NUEVA PLANTA DE LA REAL AUDIENCIA DEL PRINCIPADO DE CATALUNYA DE 1716

Mucho se ha mentido y se ha manipulado en torno al Decreto de Nueva Planta que Felipe V promulgó después de la Guerra de Sucesión.
Hoy vamos a desenmascarar todas esas mentiras con el documento ORIGINAL y citando uno de los libros que recomiendo desde este blog:

Las citas son del libro “Otra historia de Cataluña” de Marcelo Capdeferro. Las notas entre paréntesis son mías.

INSTITUCIONES, USOS Y COSTUMBRES.

Pag.355,356: Por el decreto de nueva planta se hace tabla rasa con todas las instituciones catalanas anteriores: Cortes, Diputación del General, Consejo de Ciento, (observar que no dice nada de la Generalitat, eso es porque aún no existía) “y todos los demás comunes no expresados en este Real Decreto, quedan suprimidos y extintos”. Se derogan los fueros y privilegios…
…Pero así como el decreto de 30 de junio de 1707, que abolía los fueros de Aragón y Valencia, expresaba “mi deseo de reducir todos los Reynos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla”, en el decreto de nueva planta, ni se habla, ni se pretende esta conformidad. En su artículo 42 dice el decreto de nueva planta: “…En todo lo demás que no está prevenido en los capítulos antecedentes…mando se observen las constituciones que antes había en Cathaluña entendiendo que son de nuevo establecidas por este decreto, y que tienen la misma fuerza y vigor que lo individual mandado por él”. Así se explica que hayan sobrevivido hasta nuestros días los usos, costumbres, y el derecho catalán.

GENERALITAT DE CATALUÑA

Era imposible que el Decreto de Nueva Planta aboliese la Generalitat porque entonces no existía.

Pag.536,537: Pero unos escritores catalanistas de finales del siglo pasado (siglo XIX) conscientes o inconscientemente, utilizaron la expresión “Diputació o Generalitat”, en vez del entonces bastante usual “Diputació o General”, con lo cual demostraban que confundían a ambos organismos…
…El incomprensible gazapo tuvo éxito, fue copiado, hasta que algunos empezaron a suprimir la palabra Diputación, antipática ya para el catalanismo, puesto que recordaba a un organismo creado por el unitarismo de la Constitución de Cádiz, y escribieron solamente “Generalitat”…….Así se consumó, entre la intelectualidad catalanista, el olvido y desprecio del histórico nombre de Diputación, suplantado por una palabra ajena a la Historia de Cataluña que recuerda tan sólo al General, es decir, a una dependencia de la Diputación.

DECRETO DE NUEVA PLANTA Y LA LENGUA CATALANA

Pag.359: Contrariamente a lo que tanto se ha divulgado, el Decreto de Nueva Planta no se ensañó con el idioma catalán. No se menciona siquiera este asunto. Tan sólo en el artículo 4º se dice que “Las causas de la Real Audiencia se substanciarán en lengua castellana”. Es la única alusión al idioma. Tal disposición no es discriminatoria con la lengua catalana, por la sencilla razón de que, hasta entonces, las causas de la Real Audiencia se habían sustanciado en lengua latina. El latín se había mantenido como lengua oficial, diplomática, cancilleresca, jurídica y científica.

¿FUE BENEFICIOSO EL DECRETO DE NUEVA PLANTA PARA CATALUÑA?

Pag.365,366: Desde que se inició, en el siglo pasado (siglo XIX), el movimiento político catalanista, son innumerables las manifestaciones encomiásticas de aquellas fenecidas instituciones. Sólo algunos historiadores modernos han roto esta rara unanimidad reconociendo que aquellas viejas instituciones eran inmovilistas y anquilosadas. Así Jordi Nadal y Emili Giralt han escrito que la capital catalana conquistada por Felipe V era “una ciudad típicamente medieval. Sería difícil encontrar un ejemplo tan patético de inmovilismo”.
Por su parte Jaime Vicens Vives escribió que “una nueva planta echó por la borda del pasado el anquilosado régimen de privilegios y fueros de la Corona de Aragón. Este desescombro benefició insospechadamente a Cataluña, no sólo porque obligó a los catalanes a mirar hacia el porvenir y los libró de las paralizadoras trabas de un mecanismo legislativo inactual, sino porque les brindó las mismas posibilidades que a Castilla en el seno de la común monarquía”

EL DECRETO DE NUEVA PLANTA ORIGINAL:

http://www.llibrevell.cat/nueva-planta/

HISTORIA DE LA REAL AUDIENCIA DE CATALUÑA:

http://censoarchivos.mcu.es/CensoGuia/productordetail.htm?id=643

http://elprincipatdecatalunya.blogspot.com/search/label/Decreto%20Nueva%20Planta

28 thoughts on “NUEVA PLANTA DE LA REAL AUDIENCIA DEL PRINCIPADO DE CATALUNYA DE 1716

  1. Roger Galisteo

    Es tremendo ver como se manipulan las afirmaciones históricas: el autor insiste en que no se abolió la Generalitat de Catalunya, según él porque no existía. Es triste que se haga una afirmación propia no tanto de un interés partidista concreto sino de un analfabeto de la historia. La Generalitat de Catalunya en aquellos momentos era conocida como la Diputación del General existente desde siglos anteriores al XIX.
    !Dios, que ganas de enfrentarnos tienen algunos¡.
    Por otro lado debería saber que el historiador Marcel Capdeferro es un investigador que está muy lejos de etiquetarlo con una formación política concreta.

  2. asclepio1

    Referente a Tremosa, entiendo que creas que te puede dar cien mil vueltas a ti en el campo de la economía, pero ¿por qué opinas sobre las vueltas que le puede dar a alguien que no conoces? A lo mejor soy bombero y a lo mejor sí que me da cien mil vueltas, pero ¿en qué te basas tú para decirlo? De todas formas, también soy Doctor en economía, también es mi especialidad y además Tremosa trata un tema con el que trabajo en mi día a día desde hace bastantes años y sin tener en círculos oficiales (en tantos casos parciales y subvencionados) un reconocimiento como el de Tremosa, creo que tengo base suficiente para opinar sobre ello. ¿en qué me baso? 1) que no es un autor de apoyo en los economistas de referencia 2) Que han sido refutados en parámetros bases por grandes economistas de prestigio sus burdos argumentos para desacreditar métodos de análisis de balanzas fiscales distintos a los que a él le interesaban para conseguir el objetivo que había predeterminado antes de comenzar su estudio sobre l’Espoli Fiscal 4) El uso tan deficiente de los datos que analiza… Dentro de los economistas que estudian las Balanzas Fiscales es el más flojo, el menos científico y el más partidista. Los hay con conclusiones diversas, pero Ramon Tremosa no está a la altura de Guillem López Casanovas, Ramon Barberan, Uriel, Esther Martínez, Nuria Bosch o Marta Espasa.

    Respecto a la Historia, no soy un especialista y es por ello que te hacía esas preguntas y agradezco tus comentarios. También agradecería respuestas a las preguntas concretas que te hice. Para mí la Historia es un hobby y hace tiempo que lo tengo abandonado, así que no tengo demasiado que aportar, más bien aprender. Antes leía bastantes libros y me compraba ciertas revistas, ahora por razones de tiempo, hijos y demás, me cuesta más. La Historia económica sí la he mantenido más y mi tesis doctoral fue de Historia Económica, concretamente sobre algo muy relacionado con el Nacionalismo catalán (para mí, fue mi clarificadora ante un tribunal de marcado perfil nacionalista, algunos miembros conocidos economistas e historiadores del establishment nacionalista). Pero, un poco harto de la actualidad, del debate económico y por supuesto del político y disponiendo de un poco de tiempo (mis hijas van creciendo y me conceden ciertos espacios hasta hace poco impensables), he decidido volver a lecturas abandonadas y la historia por lo que tiene de evasión, viaje, visita y el punto de conexión con la actualidad, me parece una buena elección a alternar con la novela. Así que tu comentario me ha despertado apetito lector y me he lanzado a seguir tus consejos. El otro día compré “La guerra de Sucesión de España (1700-41714)” de Joaquim Albareda. Y pongo en mis próximos objetivos la “Otra Historia de Catalunya” de Capdeferro que tampoco he leído y que para opinar hay que leer .

    Llevo leído pocas páginas, pero ya hay cosas que me llaman la atención: 1) él mismo reconoce su sesgo austracista 2) no es fácil de leer 3) De momento hay mucha cita de otros autores y comentarios de la época, pero pocos datos en documentos oficiales o legislación 4) Aun reconociendo que empezó a cobrar fuerza la Opinión pública en ambos bandos, sólo recoge ejemplos del bando austracista 5) Son numerosos las citas de críticas a Francia, Luis XIV, los Borbones y Felipe V, mientras que todavía no he visto una sola cita de felipistas a lo que suponían los Austrias, el candidato Carlos o la victoria del bando austracista 6) Idem respecto a las ventajas del estado austracista o el estado borbónico, a pesar de que se ha comentado tanto la modernización que pudo suponer.
    Saludos

  3. asclepio1

    Quiero decir: a quien (sin acento) pregunta , sin opinar ¿por qué lo acusas de estar ya convencido?

  4. asclepio1

    Apreciado Enric, me dices varias cosas: 1) que no me meta en camisas de once varas que puedo salir escaldado intelectualmente 2) que lo mío es un libelo 3) que digo dislates 4) que estoy convencido de antemano 5) que no sabes a qué viene esa monserga ad hominem por la que te encasqueto odios y no sé cuántas cosas más, pidiéndome explicaciones sobre en qué párrafo de tu intervención he encontrado ese odio… (Enric es imposible que te de explicaciones sobre algo que no he hecho)
    Espero Enric que en lo que se refiere a la lectura histórica y al análisis de esas lecturas tengas más capacidad de comprensión lectora que la que has demostrado aquí, porque si es la misma hay un problema de base importantísimo. Te voy a resumir mi comentario para que veas que lo que me dices no tiene sentido alguno, no tiene que ver con mi comentario y por mucho que lo leas una, dos o mil veces no encontrarás en él nada que tenga que ver con un libelo, meterse en un camisas de once varas (de todas formas me llama la atención tu amenaza y seguridad mostrando una posesión en la verdad absoluta), monsergas ad hominem encasquetándote nada, dislates… Mi comentario resaltaba lo siguiente: 1) Has achacado al blog un perfil ideológico que no tiene y por tanto creo que te has equivocado. Pertenezco al blog desde su creación 2) El sesgo ideológico del blog, aunque ha habido variedad de posiciones, creo que es el contrario al que tú das a entender 3) Lo que ha predominado en el blog según mi punto de vista es cierto odio a lo español y el tildar de anticatalanismo la no aceptación de los dogmas nacionalistas catalanes. Léelo mil veces, en ningún caso te digo nada a ti 4) Especialmente me importa el contenido de lo que escribe el autor y no sólo su reconocimiento o afiliación 5) Te hago varias preguntas sobre lo escrito en el post de Xavi. Sólo preguntas. Y por cierto, agradeciendo que en tu comentario hayas entrado en el tema y no en la simple afiliación del blog, los historiadores o su reconocimiento por círculos oficiales (tan sesgados tantas veces), no encuentro respuesta a ninguna de mis preguntas que están basadas en lo que realmente ha traído Xavi al blog y no sólo en lo que prejuicios ideológicos quieren debatir.
    ¿A quién pregunta, por qué le acusas de estar convencido? Ni siquiera he opinado sobre el tema. ¿libelo? ¿camisas de once varas?

