Recuerdos de mi infancia


Al hilo de la última foto del Peñón de Velez de la Gomera me han venido a la memoria viejos recuerdos de mi infancia, recuerdos que os voy a traer a estas páginas para que conozcçais un poco las tierras de la otra orilla.

He mejorado y ampliado este post, lo encontrareis Aquí.

La represión estalinista


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PEÑÓN DE VÉLEZ DE LA GOMERA, PAISAJE IDÍLICO.


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Blogs amigos y reportages fotográficos.

 http://afrycar.wordpress.com/9-galeria-de-fotos/penon-de-velez/#comment-59

http://gomara.wordpress.com/2008/04/17/fotos-actuales-del-penon-iii/

http://www.20minutos.es/museo-virtual/foto/1518/lugar/ceuta

Tal vez sea la más sugerente y sugestiva de todas las «plazas menores». Se halla encuadrada en un paisaje abrupto y escarpado en la desembocadura del río Hades. Como muy bien dijo alguien, el peñón de Vélez «…es como un aguafuerte de Doré. La imagen más cierta del fuerte perdido de una novela de aventuras. El conde de Montecristo, por ejemplo, pudo muy bien haber penado allí».
Situado a unos 80 km al oeste de Alhucemas y unos 117 al este de Ceuta, el peñón surge de repente al doblar un cabo. Es un gran peñasco triangular, de unos 225 metros de largo y unos 77 de alto, unido por un minúsculo puente de madera a una isleta llamada de San Antonio. El peñón de V élez de la Gomera, llamado así por una deformación de los nombres de Hades (la antigua ciudad que había en la costa) y la comarca rifeña de la Gomara, fue ocupado por España en 1508, cuando una expedición al mando de Pedro Navarro expulsó a los piratas que poblaban la zona y que saqueaban insistentemente las costas andaluzas y levantinas de la Península Ibérica. Fue perdido por el ataque de los piratas berberiscos en 1522, pereciendo degollada toda la guarnición al mando del capitán Villalobos, el cual, cuenta la leyenda, que fue seducido por una bella mujer musulmana que lo mató y permitió el acceso de las tropas del emir Mohamed. En 1564, tras varias tentativas frustradas, el peñón es vuelto a ocupar por los españoles. La vida de su guarnición nunca fue fácil, tan sólo un pequeño bergantín les unía con Málaga, que durante los ataques de los rifeños debía salir por una gruta existente debajo del puente de madera al amparo de la noche y bajo el amenazante fuego de los rifeños. 
 

  Fue asediado en numerosas ocasiones, en 1680, 1701, 1755, 1781 y 1790, pero todas ellas consiguió resistir. Sufrió una epidemia de peste en 1743 y otra de fiebre amarilla    en 1851; a veces, la situación era tan desesperada que se permitía a los prisioneros escapar a tierra y asi intentar sobrevivir a los rifeños. A pesar de todo ello, el peñón resistió todo lo que le echaron, incluso varias sublevaciones de los prisioneros… y de los soldados que los custodiaban. No es por ello extraño que, hace algunos años, un oficial de la guarnición, guiado por su curiosidad, encontrara un osario al derribar una pared, restos, sin duda, de los desdichados prisioneros que fueron a parar a aquella «isla del Diablo». En 1871 se elaboró en las Cortes un proyecto para abandonarlo y dinamitarlo, pero también a ello sobrevivió. Durante las guerras contra Abd el Krim, sus tropas cayeron en tromba sobre el peñón, debiendo la población civil y militar ser abastecida por submarinos de la Armada Española en uno de los episodios de las guerras de África menos conocidos..

A pesar de todo ello, más de 400 personas llegaron a vivir en él, tuvo su junta de arbitrios y fue puerto franco.Hoy solamente viven en él su pequeña guarnición y algunos civiles contratados que se encargan de su mantenimiento: panaderos, albañiles, fareros, etc. Gran parte del peñón se halla cubierto por restos de fortificaciones que antaño cubrían toda la isla. Subiendo desde la playa, que se formó durante una tempestad en 1934, pues antes el peñón era una isla, se accede a Vélez por una calle que serpentea a través de todo el peñón, hasta llegar a la corona, un hermoso baluarte circular pintado de blanco, que, como su nombre indica, corona a todo el peñón. En ella se encuentra una pequeña capilla abandonada, y permite desde su altura una hermosa vista de la acantilada costa rifeña así como unos atardeceres en donde el cielo se vuelve rojizo; sin duda, una de las más hermosas vistas que en España se pueden contemplar.  

