Zapatero y el fascismo


por Manuel F. TrilloSe prevén tiempos broncos. El fascismo agazapado durante estos años ahora ha tomado aire y sale a la calle. No es la derecha de la que habla Fdez de la Vega, es la ultraderecha en su estado más genuino. Pero con esa ultraderecha firmaron el Pacto Contra las Libertades (antiterrorista, dicen) y contra el Terrorismo, y también firmaron y, luego como legisladores, votaron la ominosa Ley de Partidos Políticos. El PSOE paga ahora su matrimonio con Aznar y Rajoy. Se metió en la cama con ellos y ahora tiene sarna púbica (escabiosis) y no hay permetrina ni lindano que la pueda combatir. La sarna fascista invade poco a poco las piernas y los pies, y llega lentamente a la cabeza de los españolistas, y en un pis pas estarán incendiado sedes de la izquierda y acogotando a los ciudadanos que no se muestren sumisos a periódicos como La Razón, El Mundo, ABC, y no lean a Pablo Sebastián en la Estrella Digital, que no oigan a Losantos y que no aplaudan a Astarloa (el mayor cínico de cuantos caminan por el “suelo patrio”).

El PSOE tuvo relaciones indeseables con aquel fascismo “jonsista”, les encantaba la bravura de un Aznar tan implacable que negoció con ETA durante el secuestro del concejal de Ermua (y fueron tres días) y que durante la tregua semanal de junio de 1996 acercaran al País Vasco a 32 presos vascos, que durante los años de Gobierno hiceran cuanto estaba en sus manos para contentar a ETA liberando presos. Los fascistas son así, se arrugan cuando otro les planta cara, se echan para atrás, y salen corriendo. Sólo cuando vienen en tromba y no creen tener enemigo es cuando salen crecidos. Son las juventudes nazis masacrando a músicos que adoran Django Reinhart, o los falangistas que durante cuarenta años les metían la mano a las esposas de los rojos, y luego a sus hijas, pero que sin el fusil de la guardia civil amparando sus crímenes no se atrevían ni a recitar la tabla de multiplicar. El PSOE se metió en la cama con el fascismo español, y ahora tiene que andarse con pies de plomo, pues la escabiosis (la Ley de partidos y el Pacto contra las libertades) se le puede extender por todo el cuerpo electoral. Dos de cada tres españoles, el 66% -y me parece poco- porque yo digo que es el 87%, tienen un cacao mental que no lo aguanta ni un psicoanalista argentino. La escabiosis se ha instalado en la sociedad desde 2002, y ahora no saben -ni siquiera la gran parlanchina del Gobierno- cómo atajarla.
Esta es la situación. Se pueden añadir más datos. Se pueden poner matices. Se puede decir que es un soneto con estrambote. Se puede decir que no toda la derecha es fascista. Se puede decir…., y dígase lo que se quiera, el resumen es: los fascistas existen. Existen en la calle, y ahí tenemos a los falangistas saliendo de sus covachas. Existen en el la escuela: y ahí tenemos a los que detestan hasta la juventud (entiéndase). Existen en la judicatura: y ahí están autos y sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo. He ahí las gracietas de ese hombre tan rídiculo de apellido Hernando, que equipara un baile con un idioma, y esto dicho así para mostrar la necedad de este sujeto. Pero también se halla en el seno del PSOE, y no me refiero a la travestida vasca con pelo corto o pelo rojo o pelo a lo madonna, o de ese extemeño con cara de gárrulo y mente más cerrada que un cerdo de la dehesa. No, la mentalidad fascista se instala lentamente -como la sarna- y de pronto nos encontramos con una pápula que a los cuatro vientos grita que “se construirán nuevas imputaciones” para que los presos vascos no salgan de la cárcel. Ese ya está en Canarias, el destino que tuvo Francisco Franco.

El fascismo no es que los militares ocupen el poder; el fascismo no es que se de un golpe de Estado; el fascismo es una peste que invade lentamente todo el cuerpo social, es el miedo generalizado, es el terror en las relaciones cotidianas, es el silencio. El fascismo está en la calle, y el PSOE ha contribuido a que se alimentara -¿verdad Rubalcaba que ahora lo ves claro?- cuando subían y bajaban las escalinatas de Palacio para firmar la Ley de partidos y el pacto contra las libertades.
¿Estamos en tiempos de cambio?. Zapatero como gobernante, y el Congreso de los Diputados como legislador, deben derogar ambas leyes al más breve tiempo posible. Pues con esas leyes favorecen la llegada del fascismo, pues son invocadas por los que agreden a la libertad y la zorrean. Ya están los cañones del fascismo en la calle. El plan es simple, calentar a ese 87% de población, y a continuación, usando los mecanismos que sean más favorables -no les importará usar la violencia armada- ocupar el poder que, para ellos, nunca debieron de haber perdido ni cedido. Por ello, a los partidos y grupos parlamentarios presentes en el Congreso les propongo que presenten conjuntamente una iniciativa parlamentaria tendente a la derogación de las leyes fascistas aprobadas durante el Gobierno de Aznar (con la connivencia del PSOE, sea dicho): un sólo artículo es preciso: Quedan derogadas las leyes siguientes…..y no se olviden de derogar también las leyes que han modificado el Código Penal de 1995 y que recortan seriamente las libertades públicas.
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çSi así se hace, así caminaremos hacia la libertad. Y ello supondrá que se le habrán recortado las alas al pajarraco que aparece en la bandera de los fascistas. La mayoría parlamentaria está asegurada, y la mayoría social también (este es un mensaje para los manijeros del Gobierno, de la Vega y Rubalcaba): ahora la ultraderecha no parará en barras, están lanzados, pues aprovechad esta circunstancia de inmoderación derechista y acabad con la sarna que supone la existencia de las leyes mencionadas. Si así no se hiciere el error se pagará con creces no tardando mucho.

