He aquí los dos bandos

Dice el inmarcesible Carrillo que esta derecha es la derecha del 36. Yo añado que es en efecto esa misma derecha nacionalcatolicista, pero reforzada hoy día por los neocons  usamericanos y las actitudes de éstos. Hay muchas señales: la última, considerar la FAES “antiamericano” que los libros de texto digan que el jamón estaba vetado en Estados Unidos…
Digo actitudes y no ideas, porque las actitudes son actos o acciones predeterminados por una sola idea: la del uso del palo y la zanahoria, la de la descarga del palo y tente tieso, de la represión sin concesiones ni titubeos, la del planchado de casas y poblados con bulldozers, como han hecho en Madrid, cuando no son planchados por bombas racimo y otros adminículos de poca monta generalmente en Asia… 

  Esta derecha es la misma del 36, pero todavía peor por esa asimetría de fuerzas económicas y armadas por un lado y sólo pensamiento por el otro. En el 36 al fin y al cabo había igualdad de fuerzas, aunque sólo fuese porque la Unión Sóviética socorría a la parte que a la postre perdió. La prueba es que la guerra civil duró más de tres años. Pero ¿quién arma ahora con armas que no sean de fogueo, a esa misma parte representada por los razonadores, los juiciosos, los moderados, los sensatos que en más o en menos nutrió siempre a la izquierda tradicional y se posiciona además ordinariamente a favor del más débil? Por eso debiera emerger de una vez el jacobinismo. El razonar, sólo el razonar en tono menor de “la buena educación”, es demasiado débil ante los facinerosos y mafiosos que manejan siempre a la derecha española.

  Ahora no sabemos si acabará todo esto pronto en un tiroteo callejero de verdad, pero atufa a guerra civil aunque de momento sea sólo en metáfora;  a la altura  de los tiempos, a guerra civil virtual. Guerra civil que están a punto de librar en campo abierto los dos clásicos bandos: por un lado los políticos de derecha sin ambages, sus votantes y turiferarios, los medios -todos derecha en uno u otro sentido-, los escandalosos cuya pericia agitadora hace que parezcan millones, los obispos, los empresarios, los ejecutivos, los consejos de administración, los accionistas aunque lo sean sólo de un puñado de euros; y por otro, los pocos militantes de los pocos partidos realmente izquierdosos y los millones de desheredados de la fortuna cuyas únicas armas son las piedras. Así son los dos bandos enfrentados. Además están: el ejército y las policías de todas clases, como auxiliares logísticos de los primeros, y los que ponemos nuestro discurrir y nuestro teclado al servicio de su causa perdida de antemano, como auxiliares de los segundos. Como siempre. Imperios, cañones, dinero, bestias, por un lado, y espartacos, empecinados, amotinados, campesinos, guerrilleros e idealistas, por el otro. 

  No hay nada qué hacer. Lo mejor sería aparentar rendición. Lanzarse el pueblo al monte, dejar de  trabajar para ellos  y  abandonar la lucha  para hacernos con  una tarjeta de crédito para consumir.  Que sean ellos mismos, los patricios, los que tengan que hacerse sus quehaceres mecánicos, los que limpien sus letrinas y recojan sus basuras. Veréis qué pronto entienden de qué va la cosa, en qué consiste al fin la justicia social y qué tontería es eso de que un país se hace pedazos porque algunos desean gobernarse por sí mismos. Veréis, pero sobre todo verán, cuán imprescindible les es el pueblo para ellos enriquecerse y hasta para respirar. Ahí, en la retirada calculada, está la fuerza explosiva del pueblo.

La Fuente está aquí.

4 respostes a “He aquí los dos bandos

  1. Bello artículo, Jon. No es necesaria la retirada estratégica, lo que es preciso es tomar conciencia de la realidad. El país funciona gracias a su fuerza de trabajo. Por tanto, justo sería reclamar el protagonismo que corresponde. Los focos han de abandonar a los que ahora alumbran, perfectamente prescindibles, de ahí el sistema que se han montado para perpetuarse, y fijarse en los verdaderos artífices del progreso.

  2. María.

    Todo eso ocurrira sólo si no gana la derecha, pues si gana la derecha, España irá bien, de nuevo. De lo contrario, el caos, la anarquia. Todo lleno de campesinos, guerrilleros e idealistas utópicos.

    Así que ya sabeis a quien votar para que no hayan disturbios.

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