Wikeleaks: La distancia entre los cables y la información difundida


El privilegiado acceso de algunos periódicos a los cables de wikileaks ha provocado que la opinión pública internacional acceda a los contenidos tras la selección, jerarquización y enfoque dado por estos diarios. Algunos ejemplos nos pueden servir para apreciar el sesgo que han incorporado.

Así, podemos ver cómo se convierte en hecho indiscutible un comentario de un diplomático estadounidense filtrado por wikileaks a El País. La filtración es de 2007 y procede de la embajada estadounidense en La Paz. Según se puede leer en el cable (difundido censurado mediante partes señaladas xxxx por el diario), el diplomático insinúa que “supuestamente” parte del dinero con el que el gobierno boliviano pagó a su ejército procedía de Venezuela, pero reconoce que “no está confirmado”. Continua llegint “Wikeleaks: La distancia entre los cables y la información difundida”

Liu Xiaobo un Nobel a la altura de Obama o Kissinger


Henry Kissinger fue premiado en su día con el Nobel de la paz, pese a los muchos méritos que hizo para ser sentado en el banquillo de los acusados ante un tribunal internacional y ser juzgado por crímenes contra la humanidad.

A continuación os propongo la lectura del artículo de Tariq Alí, traducido por Sinfo Fernández para Rebelión, referido al ciudadano chino Liu Xiaobo que ha sido “galardonado” con el ¿prestigioso? premio Nobel de la Paz, por los servicios prestados:

El receptor del Premio Nobel de la Paz del pasado año intensificó la guerra en Afganistán pocas semanas después de recibir el premio. El galardón le sorprendió incluso a él mismo, Obama. Este año, el gobierno chino fue tan tonto como para convertir en mártir a Liu Xiaobo, un neocon que preside el PEN chino. Nunca le habían arrestado, pero los políticos noruegos que forman el Comité del Nobel, dirigidos por Thorbjorn Jagland, un ex primer ministro laborista, querían darle a China una lección. Y con este objetivo, ignoraron los puntos de vista de su héroe. Continua llegint “Liu Xiaobo un Nobel a la altura de Obama o Kissinger”

LA REVOLUCIÓN DE LOS PEONES




LA REVOLUCIÓN DE LOS PEONES

Compañero peón:

En España, la lucha político-social es como una partida de ajedrez —las blancas, a la derecha; las negras, a la izquierda— que siempre termina en tablas. Como en toda partida de ajedrez, a quienes la juegan no les pasa nada. Se dan la mano y empiezan otra. A quienes les duele es a las piezas que han caído en la caja: la mayor parte son peones, como tú y como yo; también hay algunos alfiles y caballos. Todos han luchado encarnizadamente, a muerte, alineados con los suyos.

El sistema político español es una partitocracia sin independencia de poderes y sin representatividad. Quienes dirigen el mundo han invertido aquí mucho dinero para crear un régimen en el que sólo se pueda escoger entre blancas o negras. ¿Por qué funciona el fraudulento sistema, si los españoles sabemos que los políticos nos van a traicionar en cuanto lleguen al poder? Porque pensamos como peones, y nos sentimos moralmente obligados a alinearnos con una de las ideologías sociales del mercado político. “Soy peón negro, de izquierdas, voto al PSOE o al PCE, aunque sé que me van a sacrificar dentro de dos jugadas”. “Soy peón blanco, católico, y voto al PP o a la derecha nacionalista, aunque el Papa no sea ni español.” La gente acude a las urnas e insufla vida al sistema, que persiste una partida tras otra. Y la caja de las piezas sigue llenándose de peones muertos.

Pero ¿acaso hay algún destino para los peones que no sea la caja de las piezas? ¿Hay otra salida? Sí que la hay. De hecho, hay dos: una ideal y otra realista. La solución ideal sería que los peones no concurriéramos a la partida, no votando, no alineándonos en ningún bando. ¡Que se maten las piezas de calidad entre ellas! Pero no es viable porque requiere unanimidad, y la mayor parte de nuestros compañeros, de acuerdo a sus atávicos sentimientos, creen que la partida les atañe. Peón: si eres rabiosamente de izquierdas, un ácrata o un revolucionario, en la pantomima electoral debes abstenerte, porque tu minúscula cabecita cree aún que existe algún sistema político justo, aunque sea en la galaxia de Andrómeda. Pero tu abstención no servirá para cambiar nada.

La segunda solución es pragmática, depende sólo de una minoría de peones que sepan usar sus pequeñas células grises. Aprende primero, peoncillo, la cruda verdad: cualquier partido en el Gobierno hace política económica y social de derechas. Como ésta no es una frase más de este artículo, debes releerla una y otra vez hasta que se te quede grabada. Política de derechas hicieron Suárez, Calvo y Aznar; política de derechas hizo Felipe; y con política de derechas nos atormenta Zapatero. Es una de las reglas del juego, este régimen se diseñó para explotar a las clases trabajadoras, tanto a los peones blancos como a los negros. Continua llegint “LA REVOLUCIÓN DE LOS PEONES”

Robar la hucha


Han vuelto a levantar la cabeza con arrogancia. Tras protagonizar el desastre colosal que ha hecho avanzar el fosco tercermundismo hasta el corazón del gran occidente insisten en su apología del libre mercado, como si en esa falsa y controlada libertad radicara la felicidad posible del ser humano. «Todos mis soldados llevan el bastón de mariscal en su mochila», dijo Napoleón; pero los mariscales no llegaron a la docena y los soldados sumaron unos millones de muertos e inválidos. Francia inventó el llamado camino de vida americano. Ahora, cuando sobrevino el seísmo, pareció clarear la verdad acerca de la maldad de ese dogma sobre la excluyente superioridad de lo privado. Tras caer una torre tras otra quedó patente la engañosa capacidad de los poderosos para crear dinero con bienestar. Y sin embargo, renace la práctica de las privatizaciones como el único método concebible que enderece el encenagado progreso universal. Otra vez la gran seducción del bastón de mariscal, esta vez, además, con mariscales hereditarios.

Parece que ningún argumento logra convencer a las grandes masas de ciudadanos del perverso engaño que supone el mito de la minoría creadora única de los bienes y, por consiguiente, propietaria de ellos -un mito religioso para el laico moderno-. ¿Quién es capaz de convencer a esas multitudes de que el dinero lo fabrica el vivir común, lo sudan las mayorías y que el cacareado talento de los creadores no constituye más que una audaz explotación en respuesta a las necesidades colectivas? Continua llegint “Robar la hucha”