Capítulo 3.3 El Estado judío, independencia de Israel


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250px-declaration_of_state_of_israel_1948.jpgBen Gurión proclama el Estado de Israel, en un museo de Tel Aviv, bajo el retrato de Theodor Herzl.

En 1947, tras el estallido de la violencia por grupos militantes árabes y judíos y ante la imposibilidad de conciliar a ambas poblaciones, el gobierno británico decidió retirarse de Palestina y puso en manos de la ONU la resolución del conflicto. Tras el informe de una comisión internacional que evaluó la situación sobre el terreno, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 29 de noviembre de 1947 un plan que dividía a Palestina en dos Estados, dando a los árabes y a los judíos una extensión similar de terreno (el 54% del total para Israel, pero incluía el desierto del Neguev, que representaba a su vez el 45% de la superficie del país). Jerusalén quedaría como una ciudad internacional administrada por las Naciones Unidas. La ONU no adoptó ninguna disposición para ejecutar el Plan y, apenas dos semanas después, en una reunión pública celebrada el 17 diciembre, la Liga Árabe aprobó otra resolución que rechazaba de forma taxativa la de la ONU y en la que advertía que, para evitar la ejecución del plan de la ONU, emplearía todos los medios a su alcance, incluyendo la intervención armada.

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Capítulo 3.2 Sionismo y aliyá


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La primera gran ola de inmigración judía a Palestina, conocida como aliyá, se inició en 1881, como consecuencia de las persecuciones a que eran sometidos los judíos en Europa y las ideas de Moses Hess, un sionista-socialista que abogaba por la redención del territorio considerado como la patria hebrea. Los judíos compraban tierras a las autoridades otomanas y a los terratenientes árabes, surgiendo de esta forma los primeros asentamientos agrícolas. Es en esta época cuando pueden apreciarse las primeras tensiones entre árabes y judíos.

El surgimiento del sionismo, fundado por Theodor Herzl, dio lugar a la segunda aliyá (1904-1914) en el curso de la cual emigraron a Israel unos 40.000 judíos. En 1917, el Ministro de Asuntos Exteriores británico, Arthur James Balfour, emitió una declaración en donde se promovía la idea del establecimiento de una patria en Palestina para el pueblo judío (la llamada Declaración Balfour). En 1920, Palestina fue adjudicada al Reino Unido para su administración como Mandato de la Sociedad de Naciones.

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Capítulo 3.1 Israel


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coat_of_arms_of_israel.pngIsrael, oficialmente Estado de Israel, es un país de Asia que se encuentra en la orilla sudoriental del Mar Mediterráneo, en la región conocida como Oriente Próximo. Limita al norte con el Líbano, al este con Siria y Jordania, al oeste con el Mar Mediterráneo, al suroeste con Egipto y al sur con el golfo de Aqaba (Mar Rojo).Israel es una democracia parlamentaria y el Estado-nación de la gente originaria de la Tierra de Israel. Declaró su independencia en 1948 y es el único Estado judío del mundo, aunque su población está constituida por ciudadanos de religiones y etnias diversas (véase israelí). Es una economía tecnológicamente avanzada y ocupa el puesto 23 de 177 países valorados en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, lo que le sitúa en el puesto más alto de Oriente Medio y en el tercero de toda Asia.

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NO SEMPRE DIRÉ QUE SÍ


Repetidament he defensat ZP dels atacs injustificats del feixistes de sempre.

Avui vull denunciar una jugada contra Catalunya del seu govern que de tant en tant té algún tic de nacionalisme español fent realitat aquella vella observació que el que s’assembla més a un espanyol de dretes és un espanyol d’esquerres.

El fet és que he rebut una notificació de l’actualització de la meva pensió, redactada “en castellano para que nos entendamos todos”.

Al final de la notificació hi ha una breu postdata en la que se’m diu que, si vull llegir-ho en català ho trobaré redactat en aquesta llengua cooficial en una web de la que se’m facilita l’adreça.

Em sembla una burla la jugada del senyor Caldera, perquè crec que tinc dret a que les comunicacions que em fa el “gobierno de la nación” se’m facin en la meva llengua, altrament no els extranyi a aquesta gent “tan ufana i tan superba” que a Catalunya siguem molts els que per moltes raons entre les que es troba la que indico, ens resistim a dir-nos espanyols, ans al contrari, sentim com una imposició intolerable l’haver de ser serfs d’un estat que no ens té cap classe de consideració i que, a més, ens sotmet a un espoli econòmic.