¿ALGUIEN SABE EN QUE PAÍS VIVIMOS?


El Periódico 22/05/09 Opinión.

¿Alguien sabe en qué país vivimos?

  1. • La independencia de Catalunya es una realidad ‘de facto’ aunque no lo sea ‘de iure’
LEONARD BEARD
LEONARD BEARD
FÉLIX De Azúa*

El 13 de mayo ganaba el Barça a los de Bilbao la Copa (del Rey). Antes del partido, los nacionalistas catalanes y vascos armaron un sindiós contra el himno español y el rey Juan Carlos. La televisión del Gobierno censuró el abucheo. El avance nacional catalán se ha ido haciendo con prudencia y astucia, mediante una mesurada ocultación de los hechos.
La ocultación se dirige en primer lugar hacia lo que podríamos llamar pre-catalanes, pues es inevitable que la totalidad de la población catalana acabe siendo nacionalizada. Solo en segundo lugar la ocultación se dirige hacia los españoles. La verdad es que no hace falta, porque ya no merece la pena: la independencia de Catalunya es una realidad de facto aunque no lo sea de iure. ¿Qué falta? ¿Los sellos de correos, el aeropuerto, los trenes? Minucias que se están negociando. Pero, ojo, falta lo esencial. Para los capitalistas locales lo que ha de llegar es la nacionalización de los impuestos a la manera vasco-navarra. Llegará, pero mientras tanto ya hay embajadas, el mapa geográfico que estudian los niños es el del imperialismo catalán y no hay una sola mención a España en el biotopo lingüístico de la Generalitat, como no sea para explicar la guerra civil. Esa sí que es española. El Estado español ha acabado por ser como Bruselas en este periodo inicial de la secesión.
Todo esto está muy bien y no habría problema alguno si se institucionalizara. Sin duda Zapatero así lo desea. Él querría un acuerdo de secesión a la checa y desprenderse de una Eslovaquia cuya clase dirigente no quiere permanecer junto al resto de los españoles. Sin embargo, no puede hacerlo. La causa oficial es que, de concederse el concierto, la caída de ingresos del Estado sería inasumible. No estoy muy convencido: si tras desgajarse el mercado catalán se sorteara el barullo de los primeros años, lo que quede de España subsistiría sin demasiados problemas. No. La causa de que Zapatero no pueda conceder la secesión no es económica, sino política. No puede excluir los votos que un nutrido grupo de nacionalistas reciclados como socialistas le entregan en cada elección. Sin ellos, el poder del Estado caería en manos del partido conservador. De modo que Zapatero, aunque lo desee, no puede dar la independencia.
Eso explica que mediante un acuerdo sub rosa, tolere que ignoren al Tribunal Constitucional, que organicen su propio orbe jurídico, sus relaciones exteriores, o que cultural y lingüísticamente sean ya un país extranjero. Que se vayan virtualmente, pero sin ruido. De ahí que TVE haya tenido que censurar el abucheo del día de la Copa (del Rey) no fuera a ser que alguien se enterara de lo que está pasando.

La deriva, a mi modo de ver, no tiene remedio porque el despiste de los españoles sobre esta cuestión es colosal. Al día siguiente del abucheo (yo estaba en Madrid) seguí algunos foros y tertulias. Abundaban los periodistas que agitaban gozosamente el estandarte de “la España plural”. Todos sabemos que la “España plural” quiere decir “la confederación”, pero suena más bonito lo de “España plural”. Suena a solidaridad, diálogo, diversidad, ese telón de nubes doradas que compone el núcleo intelectual de Zapatero. Aquel mismo día le preguntaron a Duran Lleida si era separatista y respondió que su partido no es separatista, sino soberanista. Es lo mismo, pero no hay que decirlo demasiado claro. A los dos días, un cerebro de CiU añadió que la pitada había sido motivada por “los ataques que recibe Catalunya”. Argumento etarra: yo mato porque España me agrede.
No creo que sucediera nada irreparable si se pasara de la independencia de facto a la de iure. Que Catalunya se separe de España y forme una Eslovenia del sur no traería muchas consecuencias a quienes no queden atrapados allí dentro. Seguramente cambiaría la filiación catalana al mercado español por una sumisión al mercado francés (idealizado como “mercado europeo”), lo cual daría satisfacción a los fanáticos. Al resto de los españoles les importaría poco, como hasta ahora, por mucho que algunos cabestros salieran a la calle en busca de automóviles catalanes para romperles los faros.
Tener un Portugal a la izquierda y otro a la derecha, ¿qué más da? ¿Habrá menos dinero para subvencionar a extremeños y andaluces? Ya espabilarán. Mientras tanto, la República de Catalunya se pondría a la cola de la Unión Europea a esperar turno. Un par de generaciones y a vivir. Más generaciones se sacrificaron en la URSS. Es cierto que quedarían dentro de esa República sobre un 60% de pre-catalanes que hablan en español, les gusta la zarzuela o van a los toros, pero ellos se lo han buscado. Su propia apatía les ha conducido a donde se encuentran. Así pasó con el partido Ciutadans, que comenzó con 90.000 votos y ha terminado haciéndose el haraquiri.

