UN EXEMPLE A IMITAR. FEM FORA ELS DARRERS SÍMBOLS FRANQUISTES.


Col·labora amb la retirada de la simbologia franquista. – Rmail‏

From: Diari NO TAN A PROP.Basta ya de (alert@r-mail.org)

Sent: Sunday, October 14, 2007 10:46:17 PM

To: dorcap@hotmail.com

Col·labora amb la retirada de la simbologia franquista.

Salutacions a totes i a tots, volem comentar-vos una iniciativa del Grup per la Recerca de la Memòria Històrica de Castelló que pensem és ben interessant. Com bé sabreu aquests dies s’ha estat tramitant al Congrés dels Diputats l’anomenada “Llei de la Memòria”. Sense entrar a valorar-la en el seu conjunt, sembla que aquesta llei incideix molt en el tema de la retirada de la simbologia (plaques, escuts, monuments, …) i la nomenclatura (noms de places, carrers, …) franquistes que encara avui hem de patir a diari. Així, des del Grup es proposa de fer un llistat a nivell de comarques castellonenques de tots els elements “retirables” amb l’aplicació de la nova llei. Aquest llistat seria publicat a la web del Grup i estaria a l’abast de tothom (públic, investigadors, premsa, …) per la seua consulta i ampliació. Si, a banda del llistat, també hi aporteu fotografies, encara millor.

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VICTOR JARA “NIÑO YUNTERO” de Miguel Hernández


PARA LA LIBERTAD. Era 1975 y aún no habia libertad en España


EL REY Y EL 23F


El Rey. ¿Cuántas veces fueron pronunciados estos dos monosílabos en la tarde-noche del 23-F?. Los golpistas mentaron ambas palabras, porque se escudaron en don Juan Carlos para sus propósitos. El Gobierno en funciones y las autoridades militares ajenas a la rebelión, porque querían saber a qué atenerse, por quién y contra quién luchar. Y el pueblo, los 35 millones de españoles, porque querían saber si la Monarquía estaba de acuerdo en poner fín de este modo a la libertad o, por el contrario, si colmaba sus expectativas y se ponía inequivocamente del lado de la democracia y la Constitución.

La respuesta del Rey al golpe fue inequívoca, contundente y decisiva.

Cuando Tejero irrumpió en el hemiciclo, el Rey estaba leyendo unos papeles en su despacho de la Zarzuela y escuchando distraidamente por la radio la votación de investidura de Calvo Sotelo. Vestía un chandal blanco con raya azul, porque después de la elección del nuevo presidente del Gobierno tenía previsto ir a jugar al squash. De repente, el silencio, los gritos “¡Quietos todos!¡ Nadie se mueva! ¡Todos al suelo!¡Todos al suelo!. El Rey perplejo, levantó la cabeza. Prestó atención. Enseguida los disparos. Aquellas dos largas rafagas…

A las 8 de la tarde, don Juan  Carlos había contactado con los once capitanes generales. En unos casos se adelantaron ellos a llamar a la Zarzuela, en otros la comunicación se estableció desde palacio. Normalmente, el Monarca usó el conducto reglamentario, de modo que fueron Gabeiras y Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa del Rey, quienes dieron las instrucciones y recibieron las informaciones. El Rey trató de no quemar, mientras pudo, su ultimo cartucho, su propia intervención. En algunas de las conversaciones preguntó a los hombres de los fajines rojos: ¿Puedo contar con tu lealtad?.

Con respecto a Armada le advirtió: “Ni parlamentos, ni negociaciones de mi parte. Yo no negocio ni doy recados, yo doy órdenes… y ahora no hay más orden que restablecer la vía constitucional”.

A las 8.20 El Rey habló con Jordi Pujol, es famoso su “tranquilo, Jordi, tranquilo”.

A las 11.30, las regiones militares, zonas marítimas y regiones aéreas recibieron el siguiente telex emitido por el Capitán General de las Fuerzas Armada: “Ante situación creada por sucesos desarrollados en el palacio del Congreso, confirmo que he ordenado autoridades civiles y Jujem tomen todas las medidas necesarias para mantener orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Cualquier medida de cáracter militar que, en su caso, debiera tomarse, deberá contar con la aprobación de la Jujem. Ruego me confirmen que retransmiten a todas las autoridades del Ejercito.”.

Tejero había irrumpido en el Congreso a las 6.22 de la tarde.

Los únicos que no se tiraron al suelo, siguiendo la orden de Tejero, fueron un cámara de televisión, Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo. El resto pues..