Invocant al Freddy “Krueguez”


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freddyCollons quin espant! Ahir després de veure la resposta fulminant del Barça als crits contra Catalunya i els catalans que proferia l’afició sevillista en el partit del 6 de 6, vaig donar-me un petit homenatge veient Braveheart, de Mel Gibson, mala idea. M’he passat tota la nit somniant com laSánchez Camacho i l’Albert Rivera, m’esquarteraven com si fos un escamarlà a la planxa en el poltre torturador al vell mig de la plaça de Catalunya de Girona, no sé que m’ha fotut més engoixa que em desmembressin davant de tothom o els llavis de pop de l’Alícia a punt d’explotar pel bòtox a dos pams de la meva cara, quin patir deu meu!!.

Ja pel matí m’ha despertat el soroll del motor dièsel de la tallagespes del vehí i mig adormit m’he vist envaït pels tancs de la Brunete, pilotats pel Vidal Quadras i la Curri Valenzuela vestits de la benemèrita, amb un tricorni gros i negre com les desgràcies econòmiques que ens profetitzen cas de fer-nos independents de la “Madre patria“. Tancant la desfilada militar el rei mata elefants al darrera, fent de monarca escombra. He fotut un salt del llit d’aquells que a la meva edat ja no toquen. La meva dona m’ha dit que si m’havia tornat boig, -jo que sé noia-, li hauré de dir al de la màquina que talli la gespa a altres hores!.

Em fa por fins i tot, tancar els ulls, perquè quan ho faig se m’apareixen els sòmines del Monago i el Fdez Vara en miniatura, un a cada orella, reclamant-me la part d’extremeny que els pertoca de la meva persona si és que en tinc alguna i la quota dels 5000M€ del rescat que Extremadura ens ha fet, o això dieun ells. Ben agafadets de la ma i a dues veus talment com escolanets de Montserrat em taladren el cervell i s’enfilen desafinant a cop de campaneta. Ja estic patint per quan es faci de nit i hagi de tornar anar a dormir, quina recança!. Però no eren de partits rivals aquests dos?, definitivament els catalans som la cola d’Espanya!.

I és que aquests espanyols des de que se’n han adonat que això nostra va de veres que no paren de fotre’ns por, hòsties!, Si en comptes d’acollonir a la gent estessin per la feina, a Girona ja tindríem la NII desdoblada de dalt a baix en faria de temps i segurament uns quant independentistes menys!!. Per ells farà!

LA LUCHA FINAL DE LA BURGUESÍA CATALANA


CiU ha acelerado el ritmo de su larga marcha hacia la independencia. Ha transitado en pocos años del híbrido pujolista queja-colaboración al català emprenyat; de reclamar la integridad del Estatut a, olvidándolo, demandar la “caja y la llave” de una hacienda propia, a la Vasca, so pena de independentismo, sobre el que algunas encuestas reflejen el interesantísimo fenómeno de que obtiene más apoyo que el electoral de los partidos nacionalistas sumados.

Los problemas de Cataluña son graves. El déficit fiscal es real. Es inaceptable que la cuota de solidaridad de Cataluña con otras autonomías rebaje su posición en el ranking de riqueza autonómico. Pero, en política, cualquier acción, como la reclamación de pacto fiscal, se lleva a cabo por más de un motivo, intenta ser solución a más de un problema. Esta escalada es, principalmente, el intento de asegurar una dinámica soberanista irreversible, en una tesitura de fragilidad del estado español. CiU consigue, además, dos objetivos añadidos: no ser perjudicada en sus expectativas electorales por la crisis, cuya culpa ha externalizado al gobierno central y, que, cual PP valenciano, no le afecte el goteo de datos sobre su financiación irregular y casos de corrupción.

Si el catalanismo se permite este crescendo reivindicativo es porque ha dejado atrás su gran peligro histórico: que las clases trabajadoras, de cultura mayoritariamente no catalana, se opusiesen a su proyecto. Esta amenaza era acuciante porque CiU ha sido incapaz de ampliar su espacio electoral más allá de la clase alta y clases medias de origen catalán, nunca ha superado el porcentaje demográfico de éstas, poco más del 30% de la población. El catalanismo es la plataforma de hegemonía de la burguesía de origen catalán, y CiU es su partido.

Las tácticas que CiU ha elegido para mantener la iniciativa y hegemonía políticas, sin una demografía mayoritaria ni dominio electoral estable, para conseguir la máxima activación de sus bases y la máxima pasividad, cuando no subordinación, de su oposición, son una gran lección política.

Dos han sido sus tácticas principales. La primera resulta de la decisión más importante sobre todo gran cambio político: el ritmo de avance. J. Pujol escogió en su día el incrementalismo, basado en el reconocimiento que cambios sustanciales sólo suceden por sorpresa, porque, si son anunciados de inicio, el status quo desplegará tal resistencia que devendrán imposibles. En una “larga marcha”, como la de CiU, el avance es lento e irregular, pero irreversible; la perseverancia más necesaria que el coraje; los rumbos de navegación más aproximados que exactos; y la ambigüedad sobre el objetivo final esencial. CiU ha querido siempre la independencia pero sólo lo puede desvelar ahora, cuando el catalanismo está en aquel momento –que a Mao Zedong tanto interesó conceptualizar– en que avances incrementales se transmutan en cambios rupturistas. Es la ocasión del gran salto adelante.

https://quiron.wordpress.com/2012/06/08/el-puente-de-carlos-ruiz-zafon/#more-23510

La segunda táctica ha sido priorizar los avances culturales. La lengua catalana y sus instrumentos de consolidación –el sistema educativo y la televisión pública– son tan importantes que A. Mas repetidamente utiliza la expresión “líneas rojas” para referirse a su blindaje. El catalanismo, como si siguiera a A. Gramsci, escogió el pausado ritmo evolutivo para dar tiempo a la hegemonía cultural como fase previa al dominio político.

Las tácticas de un partido como CiU no son suficientes para explicar dinámicas políticas compuestas de secuencias acción-reacción-contra reacción. Salvo cierta resistencia pasiva de la burocracia central en la negociación de transferencias, no ha habido grandes reacciones por parte de los partidos españoles a las reivindicaciones incesantes del catalanismo. Si el miedo a los inmigrantes de otras partes de España explica las tácticas de CiU, otro temor explica la pasividad de los partidos españoles. Éste tomó cuerpo el 30 de Mayo de 1984, cuando una airada manifestación catalanista protestó la imputación de J. Pujol por el affaire Banca Catalana. Aquel día PSOE y PP cogieron miedo al catalanismo y su capacidad de movilización. No se podían permitir otro problema nacionalista a añadir al vasco, entonces con ETA en su zenit. Este miedo, más los incentivos de formación de mayorías en las Cortes, explican la no resistencia de PP y PSOE al incrementalismo catalanista. Continua llegint “LA LUCHA FINAL DE LA BURGUESÍA CATALANA”