Viva el pasodoble


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa     

      

    “Ya lo dice ese pasodoble en una de sus estrofas: “¡Viva el pasodoble que hace alegre la tragedia, viva lo español!” refiriéndose a la fiesta de los toros, fiesta que puede acabar en funeral”

    No descubro nada nuevo si digo que ante momentos trágicos o de máxima tensión y crispación los españoles solemos tomarnos las cosas de forma un tanto alegre, más bien a chacota diría yo. Por citar algún hecho concreto que nos dé testimonio de ello recordaré aquella noche del 23 al 24 de febrero de 1981 en que cuando los españoles estábamos con el corazón en un puño por culpa de aquel descerebrado, de triste recuerdo, llamado Antonio Tejero Molina, coronel en aquel entonces de la Guardia Civil, Televisión Española, un par de horas antes de hablar el Rey para comunicar a los españoles que todo había terminado, puso en pantalla una película, no recuerdo el título, protagonizada por el cómico estadounidense Bob Hope, nada más inapropiado en aquellos momentos de zozobra, temor y angustia. Sí, efectivamente, los españoles nos lo tomamos todo por la parte alegre y esto no sé si es bueno o malo yo creo que cuando las circunstancias así lo exigen hay que adoptar una de esas dos actitudes, pero repito, cuando las circunstancia lo demanden, no por sistema ir siempre con alegrías por este mundo, que sería lo ideal pero no lo procedente. Ahí tenemos el caso del pasodoble, esa música que  cuándo en el ruedo de una plaza de toros un torero se está jugando la vida suena con fuerza y brío dando garbo y alegría a lo que puede desembocar en una tragedia. Ya lo dice ese pasodoble en una de sus estrofas: “¡Viva el pasodoble que hace alegre la tragedia, viva lo español!” refiriéndose a la fiesta de los toros, fiesta que puede acabar en funeral. Pero los españoles somos así.

    Ahora, sin ir más lejos se han tomado con alegría, yo diría que no con la seriedad que el caso, por su importancia y trascendencia merece, lo del soberanismo de Cataluña, la pretendida, por muchos catalanes, independencia, para ser más claro, algunos gerifaltes catalanes no se atreven a pronunciar la palabra “independencia”. Pues bien, por lo que yo he podido leer al respecto veo que esto, algunos personajes que están tanto a favor como en contra de la independencia catalana, se lo están tomando a chacota. Me explico: el conseller catalán de Interior, Felip Puig, ha dicho que “los Mossos de Escuadra estarían con la Generalitat, en caso de conflicto, si la Administración central prohíbe el referéndum de autodeterminación”. O sea que este ilustre varón viene a decir algo así como que Cataluña lanzaría a su “ejército” contra los “opresores”. Lamentable, y lo peor de todo esto es que el conseller sigue en su puesto y además cubierto de gloria. Sigue la “broma” y alcaldes de CiU de dos comarcas catalanas han denunciado el vuelo de dos aviones del Ejército del Aire, sobre sus pueblos. Esto ha sido interpretado por muchos como un gesto amenazador y de amedrentamiento. Hace unos días entrevistaron a uno de estos alcaldes y le preguntaron sobre el particular, la imagen y las respuestas fueron patéticas a más de bochornosas tanto para él como para los que le estábamos viendo a través de la televisión. El pobre hombre se dio cuenta en esos momentos de que estaba haciendo el más espantoso de los ridículos. Por cierto y para darle mayor morbo a la cosa, el conseller catalán de Interior, Felip Puig, ha pedido explicaciones al Gobierno sobre el vuelo a baja altura de estos aviones. Por la otra parte, por la de los “nacionales” respondió un coronel, coronel igual que Tejero, retirado del Ejército de Tierra que salió diciendo que “no les va a resultar nada fácil a los soberanistas catalanes acabar con 1.500 años de historia. España no es Yugoslavia ni Bélgica. Aunque el león parezca dormido (dicho en alusión al Ejército) que no provoquen demasiado al león porque ya ha dado pruebas de su ferocidad a lo largo de los siglos”. Lamentable, lo de este jubilado. Por otro lado y según señala el periódico El Plural, La Fundación Francisco Franco ha pedido “proclamar el estado de guerra” a Cataluña. Por lo que dicen parecer ser que estos franquistas siguen añorando las guerras entre hermanos.

    Escuchando y leyendo semejantes argumentos de unos y otros a uno solo le queda recordar aquello que dijo Miguel de Unamuno: “¡Pobre España!”.

PERPLEJIDAD CATALANA


JAVIER CERCAS LO EXPLICA MEJOR QUE YO…

El reciente estallido independentista en Cataluña me ha sumido en una mezcla de perplejidad y aprensión. Quizá por eso casi había decidido guardar silencio escrito sobre el asunto; también porque imagino cierta afinidad con los lectores de esta columna, y lo que tengo que decir debería decírselo sobre todo a los que no piensan como yo. Pero el mencionado estallido coincidió con la publicación de mi última novela, y en las entrevistas promocionales me preguntaron por el asunto; contesté más o menos lo que sigue: Yo entiendo que haya gente cabreada y desesperada. Y también entiendo que el cabreo y la desesperación lleven a pensar que ya no podemos estar peor de lo que estamos y que es preferible emprender aventuras que seguir encerrados en este callejón sin futuro. A esto solo puedo contestar con una certeza y una confesión.
La certeza es que por supuesto que podemos estar no peor sino muchísimo peor de lo que estamos (de hecho, así hemos estado casi siempre). La confesión es que a mí me encantan las aventuras, pero en las novelas y las películas; en política no: en política soy un partidario feroz del más espantoso aburrimiento, de un tedio letal, suizo o como mínimo escandinavo (y del sistema político más aburrido posible, que es la democracia). Así que, cuando oigo al presidente Mas declarar que ir hacia la independencia supone adentrarnos en “terreno desconocido”, se me ponen los pelos de punta.
Para los escritores o los científicos es una obligación pisar terreno desconocido, ir “au fond de l’Inconnu pour trouver du nouveau”, como dice Baudelaire; pero para los políticos, eso debería estar prohibido: si al internarse en lo desconocido el escritor se cae al abismo, no pasa nada, porque solo se cae él; pero si se cae al abismo el político, nos caemos todos detrás (y el abismo es el abismo de la historia). No sé si hace falta añadir, por lo demás, que no soy nacionalista, ni independentista”. Esto viene a ser lo que dije. Desde que lo dije no ha dejado de crecer mi asombro. Me asombró que hubiera quien me felicitara por haber tenido el valor de pronunciar esas palabras. Continua llegint “PERPLEJIDAD CATALANA”