V uelve el salario del hambre

EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
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“Lo cierto es que cuando en una sociedad moderna y se supone que desarrollada, se plantean propuestas como las de bajar los salarios un 10% y subir los impuestos uno piensa en dos cosas: De qué vamos a comer. O si es que están de broma”.
Por si no era suficiente la merma del 6% que han experimentado los salarios en estos últimos años, ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI) propone a España una reducción salarial del 10% para, según este organismo, crear empleo. Cuando hasta el tonto del pueblo tiene muy claro que lo que hay que hacer es activar el consumo y por tanto que se puedan dar las condiciones precisas para crear empleo se empecinan una vez más en quitarle poder adquisitivo a los ciudadanos. Pero no conformes con esta propuesta la misma va acompañada de otra que consiste en subir el IVA por encima del 21, es decir encarecer el precio de todos los bienes de consumo, desde los alimentos hasta los zapatos, pasando por los calcetines, lo que sin duda alguna nos llevará a consumir menos y por tanto a crear más desempleo como hasta hoy venimos comprobando. Hubo un tiempo en que los ciudadanos admirábamos a esos sesudos “notables” que se “calentaban” la cabeza dirigiendo el mundo y marcando las líneas maestras de la economía, aunque la historia nos dice muy claramente que raramente acertaban, y siguen sin acertar, la verdad es que si los observamos detenidamente, si nos paramos a ver con atención por donde van y a adonde quieren llevar el mundo, es para echar a correr. Esta gente, instalada en sus palacios de cristal, está claro que ha perdido la perspectiva de la gravedad de la situación, el lujo y el confort que les rodea, sus más que excelentes salarios han provocado el que hayan perdido la noción, si es que alguna vez la han tenido, de los derroteros por los cuales se mueve una sociedad compuesta en su mayor parte por asalariados que al fin y a la postre con su esfuerzo, con su trabajo y consumiendo todo aquello que se produce, todo es un decir, más exacto sería decir todo lo que está al alcance de su maltrecha economía, es el verdadero motor del mundo.
O están ciegos, o son unos verdaderos inútiles o nos han perdido el respeto y nos tratan de tontos, yo creo más bien que se trata de lo segundo, son unos inútiles con una osadía sin límites y a los que irreflexivamente o motivados por la propaganda, en la mayoría de los casos engañosa y manipuladora, hemos elegido como gobernantes. Ya va siendo hora de que la ciudadanía de una buena “barrida” y aparte de la política a gente que ha olvidado que la política es una forma de servir a los demás y no de servirse así mismo haciendo de ella una profesión y un modo de vida como otro cualquiera. La política no precisa una regeneración porque sería empezar de nuevo con los mismos nombres y las mismas caras, regenerar es mejorar algo que se degeneró o corregir o enmendar, y no se trata de eso se trata de “renovar” con nuevos nombres, nuevas caras y sobre todo otorgar la confianza a quien realmente se conoce o se pueda tener conocimiento de que es una persona capaz y honesta, en definitiva de trata de implantar las listas abiertas, algo que no interesa a la mayoría de los políticos inútiles que saben muy bien que su única forma de supervivir es ir dentro de una lista cerrada. Mientras no se llegue a esto, que lo veo muy difícil porque a los que tienen que aprobar tal reforma no les interesa en el plano personal, las soluciones serán tan erráticas como las que se han empleado hasta ahora y las que se aplicarán en el futuro. Está comprobado que los que hay no dan más de sí.
Cuando se habla de bajar los salarios un 10% y de subir el IVA por encima del 21% para crear empleo uno ya se ve en el horizonte de que al final la mejor forma de crear empleo, de dar trabajo pero no pan, es que la gente trabaje por un plato de lentejas. Les voy contar una escena que presenció mi hijo menor en China. Todo comenzó por una foto que me envió a través del móvil indicándome que cuando regresara a casa me explicaría la imagen de la foto. La cosa es que estaba en una fábrica con la cual tiene relación comercial y en medio de una gran extensión de césped había un hombre en cuclillas haciendo un movimiento extraño, preguntó al hijo del empresario que qué es lo que estaba haciendo aquella persona y este le respondió que estaba cortando el césped, ¿con qué herramienta? preguntó mi hijo, con una cuchilla, respondió su interlocutor. Intrigado mi hijo se acercó al que estaba sobre el césped y se dio cuenta de que efectivamente estaba cortando el césped con una cuchilla del tamaño de un cuchillo de mesa. Ante esto mi hijo le dijo que por qué no lo hacía con una máquina cortadora de césped, respondiéndole que le resultaba más barato pagarle al hombre que comprar una maquina y consumir combustible porque si algo había en China era mano de obra barata y en abundancia.
Lo cierto es que cuando en una sociedad moderna y se supone que desarrollada, se plantean propuestas como las de bajar los salarios un 10% y subir los impuestos uno piensa en dos cosas: De qué vamos a comer. Si es que están de broma o es que volvemos a los salarios de hambre.

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