EN EL MARCO DE ESTA EUROPA NO HAY VIABILIDAD PARA LOS PAÍSES PERIFÉRICOS

Reconocido académico, Alberto Montero Soler es un excelente economista, cada vez más imprescindible para la ciudadanía que ansía y busca información crítica, y un sólido y consistente intelectual comprometido que transita por caminos nada cómodos ni trillados.

La presente conversación debería completarse con la entrevista -que también publicó rebelión el pasado 1 de junio de 2012- de Gorka Larrabeiti a AMS: “Los vampiros de Europa”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=150549  y con la publicada, igualmente en rebelión, el pasado lunes 13 de junio de 2012: “Alí Babá y los 100.000 millones de euros” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151169

***

Se afirmó cuando se anunció el rescate del sistema financiero español el pasado sábado 9 de junio de 2012 que las aguas volverían muy pronto a su cauce. No ha sido así hasta el momento. ¿Por qué?

Yo creo que la razón fundamental es que, aunque el rescate permite hacer frente a uno de los problemas fundamentales de la economía española, esto es, la insolvencia de una gran parte de su sistema bancario que se encuentra en quiebra, deja el principal sin atender: la situación de colapso hacia la que avanza la economía real.

De esta forma, puede darse la paradoja de que tengamos un sistema bancario saneado en el marco de una economía en situación de rigor mortis: con más de seis millones de desempleados, expectativas de tasas de crecimiento negativas también para el próximo año, una política fiscal que contribuye a hundir más que a salvar la situación y una deuda pública (y, consiguientemente, la carga de los intereses asociada a ella en cada presupuesto) cada vez más elevada.

Así, se cree que los mercados financieros sólo atienden a la evolución de las variables monetarias y financieras y, sin embargo, ellos saben perfectamente que, al final, la fuente de los recursos con los que se debe atender el pago de las rentas financieras proviene de la economía real. Si ésta no funciona, nada funciona. No hemos entendido que, a pesar de la financiarización y del grado de autonomía que ésta ha adquirido sobre la economía productiva, al final las rentas financieras provienen también de la creación de riqueza material.

Algunos voces críticas hablan de hundimiento, no de rescate. Y para años además. ¿Son voces desinformados y alocadas?

Si considerara que son alocadas, yo debería incluirme entre ellas, cosa que tal vez no debamos descartar, por otro lado. A muchos de nosotros se nos viene tachando desde hace tiempo de pesimistas casi antropológicos porque vaticinábamos lo que ahora se está confirmando: que en el marco de esta Europa, proyecto hegemónico alemán, no hay viabilidad para los países periféricos y que esta crisis no es económica sino política. Aquí la economía hace muchos meses, tal vez años, que no tiene apenas nada que decir: sólo una solución política podría revertir la situación.

Y, en ese sentido, creo que se impone más que nunca conjugar los elementos de la máxima gramsciana y seguir moviéndonos en términos del pesimismo de la inteligencia pero comenzar a actuar con el optimismo de la voluntad. La una sin la otra sólo puede hacernos desembocar en la melancolía, cuando no directamente en la angustia.

La situación, la grave situación económica no parece estrictamente una singularidad española. Entre los 800 bancos europeos que se endeudaron con el BCE por un billón –con 12 ceros- de euros, algunas poderosas entidades, comentaba recientemente Eric Toussaint, tienen de nuevo problemas de liquidez y presionan al BCE para conseguir el mismo tipo de operación: préstamos con interés bajo y plazo largo. ¿Europa está en esta situación?

No sé exactamente cuál es la situación porque, como hemos podido comprobar, las entidades bancarias son expertas en contabilidad creativa y lo que hasta ayer era una posición solvente se revela al día siguiente como una de quiebra. En todo caso, si Toussaint así lo afirma será porque maneja esos datos. Yo no me encuentro en situación de hacer una afirmación tan aventurada, entre otras cosas porque lo que los datos nos muestran dicen casi lo contrario.

