Majestad, seamos serios

EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

      

“Por lo que veo puede usted también pasar a formar parte de ese grupo de ilustres sordos, como Goya o Beethoven, entre otros”.

    Es curioso pero por primera vez y después de llevar escritos y publicados más de cinco mil artículos a lo largo de mi vida, no sé cómo y por dónde empezar. Ello puede ser debido a que este comentario va dirigido a su Majestad el Rey y de ahí que me encuentre en esta situación. Pero por algo hay que empezar y comenzaré por, como he dicho, dirigirme al Rey para hacerle partícipe y ponerle al corriente de la situación en nuestro país, ya que más que una impresión es una certeza, la mía, de que no está bien informado.

    Señor: No quisiera pecar de incorrecto, de impertinente o de intransigente, pero quiero poner en su conocimiento que eso que ha dicho usted desde Bombay, de que “las medidas están dando frutos”, me parecen de una frivolidad y de una falta de respeto a los españoles impropia de un jefe de Estado. Los españoles sabemos de sus dolencias óseas, pero ahora resulta que al parecer usted padece de cataratas, unas cataratas que pueden competir perfectamente con las del Niágara, Iguazú, Victoria o Salej Ángel, por citar las más caudalosas, pero estas últimas son de naturaleza hídrica y las que usted por lo visto padece, son de origen ocular. Por lo que veo puede usted también pasar a formar parte de ese grupo de ilustres sordos, como Goya o Beethoven, entre otros, ya que si a esas probables cataratas que yo presumo que usted padece se añade la sordera se puede comprender, porque señor, hace falta estar ciego y sordo para soltar semejantes palabras, me refiero a “las medidas están dando frutos”.  Me voy a permitir majestad señalar cuáles son esos “frutos”, son comparables a los que describe John Steinback en “Las Uvas de la Ira”, porque Majestad… ¿es que usted no ha  leído o escuchado  lo que está aconteciendo en España? ¿Sabe usted señor, que en España, el Gobierno actual aprobó una reforma laboral  afirmando que mediante la misma se iba a crear empleo? ¿Sabe usted señor, que en la última Encuesta de Población Activa (EPA) el número de parados a finales de septiembre era de 5.778.000 españoles sin trabajo lo que supone una cifra histórica al alcanzar el 25% y que el aumento con respecto al trimestre anterior era de 87.500 desempleados más? ¿Sabe usted señor, que en España hay 1.737.900 hogares, doscientos más que en  el trimestre anterior, cuyos miembros están todos sin trabajo y que muchos de ellos no cobran ningún tipo de subsidio? ¿Sabe usted señor que la ministra de Empleo, por cierto una palabra la de “empleo” que hoy está vacía y que no tiene significado alguno en nuestro país, ha dicho refiriéndose a la reforma laboral que esta ha sido muy beneficiosa en la medida que ha permitido a las empresas transformarse en más “saludables”? ¿Señor, me puede usted aclarar si esta “salud” empresarial ha creado más empleo? Porque señor, estamos en cifras históricas, al alza, claro, no nos confundamos. ¿Sabe usted señor que la normativa que ha dado un nuevo “rumbo” a los ERE ha supuesto el que los afectados por estos expedientes se eleven a la cantidad de 299.021 trabajadores, desde enero? Una cifra un 53% más alta que en el mismo periodo de 2011. Así de mal lo tienen los trabajadores.

    Pero señor, hay otra cosa que por lo visto no ha tenido usted en cuenta al decir aquello de: “Las medidas están dando frutos” y esta no es otra que lo de los desahucios por impago de las hipotecas, una incidencia, la de los impagos, que ha afectada ya a 350.000 familias españolas en los últimos cuatro años, 350.000 familias que no han tenido nada que ver con esta crisis que han creado otros, precisamente aquellos que les desahucian, los banqueros. ¿Sabe usted que la mayoría de estas familias han sido “condenadas” de por vida a perder su techo y encima tener que seguir pagando la hipoteca? ¿Qué dice usted a esto señor, porque hasta ahora los españoles no le hemos oído pronunciarse al respecto? ¿Sabe usted señor, que recientemente una persona se ha ahorcado precisamente en el mismo día en que iban a ejecutarle la hipoteca y que otra se ha lanzado por el balcón por la misma causa siendo su estado gravísimo? ¿Sabe señor, cuantos miles de españoles están bajo tratamiento siquiátrico por causa de las amenazas de desahucio y por otras causas relacionadas con la crisis, en particular por la falta de empleo? ¿Sabe usted todo esto señor? A mí me da la impresión de que usted y su familia no están muy al corriente de lo que está pasando, hasta tal punto se ha llegado que hace unos días su hijo de usted, el príncipe de Asturias, le estrechó la mano a la puerta de una iglesia a una mujer que tenía su mano extendida pidiendo limosna y el heredero creyó, por lo visto, que le quería saludar. Hay gente pidiendo señor, pero no son los pedigüeños “tradicionales”, no señor, son los nuevos pobres que en este país están proliferando como setas en el bosque.

    No me voy a extender mucho comentando esa otra frase que usted señor ha pronunciado en Nueva Delhi, esa de: “Los españoles nos metemos el cuchillo. Desde fuera España se ve mejor, sales más contento de la imagen de España. Dentro dan ganas de llorar, todo son penas, pero tenemos que sobrellevarlas”. Estas palabras me han hecho recordar ese dicho de: ¡Qué bien se ven los toros desde la barrera! Y esa estrofa de ese bolero que dice: “Dicen que la distancia es el olvido”.

    No señor, no, creo que una vez más deberá usted disculparse usted ante los españoles, como lo hizo con lo de Botsuana, lo del elefante. En esta ocasión por lo de “las medidas están dando frutos”. Por favor señor, seamos serios.

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