  5. Quique:
    Hoy tengo un poco más de tiempo, y me gustaría que una vez reconocido por tu parte que la Guerra de Sucesión fue también una guerra civil catalana, además de una especie de lucha de burguesías catalanas, por el dominio del país, me gustaría saber si por ejemplo La Gazeta de Barcelona de la época se escribía en castellano, y si las comunicaciones del militar Antonio de Villarroel se realizaban también en la misma lengua, el castellano, refiriéndome por supuesto a comunicaciones por escrito y durante el sitio de Barcelona. También sería interesante conocer las banderas que se utilizaron por parte de los sitiados en Barcelona, es decir si tan solo la bandera de Santa Eulalia, la bandera de Sant Jordi y la de la ciudad fueron las que ondearon durante el propio sitio, la senyera actual por lo que he leído no aparece.
    Creo que para un licenciado en Historia y Documentación será fácil responderme. Aunque eso sí me gustarían contestaciones cortas y con las páginas web oficiales, no se trata de que me hagas una tesis sino de que nos informes. Aunque eso sí prefiero información real, no me valen lo que nos digan los que han sido tus maestros, todo está escrito y guardado en la Biblioteca Nacional o bien en el Ministerio de Cultura o en otros sitios.
    En cuanto a la contestación que has dado a mi compañero Asclepio, compañero de blog, como tantos otros que piensan de una manera totalmente diferente a la mía y escriben o aportan temas a nuestro blog, te diré que nunca nadie se a atrevido a indicar al que piensa diferente que no se meta en camisa de once varas. Este en un foro que como indica su nombre está por la paz y la libertad y donde ninguna de las aportaciones está nunca fuera de lugar, se podrá discutir pero nunca despreciar como haces tú.
    Y ahora te paso para acabar, antes de que me contestes una frase de José Saramago, persona que no pudo acabar sus estudios, pero que en cambio es un Premio Nobel nos dice:
    “He aprendido a no intentar convencer a nadie.El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.”

  6. Enric

    Xavi
    Primer de tot demanar-te disculpes si algunes de les meves al•lusions t’han semblat massa dures, però és que noi, ja començo a estar una mica massa tip de topar-me amb els habituals “mindundis” (tan a la xarxa, com a la vida analògica)que sense haver trepitjat mai cap facultat de Ciències Humanes i Socials, sense conèixer el veritable estat de la qüestió en la literatura especialitzada i sense saber un borrall sobre quins son els mecanismes d’autorització acadèmica gosen titllar-te de mentider o directament d’abduït desprès d’haver descovert la “veritat” tot fullejant el llibre d’algun “historietador” de tres al quart (tipus Pio Moa, César Vidat et al.) o d’empassar-se acríticament qualsevol matraca “mitinera” penjada a internet, degudament copypastejada com si d’una butlla papal es tractés.
    Jo, quan em trovo amb algun d’aquests personatges el primer que faig en sentir-me qualificat de poc menys que descerebrat es recordar-lis que quan estic malalt, com a primera opció, vaig al metge (un Llicenciat en Medicina) i posteriorment, i s’hi així ho recomana el facultatiu, em passo per la farmàcia (regentada per un Llicenciat en Farmàcia). Els “curanderos”, “xamans”, “herbolaris” o “parafarmàcies” els deixo com a última opció. I així passa en totes les diciplines, incloses la Història, el Dret, l’Economia o la Ciència Política. I evidentment, dintre d’aquests camps científics hi hauran debats sobre uns o altres assumptes, però aquests mai s’aborden amb una retòrica més típica d’una barra de bar, amb insults i desqualificacions personals, si no amb un estil respectuós i de fairplay.
    Respecte al teu dubte sobre si la Guerra se Successió també va tindre alguna pàtina de Guerra Civil catalana, respondre’t que sí. De fet, si llegeixes qualsevol de les darreres bones investigacions del període, com “La Catalunya Vençuda del s. XVIII” (Ernest Lluch) o qualsevol de les més recents obres de J. Albareda (una obra molt recomanable i de fàcil i ràpida lectura es “La Guerra de Successió i l’Onze de Setembre”) allà podras trovar informació al respecte el fenòmen del “botiflerisme”, un fenòmen que es directament tributari d’enfrontaments bèlics anteriors, del s.XVII (La Guerra dels Barretines) amb origen directe en la Revolta de 1640. Ara bé, també podras confirmar vàries coses: que aquell comflicte solapava diversos altres comflictes (Guerra entre potències imperials, Guerra entre dos dinasties, Guerra entre diferents regnes hispànics, etc.), un fenòmen molt habitual en les conflagracions globalitzades. Un exemple molt recent cronològicament es la IIª Guerra Mundial on la IIIª República Francesa va ser derrotada per l’Alemanya Nazi al 1940 provocant la formació d’un Govern francés Col•laboracionista (Vichy) i, conseqüentment la irrupció del moviment resitent (encapçalat per De Gaulle) oposat a la ocupació alemanya i al Govern Col•laboracionista, és a dir, una Guerra Civil en tota regla. I tanmateix, ¿Quin dels dos bàndols era els veritables depositaris de la legitimitat institucional i històrica? ¿Veritat que queda fora de tot dubte que ho era el moviment Resistent en tan en quan reivindicava la legitimitat democràtica i republicana sorgida de les revolucions del s.XVIII i XIX? Doncs el mateix passava en aquella Catalunya de principis del s.XVIII. Hi havien unes institucions investides d’una legitimitat històrica amb origen en segles d’evolució política i jurídica cimentada en el pactisme, l’exerccici de la co-sobirania amb els monarques i el grantisme parlamentarista que permetia a totes les capes de la societat ésser representades políticament, un sistema que a principis del s. XVIII estava evolucionant vers a un proto-republicanisme (el mateix Felip V, desprès de les Corts de 1701-02 afirmava que “las dos últimas cortes que han concluído los deja más Repúblicos que el Parlamento alusivo a los ingleses“), una legitimitat que va ser substituida per una altre per la foça de les armes. Si a més, tenim en compte que el moviment “botifler” era clàrament minoritari respecte al “vigatà” en termes demogràfics, que les capes populars barcelonines varen ser les que més varen esperonar la resitència front a la la invasió borbónica (contra el tòpic de que l’opció resistent era de l’oligarquia, més procliu a la rendició pactada tot mirant pels seus interessos de classe), la política de terra cremada de l’exèrcit borbònic en entrar a Catalunya i l’aplicació indiscriminada d’una repressió que abastà totes les capes socials del Principat, indistíntament del bàndol pel que haguessin pres part (el Cadastre és l’exemple més palmari) ens ajuda a dilucidar quin dels dos bàndos estaba més o menys legitimat històricament a l’hora de representar els interessos autòctons.

  7. Es interesante lo que nos ha escrito como comentarios nuestro amigo Enric y tomo nota.
    Posiblemente no esté ni preparado ni tampoco disponga de todo el tiempo necesario para refutarle. Espero que su licenciatura en Historia y en Documentación, así como su diplomatura en Empresariales, nos sirva como una referencia y nuestro amigo Quique pueda ir corrigiéndonos, ya que aunque la historia es una, cada historiador la ve según su propio interés o ideología.
    Por cierto me gustaría saber si la Guerra de Sucesión, fue también una guerra civil catalana, es decir si hubieron diferentes pueblos que fueron austriacistas o borbónicos y sencillamente lo digo y pregunto para saber. Y ya puestos sería interesante que nuestro historiador y licenciado en documentación, nos explicará el porque de esas diferencias entre los habitantes de nuestra tierra y si se trató de una lucha de clases entre la burguesía rural y una incipiente burguesía industrial.

  8. Enric

    Asclepio, yo de ti no me metería en camisas de once varas, pues corres el riesgo de salir escaldado (intelectualmente hablando, evidentemente), porqué leyendo tu líbelo dedicado a mí no he sabido si descoyuntarme de la risa o dejarme llevar por la conmiseración ante semejante retahíla de dislates, invectivas e infundios varios. He estado vacilando acerca de si merecías o no respuesta, por qué si el tiempo va caro, como para ir desperdiciándolo intentando razonar con quien no quiere hacerlo y con quien ya me viene convencido de antemano. Sin embargo, parece ser que hoy ha triunfado mi bis solidaria y conciliadora, salpimentada con generosidad pedagógica, así que presta algo de atención y hasta podrás acostarte esta noche con la satisfacción de haber aprendido algo nuevo:

    Para empezar pedir disculpas a quien se haya podido ofender generalizando el calificativo de “folletín” propagandístico al conjunto de este blog. Navegando un poco a través del mismo creo que, tal vez, sí me excedí elevando a categoría el detalle puntual de uno de sus posts. Y hasta estoy convencido de que el conjunto de posteantes de este Blog acrisolan y representan una variada paleta de colores en cuanto a ideas y opiniones. Ahora bien, hasta aquí llegan mis excusas, porqué una vez examinados el conjunto de posts colgados por el mismo autor del presente, me reafirmo en calificar a este post (y algunos otros) de este mismo bloggero en poco menos que “hoja volante” o “pastiche” propagandístico cuando de dar su opinión sobre cierto debate político se trata, por qué a fin de cuentas el susodicho no está opinando en base y para con debate intelectual alguno, sino que está haciendo mera defensa ideológica al llevar ciertas aguas con las que claramente no está familiarizado (la Historia) a su molino (sus ideas políticas). En otras palabras, este y algún otro de sus posts pueden tener cierto valor en algún mitin de algún que otro partido político, pero a ojos de alguien que conoce el tema del que habla, que conoce la bibliografía especializada publicada sobre el asunto y que está familiarizado con los mecanismos y canales de autorización científica (es decir, un Historiador o un Científico Social), el uso que puede encontrarle a semejantes párrafos son tan solo dos: el primero, como carne de algún archivo de opúsculos y flyiers que ayude, con los años, a trazar un fresco de cuáles eran algunas de las ideas políticas que se manejaban en la España de principios del s. XXI (y no antes) y siempre y cuando el nivel de exigencia del recolector en cuanto a elaboración de los textos sea más bien baja; y el segundo uso que le puede dar, impresión mediante (que ya tendría miga con lo caro que va el papel) es el de un simple cleenex con el que sonarse o limpiar alguna otra innoble excrecencia.

