SOBERANISMO, EL CUENTO DE LA LECHERA

LA RELACIÓN DE CATALUNYA Y ESPAÑA

Los independentistas hablan de las ventajas de la separación, pero esconden los costes que tendría

JOAQUIM
COLL
En las últimas semanas hemos vuelto a comprobar que el debate sobre la cuestión territorial está dominado por dos posiciones que, si bien representan visiones enfrentadas, en la práctica comparten estrategias. Neocentralismo y soberanismo son dos imaginarios regresivos en relación al pacto constitucional, pues propagan la tesis del fracaso del modelo autonómico y comparten el deseo de destruirlo. La gravedad de la situación económica facilita que apelen al bolsillo de los ciudadanos para convencerles de la bondad de sus respectivas recetas. Frente a la crisis, plantean dos quimeras nacionalistas repletas de promesas de bonanza y prosperidad.
El neocentralismo ha convertido el modelo autonómico en el chivo expiatorio del despilfarro público y de la crisis política, incluida la corrupción. Propone el retorno al Estado unitarista. La lenguaraz Esperanza Aguirre expresó hace unos días lo que piensa un sector minoritario pero influyente de la derecha española: que las autonomías devuelvan a la Administración central las principales competencias.
Con ello, supuestamente, nos ahorraríamos una porrada de dinero tan inmensa que casi no habría que hacer recortes. El neocentralismo pretende ignorar que en el mundo contemporáneo la eficiencia de los estados está ligada a la gestión descentralizada de los servicios y recursos. Pensemos, por ejemplo, en el modelo federal alemán. Pero, curiosamente, donde más aplausos ha encontrado la presidenta madrileña no ha sido en su partido, sino en el soberanismo catalán, que no se cansa de vilipendiar el mal llamado café para todos. Artur Mas ha aprovechado la ocasión para marcar nuevamente la diferencia entre las nacionalidades históricas, merecedoras del autogobierno, y las «artificiales», aunque sin precisar cuáles son. Este desatino subraya la regresión que, en términos históricos, representa el soberanismo en relación con el catalanismo optimista e integrador del siglo XX. Supone, además, un desprecio ante unas identidades territoriales que en España son muy complejas, sin menoscabo de la existencia de tres culturas nacionales diferentes de la castellana. Cualquiera que relea los debates constituyentes de 1978 verá que desde Miquel Roca Jordi Solé Tura, pasando por Joan Reventós, los partidos catalanes defendieron que la autonomía era extensible a todos los pueblos de España sin excepción.
Pese a esta coincidencia con el nacionalismo español más castizo, el objetivo del soberanismo es, evidentemente, otro: la conquista del Estado propio. Ahora bien, tiene enfrente un obstáculo sociológico: resulta que la gran mayoría de los ciudadanos nos sentimos en grados diversos catalanes y españoles. Para superar el muro de la doble identidad, el soberanismo neoliberal no desaprovecha la menor ocasión para socializar argumentos de grueso calibre del tipo: «España nos roba, pero libres haríamos de Catalunya una de las economías más prósperas de Europa». En definitiva, la independencia como una gran panacea, según nos relataba ayer con fruición Xavier Bru de Sala, y en la que, por supuesto, florecerían los millonarios y los parados podrían, en el peor de los casos, convertirse en funcionarios del nuevo Estado.
Este tipo de cuentos de la lechera son de una enorme frivolidad. Primero, porque el relato parte de una premisa falsa: que la legalidad española es lo único que impide proclamar la independencia, pues los catalanes ya estamos casi todos de acuerdo. Segundo, se habla solamente de los fabulosos beneficios de la separación, pero jamás de los costes sociales y económicos de la ruptura y de un periodo de transición indeterminado (¿durante cuánto tiempo nos quedaríamos fuera de la UE?). Seamos serios, por favor. Si alguien deja a sus vecinos porque esgrime que le roban, ¿acaso estos van a seguir saludándole y entrando en su negocio o empresa? Tercero, se esconden informaciones esenciales, como el hecho de que, aunque la economía catalana se ha abierto al mundo y exporta, nuestro superávit comercial únicamente se produce, y de manera muy notable, con el resto de España (www.c-intereg.es). Cuarto, el repetido argumento de las balanzas fiscales esconde matices y sorpresas. Lo hemos visto en relación a los datos del 2009 suministrados torticeramente por el conseller Mas-Colell.

