NUEVO LEHENDAKARI PATXI LÓPEZ


 

Nuevo País Vasco: de Ibarretxe a López

Patxi López

Patxi López, del Partido Socialista (PSE), es el nuevo “lehendakari”. Cuenta con el apoyo del PP.

Después de 73 años los vascos se han despertado con un presidente no nacionalista. Patxi López, del Partido Socialista Español (PSE), será elegido esta noche como lehendakari en el Parlamento Vasco.

Sus retos, como los de su antecesor, Juan José Ibarretxe, están marcados por las grandes preocupaciones del País Vasco: el fin de ETA y desarrollar aún más el Estatuto de Gernika, el marco que rige las competencias de la autonomía.

Un tercer tema se ha metido en la agenda: la crisis económica. Aunque el País Vasco es una de las comunidades autónomas más prósperas de España, no escapa de la recesión.

López ya ha anunciado una reducción del 20% de cargos y sueldos en la plantilla de funcionarios que le acompañarán. El próximo 21 de mayo le espera una huelga general de trabajadores que piensa disuadir con una inyección de gasto público.

En la mira

De Ibarretxe a López hay un cambio de tono que se evidencia en sus filiaciones políticas (Partido Nacionalista Vasco y PSE) y en el discurso de investidura del nuevo lehendakari: “Pido la confianza para hacer un país más fuerte, que separe los viejos discursos separadores y construir entre todos un país tolerante”, ha subrayado López esta mañana.

El discurso no ha estado exento de tensión después de que hace algunos días el Ministerio de Interior admitiera que ETA planeaba un atentado durante la ceremonia.

Juan José Ibarretxe

El estatuto político de tono separatista con el que insistió Ibarretxe no fue bien recibido.

“El primer reto de López es normalizar la situación del País Vasco. En ese sentido no es normal que un partido como el PNV lleve treinta años en el poder sin que haya alternancia. Daba la sensación del que el gobierno vasco era propiedad del PNV”, señala Nicolás Sartorius, vicepresidente de la Fundación Alternativas y director del Observatorio de Política Exterior.

López llega con el apoyo del Partido Popular (la derecha), un matiz que según Sartorius se debe aclarar. “El gobierno de López no es una coalición, es socialista pero ha recibido el apoyo del PP. En ese sentido López tiene el reto de no crear división con los partidos nacionalistas”.

Para José Luis de la Granja, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, el péndulo soberanista y patriótico que el PNV ha esgrimido durante los últimos años se inclinará hacia un lado más moderado y autonómico. Una de las principales banderas del lehendakari saliente fue el conocido como Plan Ibarretxe, un estatuto político de tono separatista que planteaba una libre asociación con España.

De entrada López ha señalado una defensa del Estatuto de Gernika (más desarrollado, sobre todo en las transferencias económicas hacia el País Vasco) y temas hasta ahora intocables como la libertad lingüística en la educación: las familias podrían decidir si sus hijos reciben clases en euskera o en castellano.

El tema toca una de las fibras más profundas y reivindicativas del nacionalismo vasco. El euskera es uno de los idiomas más antiguos de Europa.

El principal reto: el fin de ETA

Ahora hay que ver qué pasa con el PNV. Esa es la gran incógnita. Después de que un partido gobierna durante treinta años le surgen muchos problemas

Nicolás Sartorius

Para Sartori el principal reto de López tiene nombre: ETA. “Hay que acabar con ETA. Es una situación anómala, hay gente amenazada en el País Vasco; el propio gobierno que comienza está amenazado. Es una situación insólita en Europa. Sin duda es el principal reto por resolver. Dudo que haya sido una prioridad para los gobiernos anteriores”.

El propio López ha sido tajante en su discurso: “Yo seré un lehendakari que día a día estará frente a ETA”.

En menos de un año, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (y la ayuda de Francia) ha capturado cuatro máximos responsables de la cúpula etarra. La cercanía de López con Zapatero (del mismo partido) le ha valido que ETA le declare a él y a su gobierno “objetivo prioritario”.