  Paseando por la calle central encontramos pequeños recordatorios de la historia de V élez: el pequeño monumento construido por la guarnición a los caídos; calabozos sellados y cerrados por enormes verjas que, sin duda, esconden misterios en su interior (pues todo el peñón se halla horadado); la plaza del Mercado, donde antiguamente se repartían los alimentos y donde hoy se reúne la guarni- ción para izar la bandera; la pequeña plaza de Ceuta, hecha por los regulares, con el escudo de la ciudad realizado con piedras pintadas; la muralla que reco- rre la parte norte del peñón, con su puente levadizo y los restos de antiguas estancias subterráneas; el rincón de España, con una pequeña placa que reza así: «En memoria de los que amaron esta roca solitaria y en sus profundidades huecas duermen». El cementerio, situado al lado del faro, casi colgado de la roca, alberga los restos de sus antiguos moradores, entre ellos, los del único farmacéutico militar muerto en las campañas del Rif.  La guarnición vive en las casas que aún quedan en pie en tomo a la plaza del Mercado. Gracias a las obras que se realizan, se están habilitando más edificios que mejorarán la vida de los hombres. En el edificio que hace de comandancia, existe un pequeño mirador, llamado «la Pérgola», desde el cual se divisa una vista preciosa de toda la playa de Hades.

Las historia trágica y heroica de estos peñones los convierte en verdaderos monumentos nacionales, y tan sólo su aislamiento, tanto físico como informativo, les impide darles a conocer como curiosidades del Mediterráneo, como auténticos restos de la historia de España. 

 Mas fotografias

http://gomara.wordpress.com/

https://quiron.wordpress.com/?s=fotografias&searchbutton=go%21

http://www.regulares.com/islav03.htm

HAY QUIEN OPINA QUE DEBE DE HABER, MÁS RESERVAS NATURALES Y MENOS ISLOTES COLONIALES. ES UNA OPINIÓN MUY RESPETABLE.

Por Plinio el Insurrecto (agosto 2002)

Los recientes acontecimientos en torno al islote Perejil (que por proximidad es más marroquí que español) y su toma (por parte de gendarmes marroquíes, y su bandera) y retoma (por tropas españolas de élite, y su bandera), nos recuerda que España todavía tiene pequeños enclaves territoriales norte africanos que son motivo de continua polémica con Marruecos. A parte de Ceuta y Melilla, también están bajo bandera española otros pedacitos de tierra de la costa norte marroquí. Algunos de ellos poseen fuerzas militares permanentes, como es el caso de las Islas Chafarinas, Peñón de Vélez de la Gomera y el de Alhucemas.

El Peñón de Vélez de la Gomera es español desde 1508, cuando fue conquistado por Pedro Navarro, y se trata de un islote pequeño con un fuerte, una iglesia y a escasos 85 metros de la costa marroquí. En la actualidad no queda población civil y sus habitantes son los treinta soldados de guarnición militar. El Peñón esta unido desde 1934 a la costa por un istmo de arena debido a un terrible temporal.

Mis recuerdos personales del PEÑON según el cabo Marcel·lí, ja ja. Continua llegint “PEÑÓN DE VÉLEZ DE LA GOMERA, PAISAJE IDÍLICO.”

CERCANIAS MAURITANAS


La vía de tren que lleva de Nouadhibou a Choum y Atar, en el norte de Mauritania, es el único trazo uniforme que permite saber en que dirección se circula. Hace años, viviendo en ese país, por obligación hacía la ruta entre Chinguetti y Nouakchott una vez a la semana. El camino duraba dos jornadas por culpa del mal estado de las pistas. Normalmente, la noche que debía pasar a medio camino la diseñaba con cuidado. Siempre, por precaución, procuraba que alguna aldea no quedara a más de una hora caminando y montaba la tienda junto al Jeep y a unos cien metros de las dunas más cercanas para no ser engullido a oscuras. Recuerdo las noches del desierto frías y desagradables. La cena aliñada con arena por culpa del viento y el silencio tibio del Sahara de fondo, no eran ingredientes para el goce y el disfrute. Sin embargo, cada semana esperaba esa noche con ilusión porque el amanecer solía ser majestuoso, bello y enorme. El viento se dormía a primera hora del día y, normalmente, dejaba un cielo púrpura a modo de tablero para que al fondo, una luz intensa, blanca, brillante y nerviosa lo agujereara. Durante una hora esa luz iba acercándose. Era un tren. Una culebra amarilla de tres quilómetros de largo que aparecía de la nada y que con su rumor ensordecedor y su tamaño lo llenaba todo.

Saber en que se parece la linea Nouadhibou-Choum a la Sant Celoni-Sant Vicenç en castellano o en catalán