Estado de delirio


La política española resulta tan difícil de explicar al extranjero porque está toda entera contaminada de delirios, algunos de ellos tan difundidos, tan arraigados, que casi todo el mundo ya los confunde con la realidad. El delirio ha sustituido a la racionalidad o al sentido común en casi todos los discursos políticos, y los personajes públicos atrapados en él lo difunden entre la ciudadanía y se alimentan a su vez de los delirios verbales y escritos de unos medios informativos que en vez de informar alientan una incesante palabrería opinativa. La actualidad no trata de las cosas que ocurren, sino de las palabras que dicen los políticos, de los cuales no se conoce apenas otra cosa que sus exabruptos verbales. En ningún país que yo conozca los titulares están tan hechos casi exclusivamente de declaraciones entrecomilladas. El que llega de fuera se ve asaltado, nada más subir al taxi en el aeropuerto, por un zumbido perpetuo de opinadores que someten a escrutinio las declaraciones y contradeclaraciones previamente enunciadas por los charlistas de la política. Da la sensación de haber entrado en un bar de barra pringosa en el que el humo de la palabrería fuera más denso que el del tabaco, y en el que un número considerable de afirmaciones tajantes parece dictado por la ofuscación de una copa matinal de coñac. El delirio contamina todos los saberes y con frecuencia termina por sustituirlos del todo. Hay una geografía delirante, que se manifiesta, por ejemplo, en los textos escolares y en los mapas de las noticias sobre el tiempo, y en virtud de la cual cada comunidad autónoma es una isla rodeada de un gran espacio en blanco y sin nombre o se dilata para abarcar territorios soñados. Casi cualquier delirio es un delirio de grandeza. El País Vasco abarca en los mapas Navarra y una parte de Francia: Cataluña se extiende hacia el norte y a lo largo del Levante y por las islas del Mediterráneo, en un ejercicio de megalomanía geográfica que se parece bastante al de los reinos que don Quijote imaginaba que conquistaría con su bravura de caballero andante. Galicia se agranda por las anchuras atlánticas de la lusofonía y por los confines de niebla de los reinos celtas. Y no quiero pensar qué ocurrirá cuando los cerebros políticos de mi tierra natal descubran por azar algún libro en el que se muestre que hubo una época en la que el territorio de Al Andalus cubrió casi entera la península Ibérica y una parte del norte de África.

NO VOY A IR A SU MANIFESTACIÓN, Sr. RAJOY


 

Espero que se me disculpe la inmodestia. Me considero un ciudadano de bien, normal y sensato, demócrata, decente, que cree que la dignidad, la ética y la moral son valores que deben regir la vida de cada individuo y formar parte de las reglas del juego básicas sin las que la convivencia ciudadana se hace imposible. También creo que el etarra Iñaki de Juana Chaos es un ser deleznable y sanguinario. Entro, pues, en el perfil de idoneidad que Mariano Rajoy ha trazado para convocar a los ciudadanos a la manifestación del próximo día 10 de marzo. Sin embargo, no me siento concernido, no saldré a la calle, y sólo deseo que nadie ponga en duda mi bonhomía por la decisión tomada en este país en el que el matiz ya no encuentra espacio. O conmigo o contra mí. Continua llegint “NO VOY A IR A SU MANIFESTACIÓN, Sr. RAJOY”

Juegos de guerra del Pentágono (Simulación de un conflicto nuclear tras el ataque a Irán)


