LAS TRECE ROSAS, FUERON EN REALIDAD CATORCE

27 respostes a “LAS TRECE ROSAS, FUERON EN REALIDAD CATORCE

  1. Sra. Elpidia tomo nota de su incorporación y una vez documentado, es obvio que fueron 14 la rosas:
    Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olalla, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente. Antonia Torres Llera fue ejecutada meses después.

  2. Elpidia

    Hola, acabo de leer lo que tenéis en el foro acerca de las 13 Rosas y la verdad, es muy emocionante leer todo esto, y sobre todo, saber que fue verdad, que el ser humano es capaz de tan enorme atrocidad.
    Me gustaría saber si alguno de vosotros conoce algún otro libro o documental aparte de los que ya conozco sobre las 13 Rosas; los libros que he leído son “Trece Rosas Rojas”, de Fonseca, y “Martina, la rosa número 13”, de Ángeles López, y los documentales que he visto son “Que mi nombre no se borre de la historia” y “Presas de Franco, del olvido a la memoria”. ¿Conocéis algún otro para seguir documentándome sobre el tema?
    Por cierto, ya que están con lo de la Ley de la Memoria Histórica, podrían hacer una corrección y no llamarlas las 13 Rosas, sino las 14, porque fueron 14 las chicas condenadas a muerte en aquel juicio-consejo de guerra; la otra fue Antonia Torres, pero cuando pasaron a los carceleros los nombres de los que debían ser “sacados” aquella madrugada de la cárcel, hubo un error, y en lugar de escribir Antonia, escribieron Antonio, por lo que se pensó que fue un error y Antonia permaneció en la cárcel de ventas. Sin embargo, 6 meses después se dieron cuenta del error y la fusilaron en el mismo cementerio que a sus compañeras. Esta chica tenía sólo 18 años.

  3. Hola Sr Marceli

    Me ha gustado mucho , no he podido evitar las lagrima y emocionarme al leerlo, en especial al leer la carta.
    Por desgracia, me ha tocado vivir en primera persona situaciones semejantes, propias de la guerra , el rencor y el odio.
    Yo pienso que los españoles son un ejemplo de como se puede perdonar, reflexionar y evitar que vuelva a pasar lo ocurrido.
    Y ver que en España se han superado los traumas de una guerra civil, me hace mantener la esperanza de ver algun dia mi pais en paz.
    Muchas gracias por su escirto Sr.Marceli.

    Irakya

  4. Sra. Malanga, me congratula que le haya gustado. En el artículo Bolg del dia, es un blog que lo escribe la Sra. Angeles del foro de política internacional en el que participabamos hace unos años. No si la recuerda si fuera así se lo haré llegar por e.mail y seguro que se acuerda de ella. Un abrazo

  5. Anònim

    Sr.Marceli, el Anonimo soy yo la Malanga, no se porque no sale mi nombre, pero la carta de esta mujer me llego al alma, nunca lei algo tan emotivo y penoso narrado a un hijo en tan desafortunados momentos. saludos

  6. Sr. Gonzalo Robles, cabe recordarlas con cariño y hacer los máximos esfuerzos para que no vuelva a ocurrir. Pero el ser humano es muy dúctil y maleable y poco acostumbrado a escuchar y a reflexionar si es necesario – que casi siempre lo es – y no contestar siempre a las provocaciones intencionadas o no. En este blog puede ser un laboratorio más de como construïr entre todos/as un mundo mejor, aunque tengamos que aguantar lo indecible y lo mariano, ja ja.

  7. Luisa Rodríguez de la Fuente. 18 años. Sastra. Ingresó en la JSU en 1937, donde nunca ocupó cargo alguno, hasta que al acabar la guerra Julián Muñoz Tárrega le propuso crear un grupo que ella misma debía dirigir. Cuando fue detenida tan sólo había tenido tiempo de convencer a su primo Isidro Hernández de la Fuente.

  8. Victoria Muñoz. 18 años. Pertenecía a la JSU desde 1936. Al acabar la guerra se encontró con su amigo Julián Muñoz Tárrega, quien le incorporó al grupo que dirigía Sergio Ortiz en el sector de Chamartín de la Rosa.

  9. Dionisia Manzanero. 20 años. Tercera por edad de los seis hijos de una familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre era militante de la UGT. Se afilió al PCE en abril de 1938, después de que un obús matara a su hermana Pepita y a otros niños que jugaban en un descampado próximo al domicilio familiar. Amiga de Pilar Bueno, al acabar la guerra fue elegida para que hiciera de enlace entre los dirigentes del partido que quedaron en la capital.

