Está quemado porque se ha precipitado


Con todo, el futuro del presidente culé no se presenta totalmente despejado. Su disposición a lidiar el toro de la política no ha causado, de momento, alarma en los grandes partidos parlamentarios. Sin haber dejado sus responsabilidades en el club, la sola mención de que piensa presentarse a las elecciones autonómicas ya le ha granjeado un buen puñado de críticas. “Laporta se ha equivocado. Si no hubiera envuelto al club en la dinámica política de los últimos meses, en estos momentos, sería poco menos que intocable por los buenos reultados del equipo de fútbol. Pero ha metido la pata y la mezclado fútbol y política. Eso va a ser su perdición y le pasará factura, tanto en las elecciones del Barça como en las autonómicas”, señala a este diario un hombre que ha estado los últimos años a su lado. En otras palabras, lo malo del presidente azulgrana es que “está quemado porque se ha precipitado”, añade la misma fuente. Continua llegint “Está quemado porque se ha precipitado”

ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES


Últimamente estoy más irascible de lo que lo estuve nunca. Algún problema familiar que ronda por ahí y amenaza con acabar con mi estabilidad es, posiblemente, el responsable de mi estado. De tal suerte que he perdido capacidad de reirme y de tomarme las cosas con humor.
Xavier Comas, el compañero de este blog, trajo un artículo que firmaba Joaquín Leguina y que yo despaché con dos estacazos al ex-presidente de la Comunidad de Madrid. Pero en ese artículo Leguina hacía referencia a un tema muy importante para todos nosotros: el bajísimo índice de natalidad en España.

Don José María Aznar López tiene una frase muy significativa al respecto, utilizada en el momento en que era la máxima autoridad polìtica de este país:  “Los españoles han decidido ponerse fecha de caducidad.” No es literal, pero este es el espiritu, la esencia de la pronunciada por el político popular. Es decir, de persistir la bajísima natalidad en España, los españoles pasaremos pronto a la historia.  Y a mí me da que ni él cuando gobernó ni don José Luís Rodríguez Zapatero ahora han tenido un plan para darle la vuelta a esta situación.

Porque el hecho de que Aznar fuera consciente del problema y lo anunciara no quiere decir que tomara medidas para corregirlo. Rodríguez Zapatero ha intentado aplicar alguna medida que ha sido criticada por la oposición por considerarla populista, electorera, improvisada, y un largo etcétera. Pero ninguno de ellos ha acompañado esas críticas con propuestas tendentes a corregir un gravísimo problema. Y es verdad, bien cierto, que las iniciativas sueltas y deslabazadas que ha tomado el Gobierno de ZP no pueden ser consideradas, de ningún modo, un plan para relanzar la natalidad en España.

Problema que no consiste, sólo o únicamente, en un asunto de relevo generacional, sino que tiene que ver con la pervivencia de una cultura y una forma de ver la vida. Es verdad que hablar del futuro de las pensiones puede ser más efectivo para conseguir la atención, para lograr que el personal se de cuenta de la que se nos avecina, pero lo que está en juego es mucho más que mantener el sistema de pensiones.

Los quinientos cuatro mil y pico de quilómetros cuadrados que hoy llamamos España nos sobrevivirán, de igual modo que lo han hecho con  todos los que los han habitado antes que nosotros, pero es dudoso que este territorio sea poblado por españoles en unas pocas centurias. Es dudoso incluso que siga llamándose como ahora. Lo cual no es ningún drama. El territorio seguirá siendo bello y confortable como ahora. ¿Y quien sabe? Lo que sí está claro es que seguirá existiendo con independencia de quienes sean sus moradores. Como siempre. La tierra, el territorio, es perdurable, resiste y aguanta el transcurrir del tiempo, el paso de las culturas, de los pueblos, soporta a la gente que la habita y es testigo mudo de las historias que se tejen en/sobre y por ella.

No es España por lo tanto la que tiene un gran problema, sino los españoles, que no sólo nos enfrentamos a un futuro incierto provocado por la bajísima natalidad, sino que estamos haciendo esfuerzos por desaparecer de la faz de la tierra.

¿Las pensiones en peligro?


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                  

     Mucho se está hablando de si a largo plazo se podrá seguir sosteniendo el sistema de pensiones al prever los “entendidos” en las cosas de la economía, esos mismos “entendidos” que han metido a todo el mundo en una crisis más que galopante, que va a faltar dinero para seguir manteniendo el pago de las pensiones.

     Permítaseme que yo, desde mi humilde condición de ciudadano de a píe y solo entendido, un poco, en las cosas de la economía doméstica, la principal para todos los ciudadanos del mundo, disienta de estas previsiones. Para mí el problema no va estar en si habrá o no habrá dinero suficiente, no, desde mi punto de vista centro la cuestión en si habrá o no habrá trabajadores que reúnan todos los requisitos que se exigen para poder optar a la condición de pensionista. Tal y como está el sistema de contratación laboral reunir todos los años de cotización exigidos para poder cobrar  una pensión acumulando decenas de años a través de contratos por horas, por días, por meses y dejando transcurrir un tiempo “muerto” entre contrato y contrato va a suponer toda una odisea que va a tener un desenlace poco esperanzador para los que aspiren a cobrar una merecida pensión.

     Yo me quedo con la mala sensación de que muy pocos van a ser los “agraciados” con una pensión pero no por falta de dinero sino por falta de las correspondientes cotizaciones. Por eso hablar de prolongar la edad de jubilación y otras medidas para salvaguardar el sistema no nos llevan a otra cosa que no sea a la de marear la perdiz. Yo creo que no es ese el camino, el camino es buscar una modalidad de contrato de trabajo, ahora que todos parecen querer hincarle el diente a la pretendida reforma laboral es el momento de hacerlo, que posibilite el que las cotizaciones no sufran ningún tipo de interrupción en aquellos desempleados que no tengan derecho al subsidio de desempleo y por tanto dejan de cotizar, a fin de evitar el que se haya cotizado durante muchos años y que al final falten años de cotización y se pierda no ya solamente la pensión sino todo lo que se ha cotizado. De esto último estamos viendo muchos casos a diario.

      No, yo no creo que falte dinero para las pensiones, lo que más bien considero es que faltarán pensionistas. No peligran los pensiones, no, peligra el poder llegar a ser pensionista y no por problemas de salud.