¿Que el sistema financiero europeo necesitará nuevas inyecciones de liquidez a medio plazo? Por supuesto que sí; pero eso ya se anunció cuando se hicieron las dos subastas por valor de un billón de euros por parte del BCE. Cuando llegue el momento de atender los vencimientos, muchas de ellas necesitarán de una nueva inyección que les permita refinanciarse.

Pero, además, hay que tener en cuenta que gran parte de esa liquidez a la que accedieron los bancos se volvió a depositar por parte de éstos en cuentas en el BCE para atender posibles bloqueos del mercado interbancario y para responder a sus vencimientos en los próximos años. No digo que no haya algún caso puntual de institución necesitada de liquidez y que, además, esa presión aumentará si no se relaja la tensión financiera en los mercados, pero de momento el BCE lo va solventando por la vía de mantener la “barra libre” para que los bancos sigan descontando títulos en el BCE prácticamente sin límites.

Ahora bien, que España y su sistema bancario es un caso diferencial dentro Europa es indudable y que, además, éste depende del BCE para poder financiarse, también lo es . Así, por ejemplo, las peticiones netas de la banca española al BCE se han disparado en el mes de mayo pasado y llegaron a casi 290.000 millones de euros (si añadimos los depósitos mantenidos en el BCE, la deuda bruta asciende a casi 325.000 millones de euros, es decir, 3,25 veces el importe del rescate español).

Y es un caso diferencial porque mientras la deuda de la banca española con el BCE aumenta, la del conjunto de los bancos de la zona euro baja. Así, mientras las peticiones por parte de los bancos españoles aumentaron en un 9,2% en el mes de mayo, curiosamente la del conjunto de los bancos europeos se redujo en ese mismo importe y ascendieron, en términos netos, a algo más de 347.000 millones de euros.

Dicho de otro modo, del total de recursos brutos que se solicitaron al BCE en el mes de mayo el 31% fue para los bancos españoles. Y la cosa se agrava más si tenemos en cuenta las peticiones netas (esto es, lo que se solicita menos lo que se deja retenido en las facilidades de depósito del BCE para atender necesidades futuras de liquidez). En ese caso, y dado que los bancos españoles usan menos de ese recurso porque necesitan atender mayores demandas urgentes de liquidez, los recursos acaparados por la banca española fueron del 83% del total solicitado en el BCE.

Como puede apreciarse, la situación de nuestro sistema bancario sí es una singularidad española.

De acuerdo. “Los mercados son insaciables” sostienen algunas voces, y en estos momentos, añaden, tienen sus microscopios electrónicos de última generación observando a España con mucho detalle. ¿Qué significa eso de que los mercados son insaciables?

Significa que operan de forma tramposa porque se les deja operar así. Me explico. Si los mercados sitúan en el punto de mira las debilidades macroeconómicas de algún país, basta con que lo ataquen, que operen contra él, que le restrinjan el crédito y le endurezcan las condiciones de financiación para que la prima de riesgo se dispare. Desde ese momento se entra en una espiral diabólica: comienza a tener que pagar más por su deuda porque se le exige una mayor rentabilidad sin más fundamento, muchas veces, que las propias creencias de quienes así creen que debe ser y están beneficiándose de ello. Ya no hay vía de escape salvo que una institución decida hacer frente a las necesidades de financiación de esa economía, rompiendo el lazo que la ahorca en los mercados financieros e inyectando toda la liquidez que sea necesaria. Esa institución debe ser el banco central, como viene ocurriendo en los Estados Unidos y como no viene sucediendo en Europa.

¿Son insaciables los mercados? Por supuesto que sí; porque saben que son capaces de hacerle trampas al destino y obligarlo a que cumpla con sus profecías y, entre tanto, devastar una economía.

Grecia, apuntan otras voces, es el problema. Cuando se conozcan los resultados del domingo –estamos conversando el sábado 16- las cosas se calmarán. En una semana, como mucho, todo se arreglará. ¿Es el caso?

