Carme, casí està logrando su objetivo


Le dedico la poesia de Rubén Dario.

El epiteto de su comentario sobre la mentira es de libro. Gran no es qui menteix, sino qui sap ser sincer.

Sweet Dreams

El autor Tdef. “Hijos de la mentira” http://www.amiputabola.net/2008/08/00014.html

El articulista continua escribiendo: I jo, mentiré (poc i malament, per sort) pero soc sincer. Ningú es salva del pecat. L’important, suposo, es ser concient… i consecuent… no?

Analizando la frase seria ofensivo que un resistente frances en la 2ª Guera Mundial, le hiciera caso y no mintiera a la Gestapo y que fuera sincero, lo mismo de un maqui español cogido por la Guardia Civil es obvio que el autor del artículo le quiere dar otro sentido, pero en principio pongamos en cuestión Gran no es qui no menteix, sino qui sap ser sincer.

Ser gran es el objetivo para los niños y niñas, en la que los animan a los pequeños para “mejorar” para acercarse poco a poco al rol de mayor.

—————————————————————————–

Sobre…

Ver perfil público del propietario del blog

Em faig totalment responsable de les meves paraules, pero no de les seves consequencies

————————————————————————–

Falta de humildad seria para los adultos aceptar este epiteto Gran no es qui menteix, sino qui sap ser sincer, como decia Jesús de Nazaret “Quien este libre de culpa que tira la primera piedra” Ni lo uno ni lo otro.

La falta de lideres y salvadores (No va por usted Sr. Salvador y que se restablezca) no está en crisis siempre los ha habido y siempre querran existir, necesitan salvar a todo el mundo y todo el mundo lo hace mal – lo que como es obvio no es cierto – los salvadores estan vacunados contra la humildad porque quieren ser grandes y aunque hayan mentido reniegan de ello, aunque no hayan sido sinceros reniegan de ello porque su objetivo es ser GRANDES.

Adulan a sus seguidores, les dan ánimos para continuar y se erigen en sus salvadores.

YO SOY AQUEL QUE AYER NO MÁS DECÍA


«Yo soy aquel que ayer no más decía»…

de Rubén Darío

Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;

y muy siglo diez y ocho, y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.

Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud…, ¿fue juventud la mía?,
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía…

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida ante el mundo, de manera
que, encerrada, en silencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía…

Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de “te adoro”, de “¡ay!”, y de suspiro.

Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notes del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas,

con aire tal y con ardor tan viva,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.

Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa verleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;

todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura…
si hay un alma sincera, esa es la mía.

La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

Como la esponja que la sal satura
en el jugo del mar, fue el dulce y tierno,
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.

Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.

Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuya virtud vence al destino!

Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela

perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.

Allí va el dios en celo tras la hembra
y la caña de Pan se alza del lodo:
la eterna vida sus semillas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita;
el Arte puro como Cristo exclama:
Ego sum lux et veritas et vita!

Y la vida es misterio; la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente:
de desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye d’ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira;
bruma y tono menor —¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol— ¡toda la lira!

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
se triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén…, ¡la caravana pasa!

Para Jon Kepa… sin acritud


Charles Baudelaire , actuaba bajo la sombra final de satanismo romántico. Se pintaba el cabello de verde, se drogaba, se emborrachaba, tenía una amante negra, escandalizaba al público con poemas sobre lesbianas. Es el primer escritor conscientemente nihilista que, para escapar a su propia nada, disfraza de algo, en su caso, de dandy. Es un animal lúcido, enfermo de sífilis con alguna tentativa de suicidio en su historial. Consume opio, más para aliviar sus dolencias que por apetito de paraíso. No trata tanto de escandalizar al prójimo cuanto de tenerse en pie de alguna manera. Elllo es que la lucidez, de entrada, es destructiva. La mística que también es una forma de lucidez. Y la mística de Baudelaire se resume en un famoso manifiesto: ” Il faut vous erriver sans trêve. De vin, de poésie ou de vertu à votre guise. Mais enivrez-vous! … Es preciso embriagarse sin tregua: de vino, de poesía o de virtud, a nuestro gusto. pero embriagaos..”

Kepa, Jon Kepa,  creo que das de beber a tu teclado hasta emborracharlo.

Para Carme, con cariño


Salveu-me els ulls quan ja no em quedi res.
Salveu-me la mirada, que no es perdi.
Tota altra cosa em doldrà menys, potser
perquè dels ulls me’n ve la poca vida
que encara em resta i és pels ulls que visc
adossat a un gran mur que s’enderroca.
Pels ulls conec, i estimo, i crec, i sé,
i puc sentir i tocar i escriure i créixer
fins a l’altura màgica del gest,
ara que el gest se’m menja mitja vida
i en cada mot vull que s’hi senti el pes
d’aquest cos feixuguíssim que no em serva.
Pels ulls em reconec i em palpo tot
i vaig i vinc per dins l’arquitectura
de mi mateix, en un esforç tenaç
de percaçar la vida i exhaurir-la.
Pels ulls puc sortir enfora i beure llum
i engolir món i estimar les donzelles,
desfermar el vent i aquietar la mar,
colrar-me amb sol i amarar-me de pluja.
Salveu-me els ulls quan ja no em quedi res.
Viuré, bo i mort, només en la mirada.

Miquel Martí i Pol Continua llegint “Para Carme, con cariño”