PP, LOS NUEVOS FARISEOS.


 

“Guías ciegos que os coláis un mosquito y os tragáis un camello”

El testimonio de Dürkhop, viuda de Casas, asesinado por ETA, es tan ejemplar como demoledor para Rajoy

Declara en elplural.com Bárbara Dürkhop, eurodiputada socialista, viuda del senador del PSE-PSOE Enrique Casas, asesinado por ETA, que le parece una “inmoralidad” los gravísimos reproches de Mariano Rajoy al Gobierno a cuenta de las víctimas del terrorismo. Asegura Dürkhop que Rajoy no puede “hablar en nombre de las víctimas”. Y recuerda que “él excarceló al asesino de mi marido cuando aún no había cumplido ni 17 de los 57 años de su condena”. Testimonio ejemplar el de la viuda de Casas. Y demoledor para el PP.

Sabemos que el Gobierno Aznar, en el que participó Rajoy con diversas responsabilidades –entre las cuales la de vicepresidente y ministro del Interior-, excarceló a numerosos presos etarras. Y sabemos también que, en esa época, nadie puso el grito en el cielo por ello ni a nadie se le pasó por las mientes criticar tales decisiones. Ninguna de esas disposiciones de carácter penitenciario violó la legislación vigente.

Ajustado a la ley
Exactamente lo mismo que sucede en el caso de Iñaki de Juana Chaos: el Gobierno Zapatero no ha vulnerado ningún precepto legal. Se ha ajustado impecablemente a la ley. Ni siquiera ha excarcelado a De Juana. Le ha otorgado el segundo grado y deberá cumplir prisión atenuada o domiciliaria hasta el final de su condena. Rubalcaba ha basado su determinación en el auto del juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro, un órgano judicial promovido, por cierto, durante el Gobierno Aznar.

Oposición exótica

Pero lo que sí ha dejado radicalmente de ser lo mismo es la actitud del PP. La derecha hizo sin problemas, cuando gobernaba, todo aquello que ahora no es que critique, sino que criminaliza hasta extremos sólo propios de partidos ultras, de extrema derecha o neofascistas, lanzando la gente a la calle, fomentando algaradas e insultos y, al fin y a la postre, practicando un género de oposición que rompe todas las normas -escritas o no- de cualquier democracia occidental.

Hipocresía e iniquidad
A estos conservadores, tan católicos algunos y, en general, cercanos siempre a la jerarquía eclesiástica -que predican una cosa y hacen la contraria-, cabría aplicarles las palabras de Jesús en el Evangelio de San Mateo, palabras dedicadas a los escribas y fariseos: “Guías ciegos, que coláis un mosquito y os tragáis un camello. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que os parecéis a sepulcros blanqueados, hermosos por fuera, mas por dentro llenos de huesos de muertos y de toda suerte de inmundicia!” Así también vosotros por fuera parecéis justos a los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad”.

Gallardón y Botella, presentes
En la concentración del viernes por la noche ante el Ayuntamiento de Madrid, formada por peperos, falangistas y otros especimenes del universo radical o neocon, estuvieron presentes el alcalde, Gallardón, y Ana Botella, quien –como apunta hoy en este periódico, con su lucidez, sorna y brillante prosa, nuestro apreciado colaborador Ventura Haba- da la impresión por su frenética actividad agitadora de estos días que aspira a ser la Hilary Clinton de la derecha casposa.

Alcalde de unos pocos
Pero mientras lo de Botella ni debe sorprender ni sorprende –sería una peligrosa rival de Esperanza Aguirre, que también sueña con la Moncloa-, la presencia de Gallardón tiende a corroborar que su tan cacareada moderación es más bien un espejismo. No fue a la manifestación de UGT y CCOO después del atentado de la T-4 y ya demostró ese día que no ejercía de alcalde de todos los madrileños, sino de una parte. Sí acudió a la posterior de Alcaraz.

Dudoso centrismo
Sin embargo, como no estuvo en la de Buesa, de hace una semana, recibió repugnantes descalificaciones de Jiménez Losantos. ¿Es por eso que acudió presuroso a la movilización de la otra noche? ¿Este es el líder potencial de la derecha civilizada, centrista, y se arruga cada dos por tres? Hasta Sarkozy cuidaría mucho de mezclarse en público con los seguidores de Le Pen.