Hay un abanico de cálculos posibles en función del enfoque que se adopte, que va de un déficit de 16.000 millones a un superávit de poco más de 4.000, pasando por otras aproximaciones intermedias igualmente correctas. Hay un dato revelador del que CiU no habla y que indica hasta qué punto hemos de ser prudentes con las cifras. Desde que comenzó la crisis, la Seguridad Social gasta en Catalunya mucho más de lo que recauda: 1.200 millones ya solo en el 2009.
El problema de fondo es que el grueso del soberanismo es neoliberal y, por tanto, considera que cualquier déficit, sea entre grupos sociales o territorios, es ilegítimo. Entre tanto, nos vende un peligroso cuento de la lechera donde solo existen fabulosos beneficios mientras esconde los costes económicos, sociales y políticos de la ruptura. ¿Acabaremos por tropezar? 

19 thoughts on “SOBERANISMO, EL CUENTO DE LA LECHERA

  1. nuncamais

    Colll és un fidel servidor del PSC (que no és res més que un apendix del PSOE). Poria dir una altra cosa del que diu?

  2. “Yo básicamente Gonzalo, discrepo de dos cosas que se dicen en el artículo que nos ha traido Xavier, 1) no es cierto que el secesionismo al menos el movimiento que se ha generado en Catalunya sea neoliberal, si que lo es el recentralizador que ahora se respira con el nuevo gobierno del PP y en los últimos meses del del PSOE”.

    CDC está realizando un política netamente neoliberal, Eduard. Y, lo siento, pero no veo que CDC esté liderando ningún proceso emancipador o liberador. Si ese fuera el caso, no haría las políticas que hace. Además, desengañémonos, la independencia de Cataluña es una empresa demasiado grande para un solo partido. Ni para dos. En eso tiene toda la razón Xavier. Para conseguir la independencia se necesita sumar muchas voluntades. Y no basta con que la ¿sociedad civil? de la que hablas esté por la labor. Para esa empresa se necesita contar también con las capas populares, esas a las que la política convergente está haciendo polvo.

    “Dudo igual que tú que un proceso recentralizador acabase con el déficit y la deuda, en cambio es una evidencia que la secesión si terminaría con eso en el caso de Catalunya. Tú párate a analizar que es lo que está pasando en Euskadi y Navarra, ambas bajo concierto económico, con sus datos macroeconómicos, especialmente la tasa de paro y la de crecimiento.”

    Dos cosas:

    1.- La independencia, por sí misma, no garantiza un buen gobierno ni la erradicación de la corrupción política ni una justa distribución de la renta. No te negaré que puede facilicar todas esas cosas, pero no es seguro.

    2.- Una Cataluña independiente no estaría en la misma situción que están ahora, a día de hoy, Euskadi y Navarra. Quizás por eso el objetivo de CDC sea más el “concierto económico” que la independencia.

    Si coincido contigo en que si Cataluña gestionara el 100% de sus recursos estaría en disposición de resolver los problemas económicos y sociales que ahora tiene. Eso sí, con las políticas adecuadas.
    Saludos.

  3. Bueno esa es tu opinión, Eduard ha dado la suya y yo opino de otro modo. Este es un tema complejo que ha funcionado mal y al que hay que poner coto y tratar de arreglar, el como dependerá de la visión que tengamos cada uno de nosotros del problema.
    Yo siempre me consideré federalista, las Autonomías no me parecen un mal invento solo que han sido mal gestionadas y al final siempre pagamos los de siempre, los que no tenemos ninguna culpa.
    Lo malo de esto es que hay quien no respeta las diversas opiniones y , como en el fútbol, se creen el centro del universo y así nos va.