    En segundo lugar, Asclepio, y esto va dirigido directamente a ti, ¿A santo de qué viene esa monserga ad hominem por la que me encasquetas no sé qué odios y prejuicios colectivos? ¿Qué “indeseables españoles” ni que niños muertos? Te agradecería que me señalaras en qué párrafo de mi intervención he hecho alusión alguna a una supuesta naturaleza demoniacamente perversa generalizable a todo los españoles (no sé que uso das al gentilicio “español”, si el político-administrativo conforme al cual aludes al conjunto de ciudadanos que a día de hoy se hayan avecindados fuera de Cataluña, o al etnocultural conforme al cual aludes al conjunto de ciudadanos de este país cuya lengua y cultura propias son de raíz castellanas), porqué por más que leo y releo esos mis párrafos no hallo referencia alguna a semejante categorización. Eso sí, sí que hay alusiones a ciertos grupos y colectivos de una de las partes de esa ciudadanía (repartida por toda la geografía española, incluida Cataluña, evidentemente) que comparten ciertas ideas políticas que no creo extrapolables a todo el resto de la población de este mismo país. A no ser, claro, que como aludido que eres (el enojo de mi intervención así lo demuestra), creas ingenuamente que tus ideas son idénticamente compartidas por los cuarenta y pico millones de ciudadanos de este país que se ajustan al perfil político-administrativo y etnocultural arriba reseñado. Además, a mi me resultaría esquizofrénico dejarme llevar por semejante retórica simplona y reduccionista en tanto en cuando: a) a día de hoy continúo teniendo pasaporte español, b) a día de hoy vivo en una ciudad y en una comunidad autónoma todavía bajo soberanía española, c) tengo orígenes manchegos por la vía paterna y, por tanto, la segunda lengua que he mamado en casa es la de Cervantes, e) tengo multitud de amigos, allegados y compañeros de trabajo dentro y fuera de Cataluña cuya cultura materna es castellana, cuya cosmovisión es eminentemente castellanocéntrica, que vibran con el Real Madrid, el Valencia, el Sevilla y, evidentemente la Roja y que al oír o contemplar algún símbolo nacional español (la rojigualda, la Marcha Real, etc.) se hayan cómodos, cuando no plenamente identificados con estos y f) tengo hasta amigos que se declaran simpatizantes del PP, C’s y hasta algún freakie que alguna vez ha votado a la Falange. No Asclepio, no, te has equivocado “amijete”, no soy de los que a la hora de lanzar juicios de valor me baso en la dialéctica facilona de “buenos y malos”, de “blancos y negros”, por qué si de algo sirvió el dinero que mis padres y yo mismo nos gastamos en mi educación, fue para dilucidar que en la vida, los juicios morales no pueden basarse en verdades absolutas dogmatizadas y elevadas a categoría de fe en algún momento de la historia por algún filósofo, sacerdote o legislador (hombres con sus propios intereses particulares, al fin y al cabo), y que a la hora de enjuiciar el mundo que nos rodea, a lo sumo, la única dicotomía retórica que nos puede ser de utilidad a la hora de escrutar las relaciones entre hombres es la de “débiles y poderosos”, porque es ese y no otro baremo el que permite hacer demostraciones empíricas del grado de perniciosidad o utilidad social de ciertas conductas humanas: ¿Qué tal o cual decisión humana es más o menos nociva o provechosa? Perfecto, pero valórese de manera cuantificable en base a quienes y cuántos son los más o menos beneficiados y/o perjudicados. Es, a fin de cuentas la explicación fundamental de porqué la democracia es el sistema de gobierno menos malo en términos morales: Por qué permite la paz social en base a la cuantificación de quienes son las minorías mayoritarias y, en consecuencias, se mitiga el número de disconformes con el gobierno y administración de la cosa pública. No existe ningún otro sistema que permita hacer esa cuantificación de disconformes, pues una Dictadura, por ejemplo, se expone a elevar a cerca del 100% el número de disconformes, dada la ausencia del principal mecanismo de control político, que son las elecciones. Todo esto que te acabo de vomitar lo podrás encontrar en cualquier buen manual de Sociología o Ciencia Política que se preste, y así, a bote pronto, te recomiendo echarle un vistazo a la obra colectiva del profesor Fernando Vallespín, “Historia de la Teoría Política”: son seis volúmenes, pero muy altamente recomendables los capítulos dedicados a los empiristas (Locke, Hume, Kant o Stuart Mill).

    Esto me lleva al tema del autor (M. Capdeferro) con el que muy gustosamente me ensañé en mi última intervención y cuya autoridad científica, parece ser, debe valorarse en base a “gustos” subjetivos y no tanto a criterios objetivos empíricamente cuantificables. Bueno, evidentemente que a la hora de escoger unas u otras opciones intelectuales uno puede guiarse por prejuicios personales (todo el mundo los tenemos), pero claro, si buscas calidad, si deseas deshacerte de malentendidos e iluminar con más claridad aquellos asuntos en los que todavía anidas dudas, lo mejor es dejarte aconsejar por quien más sabe y, normalmente, los qué más saben ponen a disposición del público una serie de herramientas (las describí en mi anterior intervención) que ayudan a dilucidar el grado de autoridad intelectual de nuestra fuente de información. Por tanto, ¿Qué dicen los criterios objetivos acerca del autor de marras? Lisa y llanamente, que es un don nadie en el campo de la Ciencia Historiográfica. ¿Y los criterios subjetivos? Pues teniendo en cuanta la fecha de publicación de su obra, a finales de los sesenta, era una publicación alineada con el acervo (valga la redundancia, el nombre de la editorial que lo publicó) idiosincrático del poder franquista por entonces establecido: “débiles y poderosos”, ¿Te acuerdas? Y ya que te aventuras a ningunear intelectualmente al Sr. Tremosa, me gustaría saber en base a qué criterios lo haces, más teniendo en cuenta que objetivamente nos da unas cuantas vueltas a ti y a mí en lo que se refiere a su campo científico (es Doctor en Economía, por tanto ha realizado su tesis, es profesor universitario y según las herramientas de difusión bibliográfica, publica regularmente en castellano, catalán e inglés en revistas especializadas con buenos factores de impacto, es decir, prestigiosas en el campo de la economía) y, por tanto, no somos precisamente quienes para tacharlo de mejor o peor economista. Subjetivamente, su campo disciplinar, la Economía, es eminentemente cuantitativo y su esfuerzo en demostrar empíricamente la dicotomía entre unos “poderosos” (unas instituciones del Estado que gestionan los ingresos fiscales y los asigna de manera más o menos arbitraria en connivencia con unas oligarquías centrales – el palco del Bernabeu, lo llaman algunos—) y unos “débiles” (una ciudadanía repartida en una diversidad de territorios cuya asignación de recursos públicos se realiza de manera discrecional por parte de ese mismo Estado central) es de las demostraciones más gráficas de cómo funciona el sistema de transferencias fiscales en este país en cuya formulación estaremos más o menos de acuerdo, pero que es la que es y que Tremosa ha descrito de manera fehaciente en un sinfín de publicaciones.

    Y ya para terminar, cerremos el círculo, volvamos de nuevo al post que ha dado origen a esta modesta controversia y, como me sugerías en tu intervención, pasemos por el tamiz del análisis historiográgico al que mis modestos conocimientos llegan, intentando demostrar por qué estoy más convencido de estar ante una serie de consignas ideológicas que de unas rigurosas puntualizaciones hechas desde las más pulcras de las honestidades intelectuales:

    1) La Historia es una de las Ciencias Sociales más transversales que hay. Se dice esto porqué a la hora de demostrar sus tesis (en una Tesis doctoral, en un artículo de revista, en un congreso o en una monografía) sus especialistas (los buenos especialistas) echan mano de otras tantas ciencias humanas y sociales auxiliares (arqueología, numismática, diplomática, epigrafía, archivística, cartografía, econometría, estadística, derecho, lingüística, sociología, filosofía, etc.). Por tanto, lo que no hará nunca el historiador a la hora de analizar los textos originales (las fuentes primarias) es valorarlos en sí mismos como elementos aislados e independientes del contexto espacio-temporal de donde proceden. No tomárselos al pié de la letra, a fin de cuentas, y cruzarlos con los datos e informaciones obtenidos colateralmente (con la bibliografía previamente publicada, con otras fuentes documentales, estadísticas, etc.). En definitiva que para hacer un juicio de valor que se aparte de los consensos científicos sobre un determinado tema, el especialista, aparte de demostrar un dominio amplio de la bibliografía existente sobre el tema, tendrá que aportar nuevas fuentes primarias. Y está bastante claro que el texto original del Decreto de Nueva Planta de Cataluña (DNP) no es una “Fuente primaria” de reciente descubrimiento, siendo una obviedad la existencia de ingente bibliografía publicada por Historiadores y Juristas analizando el contenido del mismo DNP y cuyas conclusiones han acabado por devenir consenso, una serie de consensos que nuestro amigo Xavi, evidentemente desconoce.
    Hay extensa bibliografía publicada en torno a estos asuntos metodológicos, pero así, a bote pronto, se me ocurren las aportaciones de Enrique Moradiellos (El Oficio de Historiador) o de Josep fontana (Historia: análisis del pasado y proyecto social) como ejemplos fácilmente localizables en bibliotecas y librerías.

    2) Por lo pronto, como premier corolario, y en referencia al primer párrafo de nuestro bloguero trasuntado en Santiago (… y Cierra España!) este produce poco menos que bochorno, si no directamente risotadas con tan solo empezar leyendo, ni más ni menos, que ahora resulta que esas instituciones de gobierno conocidas históricamente como Generalitat de Cataluña o Diputación del General eran dos entes diferentes. ¿A qué espera el bueno de Xavi en plantarse ante la tumba de loa insignes y malogrados profesores Tomás y Valiente o Jesús Lalinde (unos de los mejores conocedores de la Historia de las Instituciones del Antiguo Régimen español) y comunicarles semejante descubrimiento? Bueno, mejor se abstenga, no sea que nuestros añorados juristas se levanten de su lecho para propinarle un buen pescozón a nuestro indocto bloguero por venir a perturbarle su merecido descanso ante tamaña demostración de indoctura… y encima ir presumiendo de ello.

    Ya hay suficientes intervenciones matizando las palabras de Xavi en este punto, pero por si acaso añado el enlace (http://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n9p115.pdf) a un artículo del que fue uno de mis profesores en la UAB, Ricardo García Carcel, donde menta, en diversas ocasiones, cual era la denominación de esa institución durante el s. XVII. Así mismo, también añado este otro artículo (http://ddd.uab.cat/pub/manuscrits/02132397n18p29.pdf) del mejor especialista español, a día de hoy en el estudio de la Guerra de Sucesión y el primer periodo borbónico tras los DNP, Joaquim Albareda i Salvadó (URV) donde también alude a esa institución y el papel que jugó durante ese periodo.

    Controversias nominalistas a parte está claro lo qué busca Xavi propalando semejante insulto a la inteligencia, no es otra cosa que negar legitimidad histórica a una institución como la actual Generalitat de Cataluña, que al parecer no tendría nada que ver con aquella otra institución disuelta en 1716, DNP mediante. Que vamos, que no hay de qué lamentarse y que cada 11 de septiembre se perpetra un atentado a la memoria histórica al pretender enlazar esas instituciones que en (su) realidad, no guardarían relación alguna con nuestras instituciones contemporáneas. Sucede una cosa, sin embargo: que esa ligazón histórica no es fruto de ensoñamiento alguno surgido de los delirios románticos de algún conspicuo “rojo-separatista” catalán, si no que se la debemos, ni más ni menos que a los emisarios que Don Niceto Alcalá-Zamora envió a Barcelona, pocos días después de la revolución de abril del 31, en tal de convencer a Macià de que abandonara su proyecto de “República Catalana”. De hecho, lo deja bien claro la Gaceta de Madrid (el BOE de la época y, por tanto poco sospechoso de ser el vocero del cripto-nacionalismo catalán) cuando pocos días después de la revolución determina… «Restaurada la Generalidad al proclamarse la República en Cataluña, desaparecieron en su territorio las diputaciones provinciales. Al Gobierno provisional de la Generalidad de Cataluña compete dictar las disposiciones ínterin no sea elegida por sufragio universal » (Gaceta de Madrid, 22/04/1931). Creo que todos conocemos la definición del verbo “Restaurar” (exactamente lo mismo que se hizo en 1837 con la Universidad de Barcelona, también suprimida en 1716) y, por tanto, no creo que haga falta decir nada más al respecto.

