Generar polémica


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

               

    La profesora de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), Gloria María Tomás, ha generado estos días una cierta polémica a raíz de su conferencia homófoba, según la prensa, en la Universidad de Alicante.

    La profesora de la UCAM dijo que: “Nos quieren meter la homosexualidad por narices en esta sociedad” y que si tuviera un hijo, no lo tiene por que, según sus manifestaciones es numeraria del Opus Dei y, por tanto, es soltera, pero que si tuviera un hijo “lo llevaría a un buen médico, a ver que podemos hacer por este chaval”. Para la profesora Gloria María Tomás, la homosexualidad es una enfermedad.

      No es esta la primera ocasión en que por parte de personas en las que concurre su relación con la UCAM, se genera una polémica. Ya el 27 de abril de 2007 el diario El Plural, publicaba una información en la que catedráticos y profesores de la Universidad Pública de Murcia (UM) mostraban su indignación por una sorprendente tesis de la UCAM en la que se afirmaba que los mujeres que trabajan aumentan el riesgo de infarto de sus maridos y que la religiosidad combate la ansiedad y los riesgos cardiovasculares. Asimismo en dicha tesis se decía que “los hombres casados y con esposas que no trabajan fuera de casa tienen menos riesgo de sufrir un infarto”: Esta tesis cuyas conclusiones adelantó José Abellán, director de la autodenominada Cátedra de Riesgo Cardiovascular de la Universidad propiedad del Obispado murciano, decía, además: “Lo que más protege al hombre de riesgos cardiovasculares es estar casado con una mujer que tenga dinero, cierto nivel de estudios y que no trabaje fuera de casa”, añadiendo: “El sentimiento religioso protege del riesgo cardiovascular, en el sentido de que la familia nuclear mediterránea es más cercana, se toca, eso genera una serie de endorfinas y neurotransmisores que combaten la ansiedad y reducen el riesgo de infarto”. También decía el director de la UCAM que “la fe y la paz ayudan a solventar problemas”. O sea que para salvaguardar la salud del marido lo mejor es que la mujer esté en casa y con la “pata quebrá” y si esta tiene dinero mucho mejor para el sistema cardiovascular del esposo y no te digo de lo bueno que es el “sentimiento religioso” para el corazón, mano de santo. Nunca mejor dicho.

    Es curioso, en las dos ocasiones que he tenido de poder leer algo relacionada con  la UCAM  lo ha sido en estos términos un tanto, o bastante, en mi opinión, discutibles y polémicos, sin duda alguna.

                                                                          

FEDERICO GARCIA LORCA, EN NUESTRA MEMORIA


Federico García Lorca, en nuestra memoria

Fecha Sábado, 18 oct 2008 a las 14:59:18
Tema Cultura

  A LA ESPAÑA IMPERIAL LE HAN ASESINADO SU MEJOR POETA

 

 

 

 

 

  Conmovido por esta sucesión de formas que sólo la vida puede ofrecernos, en estos días furiosos de lluvia, de sol encadenado, en lo más íntimo de mi ser ha empezado a dolerme tu muerte. He podido, al fin, encontrarme; de vuelta de la guerra. He hallado de nuevo mi sensibilidad olvidada en mi pozo de hombre.

  De librería en librería, he ido buscando tus libros, tus poemas.

  De una me llevaba el último ejemplar de tu Romancero gitano; de otra, Bodas de Sangre; en esta me decían que , hacía unos días, habían vendido los pocos libros tuyos que quedaban; en aquélla –la última-, compro cierta Antología que contiene tus más bellos poemas. Cuántas veces hemos reído juntos al hojear este libro, ese revoltijo de poetastros de todas clases. Mi peregrinación era como un homenaje a tu muerte. Algo así como la alegría que he sentido y no podré jamás escribir.

 

                Yo firmo solemnemente nuestra amistad de entonces, por mi sangre derramada en la más altiva intemperie de un campo de batalla, que  Falange Española, ni el ejército de España tomaron parte en tu muerte. La Falange perdona siempre; y olvida. Tú hubieras sido su mejor poeta, porque tus sentimientos eran los de Falange. Querías Patria, Pan y Justicia para todos. Quien se atreva a negarlo miente; su negación es el testimonio más exacto de quien jamás quiso saber de ti. Los hombres sólo nos conocemos cuando hemos llorado juntos muchas veces; cuando hemos convivido durante largo tiempo en la intimidad de las trincheras, allí donde florece la vida  más alta. Te sabías poseedor del fuego, de la luz y de la risa. Tu calidad divina de poeta te elevaba sobre las mezquindades de la tierra y, sin embargo, rescatar a los hombres de la impiadosa realidad, redimir su triste vida condensar en ti el dolor de todos, era una de tus mayores preocupaciones y el eje de tu filosofía. Pero no todos podían comprenderte.