  4. Amigo Jon, los centralistas españoles son aquellos que aspiran a finiquitar las autonomías en favor de centralizar todo el poder, tal como antes de la restauración democrática. Si en alguno de mis escritos anteriores no lo he dejado claro, lo hago aquí. Y aunque yo no deseo esa opción, también he escrito que no me parece quimérica, como afirma el profesor Coll, sino perfectamente realizable. Evidentemente, la intervención de una autonomía por parte del Estado no significa que ésta desaparezca, ni siquiera es anticonstitucional, ya que esta eventualidad está contemplada en la vigente Constitución española.

    Por otra parte, y termino, hay competencias del Estado que éste ha transferido a las comunidades autónomas que ahora, con la falta alarmante de dinero de casi todas ellas, pueden devolverle voluntariamente al Estado sin que intervenga la voluntad del Gobierno de acapar todo el poder, de recentralizarlo.

    En este tema conviene ser prudente y hablar con propiedad. Y si bien es cierto que en ciertos sectores económicos y políticos hay aversión hacia el modelo autonómico y nostalgia del estado centralista, no lo es menos que a día de hoy no se puede decir que se haya empezado a desguazar el Estado de las Autonomías.

  5. Xavier yo no he tratado de clavarle la lanza a Gonzalo pues suelo coincidir con él en muchos asuntos pero en otros no, en otros no coincido porque aunque a ciertas personas no les guste yo pienso según me va la fiesta y esta fiesta a mi me va de otro modo y, por lo tanto, tengo otros puntos de vista, otras opiniones y otros intereses y eso parece que a alguno le molesta y eso me divierte porque con su cabreo veo que le joden mis opiniones.

    En este del centralismo la opinión mayoritaria que veo en Cataluña de un tiempo a esta parte es que todo el que se oponga a la independencia de Cataluña es un español centralista y bastante fascista y anti catalán y eso no es así, aunque haya personas, que las hay, que piensen así. Por supuesto que no me refiero ni a Gonzalo ni a ti.

  6. La balança comercial catalana Xavier, continuaria tenint superàvit perquè senzillament el potencial productor i comercialitzador català és enorme i de la mateix manera que ara és Espanya és la principal compradora de Catalunya, també Catalunya ho és d’Espanya, no ho oblidis mai això que sembla que la cosa només va cap a un costat i aquesta visió és un error molt gran en el que sempre caieu en l’intent de presentar-nos l’home del sac!.

    Salut i €

  7. Yo básicamente Gonzalo, discrepo de dos cosas que se dicen en el artículo que nos ha traido Xavier, 1) no es cierto que el secesionismo al menos el movimiento que se ha generado en Catalunya sea neoliberal, si quelo es el recentralizador que ahora se respira con el nuevo gobierno del PP y en los últimos meses del del PSOE. 2) Dudo igual que tu que un proceso recentralizador acabase con el déficit y la deuda, en cambio es una evidencia que la secesión si terminaría con eso en el caso de Catalunya. Tú párate a analizar que es lo que está pasando en Euskadi y Navarra, ambas bajo concierto económico, con sus datos macroeconómicos, especialmente la tasa de paro y la de crecimiento.

    Desengañémonos Gonzalo, si Catalunya al final lograse gestionar al 100% los recursos que genera estaríamos en los mismos niveles de problemas que los païses menos afectados a nivel mundial.

  8. I vinga amb el raca raca del collons del 4% de la constitució alemana, Xavier. El que posa de facto tant en les resolucions del TC alemany com en les lleis que regulen les aportacions per anivellament en el sistema federal alemany estableixen que al aplicar les fórmules proposades MAI ES SUPERI EL 4% DEL PIB DE LANDER O CIUTAT QUE CONTRIBUEIX a la caixa comuna que és el que realment importa. Si les lleis es fan per desenvolupar principis i articles marcats en la constitució, son constitucionals t’ho miris per on t’ho miris.

    Te’n avanço una altra en la nova modificació que s’està preparant, aquest màxim es rebaixarà al 3% (com a resultat del càlcul).

    Ara tu continua amb la cançoneta apresa fa un parell de setmanes i repetint com un perroquet el que has aprés de l’article del Coll o de les conferències de l’amic Cajas.

