El que faltaba

pascualmogica2EL CRISOL – Pascual Mogica Costa

“Ninguna de las distintas formaciones de izquierdas que formaban el Frente Popular cedían un ápice en lo referente a sus postulados y ello nos llevó al desastre y a soportar 40 años de dictadura y de oscurantismo”.
Ocho de diciembre de 1965, salgo de Elche para Madrid bajo una lluvia intensa que nos acompañó durante todo el viaje, hasta tal punto descargó la lluvia que se produjeron goteras en mi coche, un Seat 1400A que marchaba muy bien pero que su acabado dejaba mucho que desear. Me acompañaba un primo mío y los dos marchamos a la capital para presenciar el partido España-Inglaterra que se jugaba ese mismo día por lo noche, noche en la que también nos acompañó la lluvia, y encima nos ganaron los ingleses por dos goles a cero. Vamos, que hicimos un viaje “completito”. Pero de todo esto lo que más recuerdo es la gran cantidad de camiones que había circulando por esa ruta, la mayoría de ellos de la marca Pegaso y Barreiros, ambos de fabricación nacional, el primero por ENASA y el segundo por Barreiros Diesel, S.A. Me crucé y adelanté, con muchos de estos camiones, pero lo que más me impactó fue que al parar en Mota del Cuervo a tomar un café y estirar las piernas me fijé en uno de los camiones que había allí parados y vi que la visera de uno de ellos lucía un rótulo que decía: “El que faltaba”.
Estos recuerdos me han venido a la mente al leer que los indignados del 15M estudian crear un partido de izquierdas. Otro más de izquierdas. El que faltaba. Está claro que la izquierda nunca aprenderá, saben que pierden porque la izquierda está dispersa, es una especie de reino de taifas que todos sabemos cómo acabaron estas, fueron sometidas y castigadas a pagar tributos a los cristianos, quedaron en nada.
La izquierda, toda ella, debe pensar seriamente en unir fuerzas, criterios, ideas y elaborar una acción unitaria que haga posible lo que en el fondo la izquierda pretende mejorar: La sociedad y acabar con las injusticias, las desigualdades y la insolidaridad. Pero para ello se hace necesario que los dirigentes de los diferentes movimientos de izquierda sean lo suficientemente consecuentes, conscientes, generosos y humildes para renunciar a liderazgos egoístas y cuasi personales y entre todos buscar el equilibrio necesario entre todo aquello que pueda diferenciarles, que no es tanto como parece, pero que es un impedimento que parece ser insalvable cuando en realidad no lo es. Es cuestión de buena voluntad y de sentido común. La izquierda no ha aprendido la lección, la formación de un frente popular no conduce a nada, la experiencia fue muy negativa, todo el mundo quería llevar la voz cantante y se acabó de la forma más trágica que se podía presumir cuando esta coalición de partidos de izquierda se formó. Acabó como si de una Torre de Babel se tratara, todos estaban por construirla pero entre ellos no se entendían, quería lo mismo pero se expresaban de forma distinta, cuando el objetivo a alcanzar era el mismo.
En ocasiones puede ser positivo y beneficioso aprender del adversario, la Confederación Española de Derechas Autónomos, la CEDA, que en marzo de 1933 marcó el camino a seguir si se querían ganar unas elecciones y de hecho las ganó en 1933 y 1936, fue el partido más votado en ambos comicios electorales pero no consiguió la mayoría suficiente para formar gobierno. Como es sabido en 1936 ganó el Frente Popular que no se caracterizó precisamente por su eficacia a la hora de formar un Gobierno en el que todos remaran en la misma dirección. Ninguna de las distintas formaciones de izquierdas que lo formaban cedían un ápice en lo referente a sus postulados y ello nos llevó al desastre y a soportar 40 años de dictadura y de oscurantismo.
La actual derecha retomó en los años noventa lo que la CEDA había iniciado y no cabe duda de que mejoró aquella iniciativa, la derecha de hoy ha sabido orquestar, armonizar y conjuntar a las distintas derechas surgidas después del franquismo y no cabe duda de que lo ha conseguido. No en vano Aznar, cuando el Partido Popular ganó sus primeras elecciones en 1996, ya habían transcurrido 19 años desde la celebración de las primeras elecciones democráticas, dijo aquello de: “Hemos ganado cuando no queda nada a nuestra derecha”.
El votante de izquierdas, el ciudadano progresista y solidario lo que verdaderamente desea es que haya coincidencia total en los objetivos deseados y entendimiento en aquellos grupos o partidos políticos que estén en sintonía con lo que ellos piensan y desean: Lograr una sociedad y un futuro mejor y con plena libertad para todos. Eso solo se consigue si todos están dispuestos a renunciar, ser generosos y unificarlo todo en una sola formación de izquierdas en beneficio de todos los ciudadanos.

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