SANIDAD PRIVADA Vs SANIDAD PÚBLICA

  

El sistema sanitario

La sanidad pública y privada

El estado español cubre las necesidades sanitarias de todos sus ciudadanos mediante el Sistema Nacional de Salud, financiado a través de impuestos y regentado por las Comunidades Autónomas.

Más del 90% de la población utiliza este sistema para sus necesidades médicas. Este sistema permite a los españoles elegir su médico de cabecera, a través del cual obtienen acceso al resto del sistema.

La mayoría de los pacientes consiguen una cita con su médico en un día o dos desde la solicitud. No suele suponer ningún gasto extra a los pacientes ya que la comunidad autónoma corre con los gastos.

Para consultar a un especialista, los pacientes han de ser remitidos por el médico de cabecera, excepto en caso de urgencia. Desgraciadamente, como en la mayoría de los países europeo, las listas de espera para visitar a los especialistas o para intervenciones voluntarias o no urgentes suelen ser largas. Por último, el sistema sanitario público español sólo cubre la atención sanitaria (con algunas excepciones), los tratamientos dentales y los problemas ópticos van por la vía privada.

La sanidad privada

En los últimos años la sanidad privada ha ganado en importancia. Se estima que un 15% de la población posee seguros médicos privados, incluidos la mayoría de los funcionarios públicos, a los que se les da la opción de elegir entre el sistema público y el privado. Los seguros pueden utilizarse bien como complemento o como alternativa a la sanidad pública.

La ventaja del seguro privado es que las compañías tienen sus propias redes de hospitales, clínicas y laboratorios, por lo que los asegurados no tienen que esperar tanto para ser tratados. El único problema es que las compañías pueden insistir a los pacientes en que utilicen sólo médicos que sean miembros de su grupo. Sin embargo, la mayoría tienen programas que reembolsan el 80% de la factura de médicos de fuera del grupo. Las compañías de seguros privados más importantes son Adeslas, Asisa y Sanitas.

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19 respostes a “SANIDAD PRIVADA Vs SANIDAD PÚBLICA

  1. Retroenllaç: Por qué contratar un seguro médico privadoSeguros Médicos Privados | Seguros Médicos Privados

  2. PEPE

    Soy de España y llevo 3 años viviendo en New York y os digo que la sanidad de aquí es lo peor que vi es un negocio para ricos que nuncan se hartan de ganar mas dinero y mas, Mi mujer tiene un seguro que le paga el gobierno ya que ella trabaja ahí, ella eligió la aseguradora que mas prestigio tiene y mejores servicios da, además ella paga un suplemento de 400 dolares al mes mas para mejorar los servicios, en total entre el gobierno y ella pagan casi 4 veces que lo que se paga en España, cada consulta de medico tiene que pagar un extra de 20 dolares y si es especialista 60, y las medicinas son espantosamente caras.
    Hace dos años tuvo una operación de un cancer de mama una operación de mas de 5 horas, solo estuvo solo 3 días en el hospital y estaba cocida desde la mitad de la espalda dando la vuelta hasta la mitad de el pecho, pues para casa por que el seguro ya dice que basta de estar en el hospital, cuando al mes viene una factura de casi 4000 dolares por que el seguro dice que no paga ningún día de alojamiento en el hospital, que no era necesario estar todos esos días, esto es increíble!!!, te quedas con las patas colgando ahora se tiene que luchar para que el seguro pague eso y cada vez que hay algo el seguro con las mismas intenta no pagar, ademas de eso como solo tiene 15 dias por año de enfermedad y tuvo que estar mes y medio sin poder trabajar hoy en dia dos años despues aun debe dias de enfermedad a el gobierno y si se pone enferma te lo quitan de el sueldo o va al trabajo a elegir, me pregunto que hacen con tanto dinero que pagan los aseguradores? pues repartirlo para que dar buenos servicios. Pues además de esto la compañera de habitación que tuvo en ese hospital la operaron de lo mismo y su seguro no le pago ni siquiera la operación, ya se las ingenio por un lado y otro para hacerlo, ella tenia un seguro que su empresa pagaba que no era suficiente para costear los gastos de alrededor de 30.000 dolares, ya que aqui las empresas pagan por el trabajador seguro si quieren si no quieren pagarte seguro estan en su derecho.
    Mi suegra tuvo un accidente se llama una ambulancia y muere en el hospital, el seguro dos años después nos sigue reclamando 1500 dolares de la ambulancia y ella pago siempre su seguro,también una tía de mi mujer muere en un hospital ya que alguna enfermera el dio de comer cuando no debía y a raíz de eso entra en coma y muere en 10 días, la familia empieza a buscar abogados para denunciar al hospital ya que incluso el testigo que tenia al lado dijo que le dieron de comer, una buena prueba para ir a juicio, pues todos los abogados dicen que como la mujer tenia 89 años no se va a poder hacer nada ya que el hospital podrá poner muchas pruebas en contra ya era muy vieja si fuera sido mas joven si se podría ganar el juicio y esto es América donde los políticos dicen en muchos anuncios en la televisión que tiene el mejor sistema de sanidad de el mundo y comparan a Canadá que tiene una sanidad como la de España a lo peor, diciendo que en Canadá se muere la gente en los hospitales publico y esperando y en Usa no.
    Pues solo digo que luchéis por lo publico que lo privado solo es un negocio para hacer mucho dinero,

  3. Miguel

    Soy usuario de la sanidad publica y de la privada. Tal y como está la pública en este momento sin duda alguna prefiero la sanidad privada. Los especialistas me atienden mucho antes, no escatiman en hacer pruebas porque van a cobrar por el simple hecho de hacértelas, etc etc. En la seguridad social hacen pruebas muy básicas pero hay pruebas costosas (Resonancias, endoscopias con sedación ,etc.etc.) que normalmente no te las prescriben y en mi opinión prefiero que me hagan más pruebas y que si tengo alguna enfermedad que me hagan el diagnóstico en poco tiempo. Por la seguridad social te mueres esperando hasta que te toque el día de la cita. Sin embargo para un trasplante me iría a la snidad pública. Para todo lo demás me quedo con la privada (yo he sido atendido en el servicio de medicina interna de la clínica universitaria de Pamplona y me han hecho el diagnóstico en dos días, sin embargo en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid no tenían ni idea). Así que no todo lo privado es malo ni todo lo público es bueno. Hay de todo en ambas sanidades.

