Esclavitud: el comienzo del fin


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En un periodo de 300 años, más de 10 millones de personas fueron tomadas y transportadas desde África hacia América para trabajar en las haciendas coloniales. Se calcula que al menos dos millones de ellas murieron de hambre, hacinamiento o enfermedad durante esa travesía.

En 2007 se cumplen 200 años de una crucial decisión del parlamento británico, un 25 de marzo de 1807, de abolir el comercio de esclavos.

Esto dio pie a un largo proceso que llevó a la abolición de esta práctica en Occidente. El entonces imperio británico recién abolió la esclavitud en 1833. Brasil fue el último, en 1888.

Y si bien la esclavitud ha existido desde los orígenes de las civilizaciones, la trata transatlántica de esclavos fue “el sistema de violencia institucionalizada de mayor magnitud en la historia de la humanidad”, dice la ONU.

Marcación a hierro de una esclava en Colombia (Gentileza: Archivo General de la Nación de Colombia)

Marcación de una esclava. (Fuente: Archivo General de Colombia)

BBC Mundo recuerda los excesos y horrores de esa realidad en el aniversario de uno de los hitos en la lucha por combatirla.

En el Reino Unido, Thomas Clarkson, considerado el padre del boicot en campañas de derechos humanos, se convirtió en uno de los pioneros contra la esclavitud.

Pero esto no hubiera sido posible sin la resistencia de los propios esclavos en América como Toussaint L’Ouverture, quien venció en Haití a los ejércitos británico y francés.

La historiadora Rina Cáceres, de la Universidad de Costa Rica, habla sobre el trato a los esclavos en América Latina y señala que no debemos olvidar a los primeros esclavos: los indígenas.

Fotos e ilustraciones sobre la esclavitud en América Latina hablan por sí mismas en la galería de imágenes.

Y los invitamos a enviar sus preguntas sobre este tema y su impacto actual en Latinoamérica al historiador Romero Rodríguez.

“¿No soy acaso un hermano y un ser humano?”. Así reza la leyenda grabada en medallas de metal, utilizadas en la campaña por abolir la esclavitud en el imperio británico.

Doscientos años después, el mensaje es más vigente que nunca para quienes apuntan que la esclavitud, lejos de ser un mal del pasado, sigue siendo hoy un mal del presente.

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EL PRECIO DE UN CAFÉ


No iba desencaminado el presidente del Gobierno cuando respondió a la pregunta sobre el precio de un café. El presidente respondió con arreglo a lo que él mejor conocía porque, desgraciadamente para él, solo puede saber lo que vale un café en la cafetería del Congreso de los Diputados y digo desgraciadamente porque ya le gustaría a Zapatero poder tomarse un café en cualquier cafetería de Madrid, pero ¿se imagina usted al presidente rodeado de guardaespaldas para satisfacer su deseo de tomarse un simple café en una cafetería ya fuera del centro o de la periferia? Menudo número y menudos comentarios y críticas desde el Partido Popular.

Pero lo mejor de todo, sobre este anecdótico hecho del café, son los comentarios de algunos políticos como por ejemplo Rajoy. Este ha dicho que el último café que el pagó le costó casi dos euros. Supongo que lo tomaría en una cafetería de cierto “nivel” donde él puede hacerlo con frecuencia pero Zapatero no. El diputado de IU en Andalucía, Antonio Romero, ha declarado si es que Zapatero “no sabe que los salarios han perdido capacidad adquisitiva a favor de la renta del capital”. Estoy seguro de que el salario que cobra el señor Romero como diputado no ha perdido esa “capacidad adquisitiva”. Lo que no me explico es que si tanto se preocupa por el salario de los trabajadores ¿porqué no reparte el suyo con un “mileurista” o con algún parado?

Capítulo aparte merece lo dicho por Zaplana. El portavoz del PP dijo que Zapatero “no está muy bien con la España real”. Puede que Zapatero no lo esté, no tengo ni idea de su grado de conocimiento al respecto, pero de lo que si estoy seguro es de que Zaplana sí está con la España real, con los que como él se compran pisos de más de 400 metros en el Paseo de la Castellana de Madrid cuyo valor se cifra en cientos de millones de las antiguas pesetas y que Zaplana podría decir exactamente que es lo que vale y en cambio, también estoy seguro de ello, no sabe lo que vale un paquete de chicles o una bolsa de patatas fritas ya que cuando era ministro compraba estas “chucherías” con cargo al ministerio de Trabajo del cual era titular. Recientemente se han confirmado estas compras mediante los correspondientes tiques que Zaplana entregó en su Ministerio. A lo mejor tampoco nos puede decir la marca del turrón por cuya compra el ministerio de Trabajo pago 23.000 euros siendo él ministro del ramo.

