España, ¿mal negocio para Cataluña?


Mucho se ha hablado de las balanzas fiscales, la financiación autonómica (tan ligada a las balanzas) y el mal negocio que para Cataluña supone pertenecer a España. Me gustaría hacer unas reflexiones que puedan ayudarnos a debatir sobre un tema que en el blog ha dado tanto que hablar. (Xavier, lo prometido es deuda)

 

Parámetros básicos en la distribución territorial del gasto público

En un estado como el nuestro, con un estado del bienestar consolidado (funcione mejor o peor), un % del gasto muy elevado viene determinado por las leyes “sociales” que se aprueban y que, según sus promotores, pretenden redistribuir la riqueza. Por tanto, hay parámetros que son básicos en el resultado que acabarán dando unas balanzas fiscales (y siempre teniendo en cuenta la dificultad que hay para confeccionarlas):

  • Número de habitantes
  • Población activa vs población pasiva
  • Renta per cápita.
  • Nivel de paro
  • Población que cumple con criterios de subvención
  • Peso del sector público
  • Nivel de infraestructuras

 A ello hay que sumar, que dado que la administración española está sumamente descentralizada, Continua llegint “España, ¿mal negocio para Cataluña?”

CAPITALISMO Y SOCIALISMO


Coincidiendo con la crisis económica que cíclicamente nos afecta, como si nos quisiera avisar reiteradamente de que el sistema capitalista y liberal es el paradigma del fracaso de organización económica y social, se estrena en los cines la película que nos habla del Che Guevara (y que yo todavía no he visto).

El estreno de la película, con un notable éxito, coincide con los actos que se hacen en muchos lugares con motivo del 35 aniversario del golpe de estado en Chile contra el socialista Salvador Allende; este año también se conmemora el centenario de su nacimiento.

La caída del muro de Berlín, consecuencia de la caída del sistema estrictamente socialista, dejó al capitalismo como único sistema económico válido (Cuba se ha convertido en la excepción que confirma la regla). Producción y beneficio, estas son las únicas dos máximas de un sistema que no tiene ningún escrúpulo hacia quienes no se adaptan a sus reglas. Quienes no pueden producir y quienes no pueden originar beneficios, son sencillamente un estorbo para el sistema.

Después de unos años de vorágine capitalista, y con una crisis económica despiadada que afecta especialmente a los países que hace cuatro días ataban los perros con longanizas, comprobamos que renace una especie de nuevo sentimiento social.

La gente que va al cine a ver al Che entiende que el personaje era real y que la utopía también puede convertirse en realidad. Quienes asisten a los actos en honor de Salvador Allende, redescubren a un nuevo personaje, idealista y que sabía qué era lo mejor para su pueblo y para el conjunto de la sociedad.

El socialismo, como ideología, como sistema, no fracasó. En todo caso fracasaron las personas, los gobiernos y las organizaciones que, atendiendo a una extraña característica de especie, fueron incapaces de aplicar las directrices que debían de ser las herramientas para hacer un mundo más justo.

Hoy, apenas quedan unas tristes caricaturas cargadas de mesianismo en la América Latina, y que pretenden llamarse socialistas.

¿Es más justo el neoliberalismo que el intervencionismo de los grandes centros de producción? ¿Es mejor, quizás, el salvaje libre mercado que una sanidad y una educación al alcance de todo el mundo? Yo no lo creo.

Una sociedad puramente socialista es una sociedad justa por definición. Y, eso, significa que ante un reparto de los recursos y de la riqueza, algunos no podrían continuar enriqueciéndose de una manera indigna.

Hablo de aquellos que tienen el poder (en su sentido más amplio) y que mueven los hilos de la sociedad mundial. Mandan, tienen el poder, y la crisis que para los trabajadores es una pulmonia, para ellos es un resfriado primaveral. Por eso hay crisis económica, pero no crisis de sistema. Porque el sistema lo mantendrán sí o sí. Porque es su sistema: el sistema capitalista.

Jaume Pros

El pueblo contra Wall Street‏


Este escrito es una idea original de nuncamais, que ya va siendo hora que se fije porque no sé como lo hace pero me tengo que cargar todo el escrito.