  4. María, a Novembre 14th, 2009 a 12:32 pm Dit:
    Una Sanidad para casi todos
    El proyecto que se ha aprobado este sábado en la Cámara de Representantes extiende la cobertura sanitaria a 36 millones de estadounidenses que carecen de ella. Quedan fuera unos diez millones -20 millones según otros cálculos- de inmigrantes ilegales .

    En la práctica, una sanidad casi universal, desconocida en este país. Se pone en marcha un plan estatal que compite con los seguros privados -la llamada opción pública- y se abre un mercado de pólizas para hacerlas más asequibles Con este fin, las personas con menos recursos -ingresos inferiores a 88.000 dólares anuales para una familia de cuatro miembros- recibirán subsidios federales.

    La reforma garantiza la atención médica para decenas de millones de americanos que no la tienen. Exige a las empresas que ofrezcan un seguro médico a sus trabajadores, lo convierte en obligatorio para todos los ciudadanos, como el seguro del coche, e impide a las compañías aseguradoras que rechacen a un persona por su historial médico.

    La reforma cuesta más de un billón, con B, de dólares en los próximos diez años. Para que no engorde el déficit, una condición de Obama, la mitad se financia con un nuevo impuesto sobre la rentas más altas: aquellos que ganan más de 280.000 dólares anuales. La otra mitad se obtiene mejorando la administración y reduciendo el despilfarro de los programas públicos, el Medicare y el Medicaid.
    —————————————————–

    El programa se hará con seguros médicos, privados, y en parte se hará a costa de los programas públicos, como el Medicare y el Medicaid.

    Es decir, que se consigue sanidad para casi todos a costa de reducir la pública..ya ves.

    En palabras de la administración de Obama, reduciendo el despilfarro de la pública se dará sanidad privada a todos

  5. Carta a Santiago Dexeus

    IGNASI RAVENTÓS CARDÚS | Barcelona | 13/01/2009 | Actualizada a las 15:17 | El lector Opina

    Leo en La Vanguardia del sábado la siguiente noticia: uno de los más reconocidos ginecólogos del país, se ha visto despedido por sus propios socios del hospital que lleva su nombre y que fue fundado por su padre.
    Me gustaría contar con elementos de juicio para poder reflexionar sobre ello. Pero desconozco los motivos y el trasfondo humano y profesional que pueda haber tras este hecho.

    Después leer la entrevista que le han hecho, me gustaría destacar algunas de sus palabras: “decepción”, “dolor”, “despido”, “alumnos” que le echan, “socios desleales”, “cartas ilegales a sus pacientes”, “jubilación forzada”, “consejo de administración”, “intereses económicos”, “crecimiento empresarial”. etc.

    De ellas deduzco, un claro conflicto entre dos formas de ser. Por un lado, el “médico-médico”, entregado a su profesión y a sus pacientes. Por otro lado, el “médico-empresario” ocupado además en asuntos administrativos y empresariales. Dos formas de ser que difícilmente pueden convivir en un facultativo de su categoría. Supongo que su principal socio, también ginecólogo de renombre, es capaz de aunar en su persona estas dos habilidades. Admirable. Nada que objetar.

    Si yo fuese paciente, sinceramente, preferiría estar en manos de un médico que ama y vive su profesión por encima de todo. No me sentiría a gusto en manos de un facultativo que además de médico, es empresario y ocupa parte de su tiempo en cumplir sus objetivos empresariales, aumentar su participación y su poder dentro de la estructura de un gran hospital. Podría ser incluso peligroso. Vamos, que yo no me dejo tocar por un médico que está nervioso y ansioso por lo que pueda acontecer en un consejo de administración.

    Habla de dolor. Creo que se ha contenido. Debe sentirse traicionado. Sus propios discípulos, médicos que se han formado con él y su socio con el cual además compartía amistad familiar lo han despedido. Y han ido más allá, al tratar de quitarle sus pacientes. ¡Qué triste! Este caso me ha hecho añicos la romántica imagen que tenía de los médicos. Pensaba que todos eran como él: íntegros, profesionales, hasta incluso un poco artistas o intelectuales. Pero veo que, como en cualquier otra profesión, siempre aparecen los ambiciosos, gente sin escrúpulos, personas que utlizan y se benefician de los que realmente tienen talento, para desprenderse de ellos cuando ya no les convienen. De eso, el mundo está lleno.

    A partir de ahora, creo que voy a confiar más en los médicos de la sanidad pública, donde probablemente no hay intereses capitalista o mercantilistas compitiendo con la auténtica y bien practicada medicina. Vaya, desde estas líneas, mi solidaridad con uno de los mejores ginecólogos que hay en este país y mi deseo de que siga ejerciendo la medicina tal como siempre la ha ejercido y que debería ser ejemplo para la profesión.