No, no es el caso. Grecia no es el problema. En términos estructurales, el problema es el euro, que está mal diseñado, y Alemania, que no quiere enderezarlo porque entiende que puede extender al resto de Europa la receta de la austeridad y la ética protestante a ella asociada sin que el euro salte por los aires. Estamos ante un proyecto de dolorosa construcción hegemónica sobre sustratos ideológicos muy concretos y, para ello, Alemania no sólo cuenta con la potencia de su economía sino también con la potencia de fuego de los mercados que juegan a su favor. De momento…

¿Se conocen más detalles de las condiciones del rescate de los 100.000 millones de euros?

Hasta el momento, que yo sepa, no hay anuncios oficiales aunque se habla de que será un máximo de 100.000 millones de euros, a devolver en 15 años y con 5 años de carencia para el pago de los intereses. De ser así, esta carencia permitiría aliviar la tensión sobre el déficit que supondría el pago de esos intereses en estos primeros años, lo que, visto el panorama, no deja de ser una relativa buena noticia.

Se habla también de un segundo rescate y, en este caso, no del sistema financiero sino de España. ¿Es posible? ¿Qué se rescataría con ese nuevo rescate?

En el actual contexto, determinar qué es lo posible, lo probable o lo improbable es un ejercicio de adivinación para el que no me siento capacitado. Sí creo que el rescate bancario no arregla con la suficiente celeridad el problema de fondo de la economía española, esto es, su situación de avance acelerado hacia el colapso. Y no lo arregla porque el rescate no se va a traducir, de momento y como decía en otra entrevista, en fluidez del crédito hacia familias y empresas. Por lo tanto, sin palancas de estímulo del gasto fiscal y con asfixia crediticia, la economía española seguirá hundiéndose sin remedio, haciéndose cada vez más complicado atender los vencimientos de intereses y principales de la deuda o el refinanciarla. En ese caso, lo que se rescataría, como en los casos de Grecia, Irlanda o Italia, sería al conjunto de la economía: esto es, préstamos a cambio de recortes sociales, privatizaciones y desmantelamiento del Estado de bienestar.

Algunas voces de la “oposición”, pienso en el PSOE básicamente, ponen el acento en la política seguida tras el caso Bankia. Un desastre afirman con tono de barítonos enrabietado. ¿Este es el punto esencial?

En absoluto. El caso de Bankia, de no ser tan dramático, debería pasar a los anales de la historia del disparate o de la incompetencia por su mala gestión política a todos los niveles. Además, también ha servido para poner de manifiesto la capacidad de las instituciones financieras para camuflar sus miserias abusando de la contabilidad y de la incapacidad del Banco de España para develarlo.

Pero, en cualquier caso, ese caso no es más que el reflejo de la situación en la que se encuentra la mayor parte del sistema financiero de este país. Antes o después habría tenido lugar algún episodio similar; no se puede ocultar eternamente a un muerto bajo la alfombra.

La oposición, pienso en la otra oposición, la que dice ir en serio, ¿está haciendo bien sus deberes institucionales?

Sinceramente, no sé bien a qué oposición te refieres. Si hablamos del PSOE, ha sido cómplice necesario en toda esta tragedia. Cuando pudieron pinchar la burbuja, optaron por subirse a la cresta de la ola; cuando debieron actuar frente a la crisis, decidieron negarla; cuando Zapatero debió dimitir, haciendo una denuncia pública de que había sido chantajeado en Bruselas, aplicó medidas de ajuste. Y ahora, depende del día, se opta por la confrontación o por el pacto de Estado, en una maniobra dilatoria para tratar de que el Partido Popular pueda aguantar mientras recompone sus filas sobre la base del descontento popular.

Y si te refieres a IU

A IU me refería.

Al margen de la labor encomiable de alguno de sus diputados en el Congreso de denuncia de lo que está ocurriendo, debo recordar que en Andalucía también se van a aplicar ajustes “injustos pero necesarios” de la mano del gobierno de PSOE e IU. Así que la coherencia a veces va por barrios.

¿Cómo y en qué van a ser golpeados, aún más, los sectores más débiles y desfavorecidos de nuestra sociedad?

