COMO UN GORRIÓN Joan Manuel Serrat.


Como un gorrión

(Joan Manuel Serrat)

Es menuda como un soplo
y tiene el pelo marrón
y un aire entre tierno y triste
como un gorrión.

Le gusta andar por las ramas
ir de balcón en balcón
sin que nadie le eche mano
como un gorrión.

Nació libre como el viento,
no tiene amo ni patrón
y se mueve por instinto
como un gorrión.

Pajarillo pardo…
En la Carrera
de San Bernardo,
quedó tu nido seco y vacío
quizá algún niño ya lo robó.

Pajarillo errante
que bebe el agua de los estanques
y de mi mano jamás comió.

Y no le vende al alpiste
su calor ni su canción
por ahí busca su lechuga
como un gorrión.

Y le da pena el canario
pero no envidia a un halcón.
Le gusta volar bajito
como un gorrión.

Y tutearse con las nubes
y dormir en el rincón
donde no llegan los gatos
como un gorrión.

 

http://www.youtube.com/watch?v=FAJUgJK__Og

Anuncis

EL CATALÁN SE HABLA DESDE EL SIGLO VIII


El catalán, que se puede considerar ya formado en el siglo VIII, es el resultado autóctono de la evolución del latín que se hablaba en tiempos del Imperio Romano en la región comprendida aproximadamente entre el valle del río Isávena y el Mediterráneo y entre el Macizo de les Corberes y el del Garraf. Los primeros textos conocidos escritos plenamente en catalán datan del siglo XII. Con la conquista en el siglo XIII de las Islas Baleares y Valencia, tierras donde las hablas mozárabes románicas autóctonas ya se habían extinguido frente al empuje del árabe, el dominio lingüístico catalán alcanzó prácticamente las fronteras actuales (desde entonces, y dejando de lado ciertas modificaciones menores, solo ha sido importante el retroceso de la lengua por el sur, en Murcia y en el Bajo Segura, y el arraigo en el Alguero, en la isla de Cerdeña).

En la baja Edad Media, la lengua alcanzó su plenitud, ya que se utilizaba como lengua oficial y de cultura en todos los territorios de habla catalana que constituían la Corona Catalanoaragonesa. Esta situación continuó hasta comienzos de la Edad Moderna. En el siglo XVI, el castellano empezó a utilizarse cada vez más y a sustituir al catalán en la vida cultural y social catalana.

En 1659, la Cataluña Norte fue incorporada a Francia en virtud del tratado de los Pirineos, y las nuevas autoridades pusieron en marcha en un fuerte proceso de afrancesamiento. En el resto de la zona de habla catalana, excepto Andorra y Menorca, la creación del Estado español comportó una utilización creciente del castellano ya no solamente como lengua de cultura sino también como lengua oficial.

El desmantelamiento de la corona catalanoaragonesa hizo también que se acentuaran una serie de fenómenos: el debilitamiento de los vínculos entre los distintos territorios de habla catalana, el refuerzo de la visión compartimentada de la lengua y la dialectalización de la lengua escrita, que, a pesar de todo, continuaba existiendo. A lo largo del siglo XIX, la castellanización del país aumentó, ya que la imposición oficial del castellano, cada vez en más campos de la vida pública, hizo que gran parte de la población pasase a ser bilingüe.

La instauración, después de la Guerra Civil Española (1936-1939), de la larga dictadura franquista representó un duro golpe para la vitalidad del catalán: la prohibición absoluta en la administración, la enseñanza, los medios de comunicación, las asociaciones, la literatura, etc. de la utilización pública de la lengua, tolerada solamente en la vida privada, interrumpió totalmente el proceso de normalización lingüística que se había iniciado.

Hoy en día, la situación de la lengua catalana en el Estado español es la siguiente: a pesar de que el Reconocimiento legal del que goza es importante, es menor que el que tiene el castellano (que, a diferencia del catalán, es de conocimiento obligado y, además, es oficial fuera de su dominio lingüístico). La eficacia de la política lingüística desarrollada en los territorios de lengua catalana, bastante poco coordinados en este aspecto, se resiente de esta inferioridad legal y de la actitud de las autoridades estatales, desfavorable a la diversidad lingüística, pero también de las carencias de la actuación de las distintas administraciones (importantes especialmente en la Comunidad Valenciana).