  10. Joaquina López Laffite. 23 años. La más pequeña de cinco hermanos huérfanos de padre y madre desde 1931. Se afilió a la JSU en septiembre de 1936, y tras acabar la guerra fue nombrada secretaria femenina del Comité Provincial clandestino.

  11. Ana López Gallego. 21 años. Modista. Era la mayor de cuatro hermanos. Militante de la JSU, durante la guerra fue secretaria femenina del Radio de Chamartín de la Rosa. Tras la entrada de las tropas nacionales en Madrid su amigo Julián Muñoz Tárrega le propuso que se reincorporara a las juventudes como miembro de un grupo dirigido por Sergio Ortiz, del que también formaba parte otras tres ‘rosas’: Martina Barroso, Victoria Muñoz y Elena Gil Olaya.

  12. Virtudes González García. 18 años. Modista. Se afilió a la JSU al poco de estallar la guerra. Su novio, Valentín Ollero, fue nombrado responsable del Radio Oeste de las juventudes al acabar la contienda y ella hizo de enlace entre éste y la dirección madrileña de las mismas.

  13. Elena Gil. 20 años. Ingresó en la JSU en 1937. El final de la guerra le pilló en Murcia, desde donde regresó a Madrid a primeros de abril de 1939. Una vez en la capital su amigo Rafael Muñoz Coutado le propuso continuar trabajando para el partido. Se integró junto a Victoria Muñoz en uno de los grupos creados en el sector de Chamartín de la Rosa que era dirigido por Sergio Ortiz.

  14. Adelina García Casillas. 19 años. Era conocida como la mulata por su piel morena y sus labios gruesos. Amiga de Julia Conesa y militante también de la JSU. Una vez encarcelada trabajó como cartera en la prisión de Ventas.

  15. Julia Conesa. 19 años. Modista. Se afilió a la JSU a finales de 1937 para seguir sus cursos de gimnasia y deportes. Durante la guerra trabajó como cobradora de tranvías

  16. Pilar Bueno. 27 años. Modista. Al poco de iniciada la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en una de las numerosas casas cunas abiertas para recoger a los niños huérfanos y atender a los hijos de los milicianos que iban al frente. Fue elegida para formarse como dirigente en la Escuela de Cuadros del partido y nombrada secretaria de organización del Radio Norte. Al acabar la guerra fue contactada por Federico Bascuñana para colaborar en la reorganización de los comunistas y encargada de crear ocho sectores en la capital: Norte, Sur, Este, Oeste, Chamartín de la Rosa, Guindalera, Prosperidad y Vallecas.

  17. Blanca Brisac. 29 años. La mayor de tres hermanas, hijas de un próspero empresario francés. Casada con Enrique García Mazas, a quien conoció en la banda de música en la que tocaban a pie de pantalla en el cine Alcalá para amenizar las películas mudas. Él tocaba el violín y ella el piano. El matrimonio tenía un hijo, Enrique, de 11 años de edad en 1939. No militaba en ninguna organización política.

  18. Martina Barroso. 24 años. Modista. Militante de la JSU, durante la guerra cosió en uno de los talleres de la Unión de Muchachas, confeccionando ropa para los soldados. Tras el final de la contienda fue captada por Julián Muñoz Tárrega para que se incorporara al sector de Chamartín de la Rosa.

  19. Carmen Barrero. 20 años. Modista. Cuarta por edad de los nueve hijos de una modesta familia del barrio de Cuatro Caminos. Su padre murió años antes de que estallara la guerra, dejando a su mujer y a sus hijos en una precaria situación económica, que obligó a Carmen a trabajar desde los 12 años. Militante del PCE, en el que era conocida como Marina, utilizaba la identidad falsa de Carmen Iglesias Díaz. Tras el final de la guerra su amigo Francisco Sotelo Luna le propuso continuar con el trabajo clandestino como responsable femenina del partido en Madrid, y como tal elaboró un plan de trabajo para las mujeres.

