EXIGIR CLARIDAD de Florencio Domínguez


El modelo canadiense obliga a preguntar en un referéndum sin ambigüedades

Artículos | 19/09/2012 – 00:00h

La demostración independentista de la Diada y el previsible aumento de la representación soberanista en el País Vasco tras las elecciones autonómicas han reabierto un debate entre analistas e intelectuales sobre la conveniencia de afrontar esos problemas en los términos planteados en su día en Canadá para responder a las tendencias secesionistas de Quebec. El debate sobre el modelo canadiense no ha llegado a la clase política, aunque el emplazamiento del líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, exigiendo a Artur Mas que se defina sobre sus planes evoca los términos de la llamada ley de la claridad canadiense del 2000.

Después de dos referendos sobre la independencia en Quebec (en 1980 y 1995) y de años de negociaciones sobre el estatus de la provincia francófona dentro de Canadá, las autoridades federales del país, aplicando una estrategia planificada por el quebequés Stéphane Dion, formularon una consulta el Tribunal Supremo en cuyo dictamen de 1998 se proclama “la inexistencia, a la luz del derecho internacional, de un derecho a la secesión por parte de un territorio de un Estado que, como el caso de Quebec, no se encuentre en una situación colonial”, según el catedrático vasco Alberto López Basaguren, autor del prólogo de la edición española del libro de Dion La política de la claridad (Alianza). Pese a ello, el dictamen indicaba que un Estado democrático no podía ser indiferente a la voluntad secesionista de un territorio si se expresaba de manera clara en respuesta a una pregunta sin ambigüedades y por una amplia mayoría de la población.

La exigencia de la claridad buscaba evitar fórmulas alambicadas como la de la consulta de 1995: “¿Aceptaría usted que Quebec sea soberano tras haber ofrecido formalmente a Canadá una nueva asociación económica y política, en el marco del proyecto de ley sobre el Futuro de Quebec y el acuerdo del 12 de junio de 1995?”. Los canadienses regularon cómo debía plantearse el proceso hasta prever que si una parte del territorio secesionista no estaba de acuerdo con la separación, también tenía derecho a desvincularse de Quebec y seguir en Canadá. Si el territorio de la federación no era sagrado, tampoco lo era el de la provincia francófona. Además, al aceptar la posibilidad de la separación, se eliminaba la amenaza independentista como baza de negociación permanente para obtener contrapartidas.

El modelo canadiense no goza de unanimidad entre los constitucionalistas españoles. Hay quien no lo cree adecuado porque cree que al despejar el camino a la separación se desincentiva el esfuerzo por buscar acuerdos dentro del marco político vigente. En todo caso, sea por la ley de la claridad o por el sentimiento de haber estado al borde del precipicio en 1995, cuando el rechazo a la independencia ganó por un punto, las tensiones separatistas en Quebec parecen haberse suavizado en la última década.

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A España le cuesta pasar la ITV


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

   

    “También preocupa mucho a los técnicos el sistema de dirección del “vehículo” ya que han descubierto en él graves deficiencias”

    Cada vez que Rajoy y De Guindos viajan a Europa lo hacen con el propósito de intentar si ese “vehículo” llamado España, puede obtener el visto bueno de la Inspección Técnica de Valoración (ITV) de la Unión Europea. En esta ocasión se ha desplazado el ministro de Economía, Luís de Guindos, a Nicosia, capital de Chipre, para ver si de una vez por todas los técnicos de la ITV no encuentran defectos importantes en el “vehículo” y dan el plácet  para que el “vehículo” pueda circular libre de posibles alteraciones en su funcionamiento para evitar que deje a sus ocupantes tirados en medio de la carretera.

     Pero resulta que los técnicos de la ITV desplazados a Nicosia le han detectado más fallos y más defectos en lo que respecta al funcionamiento de ese “vehículo” llamado España. Los técnicos les han exigido más “reparaciones” y más “ajustes”, es decir, una correcta “puesta a punto” para poder darles su aprobación a fin de que el “vehículo” pueda circular y llegar a su destino en las debidas condiciones. Uno de los principales fallos que los técnicos han encontrado es que si el “vehículo” sigue circulando en las pésimas condiciones en que lo está haciendo ahora puede generar serios problemas de contaminación en su entorno.