Básicamente en el deterioro de las prestaciones sociales. Todo lo que debe pagarse de más como consecuencia de la subida de los intereses de la deuda pública hay que detraerlo de alguna parte y las principales damnificadas van a ser las partidas de gasto social. Habrá menos presupuesto y más necesidades; esto es, un empobrecimiento de los servicios a todos los niveles.

La polarización social se agravará también por esa vía. Quienes puedan cubrir sus necesidades de sanidad o educación, por ejemplo, en el sector privado, acudirán a ellos al tiempo que despotrican contra la mala calidad de los servicios públicos; quienes no puedan, deberán acudir a los servicios públicos empobrecidos: servicios pobres para pobres.

¿Qué política europea, en tu opinión, debería abonarse no digo para salir de la crisis sino para mejorar un poco la situación? O, si lo prefieres, la pregunta del millón: ¿cómo salir de esta?

Yo creo que cualquier política europea, cualquiera, que permita aliviar la situación pasa, necesariamente, por una condición previa: democracia.

Democracia en el sentido de que no puede ser que los países ricos estén imponiendo sobre los periféricos una falsa salida de la crisis que los está hundiendo en la miseria siendo todos ellos miembros del mismo proyecto político.

Democracia en el sentido de que no puede ser que las decisiones sobre todo lo que está ocurriendo en Europa en estos momentos se tomen desde instancias institucionales que carecen de legitimidad democrática directa, como por ejemplo, la Comisión o el BCE.

Democracia porque no puede ser que el Banco Central Europeo, al que se hizo independiente de cualquier autoridad política y ajeno a cualquier tipo de legitimidad democrática, sea el guardián de las finanzas y sólo intervenga diligentemente y por iniciativa propia cuando hay que aliviar la situación de los bancos, mientras los gobiernos deben arrastrarse suplicando intervenciones para que la prima de riesgo no se vaya a la estratosfera.

Democracia porque no puede ser que los ciudadanos europeos estén dispuestos a votar contra sus intereses y sus condiciones de vida a costa de salvar un proyecto que no les pertenece ni les perteneció nunca: la Europa del capital.

Sin democracia, cualquier política económica alternativa es inviable. Debemos reconquistar la democracia para recuperar nuestro futuro.

Alberto Montero Soler (amontero@uma.es ) es profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y presidente de la Fundación CEPS. Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economía. Acaba de publicar junto a Juan Pablo Mateo el libro “Las finanzas y la crisis del euro“, en editorial Popular.

 

FUENTE:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151637

8 thoughts on “EN EL MARCO DE ESTA EUROPA NO HAY VIABILIDAD PARA LOS PAÍSES PERIFÉRICOS

  1. UN NUEVO “MILAGRO ALEMÁN” (PERO CON TRUCO)

    La Agenda 2010 abrió la puerta a la privatización de las pensiones (su creador, Walter Riester, ministro socialdemócrata de trabajo, fue invitado por la UGT a un seminario español sobre la materia), redujo subsidios, aumentó la edad de jubilación y flexibilizó el trabajo institucionalizando un segundo mercado laboral de empleos precarios y mal pagados al lado del tradicional. Aunque su contribución al crecimiento ha sido estimada en un 0,2% [9] el gran reajuste de socialdemócratas y verdes de 2003 fue presentado como un gran creador de empleo, cuando la simple realidad es que se ha repartido el mismo trabajo entre más personas al convertir empleos a tiempo completo en empleos a tiempo parcial, como demuestra el hecho de que el número de horas totales trabajadas apenas haya cambiado desde 1991 pese a la reducción del paro. [10]

    El aumento del empleo registrado en los últimos años, que se vende como un “milagro”, se registra sobre todo en el sector precario. El sector de salarios bajos que en 1995 implicaba al 15% de los trabajadores emplea hoy al 25%, a uno de cada cinco trabajadores, y se ha expandido tres veces más rápido que el sector tradicional. El 42% de ex empleados del sector tradicional que han perdido su empleo encuentran trabajo en el sector de salarios bajos. Sólo un 15% de los parados de larga duración fueron contratados en 2011 en el sector tradicional. La estadística oficial, que ha barrido debajo de la alfombra a por lo menos un millón de parados (no inscritos en la Agencia de Empleo, mayores de 57 años, etc.) informa que el 71% de los nuevos empleos son “atípicos”, es decir precarios, parciales, temporales, “autónomos”, etc. Hay 8 millones de empleados a tiempo parcial, con contrato limitado, minijobs, autónomos, etc. [11]