    3) El arranque de chapucero negacionismo del amigo Xavi no se queda aquí y puestos a restar valor simbólico al DNP (por qué el post va exclusivamente de esto, de “dar caña” a uno de los símbolos de un imaginario ideológico que no es del agrado de Xavi… y parece ser que tampoco del tuyo), ahora también resulta que ese instrumento legal en nada alteraba el proceso jurisdiccional catalán de la época, por qué vamos, el DNP, lejos de poner en cuestión ordenamiento jurídico alguno, lejos de ser una “tabla rasa”, como el mismo Xavi se contradice pocas líneas antes, lo venía a consolidar… ¡Asombroso! Toneladas y toneladas de tinta utilizada por las plumas más sesudas en el campo de la Historia y la Filosofía del Derecho español y catalán a la papelera ante semejante descubrimiento. Como dicen en mi pueblo, ¡Olé tú, Oooolé tú!

    A ver, si Xavi hubiera asistido a unas pocas clases de Introducción al Derecho habría oído hablar de una cosa que se llama “Principio de Supletoriedad”, una metodología jurídica que el mismo DNP alude de forma textual en la incompleta cita que el mismo Xavi nos da de forma parcial y adulterada: “en todo lo que no esté previsto en los capítulos precedentes de este decreto, se observen las constituciones que antes había en Cathaluña entendiendo que son de nuevo establecidas por este decreto, y que tienen la misma fuerza y vigor que lo individual mandado por…”. (podéis localizar fácilmente en Google esta transcripción completa en Nieva Fenoll, Jordi. “El Procés Jurisdiccional català entre 1714 i 1835. Breu ressenya histórica”. Revista de Dret Històric Català, 2004). Lo que pasa es que el bueno de Xavi se debió encontrar la cita tal cual la colgó alguien en internet que, muy probablemente sí sabía en qué consistía ese principio metodológico, guardándose muy mucho de darle publicidad, no fuese que a los convencidos de antemano no les resultara de utilidad a la hora de practicar el embauque. Es lo que pasa por ser tan crédulo, adolecer de prejuicios profundamente enraizados y carecer de ese suficiente sentido crítico que solo se obtiene a fuerza de hincar codos y leyendo hasta la saciedad, no solo libros de Historia, si no también alguno de ética.

    ¿Pero en qué consiste el Principio de marras? Muy sencillo, que en una determinada jurisdicción territorial (Cataluña, en este caso) y en ausencia de disposiciones legales sobre determinados asuntos se observarían unos determinados códigos (las Usáticos y Constituciones vigentes hasta 1714) hasta que la autoridad competente (en este caso, el Rey en sus plenas potestades) no legislara al respecto. ¿Y qué quiere decir esto? Pues que al haberse literalmente cargado las instituciones que antes del DNP legislaban en Cataluña (unas instituciones representativas, que al menos ponían coto a la arbitraria voluntad de los monarcas), ese “Derecho Supletorio” estaba irremediablemente condenado a la obsolescencia por no disponer de mecanismos institucionales que lo hicieran evolucionar con el tiempo. Amén claro, que el Rey no legislara adrede cuando ciertos usos y costumbres legales entraran en colisión con los usos y costumbres castellanos (así se hacía, por ejemplo, en lo tocante a los procedimientos procesales ya que el DNP permitió la llegada de funcionarios forasteros habituados a trabajar a la manera castellana) inclinándose, como es lógico por la consolidación en Cataluña de los usos y costumbres castellanos en vez de la alternativa autóctona.

    En defintiva, que sí, que el DNP aparentemente dejaba incólume parte del corpus jurídico autóctono (por cierto, Xavi se olvida que la ordenación tributaria fue completamente remodelada a través del Catastro), pero como dice el historiador del Derecho, Josep Lluís Llaquet “El Decreto de Nueva Planta (1716) suprimió las instituciones propias del Principado, derogó el derecho público e impidió la evolución del derecho privado catalán“ (para saber más localizad en Google “Controversias en torno al Derecho Supletorio Catalán”. Revista de Dret Històric Català, 2002) o lo que es lo mismo, el DNP es un tajo en la Historia del derecho autóctono con todas las de la ley, valga la redundancia.

    4) Y como no, el tema de la lengua catalana, la bestia negra de nuestro nacionalismo castizo ¿Acaso el facherío autóctono iba a ser diferente de sus homólogos extranjeros al negar sus tropelías? Si los neonazis niegan el Holocausto y los nacionalistas turcos el genocidio armenio, ¿Iba a ser diferentes nuestro neoespañolismo con respecto a uno de los más oscuros capítulos de su historia como lo fue la represión del uso de las lenguas no castellanas? No voy a extenderme demasiado, pero en la red hay suficiente material documentando extensamente este asunto (http://es.wikipedia.org/wiki/Represi%C3%B3n_del_catal%C3%A1n).

    Por lo que respecta al DNP recordar lo dicho antes: es una cesura en la Historia del Derecho catalán al imponer la plena potestad legislativa del monarca sin cortapisas de instituciones representativas locales que pudieran amortiguar las decisiones que toma aquél en su corte de Madrid. Por de pronto, la imposición del castellano en la nueva Real Audiencia borbónica es la primera “política lingüística” decretada en Cataluña en este sentido, una Real Audiencia que, por cierto, no solo trabajaba en latín antes del DNP, sino que también lo hacía puntualmente en la lengua autóctona (ver el antes citado Jordi Nieva). Por tanto, si la medida buscaba desterrar la lengua latina de la administración de justicia por su arcaísmo y por su desconocimiento por parte de la inmensa mayoría de la población. ¿Por qué no se optó por imponer la lengua cuyo conocimiento era el más extendido en la Cataluña de la época? ¿Tal vez para seguir al pie de la letra las “Instrucciones secretas” que el fiscal del Consejo de Castilla (órgano del que depende ahora la Real Audiencia), José Rodrigo Villalpando, trasmitió a los corregidores de provincias? (“…pero como a cada Nación parece que señaló la Naturaleza su idioma particular, tiene en esto mucho que vencer el arte y se necesita de algún tiempo para lograrlo, y más cuando el genio de la Nación como el de los Catalanes es tenaz, altivo y amante de las cosas de su País, y por esto parece conveniente dar sobre esto instrucciones y providencias muy templadas y disimuladas, de manera que se consiga el efecto sin que se note el cuidado).

    En resumen, el valor simbólico del DNP con respecto a la marginación oficial de la lengua catalana, no es tanto la literalidad del decreto con respecto a este asunto como lo es la inclusión de sutilezas que inducen a esa obligación (el Consejo de Castilla, órgano supremo de justicia y gobierno, es ahora el responsable de sancionar nombramientos de cargos, documentos notariales, gremiales, mercantiles, etc. exigiendo la presentación de esa documentación en castellano) y la apertura de la veda para ulteriores políticas, como las Reales Cédulas de Carlos III en 1768 y 1772 (obligación del uso exclusivo del castellano en escuelas, universidades o libros mercantiles), políticas estas que difícilmente hubieran sido toleradas por las instituciones derogadas en 1714, precisamente por entrar en colisión con el Derecho Público autóctono.

    5) Y ya por último, otro gran tópico de cierta historiografía de antaño, oportunamente recuperado por nuestros fundamentalistas de la España Una que han terminado por elevarlo a la categoría de mantra historicista, no otro que la sublimación del Absolutismo borbónico como factor de modernidad política, social y económica cuya catarsis, para Cataluña, habría sido el arranque de su primera revolución industrial a mediados del setecientos. Un impulso económico, demográfico y social que ha servido como justificación de los rigores borbónico y, en especial, del más señero símbolo del inicial despliegue del absolutismo en estas tierras, el DNP.

    Pero claro, un tópico simplista y reduccionista al fin y al cabo porqué en definitiva los hechos demuestran que eso valores progresivos son más fruto de los deseos que de la realidad: en la España de los Borbones continuaba existiendo la Inquisición, la Iglesia constituía todavía un poder intocable, instituciones de factura borbónica como la Real Academia de la Historia impartía la censura a mansalva, era un país que al finales del XVIII continuaba siendo incapaz de generar suficientes recursos para alimentar toda su población, la estructura de la propiedad de la tierra continuaba igual de incólume en 1800 como lo era en 1700 y, cuando la Grande Armeé francesa invadió en 1808 el núcleo castellano de esa monarquía lo encontró igual de depauperado y subdesarrollado como la Castilla por donde campó, un siglo atrás el ejército que Luis XV había mandado para asegurar la corona de su nieto Felipe V; una corona, además que a principios del XIX iba a perder en poco menos de diez años el 75% de sus posesiones de ultramar por la inoperancia de su ejército e instituciones. (en “El debate sobre la modernidad del reformismo borbónico” de J. Albareda y localizable en la web encontraréis más información).

    En resumen, y como describe Pedro Ruiz Torres ( en Fontana, J. y Villares R. dir. Historia de España, vol. 5, Barcelona, Crítica, 2008) “Las Reformas que se introdujeron en el gobierno no obedecían a ninguna lógica modernizadora, impulsada por el cambio dinástico, a la que supuestamente se habrían opuesto unas fuerzas reaccionarias” si no que eran simples reformas que buscaban la consolidación del poder patrimonial de una dinastía. Punto. Esa supuesta Raison d’Etat del reformismo de las diferentes monarquías absolutas europeas es más fruto de la proyección de prejuicios ideológicos de historiadores del s. XIX y principios del XX que de una realidad tangible en el XVIII.
    Así que sí señor, menos mal que los Borbones llegaron en 1700 para implantar un sistema de gobierno tan “moderno” como cualquier satrapía asiática al uso, no fuera que a los españoles se nos pasara por la cabeza la disparatada idea de optar por un sistema monárquico-parlamentario como las mercantilistas Inglaterra y Holanda (los modelos por los que apostaba la oligarquía comercial barcelonesa hostil a la nueva dinastía) , con el trabajo que supone el pluriempleo (el de los payeses catalanes, por ejemplo, que en tiempo de inactividad labriega tejían paños) o ir a hacer de viajante por el extranjero (el de los comerciantes de aguardientes que se “pateaban” todos los puertos europeos), pudiendo vivir de las rentas agrarias o de la plata americana e ir presumiendo de hidalguía. No, si razón no le faltaba al bueno de Ortega cuando decía eso de que “Castilla hizo a España y la deshizo”.

    Y como se parece este mito a ese otro tan manido durante los últimos 40 años por las huestes aquejadas de catalinitis, no otro que el tópico según el cuál, el vigor económico catalán de los años sesenta se debía a Franco y su supuesto favoritismo inversor, como si en esta región no hubiera habido Industria antes de la Guerra Civil, como si el régimen no hubiera estado a punto de liquidarla a través de su disparatada política autárquica, como si el Estado franquista no hubieran intentado desmantelar esas industrias tras la Guerra (la “dislocación” industrial de Cataluña propuesta por algunos de sus ministros y descrita con todo lujo de detalle por Francesc Cabana) o como si el régimen no hubiera sido el responsable de hacer ese colosal ejercicio de concentración de recursos en tal de hacer de Madrid la capital total de su Nuevo Estado (las series estadísticas históricas de capital público que el BBVA publicó ya hace unos años en http://www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/areas/econosoc/bbdd/Capital_Publico.jsp lo demuestran palmariamente), en claro detrimento de las otras zonas desarrolladas del país.