No habiendo ningún problema grave, ¿no se le podría pedir a Zapatero que, al socaire de la ruina económica, resuelva este asunto? Porque lo inmoral es la ambigüedad, la hipocresía, las medias tintas, las opresiones ocultas, el peronismo rampante, las represiones invisibles. ¿No sería conveniente acabar con este enojoso asunto y pasar a cosas más serias? Si lo hace bien, si lo vende como ha vendido todas sus trascendentales decisiones (la Alianza de Civilizaciones, sin ir más lejos), es incluso probable que los españoles le vuelvan a elegir, aún descontando los votos catalanes que, ¡helás!, se habrán ido para siempre a un paraíso fiscal. Por lo menos hasta que los mossos d’esquadra invadan Valencia.

*Escritor

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NOTA DE HUMOR


24/5/2009  ANIMUS IOCANDI                         EL PERIODICO

Ferreres

Viñeta de Ferreres publicada el 24-05-2009.
Viñeta de Ferreres publicada el 24-05-2009.

 

 

Publicado en El Periódico el 24/05/09

¿PORQUÉ EL ALCALDE DE MARINALEDA (ESPAÑA) ES NOTICIA EN EL THE NEW YORK TIMES?


Desde este blog “Por la paz y la libertad” es un honor editar este comentario de un luchador por la paz y la libertad.

Juan Manuel Sánchez Gordillo es hoy noticia por el artículo publicado en el periódico ‘The New York Times’, pero algunos tenemos la suerte de conocerle desde hace muchos años en la lucha por las libertades y contra el franquismo. Como militante del PTE (Pratido del Trabajo de España)  y del SOC (Sindicato de Obreros del Campo) se las tuvo que ver con la represión franquista, permaneciendo en primera linea del combate contra la injusticia y por las libertades. Una de cuyos lemas compartimos POR EL PAN, EL TRABAJO Y LA LIBERTAD

Siempre ha sido coherente con sus principios, a su amor a Marinaleda y a sus vecinos, hasta tal punto que su continuada lucha ha logrado que en su pueblo no haya paro y todos puedan tener el derecho a la vivienda.

Marinaleda Journal

A Job and No Mortgage for All in a Spanish Town

Laura Leon for The New York Times

Workers from the nearby town of Écija worked at the farming cooperative in Marinaleda, a Communist enclave of 2,700 people.

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By VICTORIA BURNETT
Published: May 25, 2009
MARINALEDA, Spain — The people of this small Andalusian town have never been shy about their political convictions. Since they occupied the estate of a local aristocrat in the 1980s, they and their fiery mayor, Juan Manuel Sánchez Gordillo, have been synonymous in Spain with a dogged struggle for the rural poor.
Laura Leon for The New York Times

Juan Manuel Sánchez Gordillo, the mayor for 30 years, says the economic crisis proves the wisdom of his socialist vision.

 

Readers’ Comments

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Now that Spain’s real estate bust is fueling rampant unemployment, this Communist enclave, surrounded by sloping olive groves, is thumbing its nose at its countrymen’s capitalist folly. Attracted by its municipal housing program and bustling farming cooperative, people from neighboring villages and beyond have come here seeking jobs or homes, villagers and officials say.