    La legendaria y nacional-populista mentalidad que se ha impuesto en Alemania afirma la fábula de la cigarra y la hormiga. Dice que “las duras reformas que nosotros hicimos, ahora las deben hacer quienes han vivido del cuento”. Este nuevo y negativo aleccionamiento alemán, está en el centro del discurso político nacional y se ha impuesto a otros países. Tiene claros elementos de fraude.

    Entre 2002 y 2007, en cinco años, Alemania redujo su déficit estructural desde el 3,5% del PIB en 2002, al 0,6% en 2007, lo que arroja una reducción total del 2,9%, es decir 0,6 puntos porcentuales anuales. Según la OCDE, entre 2009 y 2011 Grecia ha reducido su déficit estructural desde el 12,8% hasta el 1,8%, es decir 6 puntos anuales. “En otras palabras”, explica Sebastian Dullan, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, “en un año Grecia ha reducido su déficit el doble de lo que Alemania hizo en cinco años”. La situación de España y Portugal no es muy diferente. El déficit estructural español se ha reducido del 9,5% en 2009 al 1,9% en 2012. El de Portugal del 9,5 en 2010, al 2,2 en 2012. Entre 2010 y 2011 ambos países han consolidado más de lo que Alemania hizo en cinco años. Y lo mismo pasa con salarios: entre 2003 y 2007 los salarios reales cayeron un 3,3% en Alemania. En Grecia han caído un 13% entre 2009 y 2011, de nuevo el doble en un año que Alemania en cinco, y en Portugal y España, un 10% y un 7% respectivamente en tres años. “El problema no ha sido la falta de voluntad de griegos, españoles y portugueses para corregir sus problemas de déficit”, dice Dullan.

    FUENTE: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151670

  2. “Desde la reunificación, la economía alemana ha crecido alrededor de un 30%, pero el resultado no ha sido una prosperidad general, sino un enorme incremento de la desigualdad. Desde 1990 los impuestos a los más ricos bajaron un 10% y la imposición fiscal a la clase media subió un 13%, los salarios reales se redujeron un 0,9% y los ingresos por beneficio y patrimonio aumentaron un 36%. Desde el punto de vista de la (des) nivelación social, Alemania es hoy un país europeo normal: el 1% más rico de su población concentra el 23% de la riqueza (una relación similar a la existente en Estados Unidos) y el 10% más favorecido el 60% de ella, mientras la mitad de la población sólo dispone del 2%.

    Hito de la estrategia post reunificación que puso a la rezagada Alemania en línea con la Gran Desigualdad fue la llamada Agenda 2010, el programa de recortes socio-laborales aprobado en 2003 por el gobierno de socialdemócratas y verdes del canciller Gerhard Schröder y que se presenta como modelo continental. Siguiendo la pauta de la Gran Desigualdad en Estados Unidos años atrás, la Agenda 2010 vino precedida de una intensa campaña propagandística a cargo de instituciones empresariales que bombardearon a la opinión pública con diversos mensajes fraudulentos como la “insostenible explosión de costes sociales”, el imperativo de las tendencias demográficas por envejecimiento de la población y otros.

    Se afirma, por ejemplo que los costes de la sanidad crecieron un 71% desde 1991. La realidad es que Alemania ha seguido gastando más o menos lo mismo, alrededor del 10% de su PIB en sanidad. Igualmente la campaña afirma que la demografía determina una jubilación más tardía, lo que no resiste un somero análisis: en el siglo pasado la parte joven de la población alemana cayó de un 44% a un 20% y el bloque de los jubilados pasó de representar el 5% de la población al 17%, mientras la esperanza de vida aumentaba por encima de treinta años. Todo eso no dañó los sistemas sociales, sino al contrario: fue en ese contexto que el Estado del bienestar alemán se desarrolló en su máxima expresión. [7] Instituciones como la “Fundación Bertelsmann”, la más rica del país, vinculada a Bertelsmann Ag, el mayor consorcio mediático de Europa (100.000 empleados en 60 países) tuvieron un papel central en convencer a los alemanes de la necesidad de reducir el papel y el tamaño del Estado, recortar prestaciones sociales, bajar los salarios y flexibilizar el mercado de trabajo. [8] Como consecuencia de la Agenda 2010 Alemania se despidió de buena parte de lo que había caracterizado a su modelo de posguerra.”

    fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151670

  3. “Desentenderse de eso y hacer ver que la situación es resultado del maniqueísmo entre países virtuosos y manirrotos, denota una gran desvergüenza, porque el problema no es nacional. La crisis fue desencadenada por el sector privado, especialmente por los bancos que financiaron la pirámide inmobiliaria que se desmoronó. Los bancos alemanes que gestionaron especulativamente el enorme capital del superávit exportador alemán también fueron protagonistas de la pirámide. [6] Para atajarla, los países europeos dieron a los bancos 4,6 billones de euros desde 2008, la cifra facilitada a principios de 2012 por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Además, hubo otro enorme desembolso de dinero público en los programas de estímulo keynesianos del 2008. Todo ello incrementó, evidentemente, la actual deuda pública.

    Entre 2008 y 2009, Alemania rescató a sus bancos con 480.000 millones de euros. Uno de ellos el HypoReal Estate tuvo que recibir 100.000 millones, porque estaba hundido hasta el cuello en créditos hipotecarios de Estados Unidos. El Deutsche Bank se deshizo a tiempo de gran parte de su basura financiera americana, por lo que tiene una docena de pleitos judiciales por estafa en aquel país. Los documentos de esos casos demuestran que los ejecutivos del banco conocían perfectamente el carácter estafador de sus ventas y ofertas. En 2007 los documentos del Deutsche Bank presentaban como dinámico y prometedor el mercado inversor español. En el caso de los Landesbanken, las cajas de ahorro regionales, por lo menos tres de ellas (Bayern LB, HSH Nordbank y WestLB) tuvieron que ser rescatadas con dinero del contribuyente.

    Que hoy el debate esté centrado en la crisis de la deuda pública, o sobre la deuda privada concebida exclusivamente como desmadre meridional, omitiendo de la narración al casino que la ocasionó, se debe, fundamentalmente, al fuerte control que el poder financiero ejerce sobre gobiernos y medios de comunicación, lo que le permite imponer la leyenda que más le conviene.

    El gobierno alemán ha sido particularmente activo en ese frente. Su nacional-populismo acerca de que el problema son unos países del sur gastadores que no ”hicieron sus deberes” y en los que la gente común vivió “por encima de sus posibilidades”, le ha permitido canalizar el descontento de los contribuyentes alemanes por los centenares de millones transferidos a los bancos como consecuencia de la irresponsabilidad de estos invirtiendo en el casino global. Reconocer la realidad significaría revisar los últimos veinte años de política económica y social alemana que se han vendido como exitosos y modélicos para el resto de Europa. En realidad sólo fueron exitosos para los empresarios y para los más ricos.”

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151670

  4. “Desde la introducción del euro, virtual en 1999, efectiva desde 2002, la industria alemana más que dobló sus exportaciones (que a comienzos de los noventa representaban el 20% de su PNB y en 2010 el 46%). Mientras tanto los salarios subían en el resto del continente, un 15% en Francia y entre el 25% y el 35% en España, Portugal, Grecia e Italia. [4]

    En una unión monetaria, el auge del superávit exportador alemán significaba déficit para otros. Entre 2004 y 2011, la producción de automóviles francesa e italiana cayó un 30% mientras la alemana aumentaba un 22%. [5] En 2007 Alemania obtuvo un superávit comercial de casi 200.000 millones de euros. Mientras, 19 de los 27 países de la UE registraron déficit en su comercio exterior. Los bajos salarios alemanes contribuyeron también a ese déficit de los otros porque debilitaron el consumo de Alemania, es decir las importaciones de la nación más poblada de la eurozona. Sin embargo no había sensación de crisis en el sur de Europa: los países meridionales de la eurozona comenzaron a recibir enormes flujos de capital alemán, resultado de los beneficios exportadores, que anestesiaron la pérdida de competitividad con dinero prestado a tasas de interés muy bajo establecidas a la medida de Alemania.