    Salut i €

  9. El término centralista Jon se debería aplicar a todo aquel que pretendiera recentralizar de nuevo todo el poder en Madrid, para esa parte de catalanes que no tienen la independencia como objetivo se les podría llamar de muchas formas, unionistas, federalistas, autonomistas, etc. adjetivos los hay a montones.

  10. La situació a Catalunya és molt diferent que a Espanya i la situació dels partits vers una somniada sobirania no és la de lideratge si no la de simple acompanyant ja que la iniciativa fa temps que s’articula des de la societat civil i el món econòmic-empresarial. CDC ara comença a assumir el fet independentista gràcies principalment a les noves generacions de les JNC que han ocupat els càrrecs executius, ERC, SI, Reagrupament i d’altres partits, estan encantats amb la idea ja que el seu ideari tot i que a vegades no ho sembli és independentista. A ICV la majoria del partit està també per la feina, els únics que no ho estan son els del PSC, que un cop vista que la opció federalista a Espanya no existeix haurà de pendre part per l’unionisme o l’independentisme i d’aquí en sortirà la seva renovació, els de C’s i PPc que amb diferents tendències (el primers diuen que son socialistes) i els d’UDC que fins ara eren el com el PPc però en la versió catalana han vist com la tendència independentista encapçalada per l’alcalde de Vic està guanyant suports davant l’impresentable del Duran. De tots és clarament neolliberals son els del PPc i els d’Unió, curiosament és que tenen el projecte d’Espanya, en cap dels altres hi se veure aquesta tendència que explicita el sr. Coll, a qui d’quí ben poquet segur que veiem en les tertíulies de les emissores de la TDT del Mundo o en les d’Intereconomia que hi paguen molt bé, temps al temps.

    Jo Xavier, no he posat en la meva resposta en dubte ni la preparació ni la formació intelectual ni la intel·ligència del sr. Coll, tampoc te un pel de tonto el Vidal Quadras i ja sabem tots de quin peu calça.

    Salut i €

  11. Pues Jon, perdona que discrepe y rompa una lanza en favor de Gonzalo y de mi mismo, yo me he referido a España y a su diversidad igual que la propia Catalunya. Y veo que Gonzalo se refiere a la misma diversidad. ¿Sabes una cosa Jon? Que me revienta la idea que se va colando entre muchos españoles y los catalanes y al revés.
    Los intereses que hay entre los catalanes y el resto de españoles se puede ver en el discurso de Salvador Seguí el Noi del Sucre en el año 1919.

  12. Mira por donde Gonzalo, que de tu penúltimo comentario, iba a hacer un apéndice para indicar que pensamos los mismo. Quizás no se trate tan sólo de la burguesía, quizás me he dejado los políticos, que en ese comentario y en el último párrafo haces mención.
    Lo que tenemos que hacer, contestando a tú pregunta, es ponernos firmes y mantener nuestra posición. Creo que se han de hacer reformas, pero las reformas han de afectar a todos, ya está bien de aguantar y callar.

  13. Yo discrepo con “los centralistas españoles” según vosotros (catalanes de varios tipos).
    Parece que corre una versión en Catalunya acerca de este término por parte de los soberanistas, catalanistas y catalanes varios en el sentido de que todo español que se opone a una Cataluña soberana es un centralista español y eso amigo Gonzalo es falso.
    Españoles y españolistas también los hay de muchos tipos y no todos somos centralistas, ni mucho menos.

  14. Xavier,
    “El soberanismo y el neocentralismo parten de una misma premisa y llegan a diferentes finales.” Si esto significa que coinciden en la idea de destruir el modelo autónomico (por tanto de federalismo ya ni hablamos) para conseguir sus fines, estamos de acuerdo. Ya lo he dicho en uno de mis post a este artículo.

    También coincidimos en esto:

    “Que la división entre los catalanes sobre el tema del soberanismo es cierto y por lo tanto hablar de los catalanes como lo hacen los soberanistas es totalmente falso. Hay mucha división y formas de entender a Catalunya y España.” Añado: también la división entre los españoles es cierta, ya que no hay una sola idea de España. De ser así, no existirían ni los centralistas ni los federalistas, que hasta ahora se han conformado con el modelo autonómico, unos creyendo que se ha ido demasiado lejos y otros que se ha avanzado muy poco.

