Ellos no estuvieron allí


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

       

    “Cuando todo esto pase muchos no podrán enorgullecerse porque no estuvieron allí junto  a aquellos que reclamaban una sociedad más justa y un presente y un futuro mejor para sus hijos, para todos”.     

    Todos aquellos que han participado y están participando, en la calle reclamando al Gobierno que aplique las medidas que realmente se precisan para sacarnos de la crisis en vez de esquilmarle el bolsillo a los españoles y quitarles sus derechos, los que han tenido ocasión, por decisión propia, de estar presentes en esos acontecimientos que de un modo u otro pueden haber cambiado las cosas, la sociedad en sí, siempre, cuando se hable de esos hechos acaecidos podrán decir con orgullo: “Yo estuve allí”. Sin embargo todos aquellos que se quedaron en sus casas sentados cómodamente frente el televisor contemplando, con indignación, pero a salvo, como la policía cargaba de forma brutal contra los que se manifestaban, a esos sólo les queda el poder decir, y no con orgullo: “Yo no estuve allí”.  Son aquellos a los que Mariano Rajoy alabó por quedarse en casa y no salir a protestar por una situación que a ellos también les afecta. Son aquellos que no se lanzaron a la calle para hacer los que otros estaban haciendo por ellos: protestar por el engaño, la mentira y la estafa de un Gobierno  que hoy en día es una institución pública fraudulenta y totalmente exenta de sentimientos, de cercanía con los ciudadanos y de comprensión y solidaridad hacia todos aquellos que lo están pasando mal. Cuando todo esto pase muchos no podrán enorgullecerse porque no estuvieron allí junto a aquellos que reclamaban una sociedad más justa y un presente y un futuro mejor para sus hijos, para todos.

     Los que se lanzan a la calle lo hacen a sabiendas de que pueden sufrir un serio castigo ya sea como consecuencia de las cargas policiales o de una posible comparecencia ante un tribunal, no voy a decir que de justicia porque cuando se juzga a alguien se planta en la calle porque está desesperado al ver como su familia lo está pasando mal, eso no es hacer justicia, eso ya entra dentro de la represalia y del más puro y duro totalitarismo. Si deciden salir a la calle es porque solo les queda esta salida. Si los echan de ella ¿Adonde van a ir? ¿Qué les queda?

    Está claro que el Gobierno, valiéndose del ministro del Interior, está intentando demonizar a los que justamente protestan, hasta tal punto es así que el 29-S, el sábado siguiente a la manifestación del 25-S, el que ostenta y es de esperar que por poco tiempo, por el bien de los ciudadanos y del propio Gobierno,  el cargo de ministro del Interior, se permitió “denunciar” que entre los que se manifestaron ese sábado había quinientos infiltrados dispuestos a la violencia. Evidentemente el susodicho ministro estaba intentado justificar, a priori, las brutales cargas policiales que sin duda alguna se iban a producir y se produjeton. Mentiras y más mentiras para justificar un procedimiento lleno de brutalidad. ¿Cómo podían saber que entre los miles de manifestantes había quinientos, dicho así de exacto por el ministro, de ellos dispuestos a perpetrar actos violentos?  La máxima del ministro es la de seguir la pauta marcada por un representante de un sindicato policial: “Leña y punto”.

     Desde el Gobierno quieren dar a entender que no se pueden consentir estas manifestaciones, que se están tomando las calles al asalto, cuando no son las calles sino el Estado del Bienestar el que ha sido asaltado y destruido con premeditación, alevosía, ensañamiento y ocultismo por Mariano Rajoy y su pandilla de ineptos.  Se dice que la calle es de todos, de todos y también de aquellos a los que como antes he dicho es la calle el último recurso que les queda para ser escuchados. Si la calle no se utiliza para denunciar situaciones de abuso de poder acabarán convirtiéndose en lo que el Gobierno más desea: Que estas se conviertan en cañadas reales por donde únicamente transitan ciudadanos “aborregados”.