    La política económica alemana, resultado directo del shock de la doble reunificación de 1990, no sólo disparó los desequilibrios internos entre países de la eurozona, sino que, en el contexto general de una desatada y frenética búsqueda del beneficio, alimentó su falsa economía y crecimiento. El aparente “España va bien”, con su orgía de ladrillo, dinero fácil y destrucción facinerosa del entorno, así como el festival inmobiliario irlandés o las fantasías contables griegas en el contexto de los juegos olímpicos de Atenas, son así inseparables, y guardan una relación directa con el resurgir económico-exportador alemán, que se presenta inocentemente como su antítesis.”

    fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151670

  5. Reproduzco parte de una entrevista al economista italiano Alberto Bagnai, profesor de Política Económica en la Universidad Gabriele D’Annunzio de Chieti-Pescara. El titular de la misma es LA SALIDA DE ITALIA DEL EURO SERÁ DOLOROSA PERO INEVITABLE.

    En realidad Alberto Bagnai, profesor de Política Económica en Pescara y en Francia, cree que para salvar a Europa hay que matar al euro y no desmantelarla. Sus teorías son a menudo desconcertantes para los no entendidos; por eso no le hemos planteado preguntas en sentido estricto, sino que le hemos dirigido a interactuar con un hipotético europeísta un poco naíf y sinceramente democrático, cuyas informaciones proceden exclusivamente de los editoriales publicados por los dos diarios italianos más importantes. He aquí el resultado:

    El euro va bien: el problema es la crisis de las deudas soberanas.

    Los economistas internacionales más importantes, empezando por Paul Krugman y Paul De Grauwe, no piensan así. Si el problema fuera la deuda pública, desde el 2008 –cuando explotó la burbuja de las hipotecas subprime– la crisis habría golpeado primero a Grecia y a Italia (deudas públicas del 110% y del 106% del PBI). Pero los mercados castigan antes a Irlanda (44%), España (40%) y Portugal (65%) y solo después a Grecia e Italia. ¿Qué tienen en común esos países? El desequilibrio en la balanza de pagos, causado por la moneda única, algo reconocido hasta por el FMI, que llevó a la acumulación de la deuda privada.

    ¿Deuda privada?

    Me explico: si un país compra en el exterior más de lo que vende, deberá conseguir que en el exterior le den la diferencia. Un déficit en la balanza de pagos lleva al endeudamiento externo, generalmente privado. Pero, ¿por qué el resto del mundo sigue dándole crédito? Simplemente para financiar la venta de sus propios productos. Es lo que sucede entre China y los EE.UU. La crisis explota en Europa cuando los bancos alemanes, escaldados por las subprimes, deben exigir el pago de sus créditos a los países periféricos.

    Pero todo el mundo dice que el problema es la deuda pública.

    Hacia abajo es cierto, pero hacia arriba el problema nace debido a que los bancos –cuyos créditos son la deuda de los privados– han prestado excesivamente, con grandes ganancias: cuando la crisis económica pone a las empresas y a las familias en dificultades, el Estado salva a los bancos, a través de los impuestos a las familias, debido al histórico “too big to fall”. Y entonces la deuda se vuelve pública.

    Pero Giavazzi y Alesina dicen que la culpa es nuestra por no haber hecho las reformas.