    Porqué a fin de cuentas, los historiadores que a mediados del XX todavía se mostraban favorables a esas supuestas virtudes del DNP para el ulterior desarrollo económico de Cataluña lo hacían, para empezar en un contexto de revisión de los clichés imperantes (la historiografía marxista ya empezaba a ponerlos en cuestión, como es el caso de Pierre Vilar) a través de un análisis más interdisciplinario de la Historia que iba a ayudar a valorar con mayor profundidad y conocimiento de causa. Un análisis más profundo que precisa de una libertad (para entrar en archivos o acceder a determinadas fuentes primarias) de la que entonces se carece y cuya ausencia no invita, precisamente a ser demasiado crítico con episodios de la Historia que guardan incómodas semejanzas con otros de más reciente acontecimiento (el inmediato destino de Cataluña tras la Guerra Civil, por ejemplo). Así, a bote ponto se entiende perfectamente que los d’Abadal o los Vicens Vives hagan este tipo de enjuiciamiento en fechas como 1952, año en que Vicens publica su “Aproximación a la historia de España”, libro del que se extrae esa última y, de nuevo incompleta cita que nos hace Xavi: “Cataluña quedó convertida en campo de experimentación de los nuevos procedimientos administrativos unificados: Capitán General, Audiencia, Intendente, Corregidores, todo al objeto de que el país pagara el ejército de ocupación encargado de vigilar el cobro del impuesto único o cadastro. La transformación fue tan violenta que durante quince años estuvo al borde de la ruina. Pero luego resultó que el descombro de privilegios y fueros le benefició insospechadamente[…]” ¿Qué la última parte de la cita sea o no una argucia para complacer al censor franquista? ¿Quién sabe? Lo relevante es que el mismísimo Vicens hace alusión de unos desmanes borbónicos que, confiando en el criterio del lector, ayudan a ponderar el verdadero corolario del “reformismo” felipista para el devenir de Cataluña a lo largo del XVIII, cuya conclusión es que este país prosperó, no gracias a Felipes quintos, Decretos de Nuevas plantas o Francos, si no a pesar de ellos.

    Altamente recomendable leer los estudios de Albert García Espuche al respecto y que tiran por tierra los tópicos de la supuesta Cataluña y Barcelona decadentes del s.XVII, desmentidos de plano por los restos arqueológicos descubiertos en el Borne y por una apurada revisión de la documentación (sobretodo mercantil) de la época. Y que no hace, si no demostrar lo que decenios atrás insinuaban Pierre Vilar o Núria Sales, que las transformaciones económicas de la Cataluña dieciochesca son directamente tributarias de los cambios sociales, agrarios, mercantiles y políticos del s. XVII. ¿La Guerra de Sucesión, su inmediata posguerra y los cambios institucionales acaecidos tras estas al amparo del DNP?, una piedra más en el camino.

    Exceptuando algunos reductos académicos (Carlos Martínez Shaw o Marina Alfonso) o los directamente ideológicos (Fernando García de Cortazar o Luis González Antón) pocos son los que hoy en día se atreven a defender seriamente, desde una perspectiva estrictamente científica, que el desarrollo industrial de Cataluña tiene su origen en tal o cuáles políticas del Estado español, sencillamente por qué esas políticas pocas veces han existido y cuando lo han hecho para con España entera, estas han terminado en estrepitoso desastre. Y sencillamente porqué cronológicamente tampoco hay coincidencias: El despegue industrial, comercial y demográfico del periodo en Cataluña cabe encontrarlo en el segundo 1/3 del XVIII, mientras que, por ejemplo, la libertad comercial con la América española no se otorga hasta 1778… ¡¡¡62 años después del DNP!!!

    Ya es hora de terminar por qué la extensión de la intervención ya empieza a rallar lo cargante. Pero en resumen y a modo de conclusión me gustaría haceros una pequeña recomendación a aquellos legos en determinadas qué disciplinas que tendéis a dar crédito, a pies juntillas, a cualquier garabato colgado en la red que parezca satisfacer algunas de las ideas preconcebidas que arrastráis: ¡Haced mejor uso de internet! Si es que de veras queréis profundizar más o menos en el conocimiento. Para ello os he citado algunas herramientas de uso público que os facilitarán el trabajo. Y sobre todo, leed y leed mucho. Si, por el contrario os conformáis con el “Don Simón” allá vosotros, pero por mucho que os encastilléis en vuestros apriorismos estos no dejarán de estar confinados en esos espacios de ciber-rebuzneo (forocoches.com, libertaddigital.com, vozbcn.com, etc.).

    Os dejo, como último presente, el enlace a una buena entrevista realizada al más arriba citado J. Albareda tras la publicación del mejor libro hasta la fecha sobre ese conflicto (http://elpais.com/diario/2010/05/22/babelia/1274487142_850215.html) y una recensión bastante detallada sobre esa misma monografía (http://www.hislibris.com/la-guerra-de-sucesion-de-espana-joaquim-albareda-salvado/ ). Si de veras queréis saber más sobre el periodo, ya sabéis.

  9. Asclepio

    Enric, tu vuelta por el blog ha sido un poco superficial. Aunque hay variedad de opiniones en los distintos artículistas del blog, la gran mayoría destilan ideas distintas ¡Muy distintas! a las que tú has creido observar. Te has hecho una idea totalmente equivocada del blog, es más, casi diría que te has llevado la idea contraria de lo que realmente encuentras en el blog. O sea, que lo que tú dices ;

    “no me ha hecho falta más que otear ligeramente algunas pocas líneas para darme cuenta que se trataba de uno de tantos folletines propagandístico que inundan la red. Uno de tantos que en aras de dar caña a unas determinadas ideas políticas no duda en echar mano de forma chapucera a alguna da las prostituidas Ciencias Sociales para así dar cierta pátina de rigurosidad a lo que no son más que simplonas consignas dignas de las más castiza barra de bar”

    yo lo resumiría en que no te ha hecho falta más que otear ligeramente algunas pocas líneas para llevarte una idea TOTALMENTE EQUIVOCADA. Es lo que suele pasar cuando uno sólo otea ligeramente algunas pocas líneas.

    Si hubieses oteado un poco más, te habrías dado cuenta que en este blog ha predominado mucho más el esencialismo patrio de barretina que el castizo y que la historia creada a posteriori para cuadrar las conclusiones previas tienen en este blog una dirección totalmente opuesta a la que crees adivinar. Aquí, el pérfido, inculto, incivilizado, portador de todos los vicios, defectos, corrupciones y demás, suele ser el indeseable español, que jamás ha creado u obrado nada que pueda ser beneficioso para la sociedad en comparación con el benéfico, educado, civilizado, incorruptible, dechado de virtudes y oprimido catalán nacionalista. Cualquier otra idea de catalanidad no es más que el resultado de la más odiosa traición o de la acción impresentable de algún indeseable español.

    Por otra parte, además de hablar sobre el autor de una obra, ¿algo qué decir sobre el contenido del artículo?. Me parece más interesante ese debate que me enriquecerá. Que Capdeferro no esté demasiado reconocido en los círculos oficialies o que a ti no te guste, me aporta tanto como que Tremosa sea un don nadie en la economía. O sea, nada. Lo importante son sus análisis, sus fuentes y la veracidad de lo que dice. ¿son ciertos los artículos que se refieren? ¿qué dato no es correcto? ¿en qué nos basamos para que ese dato no sea correcto? Como no he profundizado mucho en este tema, eso me ayudaría para hacerme una idea y me aportaría. La simple etiqueta o descalificación a Capdeferro o que no esté en unos índices bibliográficos, no me ayudan demasiado. ¿Dice el Decret de Nova Planta lo que pone Capdeferro? ¿qué datos habría que matizar? ¿Es cierto que Diputación y General eran los nombres habituales y que Generalitat no aparece hasta el siglo XIX? ¿hay textos históricos que lo desmientan? ¿dicen realmente Nadal i Giralt lo que aquí se relata? ¿I Vicens Vives? Supongo que estos últimos se acercan más a lo que entiendes por un Vega Sicilia. Pues sus citas son muy significativas

    Saludos

  10. Enric

    Buenas
    Los caprichos de los algoritmos googlelianos me han hecho aterrizar accidentalmente en este blog y no me ha hecho falta más que otear ligeramente algunas pocas líneas para darme cuenta que se trataba de uno de tantos folletines propagandístico que inundan la red. Uno de tantos que en aras de dar caña a unas determinadas ideas políticas no duda en echar mano de forma chapucera a alguna da las prostituidas Ciencias Sociales para así dar cierta pátina de rigurosidad a lo que no son más que simplonas consignas dignas de las más castiza barra de bar. Y la verdad, nada me hubiera retenido a la hora de continuar surcando mi travesía internautica, si antes no me hubiera dado de bruces con uno de esos personajes que tan amenas hicieron antaño mis investigaciones bibliográficas durante mi etapa universitaria: el “gran”, el “insigne”, el “inigualable” Marcelo Capdeferro, autor de cabecera, elevado a oráculo entre los oráculos por esos españolazos de pro que viven en un sinvivir por causa y culpa de esos pérfidos catalanes que ya llevan algunas décadas empecinados en defender unos particularismos culturales, lingüísticos, políticos e históricos que entran en clara contradicción con esa concepción de unidad de destino en lo universal que se vertebra alrededor de las glorias y hazañas castellanas.

    Una vez finalizada la licenciatura de Historia y la Diplomatura de Empresariales, cursé la licenciatura de Documentación, unos estudios que son de muchísima utilidad a la hora de aprender a separar el grano de la paja, a distinguir lo que sería un Vega Sicilia de un vulgar y cutre Don Simón en lo que a literatura científica se refiere. Y en definitiva, aprender a dar más o menos crédito o valor a tal o cual escribiente dependiendo de la apoyatura bibliográfica que aduce a la hora de defender sus argumentos. Para eso en la facultad nos enseñaron que eran y como se utilizaban los Catálogos Bibliográficos, los Índices de Citaciones, los Índices de Impacto o en qué consistía la disciplina Bibliométrica. En resumen, y para no aburriros, que para saber el grado de autoridad de un determinado autor en una determinada disciplina científica hay varias herramientas de uso más o menos público que nos lo permiten colegir, a saber: las bases de datos de tesis doctorales como la española TESEO o la catalana TDX (en cualquier disciplina que se precie, y la Historia no lo es menos, un autor debe haber demostrado su valía investigadora a través de una tesis doctoral que demuestre el dominio de la bibliografía existente y la aportación de nuevas fuentes de información que den originalidad a su trabajo. Es, por así decirlo, el Permiso para Circular en tal o cual disciplina científica); bases de datos de artículos como Dialnet o el Cindoc del CSIC (todo investigador y especialista debe ser prolífico en la publicación de artículos en revistas especializadas de su disciplina científica, pues es la manera de hacer públicas las posibles novedades en su tarea investigadora, pues lo contrario es demostrar que ni se innova, ni se recicla, ni se espera influir en la comunidad académica); Índices de Citaciones Bibliográficas como la Web of Science (este tipo de bases de datos son muy útiles para saber el grado de autoridad de un determinado autor, es decir, el número de citaciones que recibe su trabajo como criterio mesurable de su valía); Catálogos Bibliográficos como el de las Biblioteca Nacional de Madrid o la Biblioteca Nacional de Barcelona (son instituciones que acostumbran a catalogar toda la producción bibliográfica de un país o territorio y, por tanto, es la herramienta más precisa para saber qué es lo que ha publicado tal o cual autor a lo largo de su vida). Y finalmente, y tratándose de la disciplina historiográfica, la indexación en el Índice Histórico Español (publicación que recoge desde 1952 todas las novedades editoriales, sean en forma de libro o de prensa especializada, que se publican en España sobre Historia).

