LA CRISIS BANCARIA Y LA DECADENCIA DEL CAPITALISMO ESPAÑOL

La forzada decisión del Gobierno Rajoy  de dejar en manos del Banco Central Europeo (BCE) la reestructuración del sistema financiero español asume un significado económico y político de primera magnitud.  Significa el reconocimiento implícito de que el Estado deberá recurrir a los fondos de rescate europeos para “salvar” la banca española, es decir, para asegurar que cobren sus grandes acreedores, los bancos alemanes y europeos, y para impedir que la crisis desatada tras la quiebra-nacionalización de Bankia acabe en un tsunami incontrolado.

El coste económico y político de la operación, sin embargo, es enorme, porque significará la pérdida de poder financiero de la banca española y de sus empresas ante la banca de los países imperialistas centrales de Europa, en particular Alemania.

En estos momentos la crisis de los bancos españoles tiene paralizado el sistema de crédito, mientras se sincroniza con la crisis política en Grecia, por el NO dado por la mayoría contra los partidos que aplican los planes de saqueo de la Troika.

En los próximos días, todas las medidas encaminadas a salvar los bancos traerán un fuerte aumento de la Deuda pública y significarán más recortes, más impuestos y más despidos.

Antes de que el ECOFIN (la reunión de ministros económicos de la UE) decretara la intervención del BCE para “tutelar” el “saneamiento” del sistema financiero español y conocer cuántos miles de millones serán necesarios para tapar el agujero dejado por la especulación del ladrillo y la depresión económica, la prensa burguesa ya avanzaba que el problema de la Banca es demasiado grande para España y deberá ser resuelto por la UE.

Refiriéndonos sólo a Bankia, el gobierno y la prensa dicen que el coste de la “nacionalización” de Bankia serán 10 mil millones, pero es una gran mentira: el Estado, entre lo que ha puesto y lo que ha avalado, ya ha comprometido 73 mil millones, y si le añadimos las garantía de los depósitos (173 mil millones), llegamos a un valor de 246 mil millones de euros[1], que equivalen al 24% del PIB español.

No obstante, Bankia representa sólo una parte del sistema financiero en crisis. Para que los bancos de España (y otros países, en especial de la periferia) no se declararan en suspensión de pagos, mientras la Troika negociaba la deuda en Grecia, el BCE abrió la “barra libre” y prestó un billón de euros, el 60% de los cuales se quedaron en los bancos españoles  (más de 300 mil millones) y en los  italianos.

Además de Bankia, Caixa Bank (La Caixa) y todo el sistema de las ex-cajas de ahorro se refinanciaron masivamente con dinero del BCE, pues la banca privada alemana y francesa, los antiguos prestamistas, en la medida que la crisis se profundizaba les cerraron el grifo.

¿Cuál es el tamaño del agujero de los bancos? Los activos de la banca española superan en tres veces el PIB (3 billones de euros[2]) y  el agujero bancario que calculan los analistas internacionales está entre 100 mil y 300 mil millones (entre el 10 y el 30% del PIB).

Los llamados “activos tóxicos” inmobiliarios son sólo una parte del agujero. El otro gran problema, que con la profundización de la crisis emerge cada día con más fuerza, es la deuda de las empresas con los bancos. Recientemente acaba de salir a la luz el caso de ACS que se encuentran de hecho en quiebra técnica  y arrastra una deuda de  14 mil millones. Los valores de las empresas del Ibex-35 llevan tiempo cayendo en picado.  Telefónica redujo su beneficio un 46,9% en 2011. Pero no son solamente las grandes empresas. La alarma de la crisis de la banca fue dada en realidad por el Banco de España cuando en su balance trimestral de las empresas afirmaba que su tasa de rentabilidad es inferior a sus costes de financiación[3]. Es decir, que no pueden hacer frente a sus deudas con los bancos.

La política del gobierno es salvar el capital financiero, aumentando su centralización en beneficio de los grandes bancos españoles. Es decir, “sanear” con dinero público las pérdidas de las cajas e incorporarlas, junto con los bancos menores, al “núcleo central” del capital imperialista español: BBVA, BSCH, La Caixa. Este es el objetivo de la Reforma Financiera decretada por Rajoy, cuando exige que todos los bancos aumenten sus “provisiones” para cubrir las pérdidas de los préstamos que no pueden cobrar.

Pero como dice un analista “con dos pollos no se hace un pavo”, y como las Cajas en quiebra así como los bancos menores no pueden fusionarse entre sí, y como el agujero es enorme y la capacidad de  los grandes está muy mermada por la crisis, la tendencia es que los grandes bancos de Alemania y Francia acaben haciéndose con el predominio del sistema financiero español.

“España hará lo que tiene que hacer”

Estas palabras pronunciadas por Juncker, el presidente del Eurogrupo y fiel representante de la banca alemana y francesa, define la cuerda floja en la que se encuentra el imperialismo español, atrapado en un acelerado proceso de decadencia.  El rescate de los bancos españoles por la Unión Europea significará que la autonomía del sistema financiero quedará automáticamente cuestionada y, con ello, la del principal poder que alberga un país imperialista: su capital financiero, con estrechos lazos de control con los principales monopolios empresariales.

La UE no es en absoluto ajena a la disputa entre los distintos imperialismos europeos. Por el contrario, es el instrumento de los capitales más fuertes, en especial los alemanes, que utilizan la crisis para afirmar su dominio, absorbiendo e incorporando a los capitales más débiles. La banca alemana ha prestado a los bancos españoles 109 mil millones de euros. La reestructuración del sistema financiero español significa que una parte del sector tenderá a ser incorporado por la banca internacional.

Del mismo modo, los principales bancos españoles (BBVA, BSCH y La Caixa), aunque puedan hacer frente a las exigencias de la reforma financiera debido a su negocio internacional (en particular en Latinoamérica), están seriamente dañados por la depresión económica española. La fuerte y continuada pérdida del valor en Bolsa de las multinacionales españolas les afecta doblemente. La intervención de la UE en la crisis implica que las condiciones serán puestas por el capital financiero alemán y francés (sin olvidar el norteamericano, que tiene importantes paquetes de acciones de los grandes bancos españoles y que está globalmente representado por el FMI).

En la pugna que viene, solo una cosa es segura: todas las medidas para salvar a la banca se van a cargar una vez más en las espaldas de los trabajadores y el pueblo. Pues el rescate de la banca se hará por una doble vía: por el recorte de salarios y aumento de despidos de las empresas privadas, para rebajar su deuda con los bancos y, de otro lado, por un considerable aumento de la Deuda pública.  Esto es así porque los préstamos del BCE y las emisiones de deuda de los bancos fueron avalados por el gobierno y porque cuanto más aumenta la Deuda y el déficit, la financiación es cada vez más cara, como refleja el aumento de la “prima de riesgo”.

Paradójicamente,  son los propios bancos que son “salvados” lo que compran la deuda del gobierno y hacen el negocio del siglo cobrando unos intereses de usura. Es un atraco masivo a luz del día al presupuesto del Estado que comprometerá por años y años las partidas para los servicios públicos.

Felipe Alegría y Ricardo Ayala

Fuente:  http://www.kaosenlared.net/component/k2/item/18615-la-crisis-bancaria-y-la-decandencia-del-capitalismo-español.html

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