From:

Paul Hilder – Avaaz.org (avaaz@avaaz.org)

Sent:

Friday, September 19, 2008 10:47:43 AM

Avaaz.org – The World in Action

Amig@s:

El lunes, Lehman Brothers —uno de los mayores bancos de inversión del mundo— quebró con deudas por 613 mil millones de dólares; y otras instituciones y mercados se están yendo a pique. Se está diciendo que éste es el peor momento desde la Crisis de 1929. La crisis financiera global está en su punto crítico y los ciudadanos de todo el mundo debemos alzar la voz reclamando medidas por el interés público. Nuestros trabajos, ahorros, pensiones y servicios públicos corren peligro por culpa de la locura de los financistas; se corre el riesgo de que la crisis, cada vez más grave, desencadene una recesión mundial y perjudique sobre todo a quienes menos tienen y acalle el resto de los problemas que nos preocupan. Continua llegint “El pueblo contra Wall Street‏”

La mentida de Jordi Hereu


Balcó de lRealment vergonyoses les raonsde l’alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, per no penjar l’estelada albalcó de l’Ajuntament el passat Onze de Setembre. Vergonyoses per laseva inconsistència i perquè traspuen un rebuig malaltís envers elsdrets nacionals de Catalunya. L’aversió al significat de l’estelada-una Catalunya plenament lliure i independent- es pot entendre en el sidel nacionalisme espanyol, que hi veu una amenaça al seu poderhegemònic, però resulta preocupant en un català. I no em refereixo alfet que el senyor Hereu no sigui independentista -ningú no ésperfecte-, sinó al menyspreu amb què s’expressavael passat 10 de setembre a Catalunya Ràdio quan deia que ‘penjarl’estelada és una falta de respecte perquè representa un grup decatalans i no tots’. I hi afegia: ‘Al balcó de l’Ajuntament hi hauràles banderes que les lleis que tots nosaltres hem votat estipulen quehi ha d’haver’. Trist, molt trist que l’alcalde de Barcelona hagi derecórrer a la mentida per justificar-se.

Perquè és mentida que al’Ajuntament només s’hi pengen les banderes que s’han votat i queestipula la llei. És mentida, perquè, com sap molt bé el senyor batlle,al consistori barceloní s’hi ha penjat, entre d’altres, la bandera de l’Orgull Gai,i ningú no l’ha votada ni hi ha cap llei que estipuli que s’hi hagi depenjar. I el mateix han fet diversos ajuntaments del mateix partit queel del senyor Hereu, entre els quals el de Girona, amb les banderesrepublicana o tibetana. Per això, arribats aquí, seria interessant quel’alcalde de Barcelona respongués aquestes preguntes: la bandera del’Orgull Gai representa ‘tots els catalans’ o només una part? Potdir-nos quan hem votat, els catalans, aquesta bandera, i amb quin dretl’ha penjada, si la llei no li ho permet? Com s’entén que algú que,referint-se a si mateix, diu que ‘nosaltres complim les lleis i les femcomplir’, no s’estigui d’incomplir-les capriciosament en funció de laseva estratègia electoral?
Hom pot dir que hi ha molts catalansque, pel sol fet de votar determinades opcions polítiques, ja expressenla seva simpatia per la bandera de l’Orgull Gai. Naturalment que sí. Ésmés, no cal ser homosexual per estar a favor dels drets d’aquestcol·lectiu com a éssers humans. Però també podem dir el mateix del’estelada, amb la qual s’hi identifiquen determinades forcesparlamentàries. Tampoc no cal ser independentista català per estar afavor del dret a decidir dels pobles, n’hi ha prou de ser demòcrata.
Elsenyor Hereu, com és lògic, té dret a no ser independentista, però quanconsidera una ‘falta de respecte’ la bandera dels qui sí que ho són, esrevela com una persona de tarannà totalitari indigna d’ocupar un càrrecpúblic en una societat democràtica. Al capdavall, som moltíssims elscatalans que no ens identifiquem amb la bandera espanyola ni en elssomnis més delirants i, tanmateix, ens veiem obligats a acceptar-la.Estaria bé, per tant, que un dependentista proterviós com ell respectésels símbols dels qui pensem diferent. En una cosa té raó, això noobstant, el senyor Hereu. I és que, certament, la bandera catalana ensrepresenta a tots. En la bandera catalana hi estan d’acord tant elsindependentistes com els dependentistes, és veritat. Cosa que no passa,en canvi, amb la bandera espanyola, que és volguda per uns i rebutjadaper altres. Molt bé, doncs si del que es tracta és que prevalgui elconsens, no hi ha dubte que, d’acord amb el codi Hereu, la banderaespanyola ha de ser retirada de l’Ajuntament de Barcelona, ja que és lacatalana l’única que veritablement ens representa a tots.
Víctor Alexandre