  6. tjh

    “En EEUU morirán más de dos millones de personas que no lo harían con nuestro sistema de asistencia médico”. Esto lo afirma uno de los comentarios. ¿Qué base tiene esta estadística? Hay un dicho en Latín: “Gratis affirmatur, gratis negatur”. Lo que se afirma gratuitamente, se niega gratuitamente. Yo he vivido 15 años en Estados Unidos y la atención médica disponible allí es por mucho superior a la que hay en los otros 6 países donde he vivido. Es notable la diferencia del trato de los médicos. Aquí el médico despacha a uno en cinco minutos, y además recibe llamadas y otras interrupciones mientra está con el paciente. No he visto eso nunca en Estados Unidos. Los chequeos preventivos son mucho más comunes y más completos etc. Es una experiencia universal, no solamente en el campo de la sanidad, sino en cualquier otro campo, que los prividados gestionan mucho mejor y a menor costo que cualquier estado. Los políticos tienden a colocar a sus amiguetes en los puestos, como pasa aquí en Andalucía. Conozco a una señora que tiene más de 70 años y sufre dolores debido a una prótesis de cadera. Ha tenido que esperar meses para que la atienda un especialista. Luego cuando fue, el centro estaba cerrado por alguna razón. El médico se dio de baja y no le pasaron a otro facultativo.
    Que no todos los norteamericanos tienen seguro médico, es verdad, pero la gran mayoría de los que no la tienen, se debe a que no lo quieren tener, pese a tener ingresos más bien altos. Otro problema que provoca el aumento del costo de la salud en Estados Unidos es el exceso de litigación, con el resultado de que los médicos y centros tienen que gastar muchísimo en seguros de protección contra los que se querellan por mala práctica. Ese no es problema de la sanidad en sí, sino de la cultura de litigación que hay. Se trata de que la atención sea de calidad, no importa de quien sea el hospital.

  7. ROSA

    Bueno y lo que nos queda por ver ahora los autonomos tenemos mutua, para ser controlados, o sea nos controla nuestro medico de cabecera, el especilista que nos haya dado la baja por la cuestion que sea y la mutua, que ademas de enviar los informes a la seguridad social , ante cualquier duda te envia al inspector, tengo el brazo roto por 4 sitios, placas, hierros y un largo etchan tenido que ser introducidos en mi cuerpo me lleva, la doctora de rehabilitacion, el traumatologo y mi medico de cabecera, contando que cada 15 me controlan en la mutua(¿porque pagar la mutua?) ¿no tienen bastante la seguridad social con todos los medicos que nos controlan ¿quien se beneficia del dinero de las mutuas?¿porque con ese dinero no hacen mas quirofanos? para enviartea la mutua rapido si, pero con un brazo roto por 4 partes no te operan hasta el sexto dia por falta de quirofano (¿que gasto repercutio esa cama?) seis dias con calmantes a pan y cuchillo ¿verdaderamente saben donde van los que coordinan la seguridad social,?

  8. Marcel·lí

    “Peligro de privatización, Esperanza Aguirre pensando”. Consignas de este tipo decoran sobre telas blancas la puerta principal del ambulatorio madrileño de Pontones. Denuncian que la gestión del centro pasará a manos privadas, tal y como establece el concierto que la Comunidad firmó en secreto hace dos años con la multinacional Capio, propietaria de la Fundación Jiménez Díaz y de otros tantos hospitales. El acuerdo también afecta al centro vecino de Quintana.

    Sin saber cuál será su destino laboral, día tras día, los trabajadores de Pontones se concentran a mediodía a las puertas del edificio. “Con la sanidad alguien se va a forrar”, reza una de sus pancartas. Estos carteles serían trasladables a cualquier protesta en la Comunidad Valenciana.

    Los valencianos fueron pioneros en ver como la Generalitat no sólo acordaba con la empresa privada la construcción y gestión de sus hospitales (como ha hecho Aguirre en los seis centros que inauguró el pasado de febrero) sino que los gobiernos de Eduardo Zaplana y Francisco Camps también dejaron en manos de aseguradoras y cajas de ahorros la contratación del personal.

    El hospital de Alzira, pionero

    En 1999 la Generalitat inauguró el hospital de La Ribera, en la localidad valenciana de Alzira. Con él, puso en marcha un modelo de gestión que se ha reproducido por la geografía valenciana y ya tiene un clon en Madrid, el hospital Infanta Leonor de Valdemoro.

    Como el de Alzira y Valdemoro, los hospitales valencianos de Torrevieja, Dénia, Manises y Elx-Crevillent, también los gestionan empresas privadas, que a su vez se encargan de contratar al personal, a cambio de una cuota mensual. El caso valenciano tiene un detalle significativo a añadir al madrileño: cada Unión Temporal de Empresas (UTE) que se ha creado para gestionar cada hospital, también controla la atención primaria y los centros de especialidades de toda su área. Eso afecta a un 20% de valencianos (un millón), explica María José Mendoza, de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública.

    Si bien es cierto que de momento el cambio de gestión no ha afectado al bolsillo del paciente la tendencia creciente incita a la duda: si la empresa privada actúa para obtener beneficios, ¿está en peligro la calidad del servicio sanitario?

    Marisa no se lo plantea. “Mientras yo no pague y me traten bien, me da igual que la gestión sea pública que privada”. Lo dice sentada en uno de los asientos acolchados de la cuarta planta del ambulatorio madrileño de Pontones, una estancia que la empresa Capio inauguró hace 15 días.

    “Una vergüenza”

    Dos plantas más abajo, las paredes ni están revestidas de madera ni sostienen televisores de plasma. Excepto la cuarta planta, el resto del edificio, aún no cedido a Capio, continúa tan gris como se construyó en la década de 1950. Allí espera su turno Mercedes de Blas. “No todo es la imagen. Es una vergüenza”, critica.

    En la planta baja Begoña Solís y su marido, Miguel Ángel Elejalde, firman la lista que un celador custodia. “Ya tenemos cuarenta y tantas mil firmas para que no privaticen”, dice éste. “¿Qué pasará dentro de unos años, cuando tengamos que pagar por la sanidad?”, se indigna Begoña. “Las empresas viven de sacar dinero a costa de atrasar las consultas, y eso lo pagamos los curritos con nuestros impuestos”, se enerva su marido.