  El crimen fue en Granada; sin luz que iluminara ese cielo andaluz que ya posees. Los cien mil violines de la envidia se llevaron tu vida para siempre. Tu cuerpo gigantesco se derrumbó, medroso, ante el golpe brutal de adormidera de los cuchillos de tus enemigos; tu cuerpo gigantesco, faraónico se batió con la inercia en dos mitades y caíste a los pies de tu asesino, tal vez en una isla evidente de poesía. Eras poeta, vivías en tu mundo. Amabas a los hombres, a los pájaros, las naranjas de sal y los corales…Tenías que morir o claudicar tu luz; volver a sus dominios de bandera y de estímulo o entregar tu mirada y tu corcel poético a los verdugos de la poesía, a esos dueños del cieno que no ven más que el mundo, y odiaban a muerte tu frente cuajada de luceros.

  Tenías que morir…Eras poeta. Como en tu “Elogio a Doña Juana la Loca”. Granada era tu lecho de muerte/Los cipreses tus cirios/La sierra tu retablo.

  Se desplomó tu cuerpo para siempre y se borró tu risa de los mapas: y la tierra tembló a través de tus manos de agonía al sentir la llegada de tu espíritu.

  Y sin embargo no puedo resignarme a creer que has muerto; tu no puedes morir. La Falange te espera; y su bienvenida es bíblica. Camarada, tu fe te ha salvado: Nadie como tú para sintonizar con la doctrina política y religiosa de la Falange, para glosar sus puntos, sus aspiraciones.

  A la España Imperial le han matado su mejor poeta, García Lorca. Falange española, con el brazo en alto, rinde homenaje a tu recuerdo lanzando a los cuatro vientos su PRESENTE mas potente.

  Tu cuerpo ya es silencio, silencio mudo y sombrío: pero sigues viviendo intensamente vivo, en las formas que laten y en la vida que canta; apóstol de la luz y de la risa. Andalucía y Grecia te recuerdan. ¡Arriba España!

 

 Luis Hurtado Álvarez

                                                                                                                    

 Publicado en el semanario falangista Antorcha, de Antequera, en marzo de 1937. Su director Nemesio Sabugo Gallego, poeta y catedrático de instituto, fue detenido por las autoridades militares franquistas  por su publicación.

LA TERCERA ESPAÑA Lorca y José Antonio


 