    Discrepo:

    “Y para acabar diré que este tema va a finalizar como casi siempre en un tema de lucha de clases, entre una burguesía rural, industrial y comercial y el resto, siempre que se llegue a plantear el problema hasta su final.”

    No creo que se produzca una lucha de clases por el tema de la organización territorial del estado. Los centralistas españoles y los soberanistas de Convergencia (en Unió no me constan) comparten un mismo modelo social, de modo que es muy difícil que luchen entre ellos o convenzan a las masas para se enfrenten en defensa de unos intereses que les son ajenos. Que hay motivos para la lucha de clases es obvio. Se están rompiendo todos los pactos, el contrato social, el estado del bienestar ha saltado por los aires y ya solo queda el “Estado Fuerte”, es decir, policial, judicial, monopolizador de la violencia, el que interesa a la clase social que va ganando esta guerra.

    Por tanto, vuelvo a la pregunta final del profesor Coll: “¿Acabaremos por tropezar? ” Veremos. Dice Joaquim Coll:

    “El problema de fondo es que el grueso del soberanismo es neoliberal y, por tanto, considera que cualquier déficit, sea entre grupos sociales o territorios, es ilegítimo.” Me parece acertada su apreciación. Y yo añado: el grueso del neocentralismo es también neoliberal y, por tanto, considera que cualquier déficit, sea entre grupos sociales o territorios, es ilegítimo.

    ¿Que pintamos nosotros en un enfrentamiento entre neoliberales, Xavier?

  15. Creo que el Sr. Coll, no es un bufón, sencillamente es un historiador de la Universitat de Barcelona, que forma parte del Grup d’Estudis d’Historia de la Cultura i dels Intel.lectuals. Dentro de su curriculum diremos:
    Joaquim Coll Amargós (joaquim.coll@hotmail.com).
    Formació Acadèmica: Doctor en història contemporània.
    Ocupació laboral: Professor associat de la Facultat de Pedagogia UB. Tècnic assessor del gabinet d’estudis de la presidència de la Diputació de Barcelona.
    Titol de la Tesi i any de lectura: Narcís Verdaguer i Callís (1862-1918) i el catalanisme possibilista. 1998.
    Camps de recerca: Polítiques segles XIX i XX.
    Darrer tema recerca: Presidència de Valentí Almirall a l’Ateneu Barcelonès.
    Publicacions principals:
    – Els quadres del primer catalanisme 1882-1900 (Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2000), 350 pàgs. En col·laboració amb Jordi Llorens i Vila.
    – Narcís Verdaguer i Callís (1862-1918) i el catalanisme possibilista (Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1998), 550 pàgs.
    – El catalanisme conservador davant l’afer Dreyfus (Barcelona, Curial edicions, 1994), 190 pàgs.
    – Diverses veus en el Diccionari d’historiografia catalana (Barcelona, Enciclopèdia Catalana, 2003). Antoni Simon (dir.).
    – Puig i Cadafalch: de la militància associativa a l’exercici de la política regionalista (1887-1907), article i intervenció a les jornades científiques sobre Puig i Cadafalch i la Catalunya contemporània (IEC, 2001), dirigides per Albert Balcells. Les conferències han estat publicades el 2003 amb el mateix títol que les jornades.
    También es comisionado de la historia institucional de la Diputació de Barcelona.
    Posiblemente un analfabeto.
    Hablando sobre el artículo de cabecera, solo diré lo que yo he entendido. El soberanismo y el neocentralismo parten de una misma premisa y llegan a diferentes finales.
    Que la división entre los catalanes sobre el tema del soberanismo es cierto y por lo tanto hablar de los catalanes como lo hacen los soberanistas es totalmente falso. Hay mucha división y formas de entender a Catalunya y España. Sobre el tema del déficit solo diré que en los cálculos hecho por el equipo del Sr. Más Collell, se dan seis resultados, de ahí que el PSC tomara el del superávit en lugar de defícit y son cálculos del propio Govern.
    El tema de nuestro defícit con la Seguridad Social es cierto y eso debería de hacer pensar y mucho a los soberanistas.
    Sobre su mención del chaquetas, poco a decir, pero diré que después de denunciarse el timo del 4% alemán, continuó ese mismo día lanzando diatribas basándose en ese tanto por ciento y falseando la realidad.
    Nuestra balanza comercial, la de Catalunya, solo tiene superávit con el resto de España y es muy deficitaria con el resto de Europa y el mundo.
    Y para acabar diré que este tema va a finalizar como casi siempre en un tema de lucha de clases, entre una burguesía rural, industrial y comercial y el resto, siempre que se llegue a plantear el problema hasta su final.

