NI PENSAR EN NINGUNA SECESIÓN EN EUROPA por Alfons Quintà


19/08/2012 21:17

Visto desde Bruselas
Sin título
Alfons Quintà
La primera regla de un abogado en un procedimiento civil es atenerse al contenido de la demanda. En un proceso penal hay que hacer lo mismo respecto de la querella, del escrito de acusación del fiscal y del auto de procesamiento. El resto, como dice un aforismo jurídico, no está en el mundo.Si obráramos así respecto al galimatías independentista casero no podría haber ningún debate contradictorio. En efecto, las posiciones de CDC –que no llega a convencer ni a UDC– y de ERC, no tienen ninguna de las precisiones que, a la fuerza y por operatividad mínima, tiene que tener toda demanda o querella judicial.Este inmenso defecto ridiculiza las aspiraciones independentistas. Muchos partidos y muchas personas sensatas se preguntan: “¿Pero que dicen que quieren?”. O, todavía mejor: “¿De qué van, de pacto fiscal, de independencia o de lo que puedan, siempre para intentar rehacer un prestigio que, como indican las encuestas, han perdido a puñados?”. Esta última pregunta es la buena: quieren el control social y el resto les da igual.Nadie se tiene que extrañar. Hace poco vimos transcripciones de escuchas telefónicas donde se habla de una posible nueva reglamentación a partir del hecho de que generaría nuevos ingresos, oscuros y presuntamente (para decirlo angelicalmente) ilícitos.
Uso mediático inmediato
A corto plazo, la imprecisión, sobre un sujeto, delicado y grave, como es la independencia, es un buen instrumento de uso mediático inmediato. Todo el mundo lo puede exponer como quiera, metiendo cucharadas contradictorias que tienen el común denominador del griterío, el insulto, el apriorismo. Los alocados de guardia descubren traidores, “españolistas”, “unionistas” y enemigos del pueblo catalán con la misma y cruel velocidad que los jacobinos del 1789 y los comunistas del 1917 encontraban (o inventaban) “contrarevolucionarios”.En esto estamos: en una situación peligrosa para nuestra convivencia pacífica que todos los padres del catalanismo habían manifestado querer proteger prioritariamente. Pero no impidió la patología del 6 de octubre del 1934, clave en el ida hacia la guerra civil, ni después ha evitado que Jordi Pujol i Soley decidiera ir hacia el maximalismo instrumental. Lo hace en el marco de una operación deliberada para crear una dinastía, es decir entronizar el viejo nepotismo en nuestro presente, teóricamente democrático.

La digamos demanda o querella independentista, en oposición a lo que había sido el catalanismo democrático, es un desastre. No se aguanta, no vale, no es seria. Para evitar la ida hacia el vacío, hay que sustituir aquellos exabruptos imprecisos desde fuera. No se tiene que responder a sus insultos con otros insultos. Hay que dejarlos de lado e introducir elementos objetivos de realismo y racionalidad. De lo contrario, estamos perdidos. Está en juego algo más importante que la independencia o no. Nos jugamos que unos aventureros se apoderen de un país que es de todos. Continua llegint “NI PENSAR EN NINGUNA SECESIÓN EN EUROPA por Alfons Quintà”

El Rescate de Catalunya


Publicat en el Bloc de Xavier Sala i Martin

El Rescate de Catalunya

Hace meses que todas las grandes empresas españolas como Telefónica, Gas Natural, Abertis, ACS, etc, tienen los mercados financieros internacionales cerrados. Es decir, los inversores internacionales no quieren prestarles dinero a ningún precio. La razón no tiene que ver con el sector en el que operan o con el estado de su salud económica (al fin y al cabo, todas se han quedado sin crédito independientemente de su sector y del estado de sus finanzas). La razón es pura y simplemente que son españolas: los inversores piensan que el posible colapso de la economía española hace que las entidades españolas corran el riesgo de colapsar también y por eso prefieren no prestarles dinero. Y eso es cierto aunque algunas de esas empresas (como Telefónica o Gas Natural) obtienen la mayor parte de sus ingresos de fuera de España. La agencia Moody’s lo dijo claramente hace un par de meses “el rating de Telefónica solo puede estar un escalón por encima del rating del gobierno de España”. Consecuencia: la incompetencia del gobierno de España amenaza con contaminar al resto de la economía.

Digo esto porque el Govern de la Generalitat ha anunciado oficialmente el acceso al Fondo de Liquidez que va a construir el gobierno de España y pedirá la concesión de un crédito de 5.023 millones de euros (a pesar de que esta decisión ha causado mucho impacto mediático, no es la primera vez que la Generalitat acude a fondos del estado para financiarse ya que previamente ha acudido a los fondos ICO para deuda y ICO para proveedores). Igual que les pasa a las grandes empresas españolas, Catalunya ha perdido el acceso al crédito bancario por lo que, al parecer, no tiene más opción que pedir prestado a los fondos de rescate estatales creados para estas ocasiones.

Algunos analistas (anticatalanes) se apresuran a señalar a las embajadas catalanas (sobre todo la de New York), al presupuesto de la conselleria de Cultura catalana y al supuesto dispendio de TV3 son responsables del colapso financiero de Catalunya. Esos argumentos no merecen ser discutidos porque la dimensión de esas partidas es ridículamente pequeña si la comparamos con la magnitud del problema fiscal. Pero la pregunta es pertinente: ¿Cómo ha llegado Catalunya hasta aquí?