    Tal vez deberíamos haber aprovechado mejor los dividendos del eruo pero también es cierto que en los primeros años la deuda pública había bajado unos 10 puntos. Sin embargo no se podían reducir más los gastos públicos porque el euro, castigando a nuestro comercio, nos sustraía la demanda externa: si hubiéramos disminuido la pública habríamos crecido aún menos. Pero Alemania hizo las reformas y le va bien: vende incluso en China. Sin embargo no es cierto: la balanza comercial de Alemania con China es negativa y ha empeorado. ¿Sabe donde ha mejorado sin embargo? Con los países de la eurozona, con nosotros. Eso se debe a que las reformas en el mercado laboral en Alemania se tradujeron en una sustancial precarización, basada en la compresión de los salarios. Es una devaluación interna, la que actualmente se nos está pidiendo a nosotros, sin embargo no hay que olvidar que Alemania para absorber el costo social fue la primera que se vio obligada a violar el Pacto de estabilidad, subsidiando a una gran cantidad de subocupados (y por lo tanto a su sistema industrial). Pero ahora nos piden a nosotros austeridad mientras que deberían ponerse en marcha políticas de relanzamiento de la economía, como lo reconoce hasta la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas.

    ¿Reducir los salarios? El obrero alemán gana el doble que el italiano.

    En Alemania no solo existen obreros ocupados y no es solo la Wolkswagen: También hay subocupación , también hay mini-jobs. Resultado: luego de las reformas los salarios reales han caído un promedio del 6,5%.

    Pero el euro se concibió para mantener la estabilidad.

    Ciertamente hoy confiesan algunos ilustres protagonistas que la entrada en el euro se adoptó porque convenía a Alemania.

    Sin embargo estamos dentro y debemos quedarnos: necesitamos los eurobonos y el BCE debe convertirse en la FED (Reserva Federal de EE.UU., N. de T.)

    Veamos un ejemplo. En Italia llevamos 150 años de unión monetaria, política, fiscal, etc. y ¿Cuáles han sido los resultados? El Sur (1) tiene un déficit estructural de 17 puntos del PBI, que cubre con recursos del resto del mundo, entre otros las transferencias fiscales del Norte de Italia. Pero en el Norte no todos están contentos. Si aplicamos este ejemplo de mecanismo de transferencias al nivel europeo desde el Norte de Europa se consolidarían (como está sucediendo) dinámicas políticas “liguistas” (2) muy peligrosas.

    ¿No decía que debemos salir del euro?

    Me temo que será doloroso pero inevitable y deberemos administrar bien este proceso como también sufrirlo. No cometamos el error de identificar a Europa con el euro. El euro es solamente la undécima moneda de la Unión, la que peor funciona: Europa estuvo antes y estará después.

    La salida del euro es una catástrofe. Se devaluará la lira y para comprar fruta hará falta una pila de billetes.

    Se hace mucho terrorismo, pero en el período intermedio se recuperará de hecho la diferencia inflacionaria acumulada con respecto a los países de referencia en los años de cambio fijo. Así sucedió en la Argentina, también sucedió en Italia cuando salimos del SME en 1992. En la actualidad la devaluación rondaría el 20%.

    Y por lo tanto tendremos un 20% más de inflación…

    En realidad todos los estudios niegan que exista una relacióndirecta entre devaluación e inflación: siempre según estudios científicos es lícito esperar una aumento de la inflación de entre 2 y 4 puntos (no ciertamente 20) Le recuerdo lo que sucedió en el 92, luego de una devaluación del 20%, la inflación bajó del 5 al 4%.

    Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=151653

  6. Hace años que vienen y no solo a pasar el veraneo, algunos pasan todo el año y hay pueblos de Alicante en los que el idioma más extendido es el inglés, como Alfaz del Pi.

  7. Sobre el título del artículo, yo si que veo que los países periféricos seremos viables. España, será como un hotel todo incluido, en que acudirán los alemanes, franceses, … a pasar sus veranos. La poca industria que nos quede será totalmente extranjera, prácticamente ya lo es. Enric Juliana, en su libro Modesta España, lanzaba un dardo… nos dice aproximadamente… “habrá que ver como evolucionan las empresas del IBEX 35, en cuanto a su propiedad,… y en muy pocos años”.
    Ese será nuestro sino. Yo creo y espero que no.

  8. Pues si los solicitado por los bancos españoles en el mes de mayo fueron 290.000 millones de euros. Que se preparen para el mes que viene, esto va a ser un caos. Tiempo al tiempo.

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