En ese sentido, la política vasca mejorará sus relaciones con el gobierno central. Durante los 10 años de mandato de Ibarretxe las relaciones con los sucesivos ejecutivos no fueron las mejores, desde Aznar hasta Zapatero.

El llamado Plan Ibarretxe (que buscaba darle un nuevo estatus político al País Vasco y contemplaba realizar un referendo sobre la independencia) y que presentó dos veces ante el congreso, no fue bien recibido , y sus condenas tardías y a cuentagotas después de algún atentado de ETA, abrieron una brecha entre él y las víctimas.

“Ibarretxe ha ido por un camino equivocado. La sociedad vasca es plural. Si sumas los votos del PP y del PSOE suman casi un 50%, con lo cual no hay una mayoría clara. Él ha jugado muy fuerte a la independencia, a la autodeterminación del País Vasco pero para ello se requiere previamente ser independiente. Eres soberano cuando eres independiente pero eso no ha sucedido ni se va a aceptar. Ibarretxe lo que ha hecho es crispar las cosas, dividir. Ahora hay que ver qué pasa con el PNV. Esa es la gran incógnita. Después de que un partido gobierna durante treinta años le surgen muchos problemas”, subraya Sartorius.

De momento el discurso de investidura de Patxi López, el nuevo lehendakari vasco, ha sido en euskera y luego en castellano. Algo que no solía hacer Ibarretxe.

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Los profesionales


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                       

    Cuando decimos aquello de que “ha alcanzado un alto grado de profesionalidad” normalmente nos estamos refiriendo a una persona en concreto o a un colectivo determinado. Con ello pretendemos reconocer los méritos concurrentes en esa persona o en ese colectivo y a su perfección en el trabajo que desarrolla.

     Todo esto está muy bien para todos aquellos que se mueven dentro del mundo de las distintas profesiones. Profesiones desarrolladas a lo largo de su vida cuya eficacia ha quedado sobradamente demostrada.

       En numerosas ocasiones el rey, Juan Carlos I, se ha referido a la reina doña Sofía como “una gran profesional”. Yo no sé si la profesionalidad tiene algo que ver las cosas de la política. Con todos aquellos que de una forma u otra están inmersos en el devenir político de cada día. Creo que no. Es cierto que por puro y exclusivo ordenamiento constitucional, en algunos países aún existen los monarcas, cada vez más en desuso, estos nacen ya con el oficio debajo del brazo: Ser jefes de Estado, aunque en muchos casos con escasas posibilidades de actuar como tales.

     Hace unos días, y con motivo de la inclusión en la lista del PSOE para las elecciones europeas de una concejala de Elche, la portavoz de la oposición, del PP, dijo que le deseaba muchos éxitos tanto en lo personal como en lo profesional en el caso de salir elegida. Resulta curioso que cada vez escuchamos más la palabra “·profesión” “profesional” o “profesionalidad” cuando nos referimos a los cargos públicos. Sin pretenderlo estamos apoyando esa intención de muchos políticos de que la política se convierta en una profesión. Si ese día llega, el “navajeo” y los clásicos “codazos”  que se dan en la actualidad todos los que aspiran a hacer de la política su medio de vida serán una mera pelea de patio de colegio comparado con los “palos” que se van a dar por ese “quítate tú para que me ponga yo”. El cargo político, a cualquier nivel, debe desempeñarse con el máximo afán de servir a los demás y sobre todo con honestidad y siempre pensando en lo transitorio o efímero que es. Nunca deben pensar en servirse del cargo, ya tenemos bastantes malos ejemplos de ello. El cargo político no exige profesionalidad porque nunca debe ser una profesión. Exige humildad, generosidad y entrega total para ayudar a resolver los problemas de las gentes a las que representan a quienes les deben, por haber confiado estos en ellos y haberles dado su voto, el poder gozar del honor de servir a su ciudad o a su país.

    El ejercicio de la política nunca puede ser una profesión, debe ser considerado como algo hermoso que nos da la oportunidad de servir a los demás. Pero por desgracia creo que al final ganarán los “profesionales”. Si esto ocurre, apaga y vámonos.