: “Jodido y apaleado el pueblo español, el Gobierno ha aprobado nuevos impuestos. Esto aún no ha terminado”.
Por muy buena voluntad que uno le ponga a la hora de “reconocer” esta rebaja fiscal de Rajoy, lo cierto y verdad es que cuesta trabajo hacerlo. Resulta muy difícil, harto complicado e imposible, creer a un Gobierno que ha basado su llegada al poder con mentiras e incumplimientos sobre todo lo que en su día nos ofertó a los españoles en su programa electoral. Todo esto nos lleva a pensar, porque en muchos casos, muchísimos, la historia suele repetirse, cuánto tiempo durará esta “regalo” que nos ha hecho Rajoy a los españoles y pensamos si en el caso de que, Dios no lo quiera, vuelve a ganar en las próximas elecciones generales esta “benevolente” rebaja puede ser como una flor de cactus, es decir: Si sería flor de un día. Es muy probable que esto pueda suceder. Está claro, esto va a ser un “prometer hasta el meter”, si el Partido Popular vuelve a alcanzar el Gobierno en los siguientes comicios habrá subida de impuestos y desde luego, visto lo visto se puede asegurar, sin temor a errar, que no será moderada o testimonial, será dura y elevada.
Cuando usted, querido lector, haya leído lo anteriormente dicho, se preguntará qué es lo que tiene que ver el título de este comentario “Más dura será la subida” con lo expresado en el mismo, en dicho supuesto y para aclarar sus dudas, le participo que me he inspirado en el título de esa película de 1956 interpretada por Humprey Bogart, titulada “Más dura será la caída”. Seguro que entiende lo que quiero decir y me atrevo a vaticinar.

LAS 300 FAMILIAS QUE DOMINAN CATALUNYA Y PROTEGE ARTUR MAS


“La profundísima crisis económica que soportamos y soportaremos durante años ha venido a cuestionar el “oasis catalán” revelando lo que auténticamente es: una ciénaga. La corrupción, el sobrecoste de las obras, el robo a las arcas públicas implica directamente al “establishment” nacionalista”. 

 

La victoria de Mas: la victoria de las 300 familias
Se dice, y hay estudios que así lo demuestran, que Cataluña ha sido gobernada históricamente por unas trescientas familias. Siempre tuvieron hijos, sobrinos o primos en todas las esferas del poder. Ganara quien ganara, gobernara quien gobernase, siempre mandaban. Ellos y sus intereses quedaban a salvo.
Fueron furibundos españolistas cuando el control de las colonias cubanas aportaba, a través de la trata de esclavos, algodón barato para la industria catalana (1). Giraron hacia el catalanismo cuando la relación con Madrid se volvió incómoda. Se volvieron a reencontrar con el gobierno conservador y españolizante de Maura cuando la lucha obrera representó una amenaza para sus intereses. Estuvieron al lado del general Martínez Anido cuando se aplicaba la “Ley de fugas” contra los dirigentes sindicales y estos eran asesinados en las calles de Barcelona. Fueron republicanos con la república, pero poco.
Dijeron defender el país y las “libertades nacionales de Cataluña” aunque, durante la sublevación del gobierno de Companys en 1934, uno de sus representantes más conspicuos, Josep Dencàs i Puigdollers (fundador de ERC y de las JEREC, conseller de gobernació y fundador con Francesc Macià de los “escamots” militares que perseguían a los sindicalistas de la CNT) no tuvo reparos, cuando Companys proclama “L´estat català”, en huir por las alcantarillas de Barcelona rumbo a la Italia fascista.
Previamente hace un llamamiento en Radio Barcelona para que los denostados españoles salvaran la Generalitat de Cataluña, acabando su discurso con un ¡Viva España! Mientras nacionalistas y obreros de izquierdas morían o eran encarcelados. Posteriormente, Gil Robles afirmaría en las cortes españolas que él, Gil Robles, propició el levantamiento de Companys; si eso fuera cierto,
Dencàs habría trabajado para la derecha fascista española. En plena Guerra Civil siguió teniendo fluidas relaciones con la Italia fascista de Mussolini, que le consideraba como un fascista catalán (2). Gerald Brenan, en “El Laberinto español”, le atribuye connivencias muy importantes con la CEDA y el nazismo alemán. Acabó organizando un partido denominado “Nosaltres sols”, con claras influencias fascistas, que adoptó por bandera la actual “estelada nacionalista”.
Algunas de esas trescientas familias no dudaron en financiar al propio general franco. En plena Guerra Civil, voluntarios catalanes organizaron el “Tercio de Nuestra Señora de Montserrat” que combatió contra la República y la Generalitat de Catalunya en Belchite o en el Ebro. Apellidos tan catalanes como Ciurana, Amiel o Sopena fueron condecorados con la Laureada de San Fernando (3).
Mientras, miles de catalanes de la columna Llibertat combatían contra Franco en la defensa de la Ciudad Universitaria de Madrid. Por ello, cuando el establishment mediático y algún renombrado político hablan de la Guerra Civil española como una guerra de España contra Cataluña, no sólo faltan a la verdad, sino que provocan auténtica repugnancia.
Este intento de reescribir la historia y adaptarla a la visión partidista pretende olvidar, como lo hizo el franquismo, a los miles de catalanes muertos en la defensa de Madrid o la de españoles extremeños, murcianos o andaluces defendiendo a Catalunya en el Ebro o en el Segre. Acabada la guerra, se refuerza la alianza entre el franquismo y la burguesía catalana (4), sobre las espaldas del subdesarrollo de otras regiones, en especial la andaluza.

