UNA DOBLE RUPTURA de Lluis Foix

Un referéndum iría también contra el Estatut votado por la mayoría de los catalanes

Artículos | 20/12/2012 – 00:00h

 

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Como ha ocurrido en los últimos ciento cincuenta años, la acción del catalanismo político ha cambiado el curso de la política española. No siempre Catalunya ha salido reforzada, sino que las más de las veces ha resultado perjudicada por las iniciativas para fortalecer el autogobierno de Catalunya y contribuir a la modernidad de España. Los pactos firmados entre Artur Mas y Oriol Junqueras demuestran cómo ERC se ha convertido una vez más en el gozne necesario pero no imprescindible para gobernar Catalunya. Sin el apoyo de Heribert Barrera en 1980, el de Carod-Rovira en el 2003, el de Joan Puigcercós en el 2006 y el de Oriol Junqueras en el 2012 no se habrían proclamado presidentes en su momento Jordi Pujol, Pasqual Maragall, José Montilla y ahora Artur Mas.

La astucia política de Pujol neutralizó a Heribert Barrera al convertirlo en presidente del Parlament en 1980. Pero Carod y Puigcercós no contribuyeron a la continuidad de Maragall y de Montilla. La novedad de la aparición de Oriol Junqueras es que su papel es más decisivo que el de todos sus antecesores. No pacta con Mas para gobernar una legislatura, sino para llevar a cabo un referéndum sobre la independencia de Catalunya que parte de una confrontación con España.

La prensa más de derechas de Madrid no se cansará de responder con todas las armas que se le suministren para atacar a personajes centrales de la política catalana que están protegidos por los somatenes mediáticos del país. Lo que me parece más importante es conocer cuánto hay de cierto en las acusaciones que se ventilan con tanto despliegue y aparatosidad en las portadas de los diarios madrileños.

Me temo que los acuerdos firmados entre CiU y ERC quemen política y precipitadamente a Artur Mas y, a su vez, entorpezcan la celebración de una consulta cuyo lema se ciñe a la pancarta que encabezaba la manifestación del Onze de Setembre, que ha marcado la política catalana desde entonces. La esencia de la política, decía el primer ministro Harold Macmillan, es el timing, el calendario. Hacer algo antes de tiempo puede ser un fracaso y si se hace después puede ocurrir lo que pasa con un buen vino que ya no se puede beber por haberse agriado.

El referéndum va en contra de la Constitución española. Pero también va en contra del Estatut de Catalunya vigente. Es una ruptura con la ley española y con la ley catalana. No hay mayoría suficiente de dos tercios para reformar el Estatut del 2006.

Entiendo que estamos ante una ruptura con España. Pero también ante la ruptura de las normas democráticas catalanas votadas en referéndum.

La creación del Consell Català per a la Transició Nacional (punto 4 del pacto) no parece que será neutral para garantizar la equidistancia ante la futura consulta. Una planta no crece más rápido estirándola o quemando sus etapas naturales.

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