EL PUENTE de Carlos Ruiz Zafón

HAY QUIEN IMPULSA LA TRANSFORMACIÓN DE UNA SOCIEDAD LIBRE EN ALGO DIFERENTE.

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, un periodista alemán publicaba una pieza en la que se preguntaba qué había encendido la mecha de los regímenes totalitarios que habían arrastrado al mundo al infierno. ¿Cómo era posible que sociedades avanzadas y basadas en los principios democráticos hubiesen acabado poseídas por regímenes de pesadilla?
¿Cómo era posible que sus propios ciudadanos hubiesen permitido que las cosas llegasen hasta el horror más absoluto?
La clave de la transformación, posible en cualquier cultura (especialmente cuando menos proclive es a reconocer esa eventualidad), era una cuestión gradual.

La metáfora que proponía era la de un puente.

La sociedad de turno sería el tren que enfila uno de ese puentes colgantes entre dos orillas lejanas. El oscuro río de la historia fluye en el abismo. Si el puente se derriba, el tren se cae al río y el empeño naufraga.

Quienes, con celo mesiánico e incluso nobles intenciones, impulsan esa transformación de una sociedad libre en algo muy diferente intuyen que el puente no puede derribarse ni cerrarse a la espera de construir otro. El tren siempre tiene que estar en movimiento. Lo aconsejable es empezar a alterar el puente mientras el tren circula por él.

Tornillo a tornillo, tuerca a tuerca, viga a viga. Es un proceso progresivo, casi imperceptible. Un día cae una ley-bisagra. Otro día se introduce una enmienda-remache. Los días se transforman en semanas, meses y años.

Mientras las obras progresan, los pasajeros discuten sobre quién merece asiento de ventanilla o quién viaja de pie. Surgen héroes populares que protestan por lo malo que es el café en el vagón restaurante.

El tren sigue su curso.

Si la obra está tramada con suficiente determinación, para cuando llega a la otra orilla, apenas quedan algunas piezas originales en el puente y pocos pasajeros se han molestado en advertir o conceder importancia a los cambios. Algunos empiezan a despertar al avistar a los lejos cómo la orilla que se aproxima no era la que se había prometido al inicio. Otros, la mayoría, descubren lo sucedido al encontrarse en su nuevo destino.

Para entonces ya es tarde.

Turbias fantasías de narcisismo ultracionalista, mitologías pararreligiosas y fervores biológicos se abren para canalizar la bestialidad del odio animal.
La razón o la simple decencia se transforman en reliquias o crimenes contra el Estado.
Razas superiores, delirios imperiales y oscuros anhelos de cabecillas untados de banderines y podridos de rencor y codicia se multiplican como microbios en el estiércol. Las ovejas se descubren lobos hambrientos.

Para la gran mayoría de nosotros, los ecos del mayor horror perpetrado por la humanidad contra sí misma, a sólo unas décadas de distancia, es apenas aliento de videojuegos o una estampa que despierta cada día menos interés, como si no perteneciese a nuestro mundo ni a nuestro destino.
Hay que mirar adelante, nos decimos. Nunca atrás. Y sobre todo nunca bajo los railes. Y, sin embargo, el ruido del martilleo bajo esos railes es cada día más audible.
El puente se mueve y el tren no se inmuta; sus pasajeros, complacidos porque ahora hay aparatos de televisión y calefacción en todos los vagones.
Algunos hasta trabajan en las obras de lunes a viernes con espléndidos sueldos y bonos de productividad. Nadie, ni el maquinista, avista la orilla opuesta, todavía casi invisible. Entre tanto los revisores examinan los billetes del pasaje. Después de todo, ya nos lo dijeron en la agencia de viajes; por cortesía de la compañía viaja usted en primera y ya se sabe que en vagones de primera sólo se llega a buen término.

Ojalá.

La Vanguardia 23/01/04  Carlos Ruíz Zafón

2 thoughts on “EL PUENTE de Carlos Ruiz Zafón

  1. J. M. Solé

    El pont s`ha ensorrat…….? culpables,el orgulló espanyol,ignorant,despreciable i una colla de ineptes governants amb la seva creencia en els milagres,i el despreci pel treball……I tu no t`ha adones que l`aigua va pujant i aviat us podeu ofegar,ja és hora que apreneu a nadar,o us ofegareu…..
    Au.

  2. xaviercomas

    Es un artículo antiguo, lo tenía guardado, aunque puede ser que lo hubiera pasado, no lo he encontrado y por lo tanto lo pongo.
    Ruiz Zafón es para mí, y para muchos, el mejor escritor catalán de novela actualmente y ya lleva tiempo con esta consideración literaria.
    Creo que es un artículo, que ya en su momento me impresionó y que tiene mucha sustancia y seguramente posibilidades.
    Disfrutarlo como he hecho yo.

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