Parece mentira pero hay que ver como una respuesta con conocimiento de causa y totalmente intrascendente, puede poner en evidencia a ciertos políticos de la oposición

AGUSTÍN DÍAZ DE MERA Y SU “TEORIA DE LA CONSPIRACIÓN”


 

Se encargó “un trabajo” el dia 13 de marzo por si el PP ganaba las elecciones pudieran justificar el porqué el ex-ministro Angel Acebes nos tacho de “MISERABLES”, pero como las ADM en Irak, no han aparecido, es sólo fruto de la estratégia del PP.

Los principales cargos policiales que trabajaron en la investigación del 11-M con Ángel Acebes al frente del Ministerio del Interior han señalado  que en ningún caso conocieron dato alguno que acreditara los vínculos entre ETA y los islamistas que atentaron en los trenes. Esa cúpula policial, que declarará en el juicio del 11-M a partir del 9 de abril, tampoco han conocido a través de sus compañeros que haya pruebas de una relación entre etarras e islamistas, ni de la existencia de un informe que llegue a esa conclusión. De esta manera, desmienten la acusación sin pruebas lanzada por el ex director general de la policía Agustín Díaz de Mera, que se amparó en una fuente anónima para sostener su particular teoría de la conspiración.

Cuando la actual cúpula policial nombrada por el Gobierno socialista llegó al Ministerio del Interior y continuó las investigaciones abiertas a raíz del atentado del 11-M, habían pasado varios meses del atentado, pero no encontraron ni una sola línea de investigación de sus antecesores que apuntara a ETA.

Para entonces, los principales implicados en el atentado estaban “detenidos o muertos en el suicidio colectivo de Leganés”, según había declarado el anterior ministro del Interior, Ángel Acebes, el 4 de abril de 2004. Y todos ellos tenían relación con el islamismo radical o con el mundo de la delincuencia que había contactado con los terroristas.

Los cargos policiales nombrados por el Gobierno de José María Aznar se han visto ahora sorprendidos por la acusación lanzada por el que fue su jefe, Agustín Díaz de Mera, respecto a la existencia de un informe, ocultado supuestamente por el Ejecutivo socialista, que apuntaría a la vinculación de ETA con los atentados del 11-M.

Ese informe al que se refiere Díaz de Mera fue encargado por el Comisario General de Información, Telesforo Rubio, para investigar cuánto había de verdadero en algunas informaciones de medios de comunicación especializados en la teoría de la conspiración, que apuntaron a la vinculación de ETA con el 11-M.

Distintos departamentos se pusieron manos a la obra y redactaron un informe de cientos de páginas donde analizaban una a una todas las sospechas que habían surgido respecto a una posible participación de ETA en los atentados.

Los informes policiales

El informe concluía descartando la participación de etarras en la matanza del 11-M y la vinculación de estos terroristas con los islamistas que pusieron las 13 bombas en los trenes o con aquellos que les suministraron los explosivos. Los cargos policiales bajo el mandato del PP han asegurado a este periódico que durante su mandato no se hallaron pruebas que apuntaran a ETA y que, posteriormente, tampoco han conocido la existencia de informes o investigaciones que avalaran esta tesis.

El ex director general de la Policía se ha negado a revelar ante el juez el nombre del agente o agentes que le informaron sobre la existencia de un documento donde se apuntaba la conexión entre ETA y los islamistas del atentado del 11-M. Unas horas después de ser multado e imputado por un delito de desobediencia, Díaz de Mera se puso en contacto con agentes de su confianza para pedir ayuda en el sentido de que algún funcionario justificase su acusación sin pruebas.

El Gobierno del PP encargó un trabajo especial el 13 de marzo, dos días después del atentado y un día antes de las elecciones, sobre contactos de presos islamistas con etarras en las cárceles españolas.

Ese documento, elaborado por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, recogió hasta seis contactos (conversaciones grabadas a terroristas etarras e islamistas) que se investigaron en su día sin que dieran ningún fruto que pudiera acreditar la relación de ETA con los atentados.

Ante las dudas que provocaba la dimensión y características del atentado, durante tres días el Gobierno del PP insistió en que la principal línea de investigación sobre los atentados era la etarra, mientras las pistas llevaban a la policía a Lavapiés. El PP ha mantenido desde su derrota electoral del 14-M que había que seguir investigando la posible implicación de ETA.

En el sumario del 11-M hay varios tomos dedicados a esa investigación de posibles vínculos entre etarras e islamistas sin que en ningún caso haya pruebas que puedan sostener una relación entre ETA y la matanza de los trenes. Esa teoría ha llegado al juicio a través de asociaciones de víctimas que apoyan las tesis del PP y que preguntan reiteradamente a testigos y acusados sobre ETA, hasta el punto de que el presidente del tribunal les ha llamado la atención.

El PP ha formulado en los dos últimos años numerosas preguntas por escrito al Gobierno sobre pruebas que pudieran implicar a los etarras en el atentado del 11-M. Pero todos esos intentos de distintos dirigentes del PP se han estrellado con los hechos y con las pruebas, ninguna de las cuales ha alumbrado siquiera una pequeña duda respecto a la autoría exclusivamente islamista de los atentados del 11 de marzo.