    “El paciente tiene que pedir que haya honestidad, que el sistema público defina qué puede cubrir y qué no”, destaca el presidente del Foro de Pacientes, Albert Jovell, “a título personal”. “Lo que se debe pedir es que se garantice la cobertura sanitaria universal gratuíta, que no tiene por qué estar en peligro”, defiende.

    Pero cuando se habla con sanitarios es fácil entender por qué se oponen a la privatización de hospitales y ambulatorios. Y no es por miedo a perder su trabajo, en el peor de los casos serán reubicados. “Muchas pruebas diagnósticas, como ecografías, tacs y operaciones de cadera, se mandan a clínicas privadas concertadas, para reducir las listas de espera. El sistema público está perdiendo potencial”, explica Paloma Casado, vicepresidenta de la sociedad de médicos de familia Semergen.

    Otro ejemplo: el hospital de Valdemoro no hará pruebas radiológicas a sus pacientes derivados porque, según un correo electrónico de su jefe de admisión de personal, este servicio “no entra en el concierto”. “¿Qué concierto? ¿No dice Aguirre que el hospital es público?”, critica Ángel Navarro, médico del Sindicato Asambleario de la Sanidad.

    Otro de los problemas crecientes que denuncia la doctora Casado es que aunque muchas operaciones de rodilla se derivan a clínicas concertadas, la sanidad pública acaba asumiendo la rehabilitación y las posibles complicaciones.

    Las denuncias no cesan. Según Santiago Rojo, técnico superior de laboratorio, todas las pruebas de laboratorio de Madrid las hará una empresa privada. Y otra más, que el nuevo Hospital del Tajo, en Aranjuez, no dispone de recursos para esterilizar el material médico. “¿Qué pasará si hay una emergencia?”, se preguntan en CCOO. La última de Esperanza Aguirre ha sido desmantelar la Dirección General de Salud Pública, donde trabajan los responsables de prevenir riesgos para la salud.

  9. Indudablemente tambien yo me quedaria con la publica, eso de que la privada funciona sin demoras es de momento y porque no todo el mundo puede pagarsela, ya que en el momento que todos decidieramos inclinarnos por la privada sabriamos lo que vale un peine, ese rrollo los que viven en USA ya se lo saben. En las emergencias de las privadas se tiene uno que esperar tanto como en cualquier hospital publico salvo que entres por accidente o medio muerto. Ademas el que no gana suficiente como se la pagaria? o es que queremos copiar los problemas de USA?

  10. Jose

    Cuando una empresa privada se encarga de proporcionar la atencíón sanitaria básica a la que tiene derecho cualquier ciudadano, entra en juego un factor que no existe en la atención pública: ESTA ATENCIÖN DEBE GENERAR BENEFICIOS ECONÖMICOS. Este factor influirá más o menos en la atención prestada según los principios éticos de aquellos que la impartan, pero es un factor intrínsecamente negativo para la asistencia. Por tanto, ante igualdad de recursos yo me quedaría siempre con la SANIDAD PÚBLICA.

  11. Al ciudadano no le importa si el que le atiende es un funcionario o no”, decía Esperanza Aguirre refiriéndose a su plan de privatización de la Sanidad que ya ha comenzado en la Comunidad de Madrid. El afán privatizador no lo ha ocultado nunca el principal partido de la oposición. Los colegas adjudicatarios se lo agradecen enormemente y, además, las empresas privatizadas se convierten en un refugio acogedor y lucrativo cuando se abandona la política profesional. Sin embargo, había dos cuestiones que quedaban siempre al margen de esta voracidad incautadora: La Educación y la Sanidad. La primera porque representa la igualdad de oportunidades, esencia del sistema democrático, sin la cual todo se reduce a una declaración de intenciones; y la Sanidad porque los beneficios van a cuenta de la salud de los ciudadanos, cuestión que sólo puede plantearse desde una crueldad despiadada. Los profesionales han dado la voz de alarma, peligra lo que llamamos el estado de bienestar. La Sanidad, concretamente, si sigue el camino emprendido en la Comunidad de Madrid, tal y como denuncia un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud) hará ricos a los adjudicatarios, arruinará las arcas del sistema sanitario, y bajará ostensiblemente la calidad de asistencia. ¿Entonces? Pues eso: ¡A por la pasta sin escrúpulos! En EEUU morirán más de dos millones de personas que no lo harían con nuestro sistema de asistencia médico. Es mucho lo que nos jugamos. Y respondiendo al comentario de doña Esperanza: “Sí nos importa, y mucho”. La seguirán votando por ideología. Abusan de la información que se oculta al ciudadano. Con la salud no se juega ni se especula. Hay que despertar de la siesta, los buitres se nutren de nuestro sueño. La cuenta atrás ha comenzado.
    http://blogs.publico.es/asuntosycuestiones/111/los-piratas-de-aqui/

  12. La gestión de la Empresa Privada, no es que sea muy halahüeña.
    Una mujer de 38 años ha denunciado en un juzgado de Denia a un traumatólogo del Hospital de la Marina Alta por operarle de la rodilla equivocada. También ha demandado al centro hospitalario por perder, supuestamente, su historial clínico a raíz de la intervención.

    La paciente, S.C.B., vecina de una urbanización de Denia, ingresó el pasado 19 de diciembre a las nueve de la mañana en el hospital para ser intervenida de una rotura de menisco en la rodilla derecha.

    La denunciante, que se había roto el menisco y los ligamentos en una caída, entró en el quirófano alrededor de las 11.30 horas, según consta en la denuncia presentada ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Dénia, y salió tres horas después “con la rodilla izquierda intervenida”.