viernes 3 de octubre de 2008

Lorca y José Antonio


Hay, sin duda, amistades peligrosas que la llamada memoria histórica trata de olvidar. Por encima de enfrentamientos ideológicos, los primeros años treinta propiciaron un ambiente de camaradería intelectual y personal que hizo que confraternizaran personajes que después se verían encuadrados, en ocasiones no muy a su gusto, en cada una de las dos Españas enfrentadas. Es el caso de José Antonio Primo de Rivera y Federico García Lorca. Por edad ambos pertenecientes a la Generación del 27, una generación de la amistad, como con acierto ha sido definida. Compartieron amistades, ambientes intelectuales, gustos literarios y ese aire de época que les hizo vivir al límite entre lo espontáneo y lo difícil. 
Son pocos los testimonios que tenemos de la posible relación entre José Antonio y Lorca. En su Biografía apasionada de José Antonio, el escritor falangista Ximénez de Sandoval, amigo de José Antonio, testimonia el interés del fundafor de Falange por conocer a García Lorca. Fue en el reestreno el 27 de febrero de 1935 de Bodas de sangre:
A Federico García Lorca -a quien José Antonio admiraba extraordinariamente y de quien decía que sería el poeta de la Falange -no hubo modo de presentárselo, aún cuando una vez me invitara el Jefe a ver “Bodas de sangre” en el Coliseum, y entráramos en el camarín de Lola Membrives para ver si estaba y conocerle.
Un año después en el Teatro Lara se representaba una obrita teatral de Ximénez Sandoval y en el auditorio se encontraban Lorca y José Antonio. Sandoval recuerda que quiso aprovechar la ocasión para presentar a José Antonio a Lorca. Según él, tampoco fue posible. Aunque este autor se inclina a creer, por tanto, que no hubo relación entre ambos, todo nos hace indicar que en el Madrid de los años treinta lo más probable es que se conocieran. Gabriel Celaya, quen trató a Lorca y José Antonio, rememora las famosas tertulias de La Ballena Alegre. Aunque algo extensa la cita creo que merece la pena reproducir la palabras de la entrevista que concedió al hispanista Ian Gisbson. Podemos visualizar el clima que se repiraba antes de que los odios se desatasen:
Nosotros teníamos una tertulia donde íbamos a tomar café todos los días, era un sitio que se llamaba La Ballena Alegre, en los bajos del Lyon. A esta tertulia íbamos, pues, estudiantes de la Residencia de Estudiantes, que muchos eran actores de La Barraca, del teatro de Federico, iban el mismo Federico, Eduardo Ugarte, que era el otro codirector, con Federico, de La Barraca, muchos residentes y muchos amigos. Y allí nos reuníamos todos los días en el mismo sitio…Nosotros estábamos allí en una mesa. Y en la mesa de enfrente había otra tertulia, que era todos los fundadores de la Falange: José Antonio Primo de Rivera, Jesús Rubio (que después fue ministro), José María Alfaro…Nos conocíamos todos y nos insultábamos, pero era todo como un juego porque nos decíamos: “¡Cabrones! ¡Fascistas! ¡Rojos!”. Esto sería el año 1934. No había hostilidad. Las tertulias eran separadas y en los periódicos nos metíamos los unos con los otros, pero no había una cosa de guerra, era cosa de amigos, de intelectuales, de estudantes, y nos veíamos en las mismas exposiciones, en los mismos conciertros, en las mismas obras teatro. Madrid era muy pequeño…Estas cosas que te cuento de La Ballena Alegre, esto de que nos gastábamos bromas los unos a los otros y nos decíamos: “¡Cabrones!”, “¡Rojos!”, ¡”Fascistas!”, como en broma y que luego estábamos juntos tomando una cerveza en el bar del teatro, esto ya no parece verosímil; sin embargo, ¡era así!
Más adelante detalla el momento en el que Federico le presenta a José Antonio una de las innumerables noches madrileñas donde los jóvenes escritores compartían amistad, literatura, música y copas.
A José Antonio me lo presentó Federico en Casablanca una noche de whiskys. Yo no había ido con Federico, había ido con un grupo de la Residencia, vamos de la misma tertulia, y allí estaba ya Federico con José Antonio. Casablanca era un cabaret, como se decía entonces, un sitio de baile nocturno. Y allí fuimos después de cenar y allí estaba ya Federico. “Oye, ven aquí -me dice-, te voy a presentar a José Antonio, vas a ver que es un tío muy simpático” Y nos presentó. Yo solo estuve en Madrid hasta el 35. Así que es totalmente cierto que Federico y José Antonio se conocían.

El diplomático chileno y republicano convencido Carlos Morla Lynch, al que recientemente la editorial Renacimiento ha reeditado sus interesantes memorias en dos volúmenes En España con Federico García Lorca y España sufre, fue íntimo amigo de Federico y también trató a José Antonio del que, desde la distancia ideológica pero de la cercanía personal y humana, hace los siguientes comentarios:


José Antonio me es extremadamente simpático. Todo un varón, fuerte, viril, decidido, con rostro y fisonomía de niño bueno. Nunca mejor aplicada para definirlo que la expresión andaluza “tiene cielo”. Su actitud -muy discutida- es noble y levantada, y no habrá republicano -por fanático que sea- que en el fondo de su ser íntimo no lo sienta así. Estoy cierto de ello…
En vista de que es temprano todavía me voy a un Coktail-Party mundano que tiene lugar en Bakanik, el bar que está de moda. Me encuentro allí, en un ambiente elegante y aristocrático, con José Antonio, por quien tengo la mayor estimación. Es un muchacho de una entereza y noble caballerosidad a toda prueba; valiente, vertical siempre y seguro de sí mismo…
-Tienes la suerte- le digo- de que te quieran hasta tus enemigos. Noto que esta declaración sincera le conmueve, y, después de repetir la frase pausadamente -“hasta mis enemigos”- como para penetrarla bien, se queda pensativo.