Entre septiembre y diciembre pasados, el Pentágono ensayó un escenario de “guerra total” en Medio Oriente denominado Escudo Vigilante 07,que también incluían a Rusia, China y Corea del Norte, aliados estratégicos del régimen de Teherán. Los detalles del ejercicio Escudo Vigilante 07 fueron revelados en un informe de The Washington Post firmado por su columnista William Arkin. Los ejercicios militares estuvieron a cargo del Mando del Norte de Defensa Aeroespacial y el Mando del Norte (NORAD) del 4 al 14 de diciembre, y simulaban un conflicto nuclear con Rusia, Irán, China y Norcorea, tras un bombardeo de EEUU a blancos situados en Irán. Participaron en las maniobras la base aérea Peterson y el mando de Colorado Springs, así como tres regiones de NORAD: en Alaska, Canadá y en el territorio continental de EEUU, además de la Secretaría de Seguridad Interior, el FBI y otros organismos de inteligencia. El autor del artículo publicado en The Washington Post, William Arkin, señala que las maniobras simulan que en el mundo se desencadena un conflicto militar debido a que un país imaginario, Irmingham, se propone enriquecer uranio contra la voluntad de EEUU. Otros tres países – Rubek, Nimazi y Churia – salen en defensa de Irmingham. Según Arkin, por Irmingham se entiende Irán y detrás de los otros tres nombres de los países que se oponen a EEUU se ocultan Rusia (Rubek), Corea del Norte (Nimazi) y China (Churia). De acuerdo con el informe del Post, a medida que crece la tensión, Rubek (Rusia) es el primero en lanzar un ataque nuclear contra instalaciones militares de EEUU, incluidos refugios subterráneos en Cheyenne Mountain (estado de Colorado) en el que se alojan NORAD, los Mandos Estratégico y del Norte (estado de Colorado) y el refugio Raven Rock (estado de Maryland). llamado el “Pentágono subterráneo”. Siguiendo el hilo de la simulación militar, la escalada del “conflicto” comenzará en otoño de 2007 después de que el país llamado Irmingham (Irán) “proceda a enriquecer uranio” violando la prohibición internacional. Los intentos de la OTAN de actuar como mediador no pueden prevenir un mayor crecimiento de la tensión El embajador de EEUU en Rubek (Rusia) viaja a su país, y el presidente de EE.UU. dirige un mensaje a la nación. Rubek (Rusia) expulsa a todo el personal de la embajada norteamericana y envía ocho bombarderos estratégicos con misiles crucero convencionales para suprimir los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles de EEUU y luego lanza un ataque nuclear. Dos misiles balísticos nucleares de Rubek (Rusia) fallan, pero otros dos destruyen los refugios Cheyenne Mountain y Raven Rock. Paralelamente a los ataques lanzados por Rubek (Rusia), la sede del Pentágono es volada por un artefacto nuclear que han colocado terroristas no identificados, así como Nimazi (Corea del Norte) lanza dos misiles balísticos contra EEUU.. Como golpe de represalia, EEUU lanza dos misiles nucleares balísticos contra objetivos en Rubek (Rusia). El autor del artículo del Post no descarta la posibilidad de que este plan obedezca al deseo de los militares norteamericanos de exigir en el futuro mayores financiaciones para los programas bélicos. Por su parte, el portavoz del Mando del Norte, Michael Kucharek -citado por el Post- , se negó a dar nombres concretos de los países imaginarios que figuraban en los ejercicios. Según el vocero, durante las maniobras se simularon situaciones que puedan surgir a raíz de un ataque nuclear desde otros continentes en medio de una guerra termonuclear global. Además, el personal de diversos servicios se ejercitará en eliminar las consecuencias de atentados terroristas en el territorio de EEUU, agregó Kucharek. Curiosamente, son cada vez más las versiones en la prensa estadounidense que sostienen que un nuevo ataque “terrorista” similar al 11-S sería utilizado como detonante y justificativo para lanzar las operaciones militares contra Irán y otros objetivos “encarpetados” como Siria y Líbano. Como siempre, en los “juegos de guerra” del Pentágono las casualidades no existen.

Más allá de Bush y Ahmadineyad


5_bush_ahmadinejad_b2.jpgLas tres razones estratégicas principales del desenlace militar EEUU-Irán.

