La conducta de los humanos es dificilmente explicable, a pesar de lo cuál las rarezas mas raras encuentran muchas veces apoyo en determinados ciudadanos.
Lo dicho viene a cuenta de que la conducta de Rajoy y su discurso político están llenos de innumerables contradicciones a lo largo de su vida política.
Cuando el señor Rajoy fue designado a dedo líder del PP por el dedo poderoso del señor José María Aznar, era tenido por un moderado, calificación que contradecía su postura obediente con el autócrata que tuvo la osadía de meterse de lleno en la fotografía de las Açores.
Contradiciendo su perfil – que yo no he creído nunca – de moderado, se ha prestado a actuar como Marioneta de Aznar. Se ha permitido insultar gravemente al señor Zapatero, se ha permitido atribuir la autoría del atentado más grave de la historia española – a sabiendas de que mentía – a ETA, se ha permitido azuzar a toda España contra Catalunya, llevar al Tribunal Constitucional artículos del estatuto catalán cuando fotocopias de los mismos han sido aprobados con el voto favorable del PP en otros estatutos. Desde posiciones ceracanas a él, ha permitido que se alzara la Celtiberia belicosa en pie de guerra rechazando los productos catalanes en un boicot vergonzoso. Se negó a meter a buen recaudo a Zaplana y Acebes, lo más reaccionario del PP y ha escuchado siempre con atención el grito de guerra del Talibán Mañanero.
Cada vez que éste lo calificaba de Maricomplejines, era para él una ocasión para entender que aquel grito era una orden del titiritero que manejaba los hilos de marioneta con los que le la movido a lo largo de toda la pasada legislatura.
Después del morrocotudo castañazo que se ha pegado en las elecciones, con la mayor falta de vergüenza parece renegar de su pasado de Marioneta de Aznar. Puede que al final, la evidencia de una guerra imposible, que con tesón digno de mejor causa, ha llevado a cabo contra la gente decente del país, le ha hecho ver que no podía ganarla desde su posición intolerante de sumisión al Caudillo Aznar, porque su guerra era la guerra contra Catalunya, Euskadi y Andalucía – que en conjunto tienen un número muy elevado de electores – un formidable valladar contra el fascismo que representa el PP en su versión más radical y descarnada – porque estas tres comunidades no se quieren plegar al ideario del Glorioso Movimiento Nacional.
Así las cosas, este señor, ni corto ni perezoso, se adelanta a la contestación que late en el seno de su partido después del fracaso del que no puede culpar a nadie más sinó a su alineamiento con la parte extrema de la derecha española, va y cree desmarcarse de su vergonzoso pasado soltando uno de los dos lastres que más han pesado en su contra, Zaplana.
Habrá que ver que sucede contra el otro extremista de derechas, el señor Acebes, otro que viene del pasado, en contradicción con la señora dice venir del futuro y que nos recomienda una marca de detergente en un anuncio que nos da la tabarra con demasiada frecuencia.
Y habrá que ver, sobre todo que sucede con las posiciones políticas que defiende con tanto empecinamiento, habrá que ver por ejemplo que posición política adopta en diversos asuntos candentes entre los cuales está la renovación de los miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo Superior del Poder Judicial que han mantenido inoperantes con sus políticas de obstrucción, que ultimamente se han vuelto afortunadamente en contra del PP. Habrá que ver también si retiran su recurso contra el Estatuto catalán y habrá que seguir con lupa toda su actuación política que presumiblemente va a seguir siendo exactamente la misma con algún cambio cosmético para engañar a sus posibles votantes del 2012, pero que el lo esencial va a ir por los mismos derroteros de siempre.
No es creíble el Camaleón Marioneta Rajoy, como no lo puede ser nadie que se disfraza de lo que no es. Y es que con el señor Rajoy, a fuerza de disfrazarse de manera continuada, al final habrá dificultades serias para saber que es. De todas maneras, a pesar de las dificultades para mi seguirá siendo lo mismo que ha sido: un fascista puesto a dedo por Aznar aunque para disimular suelte otra vez lastre que le pesa demasiado arrojando por la borda de la nave del PP el cadáver político del señor Acebes, el ínclito Legionario de Cristo.
Quizás soy demasiado optimista pero me huelo que su maniobra no va a prosperar y, de no ser acuchillado por sus propios correligionarios, posibilidad no despreciable, va a tener serias dificultades para que le crean los electores.
Esperemos que la parte central de España – la bélica Celtiberia – se dé cuenta de que votar PP es optar por un pasado de vergüenza franquista. A ver si se enteran de una vez!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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