    Y bien, ¿Qué tiene que ver nuestro amigo Don Marcelo con todo esto que os acabo de vomitar?… pues nada. Bueno, voy a ser algo más benevolente: algo más que nada, es decir, casi nada. Porqué si os entretenéis en intentar buscar al susodicho en alguna de esas fuentes de información bibliográfica, sencillamente no lo encontraréis (por cierto, tampoco esperéis encontrarlo en ningún índice histórico de profesorado universitario) a excepción, eso sí, seamos justos en reconocerlo, de algunas referencias bibliográficas a un par de libros en los catálogos de las Bibliotecas Nacionales (el único “par de libros”) que ha publicado, uno de cuyos títulos es el archifamoso “Otra Historia de Cataluña” que ya lleva varias ediciones (a un promedio de edición por década) desde aquel lejano 1967 en que dicho libro salió a la luz prologado por, ni más ni menos, que el ínclito hagiógrafo del bueno de “Paquito” (alias, el Caudillo), presidente del Instituto Nacional del Libro Español (o sea, el censor jefe durante el último franquismo) y Doctor en Ciencias Químicas, Don Ricardo de la Cierva. La última edición curiosamente es bastante reciente (2012) y está prologada por una de las nuevas vedettes de la causa “ejpañola” en las díscolas provincias del noreste español, el profesor de sociología Javier Barraycoa, un militante tradicionalista (carlista, en roman paladino) que un par de años a nos obsequió con ese ladrillo titulado “Historias ocultadas del Nacionalismo catalán” que tanto furor despertó entre nuestra fauna cavernario-cañí y que tantas risas suscitó entre aquellos que aún sabiendo algo de historia siempre pecamos de humildad intelectual (antológica esa referencia al federalista Almirall que, resurrección mediante, acaba militando en las filas del lerrouxismo años después de su muerte oficial).
    Ediciones que, por cierto, en nada o casi nada han alterado el contenido del texto original publicado en 1967 por la editorial Acervo, cuyo fondo editorial podía encontrarse sin muchos problemas en los escaparates de la Librería Europa del Barrio de Gracia de Barcelona (para quien no lo sepa, una librería periódicamente cerrada por vender material editorial con apología del nazismo y del negacionismo del holocausto judío)
    La verdad es que el tal Capdeferro siempre me despertó curiosidad por ese halo de misterio que le rodeaba: adulado, adorado e idolatrado por nuestra yihad hispánica local más o menos leída (más de lo segundo), citado hasta la saciedad a la hora de recordarles a esos indeseables separatistas que Jaime I y Rogelio de Lauria ya iban españoleando orgullosamente por el Mediterráneo (con el pequeño problema de que lo hacían algunos siglos antes de que España existiera), arguyendo la pureza antroponímica catalana del autor como prueba del quince de que todo buen catalán ha de experimentar poco menos que erecciones ante la rojigualda (la pureza de sangre, ese “gran” valor importado desde la Meseta por nuestra sucursal local de la caverna) y en definitiva, ese prestigio (entre los suyos) de desfacedor de entuertos cuya sola mención debía dar por poco menos que terminado cualquier debate, cualquier controversia, porqué a fin de cuentas, Capdeferro es Capdeferro, y punto. ¿Y punto?

    Porqué a todo eso, ¿Quién es Marcelo Capdeferro? Por qué si su carisma trasciende la esfera académica, si ha podido sortear los circuitos que prestigían intelectualmente a la hora de devenir una auténtica estrella entre nuestra “caspa connection” ¿Qué le otorga semejante “auctoritas” como para que su palabra deba ser tomada como verdad revelada? Yo os lo digo: se lo otorga sencillamente el anonimato en torno al cual se ha ido construyendo con los años un bluff, un mantra para un anticatalanismo local que a duras penas puede despojarse de sus complejos nacionalcatólicos y cuyo anonimato garantizaba una menor explicitación de semejantes orígenes ideológicos. Pero claro, por mucho que la vistan de seda…

    Algunos expertos en historia del agit-prop (que es la verdadera disciplina en cuyos anaqueles tendrían que figurar sus libros) llegaron a afirmar que este señor jamás existió, que era el pseudónimo de algún pseudointelectual franquista acongojado ante el inminente fin del régimen y sus potenciales y funestas consecuencias para con la permanencia de Cataluña en España (el mismo Ricardo de la Cierva, decían algunos). Pero no, el señor Capdeferro existió, o al menos es lo que pude llegar a averiguar yo por mi cuenta: el susodicho fue sencillamente un funcionario franquista (ostentó la secretaria provincial del Sindicato Vertical de la Piel) durante los años centrales de la dictadura, un aficionado a la Historia que no perdía oportunidad para zurrar a la historiografía “noucentista” anterior a la guerra (ese es el leiv motiv de su “Otra Historia de Cataluña” que, curiosamente echa mano de los mismos defectos historicistas y deterministas que tanto deploraba de lo d’Abadal y compañía), pero sin el suficiente pedegree y tablas como para poder plantar cara a las nuevas generaciones de historiadores renovadores como Vicens Vices, Joan Reglà o a Pierre Vilar (recomendable ver las cartas al director cruzadas a finales de los setenta entre él y el heraldista Armand de Fluviá donde este último lo despacha en un par de mandoblas). El pájaro nos dejó allá por los primeros noventa (hay una esquela, también en La Vanguardia).

    En fin, que si a algunos les gusta beber Don Simón y comer Foie-gras La Piara, ningún problema, porqué como dicen, sobre gustos no hay nada escrito. Eso sí, ruego por favor que se abstengan de pretender convencernos a los que nos gusta el Vega Sicilia y el Paté de Campagne de que esos otros mejunjes son mejores… más que nada por dejar intacto el honor intelectual de todo el mundo.

  11. Julio Armelles y Cervera

    Los paises catalanes, es una denominación moderna y partidista, en la mal llamada Guerrra de Sucesión, existia el Reino de Valencia, y el Principado de Cataluña, y el Reino de Aragón, por favor no inventeis la historia.

  12. Me gustaría hacer constar que este artículo lo tenía en borrador desde hacía bastantes meses. Si lo he puesto es sencillamente debido a que Francesc, no hace muchos días recomendó la lectura del Decreto de Nueva Planta de 1714 de Catalunya, y por esa misma razón lo he puesto.
    También agradezco al autor del mismo artículo, el trabajo realizado por poner tanto el original del Decreto, como la guía del Ministerio de Cultura en la que se indica la historia de la Real Audiencia de Catalunya.

  13. Jo no et parlo del 1700 si no del 1280 Xavier, La Generalitat és la evolució de la institució anomenada Diputació del General. El General era un impost que es pagava en aquells temps i que també és coneixia com Generalitats i d’aquí l’evolució del nom.

  14. No Eduard, no es un argumento simplista, sino la constatación de que las estadísticas del CEO, son realistas, a pesar de estar dirigida por quien está haciéndolo actualmente.
    Más o menos es como decir que la Diputació del General, equivalía en el 1714 a Generalitat, cuando el General era quien se cuidaba de cobrar los impuestos y era una parte de la Diputació, y por lo tanto estaba técnicamente por debajo.
    Yo desde luego no sé como se conocía popularmente al General en los siglos anteriores al XVIII, si considerais que para los catalanes era la Generalitat, pues teneis razón, pero aquí en el escrito tan solo se habla de que no se podía anular lo que legalmente no existía con ese nombre.
    Saludos.

  15. Arribo a la tercera ratlla de l’escrit i ja plego de llegir, com pot dir algú que vol fer pedagogia històrica que la Generalitat no existia en el moment de promulgació dels decrets de nova planta?.

    La Generalitat existeix des del 1289 durant el regnat de Pere II, La Diputació del General, coneguda popularment com a Generalitat, tot i que en el seu inici no era organització de govern, si no la recaptadora dels impostos anomenats “drets Generals” des d’on en deriva el nom de “Generalitats” (nom popular, Generalitat), que va acabar exportant-se a França també (Generalités), per delegació de les Corts Reials.

    Poc a poc va anar afegint a les atribucions fiscals-econòmiques inicials més poder polític i militar per delegació de les Corts essent una contraposició del poder reial que queda reconeguda en finalitzar la guerra civil de Catalunya en el segle xvè pel mateix rei com a Diputació del General.

    Tot i que el nom popular de la Generalitat no s’inclou en el decret de nova planta, si que s’inclou el nom OFICIAL de l’organisme del que prové i se’n dicta la seva dissolució “la Diputació del General”.

    Segurament el llibre d’aquest senyor serà un best seller Ebre avall.

    Salut i €

  16. Xavier,

    Aquest “elemento” catalanista i secesionista al que et refereixes, Jordi Argelaguet, és professor titular de Ciència Política i Dret Públic de la Universitat Autònoma de Barcelona des del 2002, per tant un tiu perfectament preparat per a dur la responsabilitat de direcció del CEO.

    Si el tret nacionalista fos invalidant per exercir càrrecs públics a Espanya ja faria temps que no tindríem ni govern ni el nivell més alt de administració.

    No et sembla massa simplista aquest argument xaval?

    Salut i €

  17. igns

    Señor nuncamais se que como nacionalista catalán,su cultura es bajisima y su capacidad de análisis individual pésima pero los decretos de nueva planta afectaron a toda España
    ” Los Decretos de Nueva Planta en la Corona de Castilla6

