El PP también tiene un plan para conquistar Cataluña

La presidenta del Partido Popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho. (Efe)

El Partido Popular (PP) está dispuesto a conquistar Cataluña cueste lo que cueste. Este fin de semana, celebra un congreso en el que su actual presidenta, Alicia Sánchez-Camacho, tiene asegurada la reelección al frente de la formación. Y, entre las propuestas que aprobará, figura la petición de que Cataluña tenga un trato diferenciado dentro de España debido a sus especificidades.

Así se recoge en la ponencia de estrategia política, que habla de la necesidad de un “principio de ordinalidad más coherente” que el actual. El propio portavoz parlamentario del partido, Enric Millo, lo dejó claro en la presentación de la ponencia: “El PP apuesta por un autonomismo diferencial y por el reconocimiento de la singularidad de Cataluña dentro de España, porque defendemos permanecer unidos para prosperar con más fortaleza y capacidad de éxito”.

El PP quiere convertirse en el referente “de la centralidad política” aprovechando la “debilidad” de sus principales rivales, CiU y PSC. Además, ha recibido una importante balón de oxígeno en las últimas elecciones autonómicas, municipales y generales, por lo que su meta es ahora consolidar el avance obtenido en esos comicios. Para Millo, el objetivo se sitúa en “ocupar esta centralidad política y consolidarnos como partido de Gobierno y segunda fuerza política en Cataluña en las próximas autonómicas”.

Una de las cuestiones importantes que aborda en el congreso que comienza hoy es la de la financiación de la comunidad. Frente al pacto fiscal que proponen los nacionalistas, el PP se aferra a “un modelo equilibrado, justo, solidario y sostenible que se define en base a esta solidaridad para Cataluña dentro de la Lofca”. Rechaza, por tanto, las tesis de CiU de salir de esta ley para llegar a un concierto económico similar al del País Vasco o Navarra. Los populares reclaman un modelo basado en la suficiencia financiera, una participación importante en la gestión de los impuestos y un aumento de la capacidad normativa de la Generalitat en este terreno, un principio de ordinalidad más coherente, “es decir, que la suma del esfuerzo fiscal de todos los catalanes sea más adecuado al gasto invertido por parte del Estado en Cataluña” y, finalmente, modificaciones del principio de solidaridad. En este campo, el PP propone que la solidaridad de Cataluña con otros territorios “no sea ilimitada y finalista”.

En un momento en que se están produciendo los duros ajustes del Gobierno de Mariano Rajoy, el PP desplaza a Barcelona a la ministra de Sanidad, Ana Mato, al ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, y al de Industria, José Manuel Soria, aunque mañana domingo clausura el congreso la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. También asiste el director de gabinete de Presidencia del Gobierno, Jorge Moragas, y el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón.

La presencia de Mato en Barcelona no es casual: la sanidad es el sector más sensible donde se producirán recortes en los servicios. Además, están sobre la mesa dos temas candentes: la posibilidad o no de obligar a pagar a los usuarios una tasa por día de hospitalización y la orden del Gobierno de retirar la asistencia a los inmigrantes sin papeles. La ponencia social del PP catalán recoge que es necesario “realizar reformas estructurales” en la sanidad, simplificar la organización del sistema, su funcionamiento y su gasto. Aboga el texto también por “hacer frente a las ineficiencias del sistema que generan un gasto inasumible” y apuesta por gestionar mejor las listas de espera y por “incrementar la colaboración entre sanidad pública y privada”.

Los temas calientes

Otro de los temas calientes de la agenda catalana es el de la educación, en el que el PP ha tenido grandes desencuentros con CiU. Los populares proponen una “educación de calidad y trilingüe que facilite a los niños abrir la mente al mundo,para que tengan las máximas oportunidades de futuro sin límite y con amplios conocimientos de la historia, literatura y geografía catalana y española y también internacional, con rigor, sin distorsiones de la realidad”.

La propuesta popular, pues, queda lejos de la de los nacionalistas, que basan en la inmersión lingüística del catalán el funcionamiento del sistema. Lo que pretende el PP es que terminen la educación obligatoria conociendo el castellano, el catalán y el inglés, aunque ésta es también la meta que se imponen los nacionalistas. Lo que cambia,pues,es el modelo educativo, donde desaparece la obligatoriedad de que el catalán sea la lengua vehicular de la enseñanza. También quiere “dotar a los profesores de la autoridad que les permita desarrollar la acción educativa en las mejores condiciones”.

A. Fernández en El Confidencial

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s