    El médico reconoció el error

    Según ha explicado la hermana de la paciente, Rosanna Biglia, cuando la mujer se estaba recuperando de la anestesia descubrió que había sido operada de la rodilla sana y llamó al médico, que “reconoció su error y le pidió disculpas”.

    S.C.B. regresó al quirófano para ser operada de la rodilla dañada por la caída y abandonó el hospital a última hora de la tarde, ha comentado Biglia.

    El historial voló

    Dos días después, cuando la mujer acudió al hospital para una curación, descubrió que en el centro “no encontraban su historia clínica”, y cuando solicitó una copia por escrito la respuesta fue que no tenían el documento.

    Ante esta situación, la paciente decidió denunciar los hechos en el juzgado por una supuesta negligencia médica, así como ante la Agencia Española de Protección de Datos, por la pérdida de su historial clínico.

    Según ha explicado su hermana, la preocupación de la paciente, que está muy afectada por lo ocurrido, es ahora averiguar si la intervención en la rodilla sana le ha podido causar algún daño.

  13. Sr. Nuncamais, mis experiencias con la Sanidad Pública son excelentes, me han intervenido varias veces y siempre con buenos resultados, mi esposa no ha sido intervenida pero los controles habitales los realiza en la Seguridad Social, mis hijos han nacido en Hospitales públicos y hoy ya independientes, continuan en la Sanidad Pública y así toda mi familia. Si tuviera que valorarla le daria un 8’50, ja ja.

  14. nuncamais

    En esta sección se han dado muchas cifras. Yo no las tengo pero voy a contar mi experiencia.
    Hace unos 25 años que tengo contratados los servicios asistenciales de una mútua para mi mujer y para mi.
    Practicamente solo tengo la sanidad de la mutua asistencial para el caso de que necesite algún servicio urgente. Casi toda la asistencia sanitaria la recibo de la medicina pública.
    Mi mujer se operó de la vejiga del hígado en la mutua con resultados plenamenmte satisfactorios.
    Cuando tuve que acudir al cirujano para un implante de una prótesis – que no revestía urgencia – de una válvula aórtica, que tuvo una espera de un año en la medicina pública, mi hija, médico, me aconsejó los servicios del Hospital de Bellvitge de la medicina pública como los más competentes.
    De un tiempo a esta parte, usamos los servicios del podólogo de la mutua, una vez al mes.
    Algunas veces hemos acudido – sobretodo mi mujer – a la mutua, por causa de la mayor rapidez. Yo la he usado también algunas veces. Tiene un buen cuadro de facultativos.
    Cada año, eso sí, se permiten subir las cuotas por encima del costo de la vida, con el pretexto de que incluyen algún nuevo servicio. Actualmente están en 71’82 € por asegurado individual.
    Hay que tener en cuenta de que para cada acto médico se debe disponer de uno o dos talones electrónicos con un coste de 1’5€.
    Una exploración para el diagnóstico de una decalcificación – no recuerdo el nombre – mi mujer la tuvo que pagar entera precisamente por mor de tener el resultado más rápido pero hubiera podido acudir a la medicina pública.
    Un coste que puede ser elevado de las mutuas es el de las prótesis de las intervenciones que normalmente debe pagar el paciente.
    Nuestra decisión de continuar en la mutua es debida en gran parte a que como ex-funcionario municipal, mi ayuntamiento me abonaba el 50 % del costo del servicio, que, a pesar de haber quedado congelado hace tiempo, todavía representa un porcentaje muy apreciable del total.
    Es posible que sin esta circunstancia me hubiera dado de baja ya.
    Evidentemente, cosa que creo que ya se ha dicho, en la medicina pública se sigue la norma general de tener habitaciones dobles, mientras que en la medicina privada las habitaciones son individuales.
    En una habitación doble, si se tiene la suerte de tener un buen compañero de habitación, se siente uno acompañado, aunque ya sabeis, más vale solo que mal acompañado. Depende.
    Esto es lo que hay de acuerdo con la experiencia de que dispongo.

  15. Ser o no ser, ese es el dilema. Esa es la traducción más o menos literal de la frase que Shakespeare pone en boca de Hamlet. Hay que entender que un príncipe de aquellos tiempos no padecía las presiones de un mundo globalizado en torno a grandes corporaciones capitalistas como el actual. En nuestros días el dilema filosófico se ha transformado en una pregunta que todo gobernante tiene la obligación de responder ante sus ciudadanos: ¿negocio o servicio público? Esa es la opción, el dilema que marca la dimensión de nuestros problemas actuales.

    Esa pregunta de carácter general se puede formular de muchas otras formas concretas: ¿pelotazo o vivienda? ¿educación o adoctrinamiento? ¿economía productiva o manipulación informativa?

    La pregunta de estos días en Madrid sería: ¿negocio? ¿o salud? La respuesta a la pregunta marca la diferencia entre una política cuyo objetivo es facilitar la vida de los ciudadanos y otra política centrada en que lleguen a fin de mes los más poderosos.

    La vida es el principal bien que tenemos. La salud es esencial para la calidad de nuestra vida. La sanidad pública, gratuita, universal es la encargada de proteger nuestra salud. Así de sencillo para quienes además de la vida poseemos pocas cosas más. Un trabajo, una familia, tal vez una vivienda o un coche y muchos afectos y solidaridad para alimentar nuestras ansias de vivir.

    El sistema nacional de salud es un digno heredero del sistema de Seguridad Social, que como todos sabemos se sostiene con los recursos de los trabajadores y empresarios a través de las cotizaciones sociales. Con la diferencia de que los empresarios repercuten este coste en el precio de los productos que terminamos pagando los trabajadores como consumidores finales, mientras que los trabajadores pagamos las cuotas de la Seguridad Social descontándolas de nuestros salarios.