Mr. Sánchez, a bearded 53-year-old who this month celebrated three decades as mayor of the town of 2,700, says the economic crisis proves the wisdom of his socialist vision.

“They all thought that the market was God, who made everything work with his invisible hand,” Mr. Sánchez said on a recent morning, seated in his office below a portrait of Che Guevara. “Before, it was a mortal sin to talk about the government having a role in the economy. Now, we see we have to put the economy at the service of man.”

While the rest of Spain gorged on cheap credit to buy overpriced houses, the people of Marinaleda were building their own, mortgage-free, under a municipal program, he said. If a resident loses his job, the cooperative hires him, he said, so nobody wants for work — a bold claim in a region with 21 percent unemployment.

Vanessa Romero, who moved here with her family from Barcelona in January after she and her husband lost their jobs, said she was drawn by the prospect of work and facilities like the nursery school, which costs about $17 a month. The couple make about $1,500 a month each working for the cooperative.

“If a town like this, with half the resources of other towns, or less, can provide work for people, why can’t other places do the same?” said Ms. Romero, whose parents were born in the town.

Critics say Mr. Sánchez’s claims are exaggerated and that he has succeeded in dividing up misery rather than creating wealth. By promoting low-productivity farm jobs, he has kept voters dependent on him for work and handouts, they say.

“This village has stagnated,” said Hipólito Aires, a Socialist town council member and gas station attendant. He said the political atmosphere in Marinaleda was stifling and that the mayor ostracized his opponents — a sentiment echoed by several residents who would speak only anonymously.

“Sánchez Gordillo criticized the local lords, but now he acts like them,” Mr. Aires said. “The biggest landowner in Marinaleda today is the mayor.” He was alluding to the mayor’s presumed power over the town and its 3,000-acre farm, though Mr. Sánchez, who does not own a car, says he owns no property other than his home.

Marinaleda became a center of leftist activism after Mr. Sánchez first won the mayoral election in April 1979 as a representative of the United Workers’ Collective, a Communist farm workers’ organization that promotes government through popular assemblies and believes that Andalusia should be independent from Spain. Over the years, the residents have occupied farms, picketed government offices and held hunger strikes to demand work and land.

Their most prominent campaign culminated in 1991 with the regional government expropriating the 3,000-acre estate from the Duke of Infantado and leasing it to the town. The resulting cooperative, about seven miles north of Marinaleda, grows labor-intensive crops like artichokes, hot peppers, broccoli and broad beans, as well as wheat.

These days, Mr. Sánchez’s populism permeates life in this self-anointed “utopia for peace,” which has no municipal police (a savings of $350,000 a year, officials say).

Political murals and revolutionary slogans adorn the town’s whitewashed walls and streets are named after Latin American leftists. Every few weeks, the town hall declares a Red Sunday over a bullhorn and volunteers clean the streets or do odd jobs.

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-El Colectivo de Unidad de Trabajadores (CUT), partido al que representa, es referente de la izquierda más radical.

-Lo entendemos como un partido de izquierdas nacionalista, como herramienta frente a la política de las grandes multinacionales; ecologista, porque pensamos que la naturaleza no es una mercancía sino un derecho de los pueblos; y pacifista, al creer en una sociedad sin violencia ni injusticias, lo que nos hace posiciarnos contra las bases militares de Rota y Morón, en Andalucía. 

-El campo es el principal motor económico de Marinaleda, pero ha sido también el motor político.

-Desde finales de los años setenta vimos que la única manera de tener un empleo estable era teniendo tierras, por las que luchamos doce años. Tras conseguir la tierra, nos organizamos políticamente, con un sistema de democracia directa, con participación de todos los vecinos, que deciden los presupuestos, los impuestos y el reparto de vivienda en asamblea de barrio, que es el máximo órgano de decisión. Es un poder político entendido como contrapoder. Con tierra e industria agraria hemos pasado de ser un pueblo con pleno paro y emigración a ser un pueblo con pleno empleo.