El pintor falangista Alfonso Ponce de León también pudo servir de enlace entre José Antonio y Lorca. Asesinado sin escrúculos por los republicanos en 1936, este interesante artista, que diseñó el logotipo del SEU, colaboró con Federico en La Barraca desde 1932. Además se casó con Margarita Manso quien, según el también artista Santiago Ontañón, con anterioridad había mantenido una intensa relación con Lorca.
José Antonio quien definía a la Falange como un movimiento poético que “levantaba la bandera de la poesía que promete frente a la poesía que destruye” y afirmaba que “a los pueblos no los ha movido más que los poetas”, se rodeó de un grupo de escritores, la llamada “corte literaria de José Antonio”, cuya relación con otros autores de la Generación del 27 y las vanguardias fue intensa. Rafael Sánchez Mazas, protagonista de la exitosa novela Soldados de Salamina, Ernesto Giménez Caballero, mentor de la integradora Gaceta Literaria, Eugenio Montes, Agustín de Foxá, Jacinto Miquelarena, José María Alfaro, Luys Santa Marina, Tomás Borrás, Samuel Ros, discípulo de Ramón Gómez de la Serna, Dionisio Ridruejo o Pedro Mourlane Michelena unieron a su faceta de escritores su militancia falangista. Recientemente dos libros han estudiado el ambiente intelectual en el que se gestó la fundación de la Falange: La corte literaria de José Antonio de Pablo y Mónica Carbajosa y Vanguardistas de camisa azul de Mechthild Albert.
Es precisamente en estos ambientes de vanguardia donde Lorca y José Antonio también pudieron coincidir. Curiosa y muy interesante era la Sociedad Gastronómica GU, fundada en San Sebastián en 1934. Sus principales impulsores, que con anterioridad se reunían en el Café Madrid, fueron Aizpurúa, Cabanas, Lagarde, Jesús Olasagasti y Carlos Ribera. Siguiendo las tendencias vanguardistas de la época, el local estaba decorado como si fuera un barco, siendo el púlpito para las conferencias una especie de torre de control. La conferencia inaugural, a la que asistió Pablo Picasso, la pronunció Rafael Sánchez Mazas. Por allí desfilaron gentes pertenecientes a lo que poco años después se conocería como las dos Españas y que entonces compartían una misma pasión por la cultura y la modernidad: Max Aub, Giménez Caballero, Benjamín Jarnés, Guillermo de Torre y por supuesto Federico García Lorca y José Antonio Primo deRivera quienes posiblemente coincidieron en algunas de sus veladas.
   Como hemos comentado, uno de los impulsores de GU fue el arquitecto y líder falangista donostiarra José Manuel Aizpurúa. Cuenta Gabriel Celaya que  el 8 de marzo de 1936 se citó con García Lorca en el hotel Biarritz de San Sebastián. Lorca había pronunciado el día anterior una conferencia sobre el Romancero Gitano en el Ateneo donostiarra. Lorca apareció acompañado por José Manuel Aizpurúa, fundador de la Falange en San Sebastián. Celaya, llevado por sus prejuicios izquierdistas, se negó a saludar a Aizpurúa, creándose una situación tensa. Tras marcharse el arquitecto falangista, relata Celaya:
Me preguntaba Federico por qué no había querido saludar a José Manuel Aizpurúa, y por qué entre los dos, le habían creado una situación tan tensa. Yo trataba de explicárselo con frenesí, quizá con sectarismo, y él, incidiendo en lo humano, trataba de explicarme que Aizpurúa era un buen chico, que tenía una gfran sensibilidad, que era muy inteligente, que adoraba mis poemas, etc. Hasta que al fin, ante mi cada vez más violenta cerrazón , reaccionó , o quizá quiso que abriera los ojos de sorpresa , con la confesión de lo terrible:
-José Manuel es como José Antonio Primo de Rivera. Otro buen chico. ¿Sabes que todos los viernes ceno con él? Pues te lo digo. Solemos salir juntos en un taxi con las ventanillas bajadas, porque ni a él le conviene que le vean conmigo, ni a mí me conviene que me vean con él. 