    Durante años y hasta tiempos muy recientes el sistema sanitario público se ha desarrollado gracias al esfuerzo realizado por los trabajadores españoles con sus cotizaciones a la Seguridad Social. Cuando la sanidad pública adquirió carácter universal y su coste desbordaba y comprometía el futuro de la Seguridad Social, hasta el punto de que se recaudaba menos de lo que se gastaba, los sindicatos, el Gobierno y los empresarios adoptamos la decisión de separar las fuentes de financiación haciendo que la sanidad fuera sostenida con recursos procedentes de los Presupuestos Generales del Estado.

    A partir de este momento, el futuro de las pensiones se ha despejado notablemente y se ha podido generar un fondo de reserva para evitar riesgos futuros. No obstante, las grandes inversiones sanitarias estaban realizadas. Los hospitales y centros de salud y de especialidades que vertebran el sistema sanitario público eran ya una realidad que convierte a la sanidad pública en un bien esencial para todos los ciudadanos.

    Tras las transferencias de la sanidad pública desde el Estado a las comunidades autónomas, CC.OO. ha reiterado su voluntad de que un cambio en los responsables políticos, ahora las comunidades autónomas, o de partido político de Gobierno en el Estado o la Comunidad, no debe en ningún caso suponer un deterioro en la calidad de la sanidad ni cambio alguno en su carácter público, gratuito y universal.

    La sanidad es una preocupación pública, un asunto de Estado que exige máximo acuerdo político y el más amplio consenso social para abordar cualquier transformación que pueda afectar al modelo, a la gestión o a las relaciones laborales. Acuerdo que ha rehuido permanentemente el Gobierno regional, que ha procedido a restar inversiones en sanidad pública para incrementar indiscriminadamente los recursos destinados a la sanidad privada.

    Las fórmulas son muchas y variadas. El incremento de conciertos con la sanidad privada, la compra de intervenciones quirúrgicas o pruebas diagnósticas en hospitales privados, la construcción de nuevos hospitales con capital privado de constructoras, financieras consultoras y empresas de servicios que gestionarán los futuros hospitales y que terminarán constándonos tres veces más que si los pagásemos y gestionásemos con recursos públicos. El caso más sangrante será el del hospital de Valdemoro, construido sobre suelo público cedido por la Comunidad de Madrid y que será propiedad de una sociedad capital-riesgo estadounidense, APAX-PARTNERS, que por cierto es la propietaria de Panrico y que mantiene abierto un conflicto duro y largo con sus trabajadores de distribución de productos, a los que pretende obligar a ser autónomos o ir a la calle, despreciando la mediación de la Consejería de Empleo de la propia Comunidad de Madrid. El hospital nace con un beneficio asegurado como hospital concertado con la Consejería de Sanidad.

    El último paso tras el reforzamiento de la sanidad privada es la conversión de los actuales hospitales públicos en empresas. Un paso que rompe el marco de relaciones laborales y que prepara la completa privatización de los mismos.

    La modificación que ha acometido la Consejería de Sanidad en tan sólo tres años de Gobierno es tan profunda que rompe la unidad de todos los trabajadores sanitarios en España, quiebra el carácter público de la sanidad madrileña y separa a Madrid del sistema nacional de salud, propiciando además que haya ciudadanos de primera y de segunda y cuestionando la gratuidad de la asistencia sanitaria. El camino de Margaret Thatcher en Inglaterra privatizando hospitales públicos ha demostrado sus debilidades. Lo privado termina siendo más caro y la calidad del servicio sanitario se deteriora. Los efectos no tardan en verse y en Gran Bretaña hoy la preocupación por las muertes producidas por infección contraídas por bacterias a causa del deterioro de la limpieza de hospitales y quirófanos ocupa muchas páginas en la prensa y produce más de 50.000 afectados y cientos de muertes.

    Para los trabajadores la sanidad es un servicio esencial que debe seguir siendo público, gratuito y universal. Cuestionamos la política sanitaria del Gobierno de Esperanza Aguirre y si por ello tachan de “política” la huelga de los trabajadores sanitarios del 14 y 15 de diciembre, convocada por los sindicatos que representan al 70 por ciento de los trabajadores sanitarios y secundada por el 83 por ciento de los que no fueron forzados a prestar servicios mínimos. Si tachan de política la manifestación de 60.000 madrileños y madrileñas del día 14… pues seremos políticos. Mejor harían en sentarse a negociar para afrontar los retos de la sanidad madrileña, mejorar la calidad del servicio y garantizar que atienda a todos los madrileños, de forma gratuita y como servicio público.

    La sanidad es nuestra. Con nuestra salud no se juega. No somos el negocio de nadie. Por eso seguiremos respondiendo con la misma firmeza con la que Marcelino Camacho respondió cuando hace 30 años salió de las cárceles franquistas: “Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar”.

  16. Unos 50.000 médicos trabajan actualmente en la medicina privada, y todos tienen la vocación de prestar un servicio público: mejorar día tras día la atención que prestan a sus pacientes y reforzar los medios tecnológicos de los centros donde cumplen con su labor asitencial. Sin embargo, a esta industria aún le queda un buen trecho para alcanzar la excelencia. La medicina privada necesita profesionalizar la administración de sus centros, mayoritariamente en manos de los médicos, y realizar una gestión más clínica y menos económica de la actividad, según los expertos que han participado en el estudio Delphi elaborado por la consultora Áliad.

    Casi un centenar de expertos sanitarios -profesionales, empresarios y representantes sindicales- se reunieron ayer en Madrid para conocer las tripas de un sector que arrastra fama merecida de ser ‘demasiado opaco’, como resaltó Ana María Rodríguez de Viguri, presidenta de Áliad. Esta consultora, por encargo de la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, presentó en la capital dos informes: el primero, una radiografía de la industria tal y como es en la actualidad; el segundo, un estudio (con metodología Delphi) que marca el camino por donde discurrirá esta actividad empresarial en el corto, medio y largo plazo. En él han vertido sus opiniones casi medio centenar de expertos.