-Pero esa tierra no es de su propiedad…

-Nosotros le hemos dicho a la Junta de Andalucía que no queremos la propiedad de la tierra sino su uso de por vida. Entendemos que la tierra no es de nadie. Pensamos, como los indígenas de El Salvador o Bolivia, que la tierra es de la comunidad que la habita y la trabaja. La tierra no es una mercancía sino un derecho de los pueblos. La función de la agricultura es dar de comer a quien lo necesita y no servir de negocio. Ése es el problema: se siembra en función de los intereses del mercado y no de los pueblos.

-Hábleme de su industria.

-La industria ha sido la clave para acabar con el problema del paro. Ahora tenemos fábricas de pimiento, alcachofa, habas… con esto hemos conseguido el pleno empleo, sobre todo dirigido a mujeres que estaban discriminadas en el campo.

-¿Cómo gestionan en Marinaleda la vivienda?

-El suelo lo hemos hecho público. Una vez municipalizado, lo cedemos al autoconstructor, igual que los materiales que conseguimos a través de convenios con la Junta de Andalucía y el Plan de Empleo Rural. Se realiza de manera autogestionada y asamblearia. Hoy cualquier joven puede adquirir una vivienda en Marinaleda pagando 15 euros al mes. Por este método se han construido más de 300 viviendas en un pueblo de no más de tres mil habitantes.

-Escuchándole parece que la utopía es posible.

-Tratamos de demostrar que es posible hacer otra política. Intentamos poner en práctica esta experiencia -a mi parecer, única en Europa-, en otras zonas de la Andalucía profunda, allá donde tenemos fuerza política.

 

Hoy se comenta este artículo 

La utopía comunista de Sánchez Gordillo, según ‘The New York Times’

de Nacho González | Sevilla, en el periódico EL MUNDO http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/26/andalucia/1243328011.html

Actualizado martes 26/05/2009 14:57 horas

“La crisis actual demuestra la sabiduría de mi visión socialista”. Así se despacha el alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, para su público… norteamericano. El periódico ‘The New York Times’, referencia absoluta del periodismo a nivel internacional, ha dedicado un reportaje a la pequeña localidad sevillana donde el peculiar alcalde celebra este mes sus tres décadas en posesión la vara de mando municipal.

Victoria Burnett, enviada especial del prestigioso diario, traza en el reportaje A Job and No Mortgage for All in a Spanish Town (Un trabajo y ninguna hipoteca para todos en un pueblo español) un perfil político y social de la localidad y de su líder, “sinónimo en España de la perseguida lucha en defensa de los pobres en el ámbito rural”.

“Todos pensaban que el mercado era dios, que todo lo movía con su mano invisible”, analiza Sánchez Gordillo para los lectores del NYT. “Era un pecado hablar del papel de los gobiernos en la economía, pero ahora nos hemos dado cuenta de que tenemos que poner la economía al servicio del hombre”.

El texto alaba las formas políticas y la visión económica del líder agrario local quien, “mientras España se atiborraba de creditos baratos para un mercado inmobiliario de precios desorbitados”, ponía en marcha un programa municipal de “autoconstrucción de viviendas libres de hipotecas”. “Una valiente medida en una región con un 21 por ciento de paro”, escribe la periodista.

“Si un pueblo como éste, con la mitad, e incluso menos recursos que otros pueblos, puede dar trabajo a su gente, ¿por que no va a poder hacerse lo mismo en otros lugares?”, se pregunta una vecina de Marinaleda en el reportaje después de alabar ‘ventajas’ de vivir en la localidad como los precios de la guardería para los hijos de jornaleros.

‘Mister Sánchez’

Asambleas populares, trabajos voluntarios, los célebres ‘domingos rojos’, las invasiones de fincas o los cambios en el nomenclátor del pueblo en favor de conocidos líderes de la izquierda sudamericana llaman la atención de Burnett. “Comparándose a sí mismo con otro barbudo, aunque mucho más famoso, comunista, ‘Mister Sánchez’ cuenta cómo fue encarcelado siete veces y ha sobrevivido a dos intentos de asesinato, uno a manos de un líder fascista y otro de un enfurecido mando policial”.

