FIEBRES DE MAYO de Antoni Puigverd

Una mayoría normal con un objetivo excepcional choca con dificultades superiores a su fuerza

Lo he escrito otras veces. El resultado de las elecciones desmintió la visión de Catalunya que la formidable manifestación del Onze de Setembre había desatado. Las elecciones relativizaron la marea independentista (preciso: relativizar no quiere decir desautorizar). Demostraron que, si bien el catalanismo es fuerte y se ha calentado mucho, una parte considerable de la sociedad catalana es inmune o contraria a este calor. El resultado electoral fue de cal y arena. La suma de CiU y ERC permite conformar una mayoría parlamentaria coherente, sí, pero se trata de mayoría normal: no excepcional. Y, sin embargo, el objetivo que dicha mayoría se propone conseguir es excepcional: dejar de ser comunidad española para convertirse en estado singular. Dicha mayoría, por otra parte, tiene rasgos de matrimonio de conveniencia: el Gobierno está muy solo a la hora de afrontar el áspero día a día de la crisis económica. Y la soledad corroe: el Govern se debilita.

Cuando una mayoría normal se propone un objetivo excepcional, es inevitable que choque con dificultades superiores a sus fuerzas. Cada día las cosas se complican más. Medio año después de las elecciones, el escenario es confuso y está lleno de tensión emocional: hoy con Aragón o el TC, antes de ayer con Wert, sin olvidar las cumbres internas que terminan como el rosario de la aurora.

Durante la noche electoral, el president Mas, que había recibido una colleja humillante, podía hacer dos cosas. O rectificar la estrategia asumiendo que el rupturismo catalán era menos fuerte de lo imaginado. O no darse por enterado de la respuesta reticente del votante y considerar que la suma de CiU y ERC era la mayoría excepcional que él había pedido. Esto es lo que hizo; y el resultado a la vista está: el camino pasa por tierras movedizas. La teoría más insistente en el entorno mediático rupturista es que el cierre español servirá para ampliar y robustecer el soberanismo. Pero lo que uno detecta es exactamente lo contrario: mientras el catalanismo se exaspera en su circuito cerrado de calefacción, el españolismo gana protagonismo en el ágora catalán. Es más desacomplejado hoy que ayer; y menos que mañana. Paradójicamente, a darle carta de naturaleza contribuyen algunos medios fervorosamente catalanistas: barriendo las posiciones matizadas y favoreciendo el tremendismo (los choques estridentes entre figuras mediáticas de signo antagónico). Aznar anunció la división interna y el resultado de las elecciones, bien leído, ya la insinuaba.

     Todo este proceso tiene algo de inevitabilidad histórica: el ciclo que comienza con la sentencia del TC (2010) y continúa con el Onze de Setembre (2012) no cambiará de signo hasta que la crisis económica no remita (la exasperación política es también el correlato de la exasperación económica). Mientras tanto, y como recomendaban los estoicos, mejor no dejarse poseer por los fuegos emocionales que cada día prenden en los medios de comunicación. Lo que no depende de uno, recomendaba Marco Aurelio, mejor que no te altere.

http://epaper.lavanguardia.com/epaper/viewer.aspx

One thought on “FIEBRES DE MAYO de Antoni Puigverd

  1. nuncamàis

    Què pot esperar-se del diari del Conde de Godò, Llepaculs del Caçador d’Elefants, un alegat a favor de la independència? Tots sabem el que és la Vanguardia!

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s