    Todos los asistentes a este foro de debate coincidieron ayer en el diagnóstico. La relación con la sanidad pública y con las aseguradoras, que presionan demasiado a los médicos para rentabilizar su producto, según señaló el doctor Santiago Martínez, presidente de la Asociación Española de Farmacéuticos Analistas, la necesidad de una gestión más clínica y menos económica, la atención al paciente y la falta de profesionales, sobre todo médicos especialistas y enfermeras, en el medio y largo plazo, son las principales preocupaciones del sector.

    El estudio Delphi, por su parte, señala que es importante y conveniente que haya un cambio cultural en la organización y gestión del sector sanitario privado, habitualmente dirigidos por profesionales de la medicina para quienes la gestión resulta una actividad ajena, según explicó Julio González Bedia, director general de Áliad, y que aumente la amplitud y complejidad de los servicios prestados. En definitiva, que mejore la calidad para que los hospitales privados puedan empezar a compararse con los centros públicos.

    Ayer, como viene siendo habitual en este tipo de encuentros, la calidad se colocó de nuevo el centro del debate. El doctor Fernando García Marín, secretario general de la Federación de Asociaciones Científico-Médicas, inició su intervención asegurando que ‘el sector sanitario privado se ha incorporado tarde a los sistemas de calidad’ y recordando que ‘tradicionalmente los médicos han puesto barreras a las mejoras’, para apostillar a continuación, que ‘esto está cambiando’.

    Manuel Alfonso Villa-Vigil, presidente del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos, arremetió por su parte contra las aseguradoras, afirmando que todas las pólizas dentales que hay actualmente en el mercado son ilícitas, excepto una, ‘porque no asumen ningún riesgo’ y criticando la presión sobre los facultativos.

    El 29% de los profesionales factura la mitad del negocio

    Este es un sector formado básicamente por profesionales que ejercen libre e independientemente su profesión. No hay que olvidar que de las 100.000 empresas que prestan servicios sanitarios privados en España, más de la mitad no tienen asalariados y el 29% de los profesionales en ejercicio libre generan el 40% de la riqueza total. Además, el 37% de los médicos que trabajan en la privada están empleados también en la pública.

    El colectivo médico es el más interesado en la formación y en la calidad asistencial, y su principal motivación para trabajar en la sanidad privada es el ejercicio libre de la profesión, muy por delante de la obtención de ingresos adicionales. Sin embargo, estos profesionales a menudo realizan horarios muy largos y disponen de poco tiempo para gestionar, aunque sí dedican tiempo para formarse. Esta falta de gestión es una de las causas de la dispersión del sector y de su debilidad.

    La enfermería es el colectivo más abundante en la sanidad privada y manifiesta descontento con sus condiciones salariales, laborales y de acceso a la formación técnica; sin embargo, manifiesta lealtad a la sanidad privada principalmente por el ambiente de trabajo.

    Los expertos creen que en el medio plazo, aumentará la concentración empresarial, las empresas extranjeras se interesarán cada vez más por las compañías españolas (el grupo portugués Melo acaba de comprar una parte del grupo Quirón), el sector privado se especializará en determinadas prestaciones, deberá aumentar la tecnología de diagnóstico y tratamiento, los hospitales privados tenderán cada vez más a completar a la sanidad pública y la sanidad pública tenderá a privatizar su gestión.

    Y sobre todo, creen que las relaciones con las entidades de seguro deberían mejorar. Éstas deberían valorar la calidad del trabajo de los profesionales.

    En cifras

    El sector está atomizado. Alrededor de 100.000 empresas, la mayoría constituida por profesionales independientes, prestan este servicio en España. La mayoría son pymes de capital español y más de la mitad no tienen asalariados. Cataluña y Madrid, son de lejos, las regiones con más sociedades sanitarias.

    Factura 22.821 millones de euros. El sector sanitario público factura 54.327 millones de euros, la industria privada, 22.821 millones. El gasto sanitario alcanza en España el 8% del PIB, frente al 11% de países como Alemania, Francia e Italia; el 2,5% corresponde a la sanidad privada. En España hay 299 hospitales públicos y 442 hospitales privados. La inversión del sector ronda los 412.425 millones, frente a los 644.100 de la sanidad pública. Esta cantidad equivale al 22,7% de sus ventas.

    Una industria generadora de empleo. En la sanidad privada trabajan más de 310.000 personas, 240.000 asalariados (77%) y 70.000 autónomos (directivos y profesionales libres, 23%). El sector privado está creciendo y generando numerosos empleos.

  17. Muchas parejas, al enterarse de que van a tener un bebé, deciden buscar un seguro privado de sanidad, pensando en contar con la mejor atención para ellos y su futuro hijo. Pero… ¿hasta qué punto es mejor la sanidad privada? ¿Qué gastos cubre cada tipo de seguro? Entérate de todas las ventajas e inconvenientes de la sanidad pública y de la privada

    Sanidad privada vs. Sanidad pública

    ¿Por qué mucha gente decide gastarse más dinero para contratar un seguro de salud privado y renuncian a la sanidad pública? Casi todo el mundo coincide en la respuesta: no hay listas de espera y puedes elegir tú al especialista que prefieras, además de una mayor rapidez en las pruebas y habitaciones privadas en los hospitales. Pero la sanidad pública también tiene una serie de ventajas, que se centran sobre todo en una: más medios humanos y técnicos.