     Los problemas que han detectado los técnicos de la Inspección Técnica de Valoración (ITV) son varios, entre ellos se encuentra el sistema de frenado que suele fallar muy a menudo lo que hace que se “agarroten” y el “vehículo” quede frenado en su marcha y no desarrolle la velocidad adecuada. También han detectado deficiencias en el funcionamiento del Airbag y en el anclaje de los cinturones de seguridad, tienen los técnicos serias dudas de que en caso de “colisión” estos dos elementos no puedan funcionar correctamente por lo que el “trompazo” puede ser de los de aquí te espero. Como solemos decir; “Pa’bernos matao”. Dada la acelerada marcha del “vehículo”, está a punto de entrar en caída libre, es imprescindible que frenos, airbag y cinturones de seguridad estén en óptimas condiciones de funcionamiento, de ser así es muy posible que se puedan evitar males mayores.

    Especial advertencia han hecho los técnicos en lo que respecta a las cuatro luces de emergencia, resulta que posiblemente por cualquier defecto en la “instalación”  eléctrica del “vehículo”, algún cruce de cables no detectado, entre tanta deficiencia todo es posible, las cuatro luces no hay forma de que se apaguen y están indicando continuamente que hay una emergencia permanente, con lo cual la cosa pasa a ser preocupante y es un hándicap para que los técnicos valoren positivamente lo que afecta a las luces de emergencia. Los técnicos están revisando a fondo todo el “vehículo” para ver la forma de detectar el porqué de esa continua señal de emergencia o precaución.

     También preocupa mucho a los técnicos el sistema de dirección del “vehículo” ya que han descubiertos en él graves deficiencias. Desean, los técnicos, tener una entrevista personal con el conductor del vehículo para sacar conclusiones en el sentido de si este conductor está capacitado para conducir un “vehículo” de estas características, ya que piensan, los técnicos de la ITV, que se puede dar el caso de que no lo esté y de ahí el que todas las partes del “vehículo” más necesarias para su buen funcionamiento estén sufriendo daños por una mala práctica del conductor.

     Ante las exigencias de los técnicos de la Inspección Técnica de Valoración en el sentido de poner en orden de marcha el “vehículo”, exigencias que le han transmitido al ministro de Economía, Luís de Guindos, este, arrogándose las funciones de mecánico jefe ha prometido en Nicosia “un nuevo plan de reformas” digo yo que será para intentar que el “vehículo” pueda pasar la ITV.

     O ponen el “vehículo”, España, en condiciones o iremos dando bandazos y supeditados a lo que a Mario Draghi  quiera decir como dijo a finales de Julio, lo dijo con él solo objeto de que la gente se fuera tranquila de vacaciones en agosto. Recuerdo, por si alguien no lo recuerda, lo que dijo el presidente del Banco Central Europeo:”Haré lo que sea para salvar el euro; y créanme, será suficiente”. Estas palabras fueron para muchos como el bálsamo de Fierabrás, cuando en realidad se trataba de un placebo de esos que se les recetan a los hipocondríacos, pero la “enfermedad” no está para placebos sino para un tratamiento “medicinal” masivo. Como antes he dicho se trataba de que durante el mes de agosto nos mantuviésemos todos tranquilos pasando las vacaciones y como ya apuntamos algunos las medidas a aplicar comenzarían a conocerse a partir del mes de septiembre, pero por lo que se ve habrá que esperar a octubre. Lo que  queda claro es que la Inspección Técnica de Valoración (ITV) es mucho más exigente que la ITV convencional, la de vehículos. Lo malo del caso es que si este “vehículo” nos lo mandan los técnicos de la ITV al desguace nos quedamos todos de infantería, es decir que tendremos que utilizar el coche de san Fernando, unos ratitos a pie y otros andando, con lo cual los españoles nos quedaremos a la cola del resto de los países de la Unión Europea al no poder mantener su ritmo de marcha por ir estos sobre ruedas y nosotros a golpe de calcetín. Y cambiar de “vehículo” no va  a poder ser, pues los que se dedican a la compra y venta de ellos no nos lo podrán vender ya que las financieras no nos van a dar crédito, a no ser que el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la “patrona” Ángela Merkel suelten la “guita” y lo puedan “reparar”. En manos de esta troika está el que España pase la ITV.