  16. La intervención de Eduard contesta la parte del artículo que yo me salto. Pero voy al final:

    “El problema de fondo es que el grueso del soberanismo es neoliberal y, por tanto, considera que cualquier déficit, sea entre grupos sociales o territorios, es ilegítimo. Entre tanto, nos vende un peligroso cuento de la lechera donde solo existen fabulosos beneficios mientras esconde los costes económicos, sociales y políticos de la ruptura. ¿Acabaremos por tropezar? “.

    El actual modelo ya concede beneficios fabulosos a los dirigentes catalanes. Y dado su tacticismo, es muy posible que lo que tengan a ganar con la Independencia no les alcance como para aventurarse y correr el riesgo de perder lo que ahora tienen. Para un ciudadano catalán común, me parece, los argumentos que hablan de los costes económicos, sociales y políticos de la secesión o de los beneficios de la misma, dado como está el patio, son una tomadura de pelo.

  17. Continúa Joaquin Coll:

    “El neocentralismo pretende ignorar que en el mundo contemporáneo la eficiencia de los estados está ligada a la gestión descentralizada de los servicios y recursos. Pensemos, por ejemplo, en el modelo federal alemán. Pero, curiosamente, donde más aplausos ha encontrado la presidenta madrileña no ha sido en su partido, sino en el soberanismo catalán, que no se cansa de vilipendiar el mal llamado café para todos. Artur Mas ha aprovechado la ocasión para marcar nuevamente la diferencia entre las nacionalidades históricas, merecedoras del autogobierno, y las «artificiales», aunque sin precisar cuáles son.”

    ¿De este párrafo he de entender que Esperanza Aguirre representa el neocentralismo pero es un “verso suelto” en su partido? ¿O que en su partido quieren más discreción, menos ruido, para cargarse el modelo autonómico? Por otra parte, Francia es una nación perfectamente integrada en el mundo contemporáneo y, da la sensación por lo menos, parece bastante más eficaz que España.
    La crítica a Artur Mas está de más, toda vez que desde el inicio del artículo queda claro que coincide con los neocentralistas en el objetivo: cargarse el estado autómico. Tácticamente le conviene su desaparición. De modo que ha estado IMPECABLE y ha sabido aprovechar la ocasión que le están brindando en bandeja los neocentralistas.

  18. Vayamos por partes, Eduard.

    “En las últimas semanas hemos vuelto a comprobar que el debate sobre la cuestión territorial está dominado por dos posiciones que, si bien representan visiones enfrentadas, en la práctica comparten estrategias. Neocentralismo y soberanismo son dos imaginarios regresivos en relación al pacto constitucional, pues propagan la tesis del fracaso del modelo autonómico y comparten el deseo de destruirlo. ”

    Dices que Joaquim Coll es un unionista declarat y que utiliza argumentos que antes utilizaron Vidal Quadras, Ciudadanos y el PSC (estos últimos sin nombre propio). Bien, ¿podrías negar este párrafo que te he puesto? Seguimos:

    “La gravedad de la situación económica facilita que apelen al bolsillo de los ciudadanos para convencerles de la bondad de sus respectivas recetas. Frente a la crisis, plantean dos quimeras nacionalistas repletas de promesas de bonanza y prosperidad.”

    Aquí discrepo. Las dos recetas son perfectamente realizables. Por tanto nada quiméricas. Con respecto a la bonanza y/o prosperidad que tales modelos otorgarían a la ciudadanía yo también tengo mis dudas. Pero no más de las que me provocan el actual modelo: el atonómico.

