¿Adonde vas, Llamazares


EL CRISOL    –    Pascual Mogica Costa

                 

     La moción de reprobación contra la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, presentada por Izquierda Unida y apoyada por el Partido Popular, motivada por los problemas de funcionamiento de los trenes de cercanías en Barcelona, por lo visto a Llamazares no se le ocurrió reprobar a Álvarez Cascos, cuando era ministro de Fomento ya que en los ocho años de Gobierno de Aznar, no hicieron nada por mejorar este servicio y sin embargo ahora pretende que en poco más de tres años y medio el Gobierno de Zapatero le de la vuelta al calcetín y ponga los medios necesarios para lograr un mejor funcionamiento de este medio de transporte.

     Esta actitud de Llamazares, me recuerda, nos recordará a más de uno, a la célebre “pinza” que formaron Aznar y Anguita contra Felipe González y que al final fructificó bien para Aznar y muy mal Anguita, para Izquierda Unida.

     Resulta de todo punto patético el comprobar como una formación política, en franca decadencia, como es el caso de Izquierda Unida, adopta actitudes políticas que no le favorecen en absoluto, a no ser que en IU se piense que algún día pueden llegar a gobernar en solitario, por que estos ataques al Gobierno socialista solo benefician al partido opositor mayoritario, que, y lo digo  por si Llamazares no se ha enterado, no es la formación política que él lidera si no el Partido Popular. Por lo visto Llamazares se conforma con seguir la misma actitud de comensalismo y por tanto continuar con su papel de rémora, olvidándose de que al final el pez grande se come al chico.

      Al final lo único que va a conseguir Llamazares es sufrir algún pinzamiento en algún órgano vital de su formación que le puede llevar a la situación de quedar en fuera de juego sin que  los cuidados de un fisioterapeuta le puedan servir para volver a estar en forma.

    ¿Adonde vas, Llamazares?

                                                        

El hombre tranquilo


Ayer se apagó la vela del primer año del gobierno Montilla y entre las notas del “Feliz es tu día” y el lógico alborozo de los padres de la criatura, es inevitale reaizar los primeros balances de la gestión de su gobierno y este se salda con un suspenso general.

Para ser justos es de ley reconocer, en contraposición al convulso tripartit anterior encabezado por Maragall, que Monilla ha impregnado al ejecutivo de una estabilidad encomiable y eso no es moco de pavo teniendo como socio a una ERC bicéfala. Forzado por su nacimiento y por la adscripción al PSOE, ha sido capaz de mostrarse reivindicativo cuando ha tocado frente al gobierno central siendo capaz incluso del famoso discurso del desapego que tanto revuelo provocó en el reino.

Continua llegint “El hombre tranquilo”