El subsidio de vejez

EL CRISOL – Pascual Mogica Costa
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“Lo que sí está claro es que serán pocos, muy pocos, los que alcancen los “máximos” exigidos para poder cobrar una pensión medio decente”.
Bueno, parece ser que ya nos ha llegado el turno a los pensionistas, pienso que esto no debe haber causado extrañeza alguna entre los que componemos ese “numeroso” grupo de españoles “afortunados” que se ven “agraciados” por el Estado y que el Gobierno ha considerado que en este país no debe haber “privilegios” para nadie. En definitiva: Nos van a congelar las pensiones de por vida a los actuales pensionistas. Durante estos días en algunas tertulias televisivas están pasando aquellas imágenes a través de las cuales Rajoy, en campaña electoral, nos mentía a los españoles y a los pensionistas en particular, repitiendo una y otra vez que jamás iba a tocar las pensiones y lo hacía sin sentir el más mínimo pudor. Ahora ha acudido a una comisión de “sabios” para que le digan que hace con las pensiones y hasta qué punto le puede tocar las narices, las pelotas, a los pensionistas presentes y futuros. Parece ser que los “sabios” le han aconsejado que baje las actuales pensiones y que para que en el futuro otros puedan cobrarlas establecer un sistema que le resulte “barato” al Estado.
Voy a hacer un poco de historia para finalmente señalar el punto exacto en que Rajoy piensa situar las pensiones. El 30 de enero de 1900 se promulga la Ley de Accidentes del Trabajo y en 1908 se crea el Instituto Nacional de Previsión (INP) cuya realización más destacable sería la puesta en práctica de un régimen de libertad subsidiada. En 1919 se crea el Retiro Obrero Obligatorio (ROO) gestionada por el INP y destinado a asalariados entre 16 y 65 años cuya retribución no superará un cierto límite. Este seguro protegía la vejez por considerarla una invalidez por razones de edad. Se podría decir que esto era el primer paso para establecer el régimen unificado de pensiones. La financiación era mixta, con participación de las empresas y del Estado. El Boletín Oficial del Estado número 252 de 9 de septiembre de 1939 publicaba la aprobación de la Ley de 1 de septiembre del mismo año que sustituía al régimen de capitalización en el Retiro Obrero por el de pensión fija, aumentando la pensión existente en aquel entonces y convirtiendo las cajas colaboradoras en delegaciones del INP. El régimen en vigor de la capitalización para el percibo de pensiones por retiro obrero se sustituía por el pago de pensiones fijas, en concepto de subsidio de vejez, y en cuanto al procedimiento de cobro, por cuotas patronales en proporción a los salarios. Esta sustitución quedaría ultimada el 1 de enero de 1940 en cuya fecha empezó a funcionar el nuevo régimen. Así rezaba en el artículo uno de dicha Ley que en su artículo tres establecía que el subsidio de vejez sería de tres pesetas diarias. Añadiendo en su artículo seis que tendrían derecho a cobrar este subsidio los obreros que hubiesen cumplido 65 años de edad y los mayores de 60 que padecieran invalidez laboral producida por causas independientes de accidentes del trabajo. Era el nacimiento de las pensiones de vejez e invalidez y así, con distintas modificaciones, hasta hoy. Como se puede ver se establecía una pensión fija en aquel entonces de tres pesetas por día y a esto es muy posible que volvamos si el Gobierno tiene en cuenta las recomendaciones de los “sabios”. No será de tres pesetas fijas para todos por igual, pero tampoco será para echar cohetes.
Son dos las disyuntivas que se plantean, una el que puedan alcanzar el “pico” más alto de las pensiones, llegando a cotizar los 35 años que se requieren actualmente. La otra, que será la más probable y numerosa, se concreta en cobrar con arreglo a los años cotizados, lo cual supondrá que “disfrutarán” de una pensión bajísima. Es normal que cada uno cobre con arreglo a lo cotizado, pero lo normal sería que todos pudieran alcanzar la “cima” más alta pero eso, con la modalidad de contratación laboral existente y peor que se pondrá, va a ser más que imposible, dado lo cual para que estos no se mueran de hambre, suena mal pero es así, el Estado tendrá que habilitar una especie de subsidio, de ayuda, que en absoluto vendrá a cubrir las mínimas necesidades de una persona por tanto se volverá al Subsidio de Vejez de 1919 con la cruel realidad de que los que cobren este subsidio deberán mostrarse agradecidos a la vez que jodidos. Lo que sí está claro es que serán pocos, muy pocos, los que alcancen los “máximos” exigidos para poder cobrar una pensión medio decente. Sobro el consejo de los “sabios” de aumentar o no la pensión en función de que la Seguridad Social tenga beneficios o pérdidas y si se da el primer caso y se sube que esta subida no supere al IPC. Un IPC que no se va a tener en cuenta para revalorizar las pensiones. En fin, dejémoslo por hoy.

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