La delgada línea roja

EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

        

    El pasado día 4 el diario Información abría su primera página con el siguiente titular: “Sanidad revisa los historiales médicos de los hospitales para rebajar el gasto farmacéutico”. “Un grupo de inspectores comprueba los tratamientos y ha empezado a quitar un fármaco muy caro contra la osteoporosis”. Ya hemos llegado adónde íbamos. Presentíamos, ¿a que sí?,  que la cosa del repago de los medicamentos no iba a acabar ahí que la cosa iría más allá hasta hacer que determinados medicamentos tuvieran que ser a cargo del paciente pagando     este la totalidad de su importe.

    Pero la chapucería, algo muy normal en todo lo que se relaciona con el Consell de la Comunidad Valencia, de la Consellería de Sanidad ha dado lugar a que se tome esta medida, la de quitar un medicamento que se viene administrando a un enfermo, sin antes estudiar debidamente su caso, su enfermedad y si el fármaco es necesario o no. Dicen desde la Consellería de Sanidad que “en el caso de que haya duda con la medicación prescrita se cita al paciente en el centro hospitalario para someterle a una exploración más exhaustiva”. Pero esto no es así. El diario Información da cuenta de un caso concreto en el que se le ha retirado el medicamente contra la osteoporosis a una paciente y que esta al ir a preguntarle a su médico este le mostró un informe que decía que “esta paciente había sido sometida a una exploración en la que se determinó que ya no necesitaba el medicamento”. Muy sorprendida la enferma sostuvo ante el médico que “nadie se ha puesto en contacto conmigo”.  Creo que con esta decisión de la Consellería de Sanidad se ha puesto a muchos profesionales de la medicina, sobre todo a los reumatólogos que son los que suelen recetar este medicamento, al borde la delgada línea roja y puede que alguno de ellos pueda contraer serias responsabilidades que pueden influir muy negativamente en su futuro profesional. Dictaminar que a un paciente no le hace falta determinado medicamento, después de haber estado tomándolo durante mucho tiempo,  sin antes haberle practicado una profunda exploración para determinar el grado de recuperación, o de ineficacia del fármaco, que hace innecesario el que lo siga tomando, creo que es una temeridad que puede acarrear serias consecuencias en la salud del enfermo.

    Ante este hecho y visto lo que le ha ocurrido es esta paciente, les voy a relatar una experiencia que sufrí hace años en el Hospital General de Elche. Llevé a urgencia a una tía mía y cuando llevábamos allí cuatro horas la jefa de urgencias me dijo que a mi tía había que trasladarla al hospital de Alicante. Le dije que cual era el motivo y me dijo que era por falta de camas, algo que no se explicaba cuando a diario estábamos oyendo desde la Consellería de Sanidad que en los hospitales no faltaban camas. Le dije a la responsable que mi tía era viuda y sin hijos y que el único familiar que tenía era yo y que si la mandaban a Alicante no podía ocuparme de ella, sobre todo a la hora de desplazarme a Alicante para hablar con los médicos ya que yo estaba trabajando. Me dijo que no había más remedio y entonces le pedí que me diera por escrito la causa por la cual mi tía no podía ser ingresada en Elche. Al oí esto a la jefe de urgencias le cambió el semblante y me respondió que iba a ver si había posibilidad de darle una cama en planta. Hora y media después mi tía era ingresada en la planta correspondiente. Era mucha “tela” decir que siempre había camas y luego tener que firmar un papel en el que se reconoció que había que desviar a un paciente a otro hospital porque no había camas. Quiero decir con esto, mejor dicho aconsejar a todos aquellos a los que le retiren un medicamento porque es caro, que el médico le entregue un escrito exponiendo las causas por las cuales no se le va a seguir dispensando el fármaco. Con esto siempre se puede actuar a la hora de tener que plantear algún procedimiento de denuncia en el caso de que la retirada del medicamento pueda tener consecuencias negativas para la salud del enfermo, empeoramiento o agravamiento de su dolencia o cualquier otra secuela que puede surgir como consecuencia de dejar el medicamento por así ordenarlo el facultativo. Está claro: O sigue habiendo medicamento o hay certificado médico de porqué no lo hay. Uno no sabe cómo calificar a estos cicateros irresponsables del Consell y más después de leer que acaban de invertir 35 millones de euros en la Fórmula 1 y que el arquitecto que llevó a cabo el proyecto de la Ciudad de las Artes ha cobrado 94 millones de euros, esto entre otros despilfarros y sin embargo le niegan  los medicamentos a enfermos crónicos como es el caso de la osteoporosis. En el PP tienen un extraño concepto de la austeridad. Incalificable.

 

 

 

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