¿Todo es política?


jutges.jpgY después nos preguntarán con cara de no creérselo, en qué está fallando la política a la hora de animar y motivar a los ciudadanos a participar activamente en ella. Si repasamos el corto histórico español nos daremos cuenta que las rígidas, cerradas, inaccesibles y agarrotadas estructuras de los partidos políticos han ido derivando hacia una especie de casta que está presente por todas partes, imposibilita la renovación e impide la participación de la ciudadanía.

Desde los ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos, gobiernos nacionales, instancias europeas varías, etc. se acomodan como un “castell de nou amb flore i manilles” sobre el entramado opaco de los partidos políticos. Y no contentos con eso, la perversión llega incluso al corazón del Estado de Derecho y lo que tendrían que ser poderes separados, independientes y equilibrantes entre sí, están sometidos a la arbitrariedad, otra vez de los partidos, es evidente que esto así no puede funcionar.

José Antº Donaire reflexionaba hace bien poco desde su bloc sobre la necesidad de cambiar la forma de hacer política e incluso el concepto mismo de política y tengo que decir que con mucho acierto, es evidente que cada persona tendrá a nivel individual unos valores, creencias y formas de  pensar diferentes que lo acercarán hacia una ideología política u otra en función del porcentaje mayor de coincidencia pero nadie con un mínimo de tendencia hacia la crítica como forma de mejorar ,podría estar de acuerdo al 100% con cualquier doctrina partidista, si eso se diera sería fanatismo, integrismo político o  simplemente papanatismo.

Hago la reflexión al ver como por encima de lo que nos conviene a todos, los partidos políticos mayoritarios han demorado durante dos años la renovación de los órganos del máximo nivel del poder judicial simplemente por una estrategia ideológica. Cuando al fin se han puesto de acuerdo lo han hecho repartiéndose las cuotas de poder según la representación que les han dado las últimas elecciones vinculándolo de nuevo al poder político, en vez de dejar que los que conforman la estructura judicial, jueces, abogados, procuradores etc escojan a quienes mejor defenderían sus intereses, por prestigio, trayectoria y valía profesional. Para hacerlo otra vez mal no hacía falta ningún cambio.

Es evidente que la transformación tiene que venir desde abajo, gente que empuje y haga fuerza para renovar unas estructuras que después de treinta años piden a gritos un cambio en profundidad, hasta que no se trabaje en firme por eso la gente continuará alejándose de la política y manteniendo la opinión de que los políticos miran únicamente por sus intereses, aunque en muchas ocasiones esta percepción no pueda estar más alejada de la realidad.

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¡Bon día, fill de p…!


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                

    La secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha sido la única, aunque no lo ha dicho lo suficientemente alto, que ha reprobado aquel “hijo de puta” que el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, pronunció después de una discusión que mantuvo con un diputado provincial del PSOE.

      En su defensa Carlos Fabra, que pasa siete pueblos de lo que diga su secretaria general nacional, ha dicho que eso de decir “hijo de puta” es una frase bastante corriente en su provincia.

     La verdad es que estas cosas ocurren cuando a los políticos no se les exige que empleen un lenguaje correcto y un pronunciamiento respetuoso hacia los demás. Sin ir más lejos hemos pasado de reírle las gracias a Federico Trillo, cuando pronunció aquel “manda huevos” tan coloquial a llamarle hijo de puta a otra persona y justificarlo diciendo que esto es lo cotidiano y normal en la provincia de Castellón. Está visto que lo que no es correcto no debe ser motivo de risa. Luego pasan estas cosas.

     Yo la verdad es que he estado poco en Castellón, en realidad una sola vez, y no vi que la gente se saludara diciendo: ¡Que tal hijo de puta! ¿Cómo estas, hijo de puta? ¡Hola, hijo de puta! ¡Buenos días, hijo de puta! Tampoco en el restaurante en que almorcé se dirigió a mí el camarero preguntándome: ¿Qué desea comer, hijo de puta? Nada de eso presencié.

      La verdad es que esto solo demuestra una falta de educación y de respeto no solamente ya hacia la persona con lo cual estás en desacuerdo sino a sus familiares, que nada tienen que ver en la refriega. A lo mejor lo que Fabra ha querido decir es que esta frase es corriente en la provincia de Castellón entre los maleducados y los prepotentes como él.

                                                          

Los malos hombres


Alfonsina Storni

Amigas, defendedme,

me han hecho un grave daño,

en una mala noche

filtro malo me han dado…

Sabed, amigas rubias,

las de los dulces labios,

sabes, amigas rubias,

que por la vida andando

unos hombres- tres eran-

me salieron al paso.

Oh, amigas, defendedme,

que perezco de espanto…

Eran  aquellos hombres,

lúgrubremente largos…

secos como esqueletos,

blancos como mis manos.

La nariz, de cortante,

pudiera dar un tajo.

Los ojos se escondían

felinos, bajo el párpado,

y eran finas, muy finas,

finísimas sus manos.

Oh, amigas, en silencio

aquéllas me  apresaron:

seis tenazas heladas

me tendieron un lazo,

contuvieron mi llanto,

seis cadenas humanas

me domaron los brazos.

Amigas, esos hombres

los ojos me vendaron.

Las flores que llevaba

las tiraron al barro

Un alfiler al rojo

pecho adentro me hincaron.

Ungiéronme los labios

con aceites amargos.

Con abrojos y zarzas

mis dedos maniataron.

Me dijeron que yo

soy un pobre guijarro.

Me dijeron que Dios

no es ni bueno ni malo,

pero que aquél no es nada

y yo, en cambio, soy algo.

Después… después… crueles

rieron de cansancio.

Después… después… crueles

rieron y se alejaron

y yo quedé vencida

sobre el camino largo…  (sigue)

Continua llegint “Los malos hombres”