    “El neocentralismo ha convertido el modelo autonómico en el chivo expiatorio del despilfarro público y de la crisis política, incluida la corrupción. Propone el retorno al Estado unitarista. La lenguaraz Esperanza Aguirre expresó hace unos días lo que piensa un sector minoritario pero influyente de la derecha española: que las autonomías devuelvan a la Administración central las principales competencias.
    Con ello, supuestamente, nos ahorraríamos una porrada de dinero tan inmensa que casi no habría que hacer recortes.”

    La endeblez económica de los partidos políticos españoles es endémica, nacieron así, endebles y dependientes. Su financiación, así como los sueldos de sus notables, dependieron desde el principio y dependen ahora de la banca y de aportaciones “voluntarias” de particulares, que esperan recibir la correspondiente compensación. Pero además de estas vías, han encontrado otras fuentes de financiación para las organizaciones y para pagar buenos sueldos a sus notables. Gracias a los Ayuntamientos, Diputaciones y Comunidades Autónomas, los partidos políticos han podido crear empresas que han sido agraciadas con concesiones, licencias y contratas, otorgadas por todos los organismos antes citados, que han nutrido de fondos a las organizaciones políticas y han alumbrado una nueva “casta de emprendedores”. Ahí ha habido despilfarro y corrupción.

    ¿Devolver las competencias a la administración central evitaría el despilfarro y la corrupción? Lo dudo. En todo caso, lo centralizaría. La burbuja inmobiliaria española no podría haberse dado nunca sin la necesaria colaboración del Gobierno Central (Ley del Suelo). Pero tampoco sin la actuación de los Ayuntamientos. Y cito la burbuja inmobiliaria porque es una característica muy española añadida a la crisis mundial. Y declaro inocentes a las Comunidades Autónomas de este pecado.

  19. L’únic cert i demostrable de tot plegat, és que Joaquim Coll és un Unionista declarat. Sota la pàtina utòpica d’un federalisme impossible a Espanya dedica la major part del seu temps a tirar pedres contra el secessionisme, l’independentisme o qualsevol moviment encarat cap a la consecució d’un estat propi.

    De fet tots els arguments que explica son ja coneguts i utilitzats per cèl·lebres predecessors seus en la feina, Alejo Vidal Quadras, els companys de C’s, els de les files del PSC, etc. però en cap cas aporten certeses senzillament perquè no ho poden fer. Partint d’una situació actual de pertanyença a l’Estat espanyol, ens auguren tota mena de mals i plagues en el ben entès que els catalans ens aixequen un bon dia amb els ous ben plens i decidim tirar pel dret i institucionalitzar vells somnis nacionals.

    Ens diuen que en la UE ho tindríem malament quan de fet qui ho tindria ben cardat seria una Espanya que sense Catalunya no tindria pebrots de complir amb cap dels criteris d’un estat pertanyent a la UE i a l’euro, Catalunya per suposat els compleix tots i amb escreix tal i com es reconeix fins i tot pel mateix ex cap econòmic del FMI Kenneth Rogoff en una recent intervenció a preguntes sobre la mala situació d’Espanya.

    Ens expliquen sopars de duro sobre majories imaginaries negant al mateix temps la possibilitat de conèixer la realitat en un plebiscit oficial sobre el que volem ser, de veritat i institucionalitzat, a l’inversa del que fan en països realment democràtics con a GB en relació a la petició secessionista del govern escocès.

    Ens amaga la realitat en el càlcul del dèficit fiscal, quan catedràtics econòmics reputats a nivell mundial, el mateix Sala Martin, Guillen López Casanovas, marejant la perdiu amb mètodes de càlcul barroers intentant amagar que cada any ens pispen 16.000M€ amb els que podríem pagar els nostres metges, mestres, escoles, etc i reduïr a zero l’endeutament de Catalunya en MIG ANY!.

    Cada un s’ha de buscar la forma de vida que el permeti tirar endavant i en els anys de confrontoació entre les dues realitats, Espanya i Catalunya, els espanyols sempre han tingut la figura del bufó particular, en aquest cas el Coll, ha trobat una bona feina per a molts anys!!

    Salut i €

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