Así como la prensa imperialista (progresista y socialdemócrata) demonizó a Bush escondiendo la compleja trama de intereses estratégicos imperial-capitalistas que se mueven a su alrededor, hizo lo mismo con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad , que, casi sin historia en los archivos de la CIA, se ha convertido en el símbolo más “temido” por Israel y las potencias europeas del lobby sionista capitalista internacional.
Las oscilaciones en el discurso público de Ahmadineyad pueden pasar de considerar a EEUU como el “peor enemigo de Irán y de la humanidad”, a invitar a Washington a buscar juntos salidas de “diálogo” y de negociación para aliviar las “tensiones mundiales”.
De la misma manera, Bush hoy amenaza al “terrorismo iraní” con una operación militar, y mañana habla de la necesaria “salida diplomática” al conflicto.
En la misma línea se mueven los funcionarios de Washington y de Teherán, para quienes “amenazar” y “negociar”, simultáneamente, no son incompatibles con la realidad, sino parte de una estrategia convergente.
No se trata de locura o de “doble discurso”, sino de estrategias opuestas y convergentes de presión militar y de negociación diplomática que operan simultáneamente desde ambos lados de la trinchera.
Tanto en el Estado islámico de Irán como en el Estado imperial de EEUU, lo que se juega en el tablero no son las “oscilaciones personales” de Bush o de Ahmadineyad, sino complejos intereses estratégicos que subsistirán más allá, incluso, de la estadía de ambos presidentes al comando de sus naciones.
No se trata de “juegos personales” o de internas partidarias (“halcones” vs. “moderados”) , como quiere hacer creer la prensa imperial, sino de intereses estratégicos económicos, geopolíticos y militares entre Estados, que trascienden a los presidentes y a los partidos políticos.
En forma permanente, el Departamento de Estado y la Casa Blanca, así como el gobierno teocrático de Teherán,  juegan a dos estrategias opuestas y convergentes: escalada de presión militar y negociación diplomática, ejecutadas combinadamente.
Las dos estrategias opuestas y convergentes de Washington con Irán tienen dos líneas claras: Despliegue militar (presión) y lenguaje bélico  de extrema dureza, combinados con ofertas permanentes de negociación diplomática (diálogo).
Tanto Washington como Teherán se valen de esos dos instrumentos simultáneos (la estrategia de presión militar y la negociación diplomática) para dirimir complejos intereses económicos, geopolíticos y militares en juego, cuya permanencia en el tiempo superan a las personas o a los partidos en el gobierno.
Esos intereses concretos, y no la “personalidad” o la “locura” política de Bush (halcón) o de Ahmadineyad (halcón), son los que definen el conflicto y su desenlace, más allá de que se utilice la diplomacia o la presión militar para dilatar la resolución del conflicto.
En el tablero del conflicto, tanto Irán como EEUU se valen de la “disuasión militar”: EEUU desplegando tropas, bases militares y unidades de ataque aeronaval frente a las costas de Irán, en tanto que Teherán alimenta la presión militar mostrando todos los días su formidable ejército, el más poderoso de la región, y las nuevas armas y misiles de tecnología militar sofisticada adquiridas a Rusia.
En resumen, “amenazar” (disuadir) o negociar (dialogar) son instrumentos alternativos y de aplicación simultánea que  utilizan tanto Washington como Teherán para evitar una confrontación militar abierta que -inevitablemente- va a surgir cuando los intereses estratégicos en juego superen a la negociación y  a la disuasión.
Pero…. ¿Quién determina que EEUU ataque o no a Irán? ¿O quién determina que Irán continúe con su programa nuclear pese a la posibilidad de un ataque militar?
La resolución de un ataque militar de EEUU a Irán no está determinada por el “capricho” de Bush o por el “fundamentalismo religioso” de Ahmadineyad, sino por una compleja trama de intereses en los que se mezclan el petróleo y  recursos estratégicos de supervivencia, tanto para EEUU como para Irán.
No se trata de un culto a la personalidad de ambos presidentes, sino de un choque de intereses vitales y estratégicos entre ambos Estados.
En resumen: Bush (en este particular contexto) ejecuta y habla en nombre del Estado imperial norteamericano y del interés estratégico de sus empresas y bancos transnacionales, y Ahmadineyad habla en nombre de la supervivencia y los intereses económicos, geopolíticos y militares de Irán como potencia hegemónica en el mundo islámico.
Y si, en vez de Bush y Ahmadineyad, en la Casa Blanca y en Teherán estuvieran un demócrata y un “reformista”, en nada variaría el escenario de los intereses estratégicos en juego.
Para saber si EEUU, con el gobierno en manos de Bush, atacará a Irán, o si Ahmadineyad y los ayatolas van seguir adelante con su programa nuclear y su carrera armamentista, hay que empezar por donde empieza siempre el capitalismo antes de emprender cualquier plan de negocios: Evaluar la relación costo/beneficio.