El desprecio a la inteligencia.
El señor Morán admira al general Millán Astray aquél que pronunció unas palabras memorables:
” ¡Viva la muerte! Muera la inteligencia!
Arxivat sota: actualidad
El desprecio a la inteligencia.
El señor Morán admira al general Millán Astray aquél que pronunció unas palabras memorables:
” ¡Viva la muerte! Muera la inteligencia!
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A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
Estaba Unamuno dando su famoso discurso cuando desde el fondo de la sala alguien gritó el lema de la legión extranjera: “¡Viva la muerte!”. Millán Astray dio a continuación los gritos excitadores de multitudes que ahora eran ya habituales: “¡España!”, gritó. Automáticamente, una serie de personas gritaron: “¡Una!” “¡España!”, volvió a gritar Millán Astray. “¡Grande!”, contestó el auditorio. Y al grito final de “¡España!” de Millán Astray, sus seguidores respondieron: “¡Libre!”. Varios falangistas, con sus camisas azules, hicieron el saludo fascista ante la fotografía sepia de Franco que colgaba de la pared sobre el estrado.
No sabemos quien gritó aquello de “¡Viva la muerte!”, pero no fue Millán Astray que, eso sí, lo coreó y animó.
Luego Unamuno respondió con aquello de Vencereis pero no convencereis.
El derecho político al desprecio del señor Morán me parece un error, actor. Y una muy mala estrategia si se quiere mejorar la calidad de la democracia española. No sé si admira o no a Millán Astray, pero desde luego me parece que no siente mucho aprecio por las alternativas de izquierdas. Me quedo con unas declaraciones de Madina, ese socialista mutilado por ETA, que dice que esta es la legislatura más a la izquierda de todo el período democrático.
Del tal Morán no me extraña ya nada. Es un vulgar calumniador. Su irresistible vocación para la infamia echa a perder sus intuiciones críticas, que a veces son interesantes. Penoso fue aquel rastrero “ajuste de cuentas” contra Haro Tecglen cuando acabada de morir, que mereció la respuesta demoledora de su viuda.
Ahora ha escrito un libro “Asombro y búsqueda de Rafael Barrett” que es un modelo de impostura y de petulancia.