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¿España la Alemania del sur?


pascualmogica2EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

“El nulo deseo de “meterle mano” a los que han cometido la estafa del siglo: El robo a ciudadanos indefensos empleando el timo de las preferentes”.
Antes y durante la pasada campaña electoral previa al 25 de mayo, hemos escuchado, y sin duda alguna lo seguiremos oyendo, decir a los “punteros” del Partido Popular que a España se la pueda considerar como a Alemania, que España es la Alemania del sur de Europa. Está claro que se confunden o que intentan, esto es la más probable, confundir a los españoles. España no es, en absoluto, comparable a Alemania, sí lo es y a las pruebas, a lo que hay, me remito, lo más parecido a una república bananera donde impera la miseria, la falta de libertad y la corrupción. ¿Cómo se puede pretender hacernos creer que España está al mismo nivel que Alemania, cuando en nuestro país hay seis millones de parados, el paro juvenil sobrepasa el 55%, hay casi dos millones de familias con todos sus miembros activos en paro, casi 800.000 hogares sin ningún tipo de ingresos, somos el segundo país europeo con la mayor tasa de pobreza infantil y según nos señala el INE uno de cada cinco españoles vive bajo el umbral de la pobreza, entre otras calamidades de tipo social, asistencial, educativo y económico?
Uno se reafirma más en ese parecido de España con una república bananera, cuando los españoles comprobamos que tenemos un ministro de Justicia reaccionario que promulga leyes que van contra la libertad de la mujer, caso de la reforma de la Ley del Aborto, y que por el contrario no da salida a la implantación de normas legales para acabar con los políticos corruptos y tampoco hace nada para mejorar el funcionamiento de la Administración de Justicia. Ahí tenemos el caso Gürtel, el caso Urdangarín, el caso de los ERE, no solo en Andalucía, y tantos y tantos casos en la que están implicados muchos políticos y bastantes de ellos aún siguen sentados en sus escaños en los distintos parlamentos, a lo que hay que añadir el nulo deseo de “meterle mano” a los que han cometido la estafa del siglo: El robo a ciudadanos indefensos empleando el timo de las preferentes. A los españoles les sobran motivos para pensar, de hecho lo piensan, que están dejando que estos temas se pudran porque muchos “peces gordos”, altos cargos públicos y exdirectivos de la banca, mayormente de las cajas de ahorro, están muy implicados en estos casos de corrupción y estafa. ¿Quién cree a estas alturas que Bárcenas, él solito, pudo “almacenar” casi cincuenta millones de euros en paraísos fiscales? No hay que olvidar que recientemente los medios de comunicación nos informaban de que España ocupa un puesto muy destacado en el ranking mundial en lo que a casos de corrupción se refiere. Un ministro de Justicia que prácticamente ha consumado la abolición de la aplicación práctica de la justicia universal que ha permito que muchos peligrosos narcotraficantes, cuarenta y siete, que estaban en la cárcel hayan sido puestos en libertad, sin tener en cuenta el daño que han sufrido un incalculable número de personas, la mayoría jóvenes, que han perdido la vida o se han degradado moral, psíquica y físicamente por culpa de estos abominables malhechores. En absoluto es asumible la actitud de algunos que aprovechándose de las redes sociales han lanzado mensajes que levantan odio y abogan por la desaparición física de algunos políticos. Esto es totalmente reprochable y condenable, pero también lo es para quien tiene la obligación, como ministro de Justicia, de combatir con leyes la corrupción política y no lo hace y por ello son muchos los que se libran de sufrir condena alguna cuando se merecen ser encarcelados durante años con el fin de que tengan tiempo suficiente para reflexionar sobre su deshonroso proceder. No hay que olvidar que este ministro fue el que implantó las tasas judiciales que han supuesto un recorte en el derecho de los ciudadanos a gozar de una justicia gratuita.
Al caso del ministro de Justicia podemos añadirle el del ministro del Interior, un ministro que alienta, apoya y por tanto fomenta, el exceso extremadamente violento del que son protagonistas algunos miembros de los cuerpos de seguridad del Estado y que está “trabajando” en una nueva ley de seguridad ciudadana que va a suponer un considerable retroceso y una merma muy importante de las libertades y derechos de los ciudadanos. Creo que es obvio el señalar que estos dos ministros no han sido nombrados por error, han sido puestos ahí a conciencia.
Lo anteriormente dicho creo que encierra la suficiente legitimidad para poder afirmar que estamos lejos, muy lejos, de poder comparar a España con Alemania y cerca, muy cerca, de, sin olvidar a la España franquista, equipararla con lo que fue Alemania, pero la antigua y extinguida Alemania del este donde la miseria, la falta de libertad y la corrupción eran una constante antes de la reunificación de las dos alemanias.