Fuera del Estado español, la situación es diferente según el territorio del que se trate. En Andorra, a pesar de que el catalán es la única lengua oficial del Estado, las condiciones lingüísticas son similares a las del Principado de Cataluña.

El catalán estándar actual se empezó a formar a finales del siglo XIX y quedó definitivamente fijado en las primeras décadas del XX, con el establecimiento de la ortografía moderna (1913 y 1917) y la publicación de la gramática (1918) y del diccionario (1932) normativos. La proximidad que hay entre las distintas hablas catalanas permitió que la variedad estándar, que admite variaciones regionales de detalle, se basara en todos los grandes dialectos de la lengua y no únicamente en uno solo, a pesar de cierto predominio del dialecto central por razones de peso demográfico y cultural, y por este motivo se adoptó no solamente a todo el Principado, donde tuvo el apoyo de las instituciones de autogobierno de la época, sino también en el resto de los territorios de lengua catalana.

http://www10.gencat.net/pres_casa_llengues/AppJava/frontend/llengues_detall.jsp?id=16&idioma=6

Dos en uno


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                        

     No, no se trata de aquello de llévese dos y pague uno, ni tampoco de ningún “aflojalotodo”, no, el título de esta reflexión no se centra en nada de eso, el titular se refiere a los dos protagonistas políticos de la semana: A Francesc Camps, presidente de la Generalitat Valenciana y a Federico Trillo, ex ministro de defensa. ¿Por qué era él el ministro de Defensa cuando lo del Yak-42? ¿No?

     El primero, Camps, ha sido protagonista por su comparecencia ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) para declarar sobre el “caso Gürtel”. De todo lo acontecido antes, durante y después de esta comparecencia ante el juez, lo que más me ha llamado la atención, la verdad es que es lo único que manifestó al salir del edificio del TSJ, es lo siguiente: “Ya he contado la verdad”. Puestas así las cosas habría que preguntarle a Camps, si la verdad que le dijo al juez fue de la que él no conocía a Álvaro Pérez, “El Bigotes”, ni sabía que existía la empresa de éste, Orange Market, como nos dijo a todos los españoles, especialmente a los valencianos, nada más saltar a la palestra este feo asunto, para posteriormente enterarnos todos de que “El Bigotes” era su “amiguito del alma” y que además era considerado como una amistad muy íntima entre la familia del presidente. ¿Cuál de las dos versiones será la verdadera verdad -perdón por la redundancia- que el presidente Camps ha contado al juez? ¿Por qué negó Camps, a “El Bigotes” como hizo Pedro con Jesús? Grave es lo de los trajes, pero lo más grave es que Camps ha mentido. El ex presidente de los EEUU, Richard Nixon, dimitió de su cargo por que le mintió a los ciudadanos norteamericanos.

     Por otro lado tenemos el protagonismo de Federico Trillo, en la sentencia dictada por el juez del caso del Yak-42. Es curioso que no habiendo ni tan siquiera llamado a declarar, millones de españoles opinan que debió ser llamado a tal fin, haya sido el “chico de la película” y del que más se ha hablado en estos días a raíz del fallo del tribunal. La reacción de Trillo, ha sido la de presentar a su jefe Rajoy, a su jefa María Dolores de Cospedal y a su tercera jefa, Soraya Sáenz de Santamaría, la dimisión como portavoz del PP en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, no, de renunciar al escaño nada, eso significa mucho para la supervivencia de Trillo. Los tres se negaron a aceptar su ofrecimiento. Pero cuando se trata de una decisión personal, como es el caso, no tiene que estar sujeta a que otros la entiendan o no. Es una decisión propia y basta. Es más, a través del discurrir de los tiempos se han dado millones de decisiones como estas, muchísimas se han hecho con carácter irrevocable, pero esto se suele hacer cuando existe una verdadera intención de dimitir y no sé por qué tengo la sensación de que esto de irrevocable no ha llegado Trillo ni a planteárselo. Pero está claro que cuando de verdad se quiere dimitir se dimite. Como dijo Hegel: “El querer del hombres es esencialmente libre; es libre en cuanto es querer”.