Una parte de la explicación se ve simplemente analizando la deuda total de la Generalitat desde 1997. Empiezo en 1997 porque muchos analistas ponen esa fecha como la del inicio de la burbuja inmobiliaria. El primer gráfico (arriba) muestra la deuda total de la Generalitat en millones de Euros. El gráfico de debajo muestra el déficit de la Generalitat expresado en relación al PIB. La fuente de ambos datos es el Banco de España (links a la deuda TOTAL y a la deuda en RELACIÓN AL PIB).

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Barroso obre la porta de la UE a Catalunya


Publicat a Vilaweb.cat

 És molt important la resposta que, quan és preguntat explícitament sobre les conseqüències de la possible independència de Catalunya, va donar ahir el president de la Comissió Europea a la diputada Mara Bizzotto. És una resposta per escrit del president de la Comissió Europea i, per tant, el valor polític que té és enorme. Especialment perquè aclareix que la Unió no farà cap problema de la independència de Catalunya.

A Barroso, la diputada Bizzotto li pregunta si els ciutadans de Catalunya perdrien o no la seua ‘condició de ciutadans europeus’ en el cas que s’independitzaren d’Espanya. I Barroso no diu que la perdrien. Diu, de fet, que amb els tractats europeus a la mà la ciutadania europea és complementària de la de l’estat membre i que, alerta!, en tot cas la independència de Catalunya s’haurà de negociar seguint les normes internacionals. O siga que la mantindríem.

La resposta és diplomàticament perfecta però, per la seua enorme importància, em deixaran que avui l’explique amb tot detall.

Hi ha dues normes internacionals que emmarquen com es procedeix a la independència d’un estat. Una d’elles clarifica dècades de discussió, és molt recent i enormement important. Es tracta de la sentència del Tribunal Internacional de Justícia de les Nacions Unides sobre la independència de Kosovë. L’altra és una mica més antiga. Són les dues convencions aprovades a Viena el 1978 i el 1983 sobre la successió d’estats en matèria de tractats i sobre la successió d’estats en matèria de béns, arxius i deutes.

Si la Unió Europea renuncia a crear un mecanisme especial per a tractar la independència de Catalunya i en canvi, com diu Barroso, es limita a acceptar la normativa internacional, aleshores Espanya simplement no tindria cap manera d’impedir que Catalunya formés part automàticament de la Unió Europea des del moment que proclama la independència. Per què i com?

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Los que son más iguales


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

     

“Está claro que este mundo es para cuatro “espabilaos” que da la impresión de que se han confabulado para “alpargatarse” bien y el que venga detrás que arree”.

     Aún estamos un tanto “espantados” al saber sobre las indemnizaciones que se habían auto asignado los ejecutivos de la banca, y cuando aún no se ha resuelto si el Consejo General del Poder Judicial le va a pagar o no a su expresidente, Carlos Dívar, los 208.000 euros que este pide como pensión indemnizatoria, es cuando los medios de comunicación dan la noticia de que los expresidentes del Tribunal de Cuentas, Ubaldo Nieto (1997-2007) y Manuel Núñez (2007-2012), han solicitado pedir la pensión indemnizatoria por su cese que ronda los 180.000 euros cada uno. Los últimos presupuestos fijan el sueldo anual del presidente del Tribunal de Cuentas en 112.578.34 euros, 18,7 millones de las antiguas pesetas.

    Yo no entro en si el sueldo es justo, es bajo o es elevado, entiendo que para desarrollar esta labor, hace falta una cualificación especial de una cierta envergadura profesional dadas las características de una institución como es el Tribunal de Cuentas. Pero si lo voy a hacer sobre la pensión indemnizatoria. En el caso de los banqueros, del expresidente del CGPJ y de los dos ex del Tribunal de Cuentas, creo que se pone de manifiesto que eso que se dice de que “los españoles somos todos iguales, pero que hay algunos que son “más” iguales”. Está claro que 30 millones de las antiguas pesetas que pueden percibir por esa pensión indemnizatoria tanto Ubaldo Nieto como Manuel Núñez, es un insulto a todos esos trabajadores que cuando son despedidos, cesados en el caso de los dos antes citados pero no por fallos en su gestión sino por decisiones políticas, perciben una indemnización de miseria y en lo que se refiere a su jubilación ni tan siquiera eso sino una pensión que apenas da para malcomer.

    Está claro que este mundo es para cuatro “espabilaos” que da la impresión de que se han confabulado para “alpargatarse” bien y que el que venga detrás  que arree. Se critica el que muchos ciudadanos aspiren a depender laboralmente, en una forma u otra, de la Administración Pública porque las ventajas son más que sustanciales y no me refiero al simple funcionario, tan injustamente tratado en estos últimos tiempos, sino a los que ocupan cargos importantes, creo que el aspirar a ocupar uno de estos puestos no es criticable sino que dado como está montada la cosa es muy lícito el aspirar a ello. Todos queremos más y cuando más nos den mejor. Si al final resulta que no pasa nada, ¿por qué le vamos a hacer ascos  a algo que finalmente parece lo más natural del mundo? Seria de necios el no subirse al carro cuando otros llevan muchos años sentados sobre él. Mantener la dignidad y además ser solidario, es lo deseable, pero en ocasiones se puede dar el caso de que el mantener ambas actitudes puede ser motivo de que te tachen de tonto cuando no de gilipollas.

    En cuanto a los jóvenes en el paro y sin tan siquiera perciben la ayuda de los 400 euros del Plan Prepara, a estos, según ha decidido Rajoy, que los mantengan sus abuelos. Iguales, si, si. Si te agarro camión.