Ian Gibson recoge una anécdota ocurrida el 25 de agosto de 1934 en Palencia donde La Barraca representaba el Burlador y las almenas de Toro. En un céntrico restaurante de la ciudad, mientras los actores y estudiantes de la compañia comían, entró José Antonio junto a cuatro falangistas. Al darse cuenta éste de que allí se encontraba García Lorca, le mandó una nota que acababa de escribir en una servilleta y que, según Modesto Higueras, leyó Lorca con disimulo:
Federico, ¿no crees que con tus monos azules y nuestras camisas azules se podría hacer una España mejor?

Y es que José Antonio, gran conocedor de la literatura española del momento, era admirador de la obra poética y dramática de Lorca. Así, según Ximénez Sandoval,  sus Canciones se encontraban entre los libros preferidos del fundador de la Falange, junto a Marinero en tierra de Rafael Alberti y Víspera del gozo de Pedro Salinas. De hecho, José Antonio consideraba a Lorca como el mejor cantor de la imaginada España nacionalsindicalista, esa “España alegre y faldicorta” que nada tuvo que ver con la que finalmente se impuso tras la guerra, una España liderada, en palabras del propio José Antonio, por un grupo de “generales de desoladora mediocridad política” que no tuvo escrúpulos en aniquilar físicamente al poeta granadino e ideológicamente al revolucionario falangista. Corría el mes de agosto de 1936. José Antonio estaba encarcelado cuando se enteró del asesinato de Lorca. Según cuenta Ximénez Sandoval “por Miguel Primo de Rivera, sé que se enteró del trágico fin del gran poeta granadino en los días de su proceso, y le impresionó mucho”
  Lorca fue víctima de venganzas personales y del radicalismo de los sectores más reaccionarios de la capital granadina, con Ruiz Alonso a la cabeza, que tras deshacerse de los líderes falangistas auténticos opuestos al revanchismo y a los asesinatos indiscriminados, como el cordobés Patricio González de Canales, desató en la capital granadina una represión sin límites. Precisamente Lorca fue a buscar refugio en la casa del poeta falangista, Luis Rosales. Esta situación se repitió en otros muchos puntos de España. La Falange fue progresivamente adulterada, algunos de sus miembros como Manuel Hedilla encarcelados y otros, como Juan José Domínguez o J. Pérez de Cabo, incluso fusilados. En la zona republicana, tres meses después de la muerte de Lorca, también caía vilmente asesinado José Antonio en el patio de la prisión de Alicante. Está claro que lo que se debatía en los campos de batalla no era el triunfo de la legalidad, la democracia, el sentido común o la inteligencia. 
Lorca y José Antonio vivieron con intensidad y generosidad, seducían y cautivaban a los que los conocieron, cayeron muy jóvenes víctimas del odio y tras sus injustas muertes, sufrieron la manipulación de aquellos que, desconociendo el sentido último de sus trayectorias vitales, los convirtieron en mitos peterificados al servicio de ideologías excluyentes. Sin saberlo, o quizá conscientes de ello,  cada vez que Lorca y José Antonio compartían whisky y dancing en el Casablanca, amigos en La Ballena Alegre, lecturas poéticas, tertulias o paseos inconfesables en el Chevrolet amarillo, estaban construyendo la Tercera España. 

 

 

PUES NO, LA HISTORIA ES LA QUE ES


¡Que conste en acta!   El Periódico 8/04/09

ENRIQUE Arias Vega
Periodista

José Bono ha ordenado retirar del Diario de Sesiones del Congreso los insultos de la diputada Celia Villalobos a su colega Miguel Ángel Heredia. Así que ya no constará que aquella le llamó “indigno” y “ladrón”. Tampoco los reproches previos del diputado socialista al alcalde de Málaga.
Es una pena, qué quieren que les diga, pero, sobre todo, es una falsedad. Gracias a esta y a muchas otras mutilaciones anteriores de lo allí sucedido, los historiadores futuros que estudien las actas del Congreso pueden llegar a la equí- voca conclusión de que en nuestra época este era un lugar paradisíaco y ejemplar.
Lo mismo ocurre con el ansia por borrar aquellos doctorados, alcaldías perpetuas y declaraciones de hijo predilecto otorgados al dictador Franco, como si semejante ignominia no se hubiese cometido. Prefiero que esa infamia conste en acta, con los nombres que la perpetraron. Y es que, si no tuvimos valor para cambiar en su momento nuestra historia, no tratemos de hermosearla ahora para tapar así nuestra vileza de entonces.