SOBRE EL PUNTO G

Ni Indiana Jones que como ustedes recordaran hace de un profesor universitario de arqueología, gustoso de aventurarse en pos de conseguir valiosas reliquias históricas. Tras regresar de una infructuosa misión en Sudamérica, el gobierno estadounidense le encargará un nuevo cometido; la búsqueda del Arca de la Alianza, lugar en donde se cree que los hebreos depositaron los mandamientos que Dios había otorgado a Moisés, y cuya leyenda atribuye un invencible poder a quien lo posea. Por tal motivo, los nazis también van detrás de ella. Ni tan siquiera él consiguió encontrar el punto G, y los entraditos en años, algo de ello hemos oido hablar.

http://www.bbc.co.uk/spanish/specials/1448_erotismoyplacer/page11.shtml   http://nosemosnadie.blogsome.com/2007/05/02/   http://omar-alberto.blogspot.com/2007_01_01_archive.html 

El Punto “G”

puntog.jpgUn trabajo de investigadores italianos liderizado por Emmanuele Jannini revive la controversia sobre la efectividad y existencia del Punto G de  las mujeres. Navegando en el ciberespacio encontramos dos notas que complementan extraordinariamente nuestro conocimiento.

El punto de Gräfenberg o punto G, llamado así en honor a su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es una pequeña zona genital de las mujeres localizada detrás del hueso púbico y alrededor de la uretra.

Localizado el punto G

Una de las grandes disputas mantenidas largo tiempo por los sexólogos podría haberse resuelto en una pequeña ciudad del centro de Italia. Allí, en la Universidad de L’Aquila, un equipo de ginecólogos afirma haber encontrado el esquivo punto G . Según sus hallazgos, está donde su descubridor, el alemán Ernst Gräfenberg, afirmó que se encontraba en 1944 (en el espacio uterovaginal), y no todas las mujeres lo tienen.

En la investigación, dirigida por Emmanuele Jannini, participaron 20 mujeres. Nueve de ellas experimentaban orgasmos vaginales y el resto no. Al examinar mediante una ecografía la zona en la que supuestamente se ubica el punto G, en el espacio uterovaginal, descubrieron que el tejido era más grueso en aquellas capaces de alcanzar el clímax mediante la penetración.

“Por primera vez es posible determinar de un modo simple, rápido y barato si una mujer tiene o no punto G”, explica Jannini en el trabajo publicado en ‘Journal of Sexual Medicine’.

Estudios anteriores realizados por este equipo les habían permitido identificar algunos marcadores bioquímicos relacionados con una mayor actividad durante el sexo en el tejido situado entre la vagina y la entrada de la uretra, según informa la revista New Scientist. Sin embargo, no fueron capaces de vincular su presencia con la capacidad de tener orgasmos vaginales.

En esta misma publicación, otros especialistas en la materia discuten la validez de los hallazgos de Jannini. Tim Spector, del Hospital de Santo Tomás de Londres, arguye que “son posibles otras muchas explicaciones” para la presencia de este engrosamiento del tejido, como por ejemplo, que éste forme parte del llamado clítoris interno, una de las teorías que se oponen a la existencia del punto G.

Otra de las cuestiones controvertidas es el hecho de que este placentero punto no esté presente en las mujeres que no tienen orgasmos vaginales, un porcentaje muy alto. Desde la Universidad Rutger en Newark, Estados Unidos, Beverly Whipple, que junto con su equipo acuñó el término punto G en 1981, defiende que todas las mujeres tienen mayor o menor sensibilidad en esa zona, lo que quiere decir que todas poseen ese gatillo.

case-female-orgasm.jpgElisabeth Lloyd, autora del libro ‘El caso del orgasmo fememino’ ha declarado a elmundo.es que considera estos hallazgos “interesantes”. “Parecen confirmar datos anteriores acerca de la variabilidad de la anatomía femenina y la posibilidad de que ésta esté relacionada con los orgasmos”, ha añadido.

El trabajo de Jannini dará que hablar, sin duda, entre los profesionales de la sexología. Serán necesarias más investigaciones para poder determinar la validez y el alcance de estas conclusiones, pero puede que, despúes de todo, a unos cuatro centímetros de la entrada de la vagina, haya otro interruptor del placer.

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Punto G

Resumen del trabajo: 

Giovanni Luca Gravina, Fulvia Brandetti, Paolo Martini, Eleonora Carosa, Savino M. Di Stasi, Susanna Morano, Andrea Lenzi, Emmanuele A. Jannini.

  

 

Journal of Sexual Medicine
doi:10.1111/j.1743-6109.2007.00739.x 
Introduction. The physiology and anatomy of female sexual function are poorly understood. The differences in sexual function among women may be partly attributed to anatomical factors.

Aim. The purpose of this study was to use ultrasonography to evaluate the anatomical variability of the urethrovaginal space in women with and without vaginal orgasm.Methods. Twenty healthy, neurologically intact volunteers were recruited from a population of women who were a part of a previous published study. All women underwent a complete urodynamic evaluation and those with clinical and urodynamic urinary incontinence, idiopathic detrusor overactivity, or micturition disorders, as well as postmenopausal women and those with sexual dysfunction were excluded. The reported experience of vaginal orgasm was investigated.

Main Outcome Measure. The urethrovaginal space thickness as measured by ultrasound was chosen as the indicator of urogenital anatomical variability. Designated evaluators carried out the measurements in a blinded fashion.

Results. The urethrovaginal space and distal, middle, and proximal urethrovaginal segments were thinner in women without vaginal orgasm. A direct correlation between the presence of vaginal orgasm and the thickness of urethrovaginal space was found. Women with a thicker urethrovaginal space were more likely to experience vaginal orgasm (r = 0.884; P = 0.015). A direct and significant correlation between the thickness of each urethrovaginal segment and the presence of vaginal orgasm was found, with the best correlation observed for the distal segment (r = 0.863; P < 0.0001). Interobserver agreement between the designated evaluators was excellent (r = 0.87; P < 0.001).

Conclusions. The measurement of the space within the anterior vaginal wall by ultrasonography is a simple tool to explore anatomical variability of the human clitoris-urethrovaginal complex, also known as the G-spot, which can be correlated to the ability to experience the vaginally activated orgasm.

  

 

 

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