  20. Queridísimos padres y hermanos,

    Quiero en estos momentos tan angustiosos para mí poder mandaros las últimas letras para que durante toda la vida os acordéis de vuestra hija y hermana, a pesar de que pienso que no debiera hacerlo, pero las circunstancias de la vida lo exigen.
    Como habéis visto a través de mi juicio, el señor fiscal me conceptúa como un ser indigno de estar en la sociedad de la Revolución Nacional Sindicalista. Pero no os apuréis, conservar la serenidad y la firmeza hasta el último momento, que no os ahoguen las lágrimas, a mí no me tiembla la mano al escribir. Estoy serena y firme hasta el último momento. Pero tened en cuenta que no muero por criminal ni ladrona, sino por una idea.
    A Bautista le he escrito, si le veis algún día darle ánimos y decirle que puede estar orgulloso de mí, como anteriormente me dijo.
    A toda la familia igual, como no puedo despedirme de todos en varias cartas, lo hago a través de ésta. Que no se preocupen, que el apellido Manzanero brillará en la historia, pero no por crimen.
    Nada más, no tener remordimiento y no perder la serenidad, que la vida es muy bonita y por todos los medios hay que conservarla. Madre, ánimo y no decaiga. Vosotros ayudar a que viva madre, padre y los hermanos. Padre, firmeza y tranquilidad.
    Dar un apretón de manos a toda la familia, fuertes abrazos, como también a mis amigas, vecinos y conocidos.
    Mis cosas ya os las entregarán, conservar algunas de las que os dejo. Muchos besos y abrazos de vuestra hija y hermana, que muere inocente.

    Dioni

  21. Las jóvenes, dando prueba de una serenidad admirable, distribuyeron sus pertenencias entre las reclusas, tuvieron el valor de lavarse y peinarse, se pusieron sus más bonitos vestidos y esperaron con firmeza y sangre fría que vinieran a conducirlas a la capilla. Ya en capilla, les autorizaron a escribir una carta a sus familiares, y cada cual empezó a componer aquel recuerdo que hablaría de la monstruosa injusticia cometida.
    Consolaron a las otras reclusas que lloraban, asegurando que se sentían felices de dar su vida por una causa justa. Cuando vinieron sus verdugos las trece menores salieron gritando “VIVA LA REPÚBLICA”.
    Al poner el nombre de nuestra Fundación “TRECE ROSAS” hemos querido recordar a esas trece jóvenes que fueron fusiladas, como tantos otros/as, después de la guerra civil por el mero hecho de tener unas ideas diferentes. Esperemos que sucesos como éste no vuelvan a repetirse jamás

  22. Sr. o Sra anónimo/a, esto es la memoria histórica.
    El 5 de agosto de 1939 eran fusiladas trece adolescentes militantes de las JSU (Juventudes Socialistas Unificadas), junto a cuarenta y siete compañeros, en las tapias del cementerio del este de Madrid, desde entonces el pueblo las conoce por las “TRECE ROSAS” .
    Fueron juzgadas el día 3 de agosto, en juicio sumarísimo, a puerta cerrada, y condenadas el mismo día a morir en un plazo de setenta y dos horas, y sin esperar a cumplir dicho plazo fueron ejecutadas.
    La más joven no había cumplido los 16 años, habían pedido morir junto a otros compañeros/as que iban a ser fusilados ese día, pero sus verdugos no accedieron a concederlas ese último deseo.

  23. Anònim

    Marceli, no se ni que decir, esta carta me llego al alma, incluso me hace llorar,no se como usted se las ingenia para traernos estas cosas, saludos

  24. Querido, muy querido hijo de mi alma,

    En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy.

    Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío.

    Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador. Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre. No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos. No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho.

    Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí. Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos. Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre.

    Blanca

  25. El estreno de la película ‘Las 13 rosas’ remueve los sentimientos de Enrique García Brisac. Su madre, Blanca Brisac (en la película, interpretada por Pilar López de Ayala), fue una de las mujeres fusiladas. Su padre, también Enrique, fue ajusticiado en la misma madrugada. Él tenía 11 años y, desde el primer momento, supo que algo pasaba. Se lo confirmó un guardia civil: “Y si tú tuvieras 16 años, te pasaría lo mismo… las malas hierbas hay que quitarlas”. Sus padres no pertecían a ningún partido, su encarcelamiento fue un cúmulo de casualidades. Dio igual. Vivió con su abuela materna y sus tías, que no quisieron hablar de ello: “Sólo se repartieron lo que ella poseía: hasta una pieza para sábanas de la viuda de Tolrá. A mí sólo me quedó una blusa y unos pantalones con tirantes”.

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