EL ÚNICO NUEVO ESTADO EUROPEO SE DISEÑA EN BERLÍN, BRUSELAS Y FRANCFORT


DIARIO ITINERANTE

La defensa acérrima del estado nación actualmente existente, se extendió ayer desde Madrid y Valladolid hasta Washington. En uno de los momentos mas  surrealistas de esta crisis, se produjo,  durante una teleconferencia de la revista Foreign Affairs en la capital estadounidense, un intercambio de ideas sobre  la secesión de Catalunya del estado español. Participaba Robert Rubin, ex secretario del Tesoro de Bill Clinton y ex presidente de Goldman Sachs, uno de los tres mosqueteros de la crisis global hace dos décadas, ahora, a los 74 años, menos  valorado tras conocer su complicidad en la manipulación financiera del gran banco “calamar vampiro” de inversiones.  Otros participantes eran Fred Bergsten, el veterano defensor del dólar barato  del Peterson Institute, y  Sebastian  Mallaby, euroescéptico británico del Consejo de relaciones extranjeros

“Was the question about the secesión of Catalonia?” (“Nos han preguntado por el impacto de la secesión de Catalunya) preguntó  Rubin tras una pregunta telefónica de un compañero de Catalunya Radio.  El moderador del debate de  Foreign Affairs le ofreció al ex secretario la opción de contestar genéricamente sobre la posibilidad de que la crisis europea desatase fuerzas centrifúgales en los viejos estados naciones europeos. Pero Rubin  insisistió en responder sobre  Catalunya sin que quedase muy claro si sabía donde estaba: “I’d say a Catalonian  (sic) secesión would be noticeable (“Yo diría que el impacto de una secesión catalana no pasaría desapercibido”), dijo con el understatement irónico del judío neoyorquino,  utilizando un termino algo gris (noticeable) para dar a entender que el impacto sería algo así como una bomba atómica.

Es curiosa esa insistencia en la importancia critica de la integridad  del viejo estado nación en un momento en el cual una transferencia  de soberanía desde el estado nación ya se produce a ritmo de vértigo. Y no hacia abajo aproximando el poder al pueblo sino hacia arriba. El  pacto fiscal europeo acordado este año transfiere todos los poderes fiscales desde las capitales de los estados naciones de la zona euro a Berlín, Bruselas y Fráncfort. Fráncfort ya se había hecho hace años con la capacidad de hacer política monetaria y pronto será el centro neurálgico de una unión bancaria  europea que restará soberanía nacional de supervisión y resolución bancaria.. ¿Pero qué queda para la gestion macroeconómica si los estimulos monetarios, fiscales o crediticios ya son la resposnabilidad de algun comite de hombres trajeados en Francfort?

Estas transferencias se suman a todas las competencias ya cedidas por los estados naciones europeos en las uútimas décadas, desde el derecho de apoyar  a sus industrias estratégicas, de adoptar políticas agrícolas que evitan al destrucción de su campo, o de usar aranceles para proteger industrias y empleo, medidas que siempre han sido las herramientas básicas de desarrollo del estado nación. Todas se han trasferido a Bruselas en  la construcción del supèr estado europe. Y ahora la transferencia se acelera para evitar el colapso.

Es la ironía trágica de todos los debates apasionados que  se llevan a cabo en bares y restaurantes en Madrid , Barcelona Dublín, Atenas, Lisboa protestando contra o defendiendo los ajustes o los nacionalismos: lo cierto es que  la única manera de que podemos salvarnos de la tortura de la austeridad eterna y la depresión con la probable fragmentación catastrófica de la zona euro, es mediante la transferencia de casi todos los poderes  económicos ( por tanto sociales y políticos también) a un nuevo súper estado nación europeo. Eso lo saben ya todos los lideres europeos. Para la ciudadanía solo queda hacer todo lo posible para transferir algunos controles democráticos también. (No me preguntes cómo).

Este desesperante callejón sin salida es la consecuencia de la decisión desastrosa de los lideres españoles y catalanes -pongamos Felipe González, Jordi Pujol, José maría Aznar, para empezar-  de apoyar la creación de la unión monetaria con catastróficos fallos de diseño. Ninguno pareció entender los principios elementales de macroeconomía que demostraban que la unión parcial no era viable. Un shock externo convertiría inevitablemente (era solo cuestión de tiempo)  a España y Catalunya en sociedades sin defensas. Cualquier país deudor caería en la trampa pero la unión estaba diseñada de tal manera que la acumulación de deuda era necesaria para la convergencia
bajo la lógica imposible de los disñadores de la unión,  tal y como se vio en Irlanda y España. Continua llegint “EL ÚNICO NUEVO ESTADO EUROPEO SE DISEÑA EN BERLÍN, BRUSELAS Y FRANCFORT”