ORIGENES DE LA GUERRA CIVIL. Asesinato del teniente Castillo

Aquella noche a las nueve, el teniente José Castillo, de la guardia de asalto, salía de su casa, en la calle Augusto Figueroa, en el centro de Madrid, para empezar su servicio. En Abril de este mismo año había ostentado el mando de los guardias de asalto que reprimieron los disturbios en el entierro del teniente De los Reyes, de la guardia civil, muerto durante la celebración del quinto aniversario de la implantación de la República. Después Castillo había colaborado en la instrucción de las milicias socialistas. Desde entonces, la Falange había señalado a Castillo como futura víctima de su venganza. Se Había casado en junio, y su novia, la vispera de su boda, había recibido una carta anónima en la que le preguntaban por qué se casaba con un hombre que pronto no sería “más que un cadáver”.

Al salir de casa el 12 de julio, un caluroso domingo del verano madrileño, Castillo fue muerto a tiros por cuatro hombres armados de revólveres, que escaparon rápidamente por las calles llenas de gente. Los asesinos de Castillo eran falangistas, a pesar de que José Antonio había dado una contraorden para evitar la ejecución.

Era el segundo oficial socialista que habían asesinado en los últimos meses. El capitán Carlos Faraudo, un ingeniero que también había ayudado a instruir a las milicias socialistas, había sido asesinado por unos falangistas en mayo, mientras paseaba con su mujer por Madrid. Así pues, la noticia de la muerte de Castillo causó ira al llegar a la jefatura de  los guardias de asalto, en el cuartel de Pontejos, junto al Ministerio de la Gobernación, en la Puerta del Sol. El cuerpo fue expuesto en la Dirección General de Seguridad, dentro del ministerio. Los camaradas del teniente muerto criticaron particularmente al gobierno, que había permitido que ocurriera aquello, pidieron medidas contra la Falange. Un grupo fue a quejarse al ministro de la Gobernación, Juan Moles, y le pidió autorización para detener a ciertos falangistas que todavía estaban en libertad. El accedió, pidiendo a los oficiales su palabra de honor de que sólo detendrían a aquellos cuyos nombres figuraban en la lista y de que entregarían a los detenidos a la autoridad competente. Ellos dieron su palabra.

Entre estos hombres estaban un capitán de la guardia civil, Fernando Condés, que había sido íntimo amigo de Castillo. La muerte de Castillo dejó abrumado a Condés. Salió en un coche oficial sin una idea muy clara de adónde iba a dirigirse, acompañado por varios guardias de asalto vestidos de paisano. El conductor llevó a Condés a la dirección de un falangista, ésta resultó ser falsa.

“Vayamos a casa de Gil Robles” dijo alguien. Condés todavía aturdido, no dijo nada. Fueron a casa de Gil Robles, pero este estaba en Biarritz. Alguien sugirió que fueran a casa de Calvo Sotelo.

Calvo Sotelo tuvo algunas premoniciones de peligro. El 11 de julio, dicen que “la Pasionaria” le había amenazado claramente de muerte, se dijo que había gritado en las Cortes “¡Este es tu último discurso!”, pero ni en el Diario de Sesiones consta tal exclamación ni unos testigos dignos de confianza como Miguel Maura y Henry Buckley oyeron tales palabras.

Uno de los dos policías de la escolta a la que tenía derecho Calvo Sotelo como miembro de las Cortes dijo a un amigo de Calvo Sotelo, el diputado Joaquín Bau, que su oficial superior había dado órdenes de no intervenir en el caso de que se intentara el asesinato de Calvo Sotelo, y de que en realidad, si el atentado tenía lugar en el campo, debía de ayudar a los asesinos. Entonces la escolta fue sustituida por otra de la que Calvo Sotelo pudiera confiar, auqnue aparentemente el ministro de la Gobernación no prestó mas atención al asunto.

Verdaderamente, aquel verano era díficil saber que era lo que había que creer.

Una resposta a “ORIGENES DE LA GUERRA CIVIL. Asesinato del teniente Castillo

  1. Pablo Iglesias

    Muy interesante. Por favor, escriban más sobre este fascinante tema. Cuando era un niño, hace más de cuarenta años, en mi pueblo natal, en Cuba, un anciano nos hablaba de la Guerra Civil Española –él había participado luchando contrra los fascistas, y contra los de izquierda extrema, por lo que asumo que defendía a la República.

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