SANTIAGO CARRILLO (La peluca de la transición)

No nació en un mítin, pero poco le faltó. Santiago Carrillo Solares (Gijón 1915) aún conserva aquella imagen que lo explica todo: “Mi primer recuerdo fue cuando ví a mi padre tras las rejas de la cárcel de Gijón, después de la huelga de 1917. Yo tenía casi tres años”. Wenceslao Carrillo era dirigente de la UGT y su hijo Santiago, a los 18 años, llegó a secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas. A los 22 años, Carrillo fue nombrado comisario de orden público de la Junta de Defensa de Madrid. Después de la guerra se dedicaría aún más en alma, corazón y vida a su partido. A la sombra de Dolores Ibarruri escaló la cima de la secretaria general. Le faltaba cubrir con éxito la otra etapa de su existencia: el regreso a España después de la muerte de Francisco Franco.

Y Carrillo regresó para quedarse. Y regresó, medio disfrazado con una vieja peluca de viejo sátiro, el 7 de febrero de 1976. Sólo cuando pactó su futuro con Adolfo Suárez fue cuando convocó una rueda de prensa clandestina, el 10 de diciembre de 1976, en Madrid. “No volveré a salir de España hasta que el Gobierno me dé un pasaporte”.

Lo detuvieron doce días más tarde a fin de aviarle los papeles, para mayor rabia de la ultraderecha, que como había podido leerse en El Pensamiento Navarro, meses antes, estalló en júbilo al serles denegados los pasaportes a Carrillo, Pasionaria y Enrique Lister. “Por ahora no pasarán”, tituló el citado diario pamplonés. Decia bien: por ahora.

Carrillo se encontró ante una situación que no se parecía en nada a la profetizada por él en la revista francesa Lui (entrevistado un año antes de la muerte de Franco). por aquellas fechas llegó a decir: “Es evidente que tan pronto muera Franco, los estudiantes y los obreros desencadenarán profundos y vastos movimientos de reivindicación social. Entonces aunque Juan Carlos, preso de pánico, llame al Conde Barcelona para enderezar la situación, será demasiado tarde. Y vendrá la República”.

En esa misma conversación con José Luis de Vilallonga Carrillo se despachaba así contra el entonces Príncipe: “Para nosotros, Juan Carlos no representa nada. Lo consideramos como una pura creación del régimen actual”. En otra célebre entrevista concedida a Oriana Fallaci en L’Europeo, Carrillo abundó en lo manifestado unos meses antes: “Juan Carlos es una marioneta que Franco manipula como quiere; es un pobrecito sin dignidad ni sentido político”.

Pero iba a cambiar muy pronto de parecer. Casi, como el que cambia de peluca. No en vano tuvo que reconocer que su equivocación más importante había sido “mantener la idea de que Juan Carlos iba a ser una continuación de la Monarquía del Movimiento”.

Ya el Rey era para casi todos “el motor del cambio”.

Nada más ser legalizado el PCE, el Sabado de Gloria de 1977, Carrillo resucitó sus proposiciones deshonestas (“Gobierno de concentración nacional” fue la más importante, mientras cuajaban los Pactos de la Moncloa) que fueron perfilándose y acomodándose a la dinámica política: “Política de concertación”, “política de amplia mayoría”, “política de consenso”, “nueva mayoría de progreso”, “política de unidad democrática…”.

Todo fue a las mil maravillas mientras se entendió con Suárez, quien en un momento dado, desvelaría Carrillo años después, le propuso un “un programa común sin contar con el PSOE”. Todo siguió yendo más o menos bien hasta que los comunistas contestatarios de Carrillo dejaron de morderse la lengua y de un flanco y de otro llovieron las granizadas dialécticas.

Ya no se acordaba casi nadie del Carrillo tan valiente y tan digno en el 23-F.

Aquello sólo podían remediarlo un resultado electoral saneado, aunque los sondeos previos pronosticaban un desastre que, en la noche del 28 de octubre de 1982, se consumó inmisericordemente.

La historia reciente es todavía más conocida. Carrilo ya no está en el PCE y el PCE ya no es el mismo sin Carrillo. Aquí han perdido las dos partes.

Extraido de Desatado y bien Desatado – El Periódico

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3 respostes a “SANTIAGO CARRILLO (La peluca de la transición)

  1. Retroenllaç: ¡Noticia! Un nuevo diario impreso: “La Voz de la Calle” | Artículos

  2. Retroenllaç: Los Conciertos de la Transición 3: Quilapayún (por Javier García-Pelayo) « El Mundano

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