    Ventajas de la sanidad privada

    • No hay listas de espera. Permite acudir al médico que se desea casi en el momento en que lo necesite el asegurado.
    • Acceso directo a especialistas. El enfermo puede acudir directamente al especialista sin necesidad de pasar primero por el médico de cabecera.
    • Libre elección de médico y centro hospitalario. El asegurado puede escoger entre una amplia relación de profesionales y centros médicos, el que se ajuste mejor a sus necesidades o preferencias.
    • Hospitalización en habitaciones individuales con baño completo y cama para acompañante.
    • Rapidez en la obtención de resultados de las pruebas médicas.
    • Acceso a las mejores clínicas y hospitales.
    • Prestaciones excepcionales. Cobertura de balnearios, transplantes, cirugía de la miopía, etc.
    • Asistencia médica y citas a través de teléfono e Internet. Algunas entidades disponen de un servicio de asesoramiento que aconseja y resuelve dudas acerca de síntomas, problemas de salud y medicamentos.

    Ventajas de la sanidad pública

    • Tiene más medios humanos y técnicos.
    • Mejor calidad médico-asistencial en caso de operaciones y partos de riesgo.
    • En la atención primaria se llevan a cabo tareas de promoción y control de la salud y prevención de enfermedades, entre otras.
    • Las prestaciones farmacéuticas son gratuitas para los pensionistas y para sus beneficiarios. Con carácter general, los trabajadores en activo abonan el 40% del coste de los medicamentos.
    • No hay límite de edad para recibir asistencia.
    • No hay periodos de carencia.
    A pesar de ello, de los casi 60.000 millones de euros gastados en sanidad en el año 2005, un 71,4 % pertenecía a la sanidad pública y el resto a la privada, según el Informe sobre Salud 2005 del Ministerio de Sanidad y Consumo.

    Seguridad social en el embarazo

    La sanidad pública cubre todos los gastos de atención precoz del embarazo, el seguimiento sanitario del mismo, la preparación para el parto y la visita durante el primer mes de posparto.
    El problema es que se tiene que dar a luz en el hospital asignado según la zona de residencia, y que dependiendo de la ocupación del centro en el momento de ingreso, la habitación será compartida o no. Además, los posibles acompañantes no disponen de una cama para pasar la noche, y los horarios de visitas son más restrictivos.

    Seguros privados

    Lo primero que debes hacer, si vas a contratar una compañía privada de salud, es enterarte bien de las condiciones de cada una, de los gastos que cubre, de los períodos de carencia, de los centros y especialistas de que disponen… Antes de contratar una compañía debes confirmar los siguientes puntos:

    -Si garantiza un cuadro médico de calidad acreditada
    -Si incluye centros asistenciales y hospitalarios de primera línea
    -Cómo actúa la compañía en caso de utilización frecuente de los servicios
    -Comprobar el grado de solvencia de la empresa
    -Si incluye servicios dentales
    -Forma de pago
    -Asistencia en viajes
    -Valorar el nivel de servicio y el trato humano
    -Si la compañía dispone de servicios complementarios relacionados con la salud (acceso a gimnasios o balnearios, revistas, páginas con consejos…)

    Además, debes decidir qué modalidad de póliza quieres contratar, ya que existen diversos tipos de seguros:
    • Cuadro Médico: El asegurado puede elegir a qué médico o clínica acudir dentro de los concertados por la entidad.
    • Reembolso de gastos: El asegurado puede acudir al médico que desee (en el país o en todo el mundo) y la Compañía le reembolsa un porcentaje de la factura que ha abonado (entre el 80 y el 100%).
    • Mixto: El asegurado puede acudir al médico que desee y la Compañía le reembolsa un porcentaje de la factura. Además, puede elegir médicos o clínicas del Cuadro Médico sin necesidad de pagar.

    La mayoría de compañías privadas cubren todos los gastos de las consultas al ginecólogo, los cursos de preparación al parto, una ecografía por lo menos, cada trimestre, el ingreso en el hospital en una habitación privada con sitio para un acompañante, la asistencia en el parto y la anestesia epidural. Lo que ya no cubren todas son las pruebas especiales que desde la aseguradora no se consideren esenciales para la supervisión del embarazo (por ejemplo, ecografías en 3D), la cobertura de la medicina preventiva, los tratamientos especializados de fertilidad, las pólizas de los recién nacidos o de niños adoptados en países con malas condiciones sanitarias. También hay que tener en cuenta que muchos médicos o centros no están disponibles para todas las compañías, por lo que si tienes interés en un hospital concreto o en un ginecólogo u obstetra determinado, entérate antes de con qué compañías privadas aceptan trabajar.

    En cuanto al servicio dental, la mayoría ofrece unos años de gratuidad para los hijos, que varía desde el límite en los 4 años de edad de Winterthur, hasta el servicio dental gratuito para todas las edades de DKV.

    Uno de los grandes inconvenientes de estos seguros son los periodos de carencia, unos tiempos de espera en los cuales la compañía no cubre una serie de servicios, entre ellos, la asistencia durante el parto, la anestesia epidural o la cobertura de un recién nacido con probabilidad de alguna enfermedad congénita. El periodo de carencia en el caso de un embarazo de Sanitas, DKV, Asisa, Caser, Adeslas o IMQ es de 10 meses, por lo que si contratas uno de estos seguros y te quedas embarazada antes de que transcurra este tiempo, no te pagarán los gastos del parto y tendrás que pagarlos aparte, además de pagar la correspondiente mensualidad de la empresa que hayas contratado.

    Pero estas empresas también presentan una serie de ventajas extra. Por ejemplo, Caser ofrece un servicio telefónico las 24 horas del día donde realizar consultas sobre el embarazo; Sanitas tiene una página web (www.sanitas.es) con consejos sobre salud, nutrición y cuidados del bebé; DKV cubre la asistencia sanitaria en niños adoptados en países subdesarrollados…

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