Los Gin Tonic de sus señorías

EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
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“Espero que ciertos lamentables espectáculos vergonzantes y bochornosos que hemos presenciado en la Cámara Baja no hayan sido debidos a haberse “pasado” alguna o alguno de sus señorías con los Gin Tonic u otras bebidas alcohólicas”.
Estaba cantado. Cuando Gobierno central y comunidades autónomas comenzaron con los recortes en todo aquello en donde se podía meter la tijera, que como se ha podido comprobar se ha podido utilizar este objeto cortante y punzante en todas partes, en Sanidad, en Educación, en Servicios Sociales, en definitiva en todo, no voy yo a estas alturas a enumerar caso por caso cuando ya hace tiempo que todos los habitantes de este país, antes llamado España y ahora Gilipollandia, nueva denominación de la península ibérica que viene dada por el hecho de que el Gobierno nos tiene a todos por una manada de tontos gilipollas, no voy yo ahora, repito, a cansar a los que tengan la amabilidad de leer este comentario nombrando uno por uno todos los derechos que teníamos, que más bien creíamos tener los españoles y que Rajoy y sus apóstoles se han encargado de sacarnos del error.
Se comenzó por quitar las becas de comedor, las de libros, las del transporte escolar, las ayudas a los estudiantes universitarios, entre ellas las becas Erasmus, las ayudas a las personas discapacitadas, se implantaron los copagos en los medicamentos que consumen los pensionistas, se suprimieron o rebajaron considerablemente las subvenciones de todo tipo, se ha llegado hasta el extremo de que el Gobierno presuma de que ha subido las pensiones, cuando esto es la burla más cruel, ruin y miserable que jamás se le haya hecho a los jubilados y pensionistas. En fin que nos han jodido por todas partes, no han dejado piedra sobre piedra de lo que un día fue el Estado del Bienestar.
Pero cierto es eso que se suele decir de que “a todo cerdo le llega su San Martín” y aunque han estado mucho tiempo pensándoselo si comenzaban a recortar a los cargos públicos, al final se han decidido y tan llegado a, doloroso les habrá sido, tener que quitar la subvención que el Congreso de los Diputados concedía a los parlamentarios que, espero que de vez en cuando y espero que no muy asiduamente, se tomaran un Gin Tonic en el bar de esta institución. Al diputado se le cobraban 3,50 euros por consumir esta bebida, que por cierto lleva alcohol, espero que ciertos lamentables espectáculos vergonzantes y bochornosos que hemos presenciado en la Cámara Baja no hayan sido debidos a haberse “pasado” alguna o alguno de sus señorías con los Gin Tonic u otras bebidas alcohólicas, el caso es que el departamento de administración, no sé si se llama así, del Congreso, ha dicho que a hacer puñetas la subvención y que los 3,50 euros de diferencia, la empresa que regenta el bar del Congreso los valoraba en 7 euros, 3,50 los pagaba el consumidor y los otros 3,50 euros los pagábamos los contribuyentes. Como antes he dicho doloroso debe haber resultado llegar a este extremo, no hay más que ver que lo han dejado casi para el final, primero se suprimieron las becas de comedor, de libros y de transporte escolar y mire usted, por una parte veo bien que se “desmantele” la cosa esta de la Educación, ¿para qué la queremos? ¿Qué falta hace? ¿Para que el día de mañana los estudiantes se conviertan en dirigentes políticos que suprimen en primer lugar las becas de comedor gracias a las cuales muchos niños comían al menos una vez al día, y mantengan hasta que ya se había convertido en algo vergonzoso y escandaloso la subvención al precio de los Gin Tonic que consumían sus señorías?
Vergonzoso. Menos mal que en este país, en Gilipollandia, si alguien se siente ofendido por llamar así a nuestra patria lo lamento mucho, se puede quejar al Gobierno, seguro que le atienden, aún quedan políticos serios e incapaces de mentir a nadie como son la Cospedal, Carlos Floriano, González Pons, Vicente Martínez Pujalte, Rafael Hernando y sobre todo Mariano Rajoy, un presidente al que no se le hace justicia cuando se dice de él que es el presidente del Gobierno español que más ha mentido a los españoles y que por ello figura en el libro Guinness de los records Esto no es verdad, estoy seguro de que habrá por ahí cuatro o cinco españoles que se creen todo lo que Rajoy dice. Todos los que he citado anteriormente, junto con el mismo Rajoy, son un ejemplo para todos y una esperanza de que a lo mejor, con un poco de suerte, actuando con esa seriedad, con ese rigor y siempre con la verdad por delante, que es su principal característica, este país, Gilipollandia, saldrá adelante, Claro que bien pensado se puede salir hacia adelante o hacia atrás. No, sé, no sé. A lo mejor soy muy optimista.

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