LA SALIDA DE LA CRISIS Y LA POLÍTICA DE REFORMAS

En una situación crítica, como la que vive la economía española, en la que lo fundamental es abaratar el empleo para que, junto con otras reformas, los inversores nacionales y extranjeros vuelvan a contratar mano de obra, no parece sensato aislar sin más a la Seguridad Social para que siga teniendo superávit, al margen del resto de los intereses generales.

Un ejemplo numérico puede ayudar a comprender el posible efecto de una política de reducción de las cotizaciones sociales y de compensación del déficit que se crearía con la subida de los tipos del IVA.

La Seguridad Social recaudó en 2010 alrededor de 107.000 millones de euros con el nivel actual de cotizaciones sociales, que llegan al 29,9% para los empresarios sobre las bases actuales.Una reducción sustancial, del 29,9% al 24%, abarataría el empleo en un 6%, aproximadamente . Esa reducción podría provocar una disminución de ingresos de alrededor de 30.000 millones de euros en la Seguridad Social en la situación actual. Para cubrirla sería necesario aumentar el IVA en 4 puntos, lo que situaría el tipo ordinario en el 22%.

Si sólo se tomaran esas dos medidas, reducir las cotizaciones y subir el IVA, no habríamos ganado nada, pues para volver a contratar mano de obra hacen falta cumplir otros muchos requisitos. Si se cumplieran, es decir, si las administraciones públicas controlaran su déficit, si se hiciera una profunda reforma del sistema financiero, del mercado de trabajo, del propio sistema de pensiones y del Estado del Bienestar, y si se garantizara la seguridad jurídica, tendría sentido modificar el sistema de financiación de la Seguridad Social para que no dependiera sólo de las cotizaciones sociales, sino que se financiara, en parte, con los ingresos por IVA.

Si simultáneamente se modificara el sistema de convenios colectivos o se acordara a nivel nacional la congelación de salarios durante tres años, la mano de obra española podría abaratarse en conjunto más del 10%, lo que nos permitiría recuperar la competitividad perdida en la última década y superar la crisis exportando. Lo que ocurre es que un planteamiento de este tipo  obliga a repensar el papel de los sindicatos en la economía española. Y el conjunto de la otras reformas afecta a la forma de interpretar la Constitución, al papel de los partidos políticos y al poder judicial.

Todo está concatenado, como consecuencia de haber permitido un funcionamiento perverso de las instituciones.

Extraido de El desmoronamiento de España de Alberto Recarte

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