Una lágrima cayó de Arenas

EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

              

         No se me ha ocurrido otro titular para este comentario que el parafrasear el título de la célebre canción de Peret, aquella que dice “una lágrima cayó en la arena”, creo que es el más apropiado pues casi seguro estoy de que lo primero que hizo Javier Arenas, cuando llegó a su casa después de la jornada electoral, fue encerrarse en una habitación oscura y ponerse a llorar. La llantina puede haber durado horas y horas.

    La verdad es que Javier Arenas es un perdedor no nato como solemos decir sino más bien crónico.  En esta cuarta ocasión en la que se ha presentado como candidato por el PP a la presidencia de la Junta de Andalucía ha obtenido una victoria material, en mayoría de votos sobre el resto de candidatos de otros partidos, pero no práctica, no le ha servido para llegar a la meta que tanto él como su partido se habían fijado. Arenas no gusta a los andaluces. A nadie se le escapa que se trataba de ahora o nunca. Las condiciones eran las óptimas para alcanzar una mayoría suficiente para gobernar en Andalucía en solitario pero no le han servido de nada. Es evidente que esto marca el principio del fin de Javier Arenas, nunca volverá a ser candidato por el PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, su fin está cercano, justo le falta el tiempo en que Rajoy haga su primera remodelación de Gobierno para nombrarle ministro y sacarlo de Andalucía, donde más que quemado está achicharrado, para siempre jamás.

    El único consuelo que le queda a Javier Arenas es el de de que no ha sido solamente él el que ha ganado-perdido las elecciones andaluzas, le ha acompañado Mariano Rajoy que ha puesto de manifiesto lo que todos sabíamos que no fue el carisma y las ocultas propuestas de Rajoy quién ganó las elecciones del 20 de noviembre pasado, el ganador fue la crisis. El fracaso pues es compartido. Rajoy se ha desplazado durante la precampaña y después en plena campaña electoral, celebrando incluso en Sevilla el Congreso del PP, se ha desplazado, repito, en varias ocasiones a Andalucía y no ha servido de nada, no ha “enganchado” ni “conectado” con el electorado andaluz. Las subidas de esos impuestos que prometió no hacer y que las ha hecho y la reforma laboral han sido mortales para las aspiraciones del PP en Andalucía, y también en Asturias, que no se han ido al traste de forma escandalosa porque no han aprobado aún los Presupuestos Generales de Estado, que sin duda alguna llevan “sorpresa”, no tardaremos mucho en comprobarlo.

     Javier Arenas está finiquitado. Ni ocurriendo el peor de los cataclismos, aunque se juntaran el cielo y la tierra y todo quedara destruido podría conseguir llegar a ocupar la poltrona del Gobierno andaluz. Le queda el conseguir llegar a un acuerdo con IU pero el coordinador de esta formación, Cayo Lara, ya ha adelantado que no va a facilitar el acceso de Arenas a la presidencia. Por cierto, no puedo dejar de reflejar en este comentario, el hecho de que en la intervención de María Dolores de Cospedal, ante los medios de comunicación después de saberse los resultados, esta, demostrando una vez más que para el PP los españoles somos tontos, dijo que en Asturias había ganado en centro derecha, se refería claramente al PP y al Foro de Cascos, dando a entender que podía haber pacto de gobierno entre estas dos formaciones de derechas, pero no dijo que en Andalucía había conseguido más votos la izquierda, PSOE e IU, que el PP. Al parecer para Cospedal puede ser un pacto natural PP-Foro y un pacto antinatural el de PSOE-IU. Ya se sabe: En este mundo traidor…

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