Hay, sin embargo, algunas líneas dedicadas a la oposición y a los críticos con la particular forma de gobernar de Sánchez Gordillo. El concejal socialista Hipólito Aires se erige en su portavoz. “Critica a los grandes propietarios locales, pero se comporta como ellos”, asegura el socialista a la enviada especial del NY Times. “Hoy en día, el mayor terrateniente de Marinaleda es el propio alcalde”.

“Su problema es que es un revolucionario perpetuo, pero la mitad de la gente que acude a sus reuniones ni siquiera sabe dónde se encuentra Palestina”, asegura Aires aludiendo a las convocatorias que realiza el ayuntamiento marinaleño en defensa de los derechos del pueblo palestino.

El reportaje, publicado en la edición de hoy del diario neoyorquino, concluye con una sentencia del ‘revolucionario’ alcalde. “Celebramos elecciones cada cuatro años, si la gente me elige por mayoría absoluta, debo estar haciendo algo bien”.

¡Que cosas!


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa               

     Como consecuencia de la bronca que se armó en las Cortes Valencianas el pasado día 21, bronca que vino provocada por las palabras de la diputada de Compromís, Mónica Oltra, al decir esta que “los antepasados ideológicos del PP torturaban en comisarías y hacían juicios sumarísimos por razones políticas”, el diputado del PP, Ricardo Costa, por cierto, imputado en el “caso Gürtel”, dijo que su abuelo materno luchó en el bando republicano y que incluso sufrió prisión en el bando franquista. Estuvo en la marina en un submarino de la República y que posteriormente recibió dos balazos en la batalla del Ebro y que fue militante del PSOE hasta su fallecimiento. Nada que objetar a esta aclaración del Ricardo Costa, pero yo creo que él está ubicado en un espacio político en el cual aún hay algunos que sienten nostalgia y se deshacen en alabanzas cantando las glorias de aquellos que le pegaron dos tiros a su abuelo y después lo encerraron. Hay por ahí muchas manifestaciones en los medios de comunicación, en las hemerotecas, que así lo ponen de manifiesto. 

     Eso de que insulta quien puede es cierto. Pero no lo es porque esté más o menos legitimado para ello, no, puede insultar porque de alguna forma goza de una cierta inmunidad para hacerlo. Digo esto porque el conseller de Inmigración, Rafael Blasco, que fue conseller con Joan Lerma, socialista, y después lo fue con Zaplana y ahora con Camps, del PP, ha calificado  al sastre José Tomas, como “un auténtico desastre como persona”. Esto, se quiera o no, es un insulto. El conseller lo puede hacer porque está aforado y es muy complicado llevarlo ante un juez, pero si hubiera sido al revés, si el insultador hubiese sido el sastre se podría ver de inmediato ante la Justicia.

     El fiscal anticorrupción ha pedido dos años de cárcel para Carlos Fabra. Fabra ha respondido a esto diciendo que “se nota que es campaña”. Me resulta un tanto extraño que no respondiera dando las gracias al fiscal y diciéndole que por favor, que no pida nada para él, que a él no le gustan los regalos.

    En la comparecencia de Camps, en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, una de las señoras que acudieron allí para prestarle su apoyo manifestó que “a quien no le han regalado un traje alguna vez”. Tiene razón esta mujer. ¿A quién no le han regalado sus abuelos el traje para hacer la primera comunión? Esta admiradora de Camps ha dado en el clavo.

    Sorprendente Rajoy. Acaba de decir en su visita electoral a Galicia que el ejemplo del cambio en España es Galicia, es Alberto Nuñez Feijóo. Esto me ha dejado un tanto descolocado. ¿El ejemplo del cambio y de cómo gobernaría Rajoy en España, no era Francesc Camps? Lo que cambian las cosas por unos trapos de nada.

     Lo último de Rajoy ha sido tachar a los que implican a Camps en el caso Gürtel de “inquisidores del siglo XXI”. Dicho así se podría calificar a los que dijeron no conocer a Álvaro Pérez, el Bigotes, para después saberse que Camps le consideraba su “amiguito del alma” y muchos prebostes del PP se habían fotografiado con el “Bigotes”, se podría decir de todos ellos que son “los mentirosos del siglo XXI”.