    Similares documentos, también conocidos como Decretos de Nueva Planta,7 fueron publicados para la reordenación de las Reales Audiencias y Reales chancillerías en la Corona de Castilla y sus territorios, ahora organizados en provincias e intendencias, y desapareciendo los reinos tradicionales para siempre.8 Estos decretos supusieron el toque de gracia de la polisinodia hispánica,9 sistema de gobierno de España establecido en tiempo de los Reyes Católicos y basado en el respeto a las tradiciones jurídicas de cada territorio de la Corona, y caracterizado por la creación de los Consejos, aunque no desaparecería hasta la Constitución de 1812.
    El 10 de noviembre de 1713 se publica el Real Decreto sobre la planta del Consejo y sus Tribunales, para la reforma de los consejos de Estado, de Castilla, de Hacienda y de Indias, y otro similar en 1714 se aplicará al Consejo de Guerra. Por esta normativa, el Consejo de Estado es privado de todas sus funciones que pasan al Consejo de Castilla, institución a la que también se había incorporado el antiguo Consejo de Aragón, según el Decreto aragonés. Con estos decretos de Nueva Planta, o nueva organización, se realiza una reforma el Consejo de Castilla para convertirlo en órgano superior de la estructura monárquica, a modo de consejo de gobierno, y el resto de los consejos (Guerra, Indias, Hacienda, Inquisición) pasan a ver muy menguadas sus funciones. El Consejo de Castilla pierde, de esta manera, su carácter territorial específico.10
    Por Real Cédula del 4 de agosto de 1715 se anula el Real decreto de 10 de noviembre de 1713 en lo referente a Hacienda11
    El 9 de junio de 1715 se reconoce que la nueva planta ha originado confusión, por lo que se restablece el modelo tradicional para el Real y Supremo Consejo de Castilla, que sigue ostentando el papel primordial que siempre había tenido en la Administración Pública. El presidente, como presidente de Castilla, es el segundo magistrado después del Rey, preside las Cortes y el Consejo de Órdenes, y, hasta Carlos III, el cargo tiene carácter vitalicio.1
    Un efecto de la aplicación de la Nueva Planta en la Corona aragonesa fue la supresión de las Cortes de los reinos excepto Navarra. A partir de ese momento, los representantes de los reinos de la Corona de Aragón se reunirán en unas cortes únicas, comunes a toda España salvo Navarra. Las reuniones celebradas en el siglo XVIII, como cortes generales el reino, sólo se hicieron para hacer las peticiones que el rey deseaba y para jurar al heredero del reino. Desaparece la legislación de Cortes y el derecho se crea sólo a través de Reales Órdenes y Decretos, desapareciendo poco a poco las pragmáticas.
    Para los reinos castellanos estas leyes suponen la anulación de las idiosincrasias particulares12 y de los fueros y libertades de los municipios, y la conversión del derecho común castellano en corpus doctrinal de las leyes para todos los territorios de la Corona excepto Navarra. Es más, su principal institución de gobierno, el Consejo de Castilla, pasa a convertirse en efectivo gobierno de la totalidad del Reino de España con la excepción de Navarra, que mantiene los privilegios derivados de su condición de Reino hasta 1841. Desaparece el privilegio de extranjería —impuesta en el decreto aragonés—, que impedía, por ejemplo, que un castellano ocupara un cargo en Aragón, o que un aragonés lo hiciese en Castilla.
    [editar]Algunas fechas notables
    6 de marzo de 1701. Felipe V establece que el Consejo de Castilla quede formado por el Presidente o Gobernador, 20 oidores y el fiscal, para sus cuatro salas, confirmando el decreto de Carlos II de 17 de julio de 1691.1
    10 de noviembre de 1713, confirmado y ampliado por declaraciones de 1 de mayo y 16 de diciembre de 1714. Se da nueva planta a los consejos.1
    9 de junio de 1715. Visto que la nueva planta ha ocasionado desórdenes y confusión, se vuelven a establecer los consejos según el modelo tradicional.1
    [editar]Aplicación de la Nueva Planta en América hispana
    Indias también fue afectada por las reformas. Los tres primeros decretos (1717 y 1718) crearon el Virreinato de Nueva Granada y pasan a abolir la encomienda y se modifica la organización interna de los virreinatos, gobernaciones y capitanías generales.
    En 1719 se reforma el Consejo de Indias, que ve reducida su actuación a lo judicial, y supone, de hecho, la casi abolición de las Leyes de Indias: con la aplicación preferente del derecho común castellano, el efecto de la desaparición de los privilegios jurídicos de los indios en la sociedad virreinal es muy perjudicial para estas comunidades, ahora indefensas ante la presión de los criollos.13
    Aunque no relacionado con los decretos de nueva planta, sino por la pérdida de calado del río Guadalquivir, en 1707 se traslada la Casa de la Contratación y la exclusividad del comercio de Indias a Cádiz en detrimento de Sevilla, exclusividad que se mantiene hasta el tercer cuarto del siglo (1778), aunque la desaparción del derecho de extranjería permite a los comerciantes de cualquier procedencia española, especialmente catalanes, a realizar expediciones comerciales propias a América, sin dependencia de ningún asentador castellano.”

  18. Y por cierto, te diré ya que parece que intentas no decirlo, que soy un catalán y español, orgullosos de las dos cosas. Más o menos lo mismo que le pasa al 55% de la población actual si hacemos caso de las últimas estadísticas del CEO, por cierto dirigida por un elemento catalanista y secesionista.

  19. La Guerra de Sucesión fue una guerra dinástica, en la que una parte de la población se puso de parte de la modernidad, los felipistas, y otra parte, posiblemente la burguesía rural, se puso al lado de los austriacistas que pretendían mantener el estatus quo existente, es decir en principio fue como casi siempre que hay una guerra civil, una lucha de clases.
    Entre los refugiados catalanes que marcharon al Rossellò se constituyó la Compañia de Arcabuceros Catalanes del Regimiento del Duque de Noailles., felipistas. La Compañía de Guardias de Catalunya, a las ordenes de Antonio d’Oms Santa Pau, fue felipista, los vecinos de Pinell deBrai (Tarragona) formaron una compañía de fusileros para defender el Ebro de las tropas austracistas, el obispo de LLeida formó cuerpos de voluntarios para defender la Franja de los austracistas… se puede continuar Francesc, pero uno se harta de decir lo que es evidente, y te diré una cosa que te has de grabar firmemente en tu cabeza, fue una guerra civil, y querer hacer de esa guerra una reafirmación de Catalunya es totalmente falso.
    Catalunya como comunidad ganó y mucho con la victoria de de los felipistas, ya que se pudo incorporar con igualdad de condiciones en la explotación de América con los otros españoles. Y además dejó la Edad Media, para poder entrar firmemente en la Edad Moderna, con todo lo que supuso de ventaja para Catalunya y España.
    Y te recomiendo que leas con detenimiento la proclama de Rafael Casanovas.
    Ya esta bien de vivir del engaño.

  20. ¿Païssos Catalans en esos tiempos?. Eso es INVENTARSE la historia. Els PaÏssos Catalans es una entelequia que no tiene ningún rigor histórico, ni existen, ni existieron en esos tiempos, otra cosa es que en un futuro más o menos lejano o cercano puedan llegar a configurarse.
    ¿Ocultar?, si se quiere ser riguroso hay que ir al origen y quién mejor que la propia Xàtiva para relatar su Historia?.

  21. nuncamais

    De la versió catalana de la Vikipèdia (no ho he pogut trobar a la versió espanyola. Estaran interessats a amagar aquests fets?)
    Llista de poblacions dels Països Catalans incendiades per les tropes borbòniques

    1706?,incendi de Quart de Poblet.
    9 de gener de 1706, en alçar el setge de Sant Mateu i retirar-se, el Comte de las Torres provoca diversos incendis.
    12 de gener de 1706, incendi a Vila-real de diversos edificis, sobre tot les escrivanies notarials i cases de prohoms locals fidels al rei Felip V, com ara la família dels Mundina.
    1706, abril,incendi del Raval d’Ares del Maestrat.
    17 de juny de 1707, dies després del setge de Xàtiva, comença l’incendi i extermini de Xàtiva, capital de la Governació dellà de Xúquer, i segona ciutat del Regne de València, a la qual se li canviara el nom per Nueva Colonia de San Felipe.
    12 de novembre de 1707, acaba el setge de Lleida durant el qual es crema part de la ciutat.
    27 de novembre de 1707, incendi i saqueig sistemàtic d’Ares del Maestrat.[6]
    3 d’agost de 1713, incendi de Sallent.
    29 d’agost de 1713, incendi de Terrassa.
    3 de setembre 1713 Incendi de Manresa.
    3 de setembre de 1713, incendi, novament, de Terrassa
    3 de setembre de 1713, incendi de Les Salelles.
    14 de gener de 1714, incendi de Torelló.
    14 de gener 1714, incendi de Sant Quintí de Mediona.
    14 de gener de 1714, incendi de Prats de Lluçanès.
    14 de gener de 1714, incendi de Sant Feliu Sasserra.
    14 de gener de 1714, incendi d’Oristà.
    14 de gener de 1714, Incendi de Sallent.
    14 de gener de 1714 incendi i saqueig de Caldes de Montbui.
    Febrer-març de 1714, incendi de Sitges.
    Febrer-març de 1714, incendi de Moià.
    Febrer-març de 1714, incendi de Peramola
    Febrer-març de 1714, incendi de Sant Quintí de Mediona.[7]
    30 de juliol de 1714, incendi, novament, de Prats de Lluçanès.
    1714, incendi i saqueig de Vilanova.[8]
    1714,incendi de Sant Hipòlit de Voltregà.[9]

  22. nuncamais

    Sense afany d’allargar la polèmica:
    1) Conec el fet que alguns escriptors catalans varen escriure en castellà, per exemple, Joan Boscà d’Almogàver, en el segle XVI si la memòria no em falla.
    2) El Decreto de Nueva Planta vaig llegir-lo, (no sé si completament) ja fa temps.
    3) L’afirmació de Vicens Vives no nega el contingut del Decret que era clarament repressiu contra Catalunya.
    4) Jo no m’he fet cap embolic amb la informació que t’he posat de Wikipèdia que és plenament correcta i descriu el Decret de manera correctament.
    5) Marcel Capdeferro és un desconegut que ha dedicat obsessivament tots els seus esforços en negar el que Felip V va fer contra Catalunya. Tots 4els seus escrits van en la mateixa direcció.
    6) Evidentment que la Guerra de successió va ser molt complexa perquè, a més de les hostilitats dintre de la Península el camp de batalla es va estendre per tot Europa, però a Catalunya la major part del País donava suport a la causa dels Austries. Per això el Decreto es va concebre com un càstig contra Catalunya. Com excepció els cerverins varen tenir la concessió de la universitat com a premi pel seu suport al Borbó
    7) Allò més greu del primer Borbó no és el que estem discutint sinó els seus assassinats: atemptat contra els xativins que varen morir rostits ii la tortura i assassinat – anys després d’acabar la guerra – del General Moragas i un capità que estava sota els seu comandament. El seccionament del cap del General Moragas i el penjar-lo dintre d’una gàbia a una porta de la muralla de Barcelona durant anys.
    8) Degut a tot el que he descrit em sembla que tinc tot el dret a considerar Felip V com l’enemic de Catalunya.
    Penso que tractar de minimitzar – com tu fas – tota la maldat d’aquest enemic de Catalunya, no és una acció massa honrosa. El qualificatiu me’l callo.

  23. http://ca.wikipedia.org/wiki/Jordi_Nadal_i_Oller
    http://ca.wikipedia.org/wiki/Emili_Giralt_i_Ravent%C3%B3s
    http://es.wikipedia.org/wiki/Jaume_Vicens_i_Vives

    Son maestro y alumnos ya ves.
    “En la cuestión lingüística, frente a la interpretación de la historiografía catalana tradicional de que los Decretos supusieron la progresiva desaparición del catalán en favor del castellano, hay que decir que los estudios que se han ocupado de esta polémica concluyen que las causas fueron distintas, ya que el siglo XVIII fue uno de los más fructíferos en cuanto a publicación de defensas de la lengua catalana, gramáticas y diccionarios; y el catalán siguió usándose tanto en la documentación notarial como en la literatura no oficial o en la educación. Además, la castellanización de la cultura venía dándose a lo largo de toda la Edad Moderna, de tal modo que muchos de los escritores catalanes del siglo XVI y XVII escribieron en castellano antes de la promulgación de los Decretos de Nueva Planta, aunque generalmente estos autores no aparecen en las historias de la literatura catalana de esta época.”
    Y esto entre comillas es lo que tu nos has pasado, o sea que deduzco que te has obnuvilado con lo de wikipedia y ni siquiera te lo has leido.
    Saludos.

  24. A ver Nuncamais, la Guerra de Sucesión fue una guerra civil, con un desarrollo europeo también. En la propia Catalunya no todos eran austracistas, te equivocas, lucharon catalanes con las dos tendencias.
    Cervera fue felipista, mientras Anglesola, Guisona y Agramunt fueron austracistas, Pinell de Brai se declaró felipista, Berga también fue felipista, mientras Lleida fue austracista, Manlleu fue felipista mientras que Vic fue austracista.
    Que quieres que te diga, la historia es la que es. Y lo más triste es la manipulación y contra eso se ha de luchar.
    Podríamos hablar de Casanovas, que hizo, que escribió, como se ganó la vida después de la guerra, y donde murió.
    Intentar confundir la guerra de sucesión con una guerra por las libertades de Catalunya, es bastante patético.
    Si desprecias un estudio de un historiador como Capdeferro, quédate por lo menos con la declaración de Vicens Vives, ya que por lo visto no conoces a los otros dos…
    Por cierto espero que hayas leido el original del Decreto de Nueva Planta.
    Léelo y déjate de wikipedias, siempre es mejor el texto tal cual.
    Saludos.

  25. nuncamais

    Una de les pàgines de la web – mites i mentides.worpress.com/biblioteca/ – que es refereix a aquest eminent historiador Capdeferro – un perfecte desconegut – ens il·lustra de quina classe de historiador és: una sola referència a un historiador de prestigi – Jaume (ells li dien Jaime) Vicens Vives. Totes les altres són un rosari de gent alguns totalment desconeguts, els altres massa conguts que ja sabem de quin peu calcen: (Ricardo de la Cierva, Albert Boadella, Francisco Caja,Vidal-Quadras – a qui, fins i tot el PP ha endreçat com impresentable en aquesta legislatura, – Jon Juaristi, etc, Tots ells sobradament coneguts per seu nacionalisme espanyol intolerant, Amb uns títols que són una glòria, com per exemple, Nueva historia de Cataluña, amarás a tu tribu, la nacion falsificada, adiós España, Adiós Cataluña, el preu de la traïció, mites i mentides del nacionalisme català…
    Xavi: que ets nacionalista espanyol fa temps que ho sé, però el que m’ha decebut és que t’hagis atrevit a posar com a referència un ningú com és el senyor Marcel Capdeferro.

  26. nuncamais

    Qui ès Marcel Capdeferro? Desconguy a Wikipedia en castellà, i una pàgina i mitja a la web amb la clau “marcel Capdeferro”. vegeu els resultats de la primera:

    Volíeu dir: “marcelo capdeferro”
    Resultats de la cerca

    Nació Digital: Reial -i real- Espanya
    http://www.naciodigital.cat/noticia/24344/reial/real-/espanya
    21 Abr. 2011 – Escribe el historiador Marcel Capdeferro Resposta: Fa segles (concretament cinc)i casualment al principi del regna del Reis Catòlics, quan …
    Biblioteca | Mites i mentides del nacionalisme català
    mitesimentides.wordpress.com/biblioteca/ – Tradueix aquesta pàgina
    Marcel Capdeferro: “Otra Historia de Cataluña“, Editorial Acervo (Barcelona), 1985. Prólogo: Ricardo de la Cierva. Comentari sobre el llibre. Nota del blogger: …
    Felipe V y el derecho de conquista | Mites i mentides del …
    mitesimentides.wordpress.com/…/felipe-v-y-… – Tradueix aquesta pàgina
    15 Jul 2010 – Como bibliografía, se puede consultar”Otra Historia de Cataluña”, Marcel Capdeferro, editorial Acervo, 1986. Texto complementario en el blog.
    Gans botiflers de la història | Mites i mentides del nacionalisme català
    mitesimentides.wordpress.com/2011/04/…/gans-botiflers-de-la-histori…
    15 Abr. 2011 – … època de reunificació peninsular, on es tenir sempre present el record de la unitat visigoda i romana. Escriu l’historiador Marcel Capdeferro: …
    El mite dels “Països Catalans”: quan els noms fan la cosa | Mites i …
    mitesimentides.wordpress.com/…/el-mite-dels-“paisos-catalans”-quan…
    25 Març 2011 – [Textos extrets de Marcel Capdeferro, “Otra Historia de Cataluña”]. I és que Catalunya ja tenia identitat pròpia molt abans de què nasqués el …
    Una ciutat dormitori sota el franquisme: Santa Coloma de Gramenet, … – Resultat de Google Llibres
    books.google.es/books?isbn=8496357643…Grupo de Historia José Berruezo – 2006 – Social Science – 456 pàgines
    … de 1934; Marcel Capdeferro Capdeferro, des d’agost de 1944; Salvador Cerdá Travé, des de setembre de 1944; Rosa Xandri Pich, des de setembre de 1933; …
    Catalunya 1714
    gbooks2.melodysoft.com/app?ID=cat1714
    [12] MARCEL CAPDEFERRO (1988) Otra historia de Cataluña, Ed , pp 176 – 192 i 216-233. També H ELLIOTT (1972) La España imperial. 1469- 1716, Ed.
    Impulso Ciudadano defiende ‘reforzar los lazos’ entre todos los …
    http://www.vozbcn.com/…/impulso-fiesta-nacional... – Tradueix aquesta pàgina
    12 Oct 2011 – Ja saps: Marcel Capdeferro, Vidal, Losantos y altres “pallasetes” de la extrema dreta “ejpañola”. I efectivament l’especial del Temps que …
    Foros Periodista Digital :: Ver tema – Me gustaria haberles visto …
    foros.periodistadigital.com/viewtopic.php?… – Tradueix aquesta pàgina
    15 entrades – 5 autors – 16 Des. 2009
    Gabriel Jackson, Marcel Capdeferro, Hugh Thomas, Brigadistas Internacionales, etc, etc…………… He puesto ejemplos nada sospechosos para …
    SENTIMIENTOS FRUSTRADOS …‎ – 5 Gen. 2011
    La Semana Trágica: a cien …‎ – 14 Ag. 2009

    Més resultats des de foros.periodistadigital.com »
    filosofiaehistoricidad.blogspot.com Información del dominio
    http://www.cuwhois.com/…/filosofiaehistoricidad.b... – Tradueix aquesta pàgina
    21 Dic 2011 – … gonzà lez antÓn | antoni simÓn | osma josÉ antonio | marcel capdeferro | españa una | và ctor alexandre | joaquim ventallÓ | cataluña …

    Fa un tuf d’espanyolisme que tomba d’esquena

    CONTINUARÀ

  27. nuncamais

    A FI DE FACILITAR LA INFORNACIÓ A QUI LI ABELLEIXI PUBLICO EL RESUM QUE SE’N FA A WIKIPEDIA.
    Res a veure amb les manipulacions ded Capdeferro. Sobretot amb la manipulació de l tema de l’idioma. En això el decret va ser una baula fonamen tal del seu esquarterament.

    Los Decretos de Nueva Planta en la Corona de Aragón

    Fueron promulgados por Felipe V, tras su victoria en la Guerra de Sucesión Española sobre el Archiduque Carlos, pretendiente de la Casa de Austria. Imponen la organización político-administrativa de Castilla a los territorios de la antigua corona de Aragón. Su promulgación, más que una medida innovadora surgida de las coyunturas de la guerra, es la evolución de proyectos anteriores que habían fracasado, como el del Conde Duque de Olivares, causa de la guerra de 1640.1

    Casi todos los territorios de la Corona de Aragón habían sido partidarios del pretendiente Carlos. Los Decretos de Nueva Planta tuvieron la finalidad y el efecto de castigar a los que se habían alineado en contra del rey Felipe V, aludiendo al “derecho de conquista” como se cita en el primero de los Decretos. Abolieron casi todos los antiguos fueros propios de los reinos y condados de la Corona de Aragón (excepto en el Valle de Arán) y extendieron una nueva organización político-administrativa basada en la de Castilla1 para todos sus dominios y obligaron al uso del castellano como lengua administrativa a casi todas las instituciones que no la usaban, siguiendo el modelo centralista que la monarquía absolutista francesa había adoptado desde el reinado de Francisco I.

    Como consecuencia de un cambio en el escenario político internacional, al recibir Carlos de Austria el Imperio por la muerte de su hermano y heredero José, las potencias europeas acuerdan que Felipe V continúe en el trono a cambio de una serie de contraprestaciones territoriales, que a la postre supondrá la liquidación de los territorios Europeos del Imperio Hispánico,incluido Gibraltar.

    Dentro de los avances y retrocesos de la contienda se publicaron el 29 de junio de 1707 los decretos de Aragón y Valencia, teniendo como resultado la abolición de todo2 el sistema legislativo e institucional de ambos reinos.

    El 3 de abril de 1711 se dictó un segundo decreto por el que se restablecía parte del derecho aragonés otorgándose una nueva organización planta a la Audiencia de Zaragoza. En el caso de Aragón la asimilación de la lengua castellana fue menos traumática, puesto que el idioma propio, el aragonés, había sido sustituido en la administración por el castellano, a través de la influencia de los Trastámara que ocupaban el trono de la Corona de Aragón.3 Sin embargo la imposición del castellano en las clases populares tuvo un impacto similar al del resto de territorios.

    El tercero, de 1715, el de Mallorca se publicó el 28 de noviembre de 1715, siendo más complaciente y fruto de una actitud más negociadora.

    El cuarto decreto que afectaba sólo a Cataluña se dictó el 9 de octubre de 1715, despachado por Real Cédula con fecha de 16 de enero de 1716.

    Abolía las Cortes y el Consejo de Ciento.
    Además se sustituía al virrey por un capitán general, al igual que en el resto de los reinos de la Corona de Aragón, y se dividía Cataluña en doce corregidurías, como Castilla y no en las tradicionales vegueries, no obstante los batlles se mantienen.
    Se prohíben los somatenes (milicias populares de Cataluña y Aragón).
    Se estableció el catastro gravando propiedades urbanas y rurales y los beneficios del trabajo, el comercio y la industria.
    Igualmente, el idioma oficial de la administración dejó de ser el catalán y fue impuesto el castellano,4 aplicándose desde entonces obligatoriamente en las escuelas y juzgados.

    El decreto mantiene el derecho civil, penal y procesal, al igual que el Consulado del Mar y la jurisdicción que éste ejercía, y no afectó al régimen político-administrativo del Valle de Arán por lo que este no fue éste incorporado a ninguno de los nuevos corregimientos en que se dividió el Principado de Cataluña.

    En la cuestión lingüística, frente a la interpretación de la historiografía catalana tradicional de que los Decretos supusieron la progresiva desaparición del catalán en favor del castellano, hay que decir que los estudios que se han ocupado de esta polémica concluyen que las causas fueron distintas, ya que el siglo XVIII fue uno de los más fructíferos en cuanto a publicación de defensas de la lengua catalana, gramáticas y diccionarios; y el catalán siguió usándose tanto en la documentación notarial como en la literatura no oficial o en la educación. Además, la castellanización de la cultura venía dándose a lo largo de toda la Edad Moderna, de tal modo que muchos de los escritores catalanes del siglo XVI y XVII escribieron en castellano antes de la promulgación de los Decretos de Nueva Planta, aunque generalmente estos autores no aparecen en las historias de la literatura catalana de esta época.5

    En resumen, como resultado de los decretos, los antiguos reinos de la Corona de Aragón, perdieron sus instituciones político-administrativas aunque, salvo Valencia, mantuvieron su derecho privado propio. No fueron una adaptación total a las leyes de Castilla, ya que además, mantuvieron un régimen tributario diferente al castellano, y Cataluña siguió gozando de la exención de quintas.1 Se implantó el absolutismo. Las cortes fueron disueltas1 y se concedió a algunas poblaciones el derecho de asistir a las cortes castellanas, que se convierten en cortes comunes a toda España salvo Navarra, que mantuvo sus cortes reales hasta 1841. En 1709 asistieron a las Cortes representantes de Aragón y Valencia, y a las de 1724, también asistieron representantes de Cataluña.1 Se modificaron los mecanismos de elección de los gobiernos municipales adaptándolos a las normas de Castilla.1 Los municipios importantes pasaron a ser regidos por un corregidor, y los cabildos locales por un regidor,1 que en Aragón pasaron a ser hereditarios, por lo que, a finales del siglo XVIII casi todos los cargos estaban ocupados por miembros de la nobleza.1 Los battles locales, que ayudaban a los regidores, eran